NOTICIAS CULTURALES

Nos hemos levantado con una noticia triste.
Raffaella Carrà ha fallecido a los 78 años (los cumplia el pasado 19 de junio), este lunes 5 de julio, tal como ha comunicado su compañero, Sergio Iapino, a la prensa italiana. De ahí, la noticia se ha extendido como la pólvora porque la cantante, actriz, bailarina, coreógrafa y presentadora de televisión era conocida en medio mundo y muy especialmente en España, donde siempre se le tuvo mucho cariño, siendo imitadísima entre los cómicos patrios (una muestra de haber alcanzado lo más hondo de la cultura popular, junto con convertirse en partner del inefable Ramón García y su capa en las campanadas de Nochevieja), con pelucas rubias platino de melena «paje» y ese deje «itañolo» que se hizo marca personal: «vamos a jugarrr al ‘si fuerrra» (un juego en el que, en su programa ‘Hola Raffaella’ de RTVE entre 1992-94, los invitados de todos los ámbitos -escritores, directores de cine, actores, políticos, cantantes, deportistas, diseñadores, humoristas, etc.- debían adivinar un personaje buscando analogías con animales, objetos, etc). Todos estos aspectos la definieron como icono, al igual que sus golpes de melena y de cadera, junto con un vestuario de showgirl que diseñaba y se enfundaba en sus apariciones: ceñido látex, strass, lentejuelas, colores brillantes, escotazos, transparencias y 15 cm de tacón, toda una revolución en una España que se desperezaba.
Madre mía, la de despertares sexuales que provocó la buena de Raffaella…
Raffaella Maria Roberta Pelloni, que así se llamaba, nació en Bolonia y, desde pequeña, le llamó el mundo del espectáculo: a los ocho años entró en la Academia Nacional de Danza y trabajó en música, televisión y cine (algo menos, si bien siendo aún muy joven se inscribió en el Centro Experimental de Cinematografia y hasta rodó con Frank Sinatra). Italia y España (desde 1974, donde se la vio por vez primera en ‘Señoras y Señores’), fueron los países en los que desarrolló su carrera y presentó diversos programas, la mayor parte en la cadena italiana RAI y en Televisión Española (‘La hora de Raffaella’, ‘Hola Raffaella’, ‘A las 8 con Raffaella’, etc.), aunque también realizó especiales en países como Argentina, Chile, México y Perú, ya que se recorrió América Latina con sus canciones y bailes.
Bailes que, por cierto, en los 80, le valieron la censura del Vaticano por el baile de su tema ‘Tuca, tuca‘ (1971), que le valió el apodo del ‘ombligo de Italia’, en el que Raffaella desplegaba toda su sensualidad frente a un bailarín mientras le iba tocando rodillas, caderas, hombros y mejillas. Algo que ahora hasta da ternura, pero que debía ser algo así como el twerking de la época.
Madre mía, la de erecciones y perversiones…
Sus canciones se encuadraban en un desenfadado optimismo: ‘Hay que venir al sur‘; ‘Qué dolor‘; ‘Adiós amigo‘; ‘Felicità, tà‘; ‘Caliente, caliente‘; ‘Fiesta‘; ‘En el amor todo es empezar‘; ‘Rumore‘… que se han mantenido vigentes en España desde principios de la década de los años 70. Estos días en los que las fiestas del Orgullo se han ido celebrando por todas partes, hay que mencionar especialmente una de ellas, ‘Lucas‘, que la consagró en la cultura gay siendo reconocida en el World Pride Madrid 2017 como Icono Gay Mundial. Su éxito de 1978 ‘Hay que venir al sur‘ vivió una segunda juventud gracias al remix de Bob Sinclair.
Tras catorce años de la publicación de su último disco, la artista italiana apareció en las televisiones españolas para presentar su nuevo álbum ‘Replay’, que lanzó en 2013. Raffaella Carrà se retiró del panorama televisivo español presentando en TVE la gala conmemorativa de los 60 años de la televisión pública para la que tantas veces había trabajado. En los últimos años había participado como coach en la versión italiana de La Voz. El año pasado las canciones de Raffaella Carrà volvieron a estar presentes en los cines españoles, ya que el pasado 2 de octubre se estrenó la película ‘Explota Explota‘, una comedia musical ambientada en la España de los años 70 que cuenta con los éxitos de la artista italiana.
Y, en fin, tal como decía su compañero Sergio: «Raffaella nos ha dejado. Se ha ido a un mundo mejor, donde su humanidad, su inconfundible risa y su extraordinario talento brillarán para siempre«.
Efectivamente, nos ha dejado, aunque no del todo, ya que siempre tendremos su recuerdo y su trabajo para acompañarnos.
Descanse en paz.






