MEJORES PELÍCULAS: 1948

MEJORES PELÍCULAS: 1948

CINE

 

 

 

 

 

 

Por supuesto, el Cine Negro sigue dejando cantidades ingentes de obras maestras y joyas, lo mismo que va haciendo el neorrealismo italiano, uno de los movimientos más influyentes y relevantes del Séptimo Arte, que, como ya fui avanzando en entradas sobre fechas anteriores, comenzó a dejarse ver con fuerza también en estos 40. De hecho, este 1948 podríamos considerarlo uno de los años de explosión del género, de sublimación del neorrealismo.

 

 

 

 

 

ABBOTT Y COSTELLO CONTRA LOS FANTASMAS, de Charles Barton. Una de las más divertidas de Abbott y Costello, con clásicos del fantaterror. Ideal para descubrirlos.

 

 

 

 

ACTO DE VIOLENCIA, de Fred Zinnemann. Un estupendo thriller de Zinnemann, poco conocido pero muy atractivo. Con un gran trío protagonista y buenos conflictos dramáticos, el cineasta seguía dando muestras desde sus inicios de su gran talento.

 

 

 

 

ALEMANIA AÑO CERO, de Roberto Rossellini. Cima del neorrealismo. Obra maestra de Rossellini sobre las consecuencias de la guerra y la postguerra en Alemania desde el punto de vista de un niño. Imprescindible.

 

 

 

 

AL VOLVER A LA VIDA, de Byron Haskin. Especialista en efectos especiales y director, Byron Haskin frecuentó todo tipo de géneros, un buen artesano que logró algunos hitos y varias joyas en su filmografía. Aquí llega con un buen título de Cine Negro de deslumbrante reparto, aunque algo estático, falto de vigor y agilidad, pero que cumple con creces las expectativas de los amantes del género.

 

 

 

 

ALMA NEGRA, de Lewis Allen. Un drama y un thriller con personajes tan interesantes como retorcidos. Ray Milland, que clavaba estos roles, lidera el reparto junto a Ann Todd. Muy interesante esta cinta británica.

 

 

 

 

ANGELITOS NEGROS, de Joselito Rodríguez. México sigue dando joyitas. Aquí Pedro Infante encabeza este melodrama que adapta la novela de Fannie Hurst, que tuvo su versión más famosa en 1959 dirigida por Douglas Sirk, “Imitación a la Vida”.

 

 

 

 

ANNA KARENINA, de Julien Duvivier. Una de las tropecientas versiones que tiene la novela de Tolstói. Esta británica no es la peor, y tiene a Vivien Leigh como protagonista.

 

 

 

 

AÑOS DIFÍCILES, de Luigi Zampa. Me congratula traer cintas enmarcadas en el neorrealismo italiano que se salgan de las típicas. Esta es una película poco conocida que plantea una aguda reflexión, humanista, sobre culpabilidades y consecuencias, con una mirada comprensiva y profunda. Necesaria.

 

 

 

 

APARTAMENTO PARA PEGGY, de George Seaton. Clásica screwball comedy de la época. No es de las más famosas y prestigiosas, obviamente, pero tiene su encanto.

 

 

 

 

ARCO DE TRIUNFO, de Lewis Milestone. Potente melodrama con un tremendo reparto, Ingrid Bergman, Charles Boyer, Charles Laughton, que no llega a la altura esperada, si bien merece buen reconocimiento.

 

 

 

 

BAJO EL SOL DE ROMA, de Renato Castellani. Como casi cada cosa que se hacía en Italia en aquella época y ha trascendido, aquí tenemos otro título con toques neorrealistas. Un estupendo film sobre la madurez tras el fascismo.

 

 

 

 

BEHIND LOCKED DOORS, de Budd Boetticher. Poco más de una hora para este estimable título de Cine Negro, con Boetticher, que frecuentaba mucho el género en la época, a los mandos.

 

 

 

 

BELINDA, de Jean Negulesco. Estupenda película que tuvo 12 nominaciones al Oscar, aunque ahora no parece recordarla casi nadie… De esas 12 nominaciones sólo Jane Wyman logró la estatuilla por su magnífica interpretación. Mirada a la discapacidad, en este caso auditiva, y las consecuencias de la misma en una sociedad tendente al desprecio de todo aquello que se sale de la norma. Drama intenso y enseñanza de la superación. A descubrir.

 

 

 

 

BERLÍN EXPRÉS, de Jacques Tourneur. Thriller de postguerra del maestro Tourneur. De interesantes ideas y planteamientos, no es una de sus grandes obras, pero desde luego no supone ninguna decepción, por lo que si te gusta el Cine Negro la paladearás con mucho gusto.

 

 

 

 

BERLÍN OCCIDENTE, de Billy Wilder. Considerando que el 90 por ciento de la filmografía de Wilder me parece magistral, esta es casi una decepción dentro de sus impagables joyas. No, no es ni de lejos de las peores del director, está en el grupo de las excelentes, pero por debajo de las incontestables, donde su sublime ingenio y humor vuelan ligeramente más bajo, también por la inclusión de más drama dentro de la comedia. Impagable la Dietrich.

