HAMLET, HIJOS DE LA ANARQUIA Y EL REY LEÓN

HAMLET, HIJOS DE LA ANARQUIA Y EL REY LEÓN

VARIOS

 

 

Por ALEJANDRO ANDREU FERRE

 

(O LA IMPERECEDERA TRAGEDIA) «palabras, palabras, palabras»

 

 

 

 

Hamlet, la obra de William Shakespeare, su drama más largo, uno de los relatos más analizados, traducidos, conocidos y ¿adaptados? de la historia. Esta obra, cuyos personajes fueron reinterpretados por Sigmund Freud, Ernest Jones y Jacques Lacan, ha trascendido los límites del tiempo, pues, como muy pocos relatos a lo largo de nuestra historia, ha sido rescatada su esencia para obras que, entre sí, nada tendrían que ver. Y aquí reside su magia. Lo que cuenta tiene tanta fuerza que es capaz de metamorfosearse constantemente. Si bien hay decenas de ejemplos en las obras de Shakespeare que han pasado por transformaciones contemporáneas, desde Macbeth a Romeo y Julieta, lo que diferencia a Hamlet es la temática, ya que están presentes aquí los temas esenciales del autor (la realeza, el poder, la codicia, el impulso del instinto). Se le añaden dilemas morales como el conflicto entre el perdón y la venganza, la catarsis del personaje quebrado, su viaje, todo consuma un relato psicoanalítico, profundo.

Su estructura es tan perfecta y pura que estableció los cánones de la tragedia moderna, de tal modo que hoy día, y en los últimos 20-25 años con el nacimiento de una nueva era en la televisión o los videojuegos, donde la visión trágica y el estudio de los antihéroes y los personajes grises es la máxima en la industria, se ha visto reivindicada dicha estructura en decenas de obras (aunque no es algo realmente nuevo, Shakespeare tiene un canon tan perfecto que siempre se hacen adaptaciones contemporáneas más o menos directas de sus obras. Su influjo puede verse en Los Soprano, Breaking Bad, Mad Men, The Wire, The Haunting of Hill House, The Last of Us 2…). Cualquier obra que se precie tiene elementos temáticos y formales shakesperianos. ¿Acaso Shakespeare inventó la tragedia? No, siglos antes los griegos ya tenían a su Edipo, a su Alcestis, Hipólito, Andrómaca y un larguísimo etcétera. Sin embargo, es la suma estilística del inglés lo que ha perseverado más, su perfecta forma puede convertir una historia como Hamlet en el Rey León:

 

 

La traición por parte del tío, el padre fantasma, el exilio del heredero, los compañeros en dicho exilio como alivio tonal del drama, el amor como camino y clave, ya sea por la parte maternal (en ambas historias) como por la romántica… Recordemos también que en el remake live action Scar intenta chantajear a Sarabi, la madre de Simba, para que se case con él, quizá una referencia a cómo Claudio se casa con Gertrudis en Hamlet. Además, en ambos relatos las estrellas son metáforas de los dos padres difuntos…

 

 

O en algo mucho más violento y moderno como «Hijos de la Anarquía»: La premisa básica, la muerte del padre (el fantasma y John, quién se comunica con su hijo después de muerto a través del diario que le dejó escrito, así como el fantasma se comunicaba con Hamlet), la traición del «tío» Claudio/Clay y su ambición por el poder… El personaje de Gertrudis y sus mil semejanzas con Gemma (madre de Jax y esposa de Clay), la venganza del hijo y heredero (Hamlet/Jax)… Y esto en lo más sustancial, pues se podrían extraer muchos detalles referenciales, recordemos esos cuervos de la escena final de la serie acompañados de una cita directa de la obra del dramaturgo.

 

 

Pero todas estas comparaciones, todos estos vaciles en el artículo, ¿llevan a algo? Si, de lo que trata todo esto es de poner sobre la mesa, con ejemplos, que hay relatos y temas inmortales y cómo las mejores historias son las que se pueden transformar y adaptar de forma atemporal a cualquier escenario, y como se puede aprender de los clásicos imperecederos a través de los productos de nuestro ahora. Cómo las mejores historias trascienden y cómo podemos crecer con ellas, formarnos con ellas, generar ideas y canalizarlas, en nuestro día a día o en nuestras creaciones artísticas, y como en cada buena historia hay una pequeña reflexión, un pequeño tótem como sacado de Origen que en cada una de nuestras mentes, en alguna esquina, se quedará, a la espera de su uso.

 

 

Anónimo

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