TEATRO

 

 

 

 

 

 

El pasado 29 de noviembre, en el Teatro Guimerá, dentro de la programación de Telón 2019, en el Festival de Artes Escénicas de Tenerife, se estrenó ‘Trigo sucio’ de David Mamet.

Os hemos hablado otras veces de este gran autor de 72 años con motivo de otros montajes estrenados aquí, como ‘Oleanna’ o ‘La culpa’. Mamet es un gran dramaturgo (‘Glengarry Glen Ross’, 1984, con adaptación cinematográfica a cargo de James Foley en 1992; ‘Oleanna’, 1992, convertida en película dos años después dirigida por el propio Mamet), guionista de cine (‘El cartero siempre llama dos veces’, Bob Rafelson, 1981; ‘Los intocables de Eliot Ness’, Brian de Palma, 1987; ‘Veredicto final’, Sydney Lumet, 1982) y director estadounidense (‘Casa de juegos’, 1987; ‘La Trama’, 1997)… al que en esta casa se le aprecia muchísimo.

Esta nueva obra teatral de Mamet, que llegará a Madrid en primavera, en concreto el próximo mayo, en el Teatro Bellas Artes, fue estrenada recientemente en Londres con John Malkovich como protagonista y dirigida por el propio autor. Pone el foco en el escándalo de Harvey Weinstein bajo el prisma del humor, aunque con los temas recurrentes del autor como el abuso de poder y los juicios mediáticos. Será interesante ver cómo el tantas veces polémico y siempre incisivo Mamet trata este tema, más allá del controvertido movimiento #MeToo de rechazo a los abusos sexuales a mujeres. De ella, el propio Mamet recalca que es una comedia, género del que afirma que “no es más que una tragedia rotada 90 grados”.

 

 

El autor la ha dejado de nuevo en manos de la misma compañía que ya trajo a este país ‘Muñeca de porcelana’ y ‘La culpa’; ha sido adaptada por Bernabé Rico para su versión en español y está dirigida por Juan Carlos Rubio, ambos grandes conocedores de Mamet. España será de nuevo el primer país donde se verá tras su estreno en el West End londinense. Y es que el autor siempre ha tenido una especial relación con nuestro país: Nominado al Premio Princesa de Asturias de las Letras 2017, aquí se han montado la inmensa mayoría de sus obras y algunas, como ésta, siendo el primer país tras su estreno mundial.

Nota de David Mamet

Tolstoy escribió una vez que leemos el periódico por la misma razón que fumamos: por la agradable sensación de aturdimiento que nos provoca.

El negocio de la prensa sensacionalista consiste en vender crímenes y sexo. Por desgracia, su análoga más elevada opera de forma similar, enalteciendo la gravedad de la noticia en lugar de simplemente comunicarla.

Los escándalos en las altas esferas siempre han sido la principal fuente de ingresos de la prensa. Los seres humanos nos deleitamos en el hundimiento del poderoso. La alegría o tristeza que sentimos por la revelación de sus pecados excusan y, por lo tanto, validan nuestros propios sueños de grandeza.

Pero ya lo dice el proverbio británico: “Un hombre puede robar un caballo mientras que a otro no se le deja mirar por encima de la cerca”. Acusados de los mismos delitos, algunos serán absueltos o levemente castigados y otros serán masacrados sólo porque «no caen bien».

La falta de conciencia, de vergüenza o de cuidado puede llevar a muchos a complacerse en conductas abusivas y delictivas. Los poderosos o favorecidos, que además no suelen preocuparse por ser descubiertos, se exponen sin tapujos ante aquellos que están bajo su poder (o deseando tenerlo). En ningún sector es esto más cierto que en el cine.

La inmediata y profunda transformación del poderoso es, naturalmente, la esencia de la Tragedia. Aristóteles en «La poética» nos enseñó que el protagonista, al final de la Tragedia, debe pasar por la aceptación y el restablecimiento de la situación.

Esto, dicen, despierta en nosotros los espectadores lástima y temor. Lástima por el pobre necio, único ser en todo el teatro que no supo discernir el destino que se le venía encima; y temor, al reconocer en lo más profundo de nuestros corazones el mismo grado de ofuscación e ingenuidad.

Una Comedia no es más que una Tragedia rotada noventa grados. «Otelo» podría reescribirse como farsa en una mañana; estructuralmente es una farsa de alcoba. Una Tragedia nos permite experimentar sin riesgo el concepto de que todos somos pecadores; la Comedia, de que todos somos necios.

La Tragedia termina con el orden restaurado al reconocer el protagonista su propia culpa. La Comedia, tradicionalmente, termina en matrimonio, es decir, con un “fueron felices y comieron perdices” donde el Deus Ex Machina nos asegura, mientras rescata al ingenuo héroe, que ya somos libres de volver a intentarlo (y de nuevo fracasar).

En la Tragedia el público se siente aliviado por su moraleja; en la Comedia ocurre a través de la liberación fisiológica de la risa.

Siempre he sospechado que el teatro está más cercano a las observancias religiosas de las que procede de lo que nos gustaría admitir. Es por eso que todos llegamos igualmente tarde al teatro que a la Iglesia o la Sinagoga; tarde y preocupados por si aún nos dejarán entrar.

De modo que el hecho teatral conlleva ansiedad. Quizás esta sea fruto del temor primario causado por la revelación de nuestra propia naturaleza humana. En cualquier caso, la aceptación de esa premisa me ha proveído sustento durante un gran número de años.

 

 

 

 

FICHA TÉCNICA

Autor: David Mamet

Dirección: Juan Carlos Rubio

Versión: Bernabé Rico

Intérpretes: Nancho Novo, Eva Isanta, Norma Ruiz, Fernando Ramallo

Diseño escenografía: Curt Allen Wilmer (AAPEE) en colaboración con EstudioDeDos

Diseño vestuario: Pier Paolo Álvaro (AAPEE)

Iluminación: José Manuel Guerra

Producción ejecutiva: Bernabé Rico

Ayudante dirección: Daniel de Vicente

Coordinadora Producción: Raquel Merino

Producción TALYCUAL en coproducción con La Alegría, Pentación, La Claqueta y Kubelik

Sinopsis: En la meca del cine, el jefe de un estudio cinematográfico dedica su tiempo a seducir a artistas guapas, comprar a la prensa y hacer películas de nulo interés cultural. Para él tan sólo importa el sexo, el poder y el dinero. Hasta que una joven aspirante a actriz se resiste a ponerle precio a su carrera, lo que precipitará la caída del magnate hasta lo más hondo del escalafón social.

 

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