 

 

 

 

BLONDE ICE, de Jack Bernhard. Una de Cine Negro con rubias frías, ambiciosas y peligrosas. No está mal, aunque su final creo que no satisfizo a nadie.

 

 

 

 

BODYGUARD, de Richard Fleischer. No es la de Kevin Costner, pero es un buen título de Cine Negro de serie B con un director más que interesante que daba aquí sus primeros pasos.

 

 

 

 

BOTÓN DE ANCLA, de Ramón Torrado. Comedia de éxito, que además ha tenido otras versiones, ambientada en la escuela naval. Enredos amorosos y pocas pretensiones. No es gran cosa.

 

 

 

 

CANON CITY, de Crane Wilbur. Un buen film que retrata la huida real de una cárcel en 1947, en Colorado. Otro de esos films pequeños en el género Negro que funcionaban muy bien.

 

 

 

 

CARTA DE UNA DESCONOCIDA, de Max Ophüls. Uno de los más bellos melodramas de la historia del cine. Indispensable, imprescindible. Pura emoción, intensa, sutil, poética. Una de las cimas de uno de los directores que sublimó el melodrama, uno de los cineastas más elegantes de la historia.

 

 

 

 

CAYO LARGO, de John Huston. Estratosférica obra maestra del Cine Negro. Paradigma de la atmósfera opresiva y asfixiante, con la clásica metáfora meteorológica atrapando a un variado grupo de personas en un único escenario. No es sólo que tenga uno de los directores incontestables en esto del Cine, es que tenemos un reparto inconmensurable. Bogart y Bacall de nuevo, contra Edward G. Robinson.

 

 

 

 

CERCO DE ODIO, de Rudolph Maté. William Holden protagoniza esta nueva película de Cine Negro que cuenta la misma historia, basada en la obra de James Warwick, que “Rejas Humanas”, cinta que traje en la lista del 39.

 

 

 

 

CIELO AMARILLO, de William A. Wellman. Un Western atípico, oscuro, original, imprevisible, seco, romántico, nada convencional, que manteniendo los ingredientes del género los maneja de una forma totalmente distinta. Profundo, denso, complejo. Un Western de referencia. “Cielo Amarillo” es una película curiosa, una rareza de un director considerado un mero artesano, una infravaloración que no hace justicia a muchas de las extraordinarias obras que nos ha regalado. Además de todo ello tenemos personajes de compleja psicología, un tono denso y profundo de gran enjundia, lo que trasciende a todo género, aunque es un Western puro. Como una película de autor pero profundamente clásica.

 

 

 

 

CIUDAD PORTUARIA, de Ingmar Bergman. No está entre las cimas de Bergman, pero es un agradable trabajo primerizo del gran director sueco.

 

 

 

 

COCHE CAMA A TRIESTE, de John Paddy Carstairs. Efectiva, sin grandes alardes, intriga británica ambientada en un tren, lo que beneficia a la intensidad de la historia. Resultona.

 

 

 

 

CORAZÓN DE LEÓN (Flecha Negra), de Gordon Douglas. Una de aventuras y capa y espada adaptando a Robert Louis Stevenson. Sólo pasable, pero no está mal.

 

 

 

 

CORONEL CREEK, de Ray Enright. Un Western correcto y resultón con Randolph Scott. Entretendrá a los amantes del género, pero sin exigencias.

 

 

 

 

CUARTETO, de Ken Annakin, Arthur Crabtree, Harold French y Ralph Smart. Somerset Maugham adaptado en cuatro de sus historias. Y también aparece él presentando cada “episodio”. Fue un éxito que tuvo secuelas.

 

 

 

 

CUATRO CARAS DEL OESTE, de Alfred E. Green. Pues un estupendo Western no muy conocido, pero sí muy recomendable. Joel McCrea y Frances Dee son los protagonistas. Una grata sorpresa.

 

 

 

 

DANNY (SO DEAR TO MY HEART), de Harold D. Schuster y Hamilton Luske. Otra de esas cintas Disney que mezclan imagen real y animada. Tierna, con buenos valores y un corderito. Encantadora.

 

 

 

 

DEDEE, de Yves Allégret. Buen film francés con Simone Signoret interpretando a una prostituta que ve la esperanza de una vida mejor.

 

 

 

 

DESFILE DE PASCUA, de Charles Walters. Una fractura de tobillo de Gene Kelly precipitó el regreso de Fred Astaire al cine. Un buen musical en el que el elegante bailarín comparte foco con Judy Garland.

 

 

 

 

DRAMA SOBRE EL CÉSPED, de Leopoldo Torres Ríos. Un estupendo film, este argentino, ideal para los amantes del fútbol. Un pequeño clásico de este subgénero.

 

 

 

 

EL AMOR, de Roberto Rossellini. Rossellini y Magnani, buena presentación para este drama que tiene dos capítulos, ambos protagonizados por la actriz. También tenemos a Fellini como actor. Buen film

 

 

 

 

EL AMOR QUE TÚ ME DISTE, de Henry Koster. Se movía bien Koster en este género de la comedia fantástica. Sólo hay que recordar que dos años después estrenaría “El Invisible Harvey”. Esta película, sin llegar a aquella, es otro pequeño y encantador triunfo.

