LA TIENDA DE LOS HORRORES: CUIDADO CON LO QUE DESEAS

LA TIENDA DE LOS HORRORES: CUIDADO CON LO QUE DESEAS

TEATRO

 

 

 

 

 

 

Le teníamos muchas ganas. El tándem Llàcer-Guix (por talento, claro, pero también beneficiándose del éxito mediático de ser reconocidos por su presencia televisiva en el talent show Operación Triunfo) ya demostró funcionar perfectamente engrasado con ‘La Jaula de las Locas’ (que actualmente está representándose en Madrid, tras su paso por Barcelona), una obra que le ha supuesto a Llàcer un premio del público (Premis TeatreBarcelona 2019), y que llenaba las salas en su stage en la Ciudad Condal. Esa se nos escapó, pero, tan pronto se anunció en la programación del Grec, nos hicimos con entradas para ‘La Tienda de los Horrores’, una versión de un musical que vio la luz en el Off Broadway y que ha sido representado multitud de veces. Como anécdota, es la obra que en más ocasiones se ha versionado en los High Schools de Estados Unidos, por su frescura y buenrollismo, pese a ser en realidad algo truculenta y tener un mensaje nada naïf.

Hablamos de un icono

Estamos ante un musical compuesto por Alan Menken y escrito por Howard Ashman, con una partitura de una garra tremenda, mezcla de rock and roll de principios de la década de 1960, doo-wop y toques de Motown. Incluye varios números muy populares como «Skid Row» («Downtown»), «Somewhere That Green» («Lejos de aquí») y «Suddenly, Seymour» («Siento que Seymour»). Tuvo una primera adaptación cinematográfica en 1960 (dirigida por Roger Corman), una comedia negra de serie B y bajo presupuesto rodada en dos días, sin nada de musical. Posteriormente, tuvo un remake en 1986, rodada en los estudios Pinewood de Inglaterra, con mejor producción, dirigida por Frank Oz, protagonizada por Rick Moranis, Ellen Greene, la voz de Levi Stubb y que fue nominada a dos Óscar. Es última ya sí en su versión musical.

Igual que la película de 1960, el musical de 1986 no tuvo un gran impacto en su salida a los cines, pero actualmente está considera una película de culto. De hecho, hace al menos un par de años que se sabe del proyecto en Warner Bros Studio para su relanzamiento, que estaría dirigido por Greg Berlanti y escrito por Matthew Robinson, que ha vuelto a la actualidad ya que parece que Lady Gaga (que tras su Óscar está muy motivada para seguir en esto del celuloide) interpretaría a la protagonista femenina, Audrey, mientras que para Seymour, el protagonista masculino, el nombre sigue siendo una incógnita. 

Este montaje, que se estrenaba como musical en 1982 en el Orpheunm Theatre de Nueva York, tuvo en nuestro país las versiones de 1987, con DagollDagom de Josep Lluís Bozzo, y la de 2000, dirigida por Ricard Reguant, con Guix y Llàcer en el proyecto.

 

 

Un inicio accidentado

Como os hemos adelantado con motivo de la presentación del montaje en la Cartelera de esta casa, cuando nos fuimos a verla (el segundo día de la programación, en espectacular escenario del Grec), y previo al inicio de la función, salió Àngel Llàcer a contarnos que el día anterior, debido a una repentina tormenta rayando en ciclogénesis explosiva, algunos aspectos técnicos y algunas zonas del escenario se vieron comprometidos, por lo que, a modo de compensación, se ideó un 2×1 para resarcir a los espectadores de las posibles incidencias en el Teatre Coliseum, en su programación de otoño.

 

 

 

 

 

Pero, pese a que todo funcionó (o lo disimularon estupendamente), y lo pasamos de maravilla, porque salimos con una sonrisa de oreja a oreja canturreando los doowop de las Sey Sisters en escena, o precisamente por eso mismo, decidimos volver a verla. Y ¡volvimos a salir canturreando! Más felices que perdices con nuestro original programa en forma de EP (los que peinen canas sabrán reconocer el tamaño del vinilo, entre el LP y el single).

