TEATRO

 

 

 

Iago Pericot (El Masnou, Barcelona, 1929-2018) fue un artista plástico total. Medio siglo dejando su impronta en el teatro a través de sus escenografías, dirección escénica y dramaturgia, además de haber cultivado otras disciplinas, que en su transversalidad, enriquecían su trabajo (pintura, grabados), y haber transmitido su conocimiento a varias generaciones de alumnos del Institut del Teatre, donde daba clases desde 1971.

El 9 de agosto, este polifacético autodidacta, el más veterano de su profesión en su Cataluña natal, nos dejaba a los 88 años tras sufrir complicaciones en su convalecencia tras una caída.

Su trabajo se desplegaba pintando ‘storyboards’ de sus montajes, con un espíritu reconocido por todos los compañeros de profesión como rabiosamente visionario y transgresor. De hecho, fue uno de los profesionales de estas artes que, junto con otros reputados y también desaparecidos escenógrafos, como Fabià Puigserver, revolucionaron la forma de hacer teatro en los 60. Definía su trabajo como escenógrafo de una forma muy poética: “Sin una idea no se puede dibujar una sola línea. El escenógrafo no es un mero decorador, es el dramaturgo del espacio, por tanto el escenario no se debe llenar de ‘cosas’ sino de ideas.”

Hijo de una pareja de maestros depurados tras la posguerra, empezó como maestro de primaria, pero su inquietud hizo que, tras estudiar varios temarios universitarios, decidiera reorientarse hacia las bellas artes sin haber cogido jamás un pincel. Pese a ello, su talento le llevó a desarrollar el arte pictórico que le llevó a estudiar en Londres y exponer en bienales de Tokio, Sao Paulo o Venecia. Descubrió la escenografía y se entregó a ella, firmando montajes para Els Joglars, por ejemplo, o una rompedora escenografía en la Línea 2 del Metro de Barcelona (en 1977), entonces en obras.

Creó (de 1975 a 1985) el Teatre Metropolità de Barcelona, junto al actor Sergi Meteu, cosechó multitud de premios importantes a lo largo de su carrera (de los últimos, el Premio de la Crítica de las Artes Escénicas de Barcelona, este mismo año), experimentó el rechazo (el cartel que creó para Bent en 1982, una obra que versaba sobre la homosexualidad y que le costó una querella criminal y amenazas de bomba en el Teatro Regina, donde se representaba), y su obra quedó recogida en un libro de la Col.lecció Converses ‘Iago Pericot: La llibertat de crear y viure’ (Iago Pericot. La libertad de crear y vivir) de Guillem-Jordi Graells, editado en febrero de este año por el Institut del Teatre; o en el documental ‘Iago Pericot. La conquista de la innocència’ (Iago Pericot. La conquista de la inocencia), dirigido por Abel Folk.

Se fue un grande de la escena.

D.E.P.

 

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