 

 

 

 

EL ÁNGEL BORRACHO, de Akira Kurosawa. Considerada por muchos como la primera gran película de Kurosawa o, incluso, como su primera obra maestra, “El Ángel Ebrio” es una muestra indiscutible de la maestría de su director. A caballo entre el drama y el Cine Negro, es una obra muy personal, más lograda en su vertiente dramática que en la negra, con un logrado clímax final.

 

 

 

 

EL BUEN SAM, de Leo McCarey. Simpática comedia donde se juntaron los talentos de McCarey, Ann Sheridan y Gary Cooper. Podía haber dado más, pero no quedó mal la cosa.

 

 

 

 

EL BURLADOR DE CASTILLA, de Vincent Sherman. Otra de aventuras y capa y espada. No es el género al que Sherman nos tenía acostumbrados, desde luego. Cumplidora sin más.

 

 

 

 

EL ESTADO DE LA UNIÓN, de Frank Capra. Un Capra que no es una obra maestra, lo que ya es una novedad. Drama político más que interesante, que aunque se aleja de la maestría habitual del cineasta, vuela a una gran altura, ayudado por la interpretación de Spencer Tracy.

 

 

 

 

EL HOMBRE DE COLORADO, de Henry Levin. Ambientada en la postguerra, en 1865, es un buen film con triángulo amoroso y magnífico reparto en el que destacan Glenn Ford, y William Holden.

 

 

 

 

EL ÍDOLO CAÍDO, de Carol Reed. Carol Reed se encontraba seguramente en los mejores años de su carrera. Agrupó en 3 años títulos como «Larga es la Noche» (1947), «El Ídolo Caído» (1948) y «El Tercer Hombre» (1949), lo que debería haberle situado en un estatus mucho más alto del que nunca tuvo. Director infravalorado, nos ofrece en esta intriga una muestra más de su talento indiscutible. Una obra más que notable con final irónico, talento visual y profundidad en sus planteamientos, con pocas fisuras y que sin ser una obra maestra debido a la modestia de medios y planteamientos, junto con algún momento ingenuo de guión, poco le falta.

 

 

 

 

EL MARQUÉS DE SALAMANCA, de Edgar Neville. Madrid y José de Salamanca, el que impulsó el famoso Barrio de Salamanca. Un interesante film de un cineasta brillante.

 

 

 

 

EL MUCHACHO DE LOS CABELLOS VERDES, de Joseph Losey. Es una película bastante curiosa, quizá demasiado obvia, pero simpática en su conjunto, con un director más que interesante. No es gran cosa, pero tiene su aquel…

 

 

 

 

EL PARADOR DEL CAMINO, de Jean Negulesco. Grandes nombre del Cine Negro para esta cinta poco conocida. Ida Lupino, Celeste Holm, Richard Widmark y Cornel Wilde redondean un reparto de lujo. Interesante película.

 

 

 

 

EL PIRATA, de Vincente Minnelli. Minnelli en el cine aventurero de capa y espada… y piratas, claro. Muy entretenida y vistosa, así que si te gusta el género, no lo dudes.

 

 

 

 

EL PRISIONERO DE PARMA, de Christian-Jaque. Una adaptación de la novela de Stendhal que no es corta precisamente, ya que se acerca a las 3 horas. Un trabajo correcto.

 

 

 

 

EL RELOJ ASESINO, de John Farrow. Estupendo thriller, magníficamente construido y con una depurada dirección. John Farrow, un director discreto, nos deleita con una lección de dirección y planificación, una dirección que podemos decir es la mayor virtud de la cinta.

 

 

 

 

EL RETRATO DE MIDORI, de Keisuke Kinoshita. Una intimista y bella película con guión de Kurosawa.

 

 

 

 

EL SUPERSABIO, de Miguel M. Delgado. Cita con Cantinflas, que nunca está de más traer.

 

 

 

 

EL TELÓN DE ACERO, de William A. Wellman. Dana Andrews y Gene Tierney a las órdenes de Wellman. Pues no, el resultado no es el esperado. Con todo, es un trabajo sobrio y correcto.

 

 

 

 

EL TESORO DE SIERRA MADRE, de John Huston. Una de las grandes películas de todos los tiempos. Quizá la mejor obra de su autor. Pocas veces se ha retratado así la avaricia, y mira que hay títulos de prestigio impresionante sobre el tema… Interpretaciones excepcionales, con un Bogart que pocas veces ha estado mejor. Asombrosa, indispensable.

 

 

 

 

EL VALS DEL EMPERADOR, de Billy Wilder. El peor trabajo de Wilder, director casi infalible. Él mismo medio renegaba de ella, lógicamente. Crosby, Fontaine y un perrete…

 

 

 

 

EN BUSCA DE MARIDO, de Don Hartman. Comedia simpática y sin muchas pretensiones con juegos amorosos, que siempre son eficaces. Y con Cary Grant, que siempre da un plus a todo.