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué se cuenta en la obra?

La trama explica la historia de Seymour Krelborn (Marc Pociello), un huérfano solitario empleado de la floristería propiedad del Sr. Mushnik (Ferrán Rañé), situada en Skid Road, un barrio marginal de Los Ángeles.

 

 

Seymour descubre una extraña planta que llegó desde otro planeta con un eclipse solar, a la que cuida y le pone el nombre de Audrey II (en la voz de Manu Guix), como su amor platónico, la dependienta de la floristería, Audrey (Diana Roig). Al principio la planta parece no prosperar hasta que, accidentalmente, Seymour vierte unas gotas de sangre en el tiesto, dándose cuenta de que la planta se alimenta de sangre humana. Seymour lo mantiene en secreto, porque esa planta rara se convierte en un gran reclamo publicitario para la tienda, atrayendo una repentina prosperidad que hace que acudan distintas ofertas para Seymour, lo que provoca que Mushnik, para retenerle, le adopte.

A medida que Audrey II crece, Seymour enferma de anemia por alimentarla, sufriendo la exigencia de la planta, que aprende a hablar pidiendo más cantidad de alimento, manipulándole para que traiga, para comérselo, a Orin Scrivello (José Corbacho), el novio de Audrey, un dentista sádico y violento que la maltrata. Seymour acude a la consulta de Orin, decidido a acabar con él, pero en realidad Orin muere porque, en su sadismo, queda atrapado en su mascarilla de gas hilarante (en principio para sedar a los pacientes, pero que en realidad sólo emplea para drogarse) y se asfixia, lo que permite a Seymour descuartizarle para alimentar a la voraz planta.

 

 

Una vez liberada de su maltratador, Audrey toma conciencia del amor de Seymour, al que corresponde, pero el Sr. Mushnik descubre el crimen y Seymour se ve abocado a entregárselo a Audrey II, que incrementa su voraz apetito, para que acabe con él y así intentar salvaguardar su historia de amor.

Lleno de remordimientos por tanta muerte, Seymour intenta reconducir la situación y matar a la planta, pero alerta a Audrey con una inquietante llamada de teléfono. Ésta, extrañada, acude a la tienda y, al buscar a Seymour, se encuentra con una ya monstruosa Audrey II que la devora. Seymour rescata a una agonizante Audrey y, desesperado, decide poner fin a su vida entregándose al apetito de Audrey II.

La tesis

Ya os hemos contado que la obra destila buenrollismo, pero en el trasfondo tiene varios mensajes. Hay una primera capa, la historia de uno de los personajes, inadaptado y solo en la vida, que se resigna a gestos residuales de afecto y comete atrocidades por retener algo de felicidad (Seymour). El falso interés, la mezquindad y la avaricia (Sr. Mushnik). La historia de dos de los protagonistas que se conocen y se enamoran (Seymour y Audrey)… pero ofrece muchas más capas: la historia hace pensar en hasta qué punto estamos dispuestos a llevar adelante acciones terribles por ambición, por alcanzar nuestros deseos. La planta sería la metáfora de todos esos anhelos que hemos querido y que no hemos podido alcanzar, de su posibilidad y de sus consecuencias, que pueden ser terribles.

 

 

El montaje, valoración

Ya os hemos contado que nos divertimos en ambas ocasiones. La diferencia de ver el espectáculo en el espacio del Grec al Teatro Coliseum, lógicamente, cambia el asunto. En el Grec todo era más amplio, las coreografías resultaban más vistosas, teníamos la ventaja de ver la «actuación-dirección musical-doblaje» de Manu Guix de frente, puesto que estaba iluminada la cabina de los músicos y, creedme, es un espectáculo porque Guix disfruta de lo lindo poniendo sonidos (los chasqueos de lengua al probar la sangre son divertidísimos), y luego voz a Audrey II. En el Teatro, esto sólo era posible en una pantalla que estaba justo en la parte opuesta del escenario, con lo que verlo resultaba imposible sin perder la visión de escena. Claro que, al ser todo de dimensiones más pequeñas, iluminar la cabina podría restar protagonismo a la escena, perdiéndose el encanto de creernos la vida de la planta. Una ventaja era que todo estaba más cerca y el trabajo actoral se veía mejor.