 

 

 

 

ESCAPE, de Joseph L. Mankiewicz. Un estupendo título de Mankiewicz, menos conocido y valorado que otros de su magistral filmografía, pero que merece mucho la pena.

 

 

 

 

ESE IMPULSO MARAVILLOSO, de Robert B. Sinclair. No es una comedia perfecta, pero sí muy agradable y eficaz. Gene Tierney y Tyrone Power son los protagonistas.

 

 

 

 

EVA, de Gustaf Molander. Sobre un relato corto de Bergman, que también participa en el guión, “Eva” es un buen film ambientado en la época de la 2ª Guerra Mundial, centrado en las relaciones y la psicología de sus personajes.

 

 

 

 

FORT APACHE, de John Ford. Incontestable obra maestra de Ford. Sería la película que abriría la llamada “Trilogía de la Caballería”. La desmitificación de la leyenda y, a la vez, la gestación de la misma en un tratamiento sublime e inigualable. Descorazonada y descarnada, es una obra de arte desde que empieza hasta que termina, con unos Henry Fonda y John Wayne majestuosos.

 

 

 

 

FUGA EN FRANCIA, de Mario Soldati. Cine Negro a la italiana. La huida de un criminal fascista tras el término de la 2ª Guerra Mundial que vuela a buena altura. Desconocida, es una interesante recomendación para los cinéfilos más curiosos.

 

 

 

 

HAMLET, de Laurence Olivier. Una de las adaptaciones más reputadas de la tragedia shakespeariana, que además se llevó 4 Oscars, incluidos los de Película y Actor para Olivier. Aún así, resulta acartonada, académica y agarrotada, por lo que ha sido ampliamente superada por esa descomunal obra de arte creada por Kenneth Branagh en 1996.

 

 

 

 

HECHIZO, de Irving Reis. Un nostálgico drama romántico de buena calidad. David Niven es el protagonista. Muy recomendable.

 

 

 

 

I WOULDN’T BE IN YOUR SHOES, de William Night. Otra apañada muestra de buen Cine Negro de serie B. A los que busquen cositas buenas y ocultas, aquí tienen otra muestra en poco más de una hora.

 

 

 

 

INFIELMENTE TUYO, de Preston Sturges. Ya está aquí Sturges de nuevo con una de sus comedias. Una vez más un acierto, una excelente muestra del talento del director. Otra que merece mucho la pena.

 

 

 

 

JENNIE, de William Dieterle. Obra maestra del cine romántico y con toque fantástico. Visualmente innovadora y excelente, muy bien interpretada, a pesar de estar Jennifer Jones. Es una obra cumbre.

 

 

 

 

JUANA DE ARCO, de Victor Fleming. Otra versión de la vida de la ilustre Juana de Arco, esta vez con Ingrid Bergman como protagonista. No está mal.

 

 

 

 

JULIA SE PORTA MAL, de Jack Conway. Enredos amorosos para una entretenida comedia romántica, de esas que hacían como churros en aquella época y con una solvencia maravillosa.

 

 

 

 

JUSTA VENGANZA, de Anthony Mann. Mann sigue entregando sabrosos thrillers. Este tiene un poco de todo, celos, venganzas, crímenes… directo al rostro. Serie B de gran calidad.

 

 

 

 

LA CALLE SIN NOMBRE, de William Keighley. Es una secuela de “La Casa de la Calle 42”, de Hathaway, que traje en la lista de 1945, y a la que puede que supere. Además podemos disfrutar de Richard Widmark.

 

 

 

 

LA CALLE SIN SOL, de Rafael Gil. Estupenda película española que seguramente no conocerá la mayoría. Intriga y romance en perfecta convivencia y un estupendo Manolo Morán. Muy recomendable.

 

 

 

 

LA CICATRIZ, de Steve Sekely. Una auténtica joya, casi una pieza maestra, desconocidísima. Original, divertida, sumamente irónica, bien dirigida, mejor fotografiada y muy bien interpretada. La verdad es que pocos peros se pueden poner a esta cinta, prueba del derroche de creatividad de la época dorada de Hollywood, donde cuando menos te lo esperas encuentras auténticas genialidades. Recomendadísima.

 

 

 

 

LA CIUDAD DESNUDA, de Jules Dassin. Otra muestra de la maestría del gran Jules Dassin. Otra vez enmarcada en el Cine Negro, pero desde una óptica bien distinta. Con esta cinta Dassin encadenó cuatro títulos de Cine Negro verdaderamente excelentes y distintos entre sí: la concepción sumamente documentalista y realista de la que nos ocupa en 1948; la fatalidad alegórica y también realista de “Mercado de Ladrones” (1949), una perfecta evolución; el destino fatal y expresionista de la negrísima, desoladora y pesimista “Noche en la Ciudad” (1950); y la deslumbrante, rigurosa, detallada y, por supuesto, también pesimista recreación de un robo por parte de ladrones de guante blanco en la sublime “Rififí” (1955).

 

 

 

 

LA DAMA DEL ARMIÑO, de Ernst Lubitsch y Otto Prmeinger. Otro proyecto “compartido” por Lubitsch y Preminger. Es una cinta muy lubitschiana, tiene ese aroma al genial director, que planificó enteramente la película, pero falleció 8 días antes de comenzar a rodar. La dirigió Preminger, que exigió que el nombre de Lubitsch apareciera en los créditos.

 

 

 

 

LA EXTRAÑA CITA, de Terence Young. Un extraño y peculiar drama romántico británico dirigió por Terence Young. Es un buen film, si bien puede desconcertar.

 

 

 

 

LA FUERZA DEL DESTINO, de Abraham Polonsky. Buena muestra de Cine Negro, una de las mejores obras de su director y con John Garfield como protagonista. Mafia, intriga, crímenes… Merece mucho la pena.

 

 

 

 

LA GRAN AMENAZA, de Gordon Douglas. Cine Negro anticomunista, que era la época. Una cinta que no está nada mal por un director que tiene más de una joya. Muy apreciable.

 

 

 

 

LA ILUSIÓN ROTA, de Mario Camerini. Un neorrealismo suave con la gigantesca Anna Magnani. Una comedia dramática que merece ser conocida.

 

 

 

 

LA MUERTE CAMINA EN LA LLUVIA, de Carlos Hugo Christensen. Un interesante thriller argentino con asesino en serie. Seguro que muchos no la conocéis, así que ahora tenéis la oportunidad.

 

 

 

 

LA NOVIA DE JUNIO, de Bretaigne Windust. Sí, Bette Davis también hacía comedias, y esta no está nada mal. No es una cima del género, pero sí resultar efectiva y agradable.

 

 

 

 

LA OTRA CARA DEL BOSQUE, de Michael Gordon. Esta cinta casi olvidada es una precuela de “La Loba”, la obra que la inspiró, con los mismos protagonistas pero 20 años antes. Ambas se basan en obras de la magnífica Lillian Hellman. Buen trabajo.

 

 

 

 

LA REBELDE, de Robert Z. Leonard. Correcto e interesante drama que se beneficia del gran trabajo de Barbara Stanwyck, como no.

 

 

 

 

LA RIVAL, de Mervyn LeRoy. LeRoy reúne a Clark Gable con Lana Turner y Anne Baxter para facturar un drama romántico con triángulo amoroso y el ambiente bélico de la 2ª Guerra Mundial. Otro buen trabajo.

 

 

 

 

LA SECTA DEL TRÉBOL, de Mario Soffici. Otro buen thriller argentino de la época. Hicieron unos cuantos muy buenos en aquellos años. Este es uno de los más destacados.

 

 

 

 

LA SOGA, de Alfred Hitchcock. En ocho planos que simulan ser uno solo. Así rodó esta joya el maestro Hitchcock, quizá la más reseñable de sus obras de cámara, de escenario cerrado y limitado. Con trasfondo filosófico nietzscheano, movimientos de cámara sublimes y la maestría de un genio en la dirección, sacando el máximo partido al suspense con James Stewart dando la cara.

 

 

 

 

LA TIERRA TIEMBLA, de Luchino Visconti. Apuesta neorrealista de Visconti, aunque no sea de los títulos más conocidos de este movimiento. Una obra apabullante, que no es fácil, pero sí indudablemente brillante.

 

 

 

 

LADRÓN DE BICICLETAS, de Vittorio De Sica. Si un título viene a la cabeza al hablar de neorrealismo es esta obra maestra emotiva, sincera, desgarrada de De Sica. Obra de arte incontestable que hizo de la extrema sencillez magisterio y testamento fílmico. Es una de las cimas del Séptimo Arte, buque insignia de esa especial trilogía que hizo De Sica con “Umberto D” (1951) y “Milagro en Milán” (1952), esta última paradigma del realismo mágico. Indispensable para todo cinéfilo o persona con cierta curiosidad e inquietud.

 

 

 

 

LAS ZAPATILLAS ROJAS, de Michael Powell, Emeric Pressburger. Otro prestigioso drama, este centrado en el mundo del ballet, de estos dos sensacionales cineastas. El poder y talento visual de los directores alcanza un esplendor inusitado, ya sea en los momentos musicales como en los que no lo son. Uno de sus más prestigiosos films.

 

 

 

 

LOCURA DE AMOR, de Juan de Orduña. Aurora Bautista, Sara Montiel, Fernando Rey, Jorge Mistral… reparto de campanillas para un drama histórico ambientado en el siglo XVI con Juana de Trastámara y Felipe “El Hermoso”, como protagonistas. Correcta.

 

 

 

 

LOS AMANTES DE LA NOCHE, de Nicholas Ray. Mítico debut de Nicholas Ray. Un gran Noir que ya avanzaba muchas de las constantes del director, especialmente esa reivindicación del individuo ante los opresores, hipócritas y castradores colectivos. Una joya.

 

 

 

 

LOS AMORES DE CARMEN, de Charles Vidor. Rita Hayworth y Glenn Ford intentando reverdecer la pasión de Gilda a través de Mérimée. La cosa salió regulera, pero es divertido el intento.