El montaje era casi idéntico, con una escenografía de unos cuantos elementos móviles (la tienda que se plegaba y desplegaba en función de las necesidades), con una planta muy lograda, obra del escultor Carles Piera, que ha hecho cuatro versiones en función del crecimiento; una verdadera protagonista de fibra de vidrio donde destaca la última Audrey II, de dos metros de altura y 250 kilos de peso con leds a modo de “greñas” para dar luminosidad a sus emociones, dotadas de un mecanismo interno que maneja Quim Molina (muy aplaudido en los saludos), para que la planta se mueva y «hable».

Iluminación muy efectista, al principio con luces estroboscópicas y con calidez en las escenas más románticas, que resultaban más frías o coloridas según las dinámicas de escena.

Nos encantaron las The Sey Sisters y sus comentarios en spanglish, o directamente en slang americano. Hay que reseñar las voces de Audrey (la que más nos gustó) y la de Seymour. Ambos muy por encima de Rañé, aunque interpretaba con mucha gracia a Mushnik (aunque parece un apellido de origen judío, realizaba una interpretación un tanto arabizada). Orin Scrivello (Corbacho, que también interpretaba a distintos ejecutivos que hacían propuestas a Seymour, hombres y mujeres, algo realmente hilarante) es asunto aparte.

 

 

 

 

Tanto en el Grec como en el Teatro, desde su entrada a escena, por el pasillo, saludando a los espectadores, haciendo guasas con ellos, arrancaba las carcajadas de los espectadores. Bien en voz, aunque daba un poco la sensación de ser un paréntesis en la obra un poco en plan «el show de Corbacho-Scrivello», si bien, se metía indefectiblemente al público en el bolsillo.

 

 

 

 

Un vestuario estridente, friki, muy s.XXI, en especial el de las The Sey Sisters, y más grises al inicio en los habitantes de Skid Road, pasando a más estridentes con la prosperidad de la tienda gracias a la planta. Un guiño con salero: un «runner» con esa ropa flúor que se ponen y cuya intervención fue muy jaleada.

 

 

 

Y una efectista explosión de cartuchos eyectando hojas verdes de la planta para el número final, a modo de los papelitos dorados que se lanzan en las entregas de los trofeos.

En resumen: un buenísimo rato (dura 105 minutos sin entreacto, pero te pasa volando), y una obra a la que os animo muy de veras a ver. Merece la pena.

 

 

 

FICHA TÉCNICA

Fechas: Desde el 10 de septiembre al 3 de noviembre de 2019

Sala: Teatre Coliseum, Barceloa

Género: Musical

Autor: Compuesto por Alan Menken y escrito por Howard Ashman,

Traducción: Marc Artigau

Director: Àngel Llàcer

Dirección Musical: Manu Guix

Intérpretes: Manu Guix, Marc Pociello, Diana Roig, Ferràn Rañé, José Corbacho, The Sey Sisters (Ronette, Chiffon, Crystal), Víctor Gómez, Sylvia Parejo, Bernat Cot, Natán Segado, Raquel Jezequel

Músicos: Manu Guix, Gerard Alfonso (dirección y piano), Oriol Cusó, Miguel Royo (saxo), Jaume Peña, Ivó Oller (trompeta), Jordi Franco, Clodulfo Núñez (bajo), Jordi Roquer ‘Richi’, David Txes (guitarra), Toni Pagès, Eloi López (batería)

Escenografía: Enric Planas, Carles Piera,

Iluminación: Albert Faura

Vestuario: Míriam Compte

Caracterización: Helena Fenoy

Espacio sonoro: Roc Mateu

CoreografíaMyriam Benedited

Producción: Nostromo Live

 

Os dejamos un breve vídeo para que os animéis:

 

 

 

MenudaReina

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