 

 

 

 

LOS ÁNGELES PERDIDOS, de Fred Zinnemann. El debut de Montgomery Clift ante las cámaras con otro título de Zinnemann. Un drama ambientado en la 2ª Guerra Mundial y el Holocausto. El horror, la infancia y el lado luminoso del ser humano en un tono casi documental. Recomendable.

 

 

 

 

LOS BLANDINGS YA TIENEN CASA, de H. C. Potter. Simpática comedia con Cary Grant como protagonista. Un entretenimiento sin grandes pretensiones que funciona estupendamente desde el gag visual, así como desde los diálogos. Una sana y divertida evasión.

 

 

 

 

LOS PADRES TERRIBLES, de Jean Cocteau. Otra interesante cinta francesa de un director muy especial. Una cinta excelente, otra obra a recordar.

 

 

 

 

LOS PULPOS, de Carlos Hugo Christensen. Melodrama de tintes negros venido de Argentina, que estaban en racha. Repite Christensen, que vuelve a hacer un buen trabajo.

 

 

 

 

LOS TRES HUASTECOS, de Ismael Rodríguez. México, otra cinematografía en español que estaba en su mejor época. Una comedia para el lucimiento, más que logrado, de Pedro Infante.

 

 

 

 

LOS TRES MOSQUETEROS, de George Sidney. Una de las más afamadas adaptaciones de la inmortal novela de Alejandro Dumas. Una de las más enérgicas y vibrantes, que capta a la perfección el espíritu aventurero de la original, pero no el tono tan complejo y matizado. De hecho, es complicado escoger una versión que esté a la altura de la novela. Aún así, esta es mi favorita. Un placer visual, colorista, vitalista y de ritmo incesante.

 

 

 

 

LOS NIÑOS DE PARAÍSO, de Hiroshi Shimizu. Pequeño y desconocido clásico del cine oriental, que se hace hueco entre las grandes obras de los directores orientales más afamados. Podríamos concluir que es algo así como la manifestación oriental del neorrealismo que pegaba con fuerza en Europa, sobre todo en Italia.

 

 

 

 

LOUISIANA STORY, de Robert J. Flaherty. Entre la ficción y el documental, Flaherty retrata el impacto de la modernidad y la “civilización” en el mundo natural, ese en el que vive un joven cajún con los animales. Un film bastante interesante.

 

 

 

 

MACBETH, de Orson Welles. Con cuatro duros te hacía este genio una obra maestra. Una de las grandes adaptaciones shakesperianas de todos los tiempos, la mejor de Macbeth. El estilo barroco de Welles saca el máximo partido a la tragedia, desgarrada, amarga, profunda, fantasmagórica. Una obra maestra… y una lady Macbeth absolutamente moderna y vigente interpretada por Jeanette Nolan.

 

 

 

 

MARE NOSTRUM, de Rafael Gil. Cinta española de un clásico, Rafael Gil, que aparece en gran cantidad de las cintas españolas más destacadas de la época. Aquí se adapta a Blasco Ibáñez sin genialidades, pero con un reparto muy cumplidor.

 

 

 

 

MATRIMONIO DE ESTADO, de Basil Dearden. Buena cinta de la Ealing con Mackendrick en el guión y Stuart Granger como protagonista. Y no funcionó en taquilla. Es lo que hay.

 

 

 

 

MI QUERIDA SECRETARIA, de Charles Martin. Comedia romántica bastante convencional, resultona, aunque no excesivamente brillante, con Kirk Douglas como protagonista. Se pasa el rato.

 

 

 

 

MIL OJOS TIENE LA NOCHE, de John Farrow. Interesante film de Cine Negro y toque fantástico con Edward G. Robinson, que siempre es un plus. Curiosa.

 

 

 

 

MOONRISE, de Frank Borzage. Ejemplar mezcla de Cine Negro y drama social y romántico narrado con la habitual solvencia del excelente Borzage. Película poco conocida y reivindicada que merece un visionado y un encendido elogio.

 

 

 

 

MUJERES DE LA NOCHE, de Kenji Mizoguchi. Mizoguchi inmerso de lleno en su universo particular, ese que conocía tan bien. La prostitución y el mundo de las mujeres por uno de los directores que mejor las ha comprendido y mostrado.

 

 

 

 

MURALLAS HUMANAS, de John M. Stahl. ¡Menudo melodrama! Líos amorosos por todas partes. Eso sí, con reparto de relumbrón. Kirk Douglas, Cornel Wilde, Anne Baxter, Linda Darnell…

 

 

 

 

MÚSICA EN LA OSCURIDAD, de Ingmar Bergman. Las relaciones y sus traumas. Puro Bergman, aunque aún a medio hacer.

 

 

 

 

NACE UNA CANCIÓN, de Howard Hawks. Versión musical de “Bola de Fuego” (1941), la magistral comedia que Hawks hizo con Gary Cooper y Barbara Stanwyck. Desde luego está lejos de aquella, pero resulta indudablemente entrañable y entretenida.

 

 

 

 

NIDO DE VÍBORAS, de Anatole Litvak. Intenso y brillante drama psicológico (lo psicológico estaba en auge) de Litvak con una excelente Olivia de Havilland. Gran narración y atmósfera que fluctúa entre el drama, el thriller y la intriga.

 

 

 

 

NIÑERA MODERNA, de Walter Lang. Obra maestra de la comedia que nos deja un personaje eterno, como es este que interpreta magistralmente Clifton Webb. La cinta del “artesano” Walter Lang es absolutamente imprescindible. En poco más de hora y veinte te hace pasar un rato inolvidable y nos regala un personaje inmortal: Mr. Belvedere. Los “artesanos” del Hollywood clásico, una de las claves de su éxito, capaces de enfrentarse con humildad y dignidad a cualquier tema y convertirlo en una obra de arte.

 

 

 

 

NOSOTROS LOS POBRES, de Ismael Rodríguez. Otro clásico del cine mexicano. Un drama muy bien ejecutado y con el inefable Pedro Infante, que no puede faltar.

 

 

 

 

NUNCA LA OLVIDARÉ, de George Stevens. Melodrama sobre las memorias de la escritora Kathryn Forbes. Un correcto trabajo de Stevens con Irene Dunne en el papel principal.

 

 

 

 

OLIVER TWIST, de David Lean. Lean adaptando de nuevo a Dickens, y haciéndolo realmente bien. El perfeccionismo del director luce con luz propia en este intenso drama al que se le saca todo el partido. Un clásico indiscutible con un gran Alec Guinness.

 

 

 

 

OPIO (To The Ends Of The Earth), de Robert Stevenson. Un entretenido thriller poco conocido que bien merece el interés cinéfilo.

 

 

 

 

ORDEN: CAZA SIN CUARTEL, de Anthony Mann y Alfred L. Werker. Otro estupendo thriller de Mann, de esos de serie B que facturó en estos años y que, sin ser excelsos, estaban muy bien.

 

 

 

 

PACTO TENEBROSO, de Douglas Sirk. Perteneciente a la primera época americana de Douglas Sirk, en la que nos regaló varios títulos de intriga y misterio, de Cine Negro e, incluso, propagandístico, “Pacto Tenebroso” es una especie de “Luz que Agoniza” (George Cukor, 1944), menor. Película que va de más a menos y que a pesar de sus irregularidades es seguro que entretendrá al que apueste por ella. Es lo que tienen los grandes directores, sus películas menos magistrales también resultan interesantes, incluso hipnóticas.

 

 

 

 

PITFALL, de André De Toth. Buen Cine Negro, sí señor. Y con dos nombres bastante clásicos dentro del género. Dick Powell y Lizabeth Scott. Es buena.

 

 

 

 

PLEITO DE HONOR, de Anthony Asquith. Muy buena película. Un drama con juicios y brillantes diálogos, una estupenda historia que no oculta su origen teatral, pero que merece la pena.

 

 

 

 

PRIMAVERA EN UN PEQUEÑO PUEBLO, de Fei Mu. Un encantador drama costumbrista y romántico venido de China. No pocos la sitúan como una de las grandes obras del cine chino. Desde luego es una gran película que los cinéfilos al menos deben conocer.

 

 

 

 

PROHIBIDO ROBAR, de Luigi Comencini. Otro buen título italiano con su toque neorrealista y una mirada positiva y esperanzada. Poco conocida.

 

 

 

 

QUE DIOS ME PERDONE, de Tito Davison. Correcto film mexicano con varios ingredientes interesantes, desde la intriga al drama, con María Félix.

 

 

 

 

RACHEL Y EL FORASTERO, de Norman Foster. Una curiosa trama para este drama y Western con triángulo amoroso y muchos ingredientes bien integrados, por ejemplo su humor. Es entretenida.

 

 

 

 

RÍO DE PLATA, de Raoul Walsh. De nuevo Walsh con Errol Flynn en un Western con romance y el retrato de las virtudes del sueño americano y el progreso de los emprendedores y empresarios. Y sus conflictos.

 

 

 

 

RÍO ESCONDIDO, de Emilio Fernández. Más cine mexicano y más María Félix, aquí en un drama rural de buena calidad.

 

 

 

 

RÍO ROJO, de Howard Hawks. Absoluta obra maestra del Western que ya empezaba a dejar obras maestras absolutas en las cercanías de los 50. Western iconográfico sobre el vagar de los ganaderos buscando los mejores lugares y pastos para su ganado. El duelo generacional entre Wayne y Clift es mítico, dejando dos interpretaciones para el recuerdo.

 

 

 

 

ROSENDA, de Julio Bracho. Un sencillo drama rural que funciona muy bien a pesar de todo. Otra más que nos llega de México.

 

 

 

 

SAIGON, de Leslie Fenton. Otra de Veronica Lake y Alan Ladd, la última en la que aparecieron juntos. Aventuras y exotismo en esta ocasión. No es ninguna joya, pero tiene su aquel.

 

 

 

 

SANGRE SOBRE LA LUNA, de Robert Wise. Un Western bastante clásico con Mitchum en el papel protagonista. Es correcto y entretenido, así que cumple con su cometido.

 

 

 

 

SCOTT EN LA ANTÁRTIDA, de Charles Frend. Siguiendo la historia de Robert Falcon Scott en sus intentos por alcanzar la Antártida. Una cinta británica, basada en hechos reales, aventurera y bastante resultona.

 

 

 

 

SIEMPRE VUELVEN DE MADRUGADA, de Jerónimo Mihura. Una de intriga española. No es muy allá, pero merece la pena por la curiosidad.

 

 

 

 

SMITH EL SILENCIOSO, de Leslie Fenton. Otro Western bastante clásico y convencional con Alan Ladd dando la cara.

 

 

 

 

SUBLIME DECISIÓN, de Sam Wood. Un bélico de 2ª Guerra Mundial, que todavía caían algunos. Eso sí, fiel a su origen teatral, se centra más en las diatribas de los mandos y sus conflictos que en los campos de batalla.

 

 

 

 

SUPERMAN, de Spencer Gordon Bennet, Thomas Carr. No está por su maestría, sino por su curiosidad. Es la primera aparición del superhéroe en la gran pantalla (más allá de una serie de cortos animados), en lo que sería un serial de 15 episodios. Aquí la traigo para los más curiosos fans de los cómics y superhéroes.

 

 

 

 

THE AMAZING MR. X, de Bernard Vorhaus. Un atractivo Cine Negro de serie B y toque misterioso. Muy desconocida, como tantas de la época, pero interesante. No llega a la hora y veinte minutos.

 

 

 

 

THE HUNTED, de Jack Bernhard. Otro aceptable trabajo de serie B en el Noir. Son centenares de películas de buen nivel ahora olvidadas. Muy correcta.

 

 

 

 

THUNDERHOOF, de Phil Karlson. Muy buen film este que hace de la sencillez virtud. Menos de 80 minutos, sólo tres protagonistas y una interesante mezcla de géneros, desde la intriga al Western pasando por el drama y el romance.

 

 

 

 

TODOS ERAN MIS HIJOS, de Irving Reis. Adaptación de la obra de Arthur Miller, es un buen drama con un excepcional reparto en el que encontramos, entre otros, a Burt Lancaster y Edward G. Robinson.

 

 

 

 

TRAICIÓN, de Edgar G. Ulmer. Otro buen film de Ulmer, que aquí se movía con una comodidad insultante. Un drama con sus toques de thriller, de interesante historia y muy buen personaje principal.

 

 

 

 

TRES PADRINOS, de John Ford. Tres Reyes Magos en el oeste. Un entrañable y tierno cuento navideño en la arena de los desiertos y el oeste americano. Sólo Ford podía coger estos ingredientes y convertirlos en una película tan luminosa y cálida. De esas obras que están en segundo plano por culpa de ejemplares filmografías, pero que resultan una absoluta delicia.

 

 

 

 

UNA ENCUESTA LLAMADA MILAGRO, de George Stevens, King Vidor y Leslie Fenton. El reparto es tremendo. Se trata de una película de episodios. Uno con Charles Laughton se eliminó por exigencia de un productor y se sustituyó por otro. Irregular.

 

 

 

 

UNA FAMILIA DE TANTAS, de Alejandro Galindo. Otra gran cinta mexicana. Un drama familiar y los conflictos desde su conservadurismo. Buen título.

 

 

 

 

UNA GALLINA EN EL VIENTO, de Yasujiro Ozu. Ozu en la postguerra. Un amargo retrato de la vuelta a casa de los soldados mostrado con el siempre depurado estilo de un director sin igual.

 

 

 

 

UNA VIDA MARCADA, de Robert Siodmak. Noir más desconocido de Siodmak, que entregaba en estos años sus mejores obras. Un atractivo thriller que, sin llegar a la maestría de sus grandes éxitos, no es en absoluto desdeñable. Otro título a descubrir.

 

 

 

 

USTEDES, LOS RICOS, de Ismael Rodríguez. Abundante cine mexicano, y del bueno. Otra gran cinta sobre el personaje de Pepe el Toro, que interpreta Pedro Infante, de la que en esta misma lista está la primera entrega.

 

 

 

 

VENGANZA DE MUJER, de Zoltan Korda. Entretenida cinta sobre un relato de Aldous Huxley con falsos culpables, drama, celos e intrigas.

 

 

 

 

VENUS ERA MUJER, de William A. Seiter. ¡Ava Gardner! ¡Menuda Venus! Comedia romántica y fantástica que, sin ser gran cosa, permite deleitarnos con la belleza de la actriz.

 

 

 

 

VIDA EN SOMBRAS, de Llorenç Llobet-Gràcia. Una de las grandes cintas olvidadas de nuestro cine. Enterrada en el olvido, cercenada en el montaje, su versión completa está muy valorada. “Rebeca”, metacine, Fernán Gómez, María Dolores Pradera… Merece la pena.

 

 

 

 

¡VIVA LA VIDA!, de H. C. Potter. Una alocada comedia protagonizada por Joan Fontaine, James Stewart y un chimpancé (habría que hacer lista con pelis con chimpancé). Simpática, pero lejos de las grandes del género.

 

 

 

 

VIVE HOY PARA MAÑANA, de Michael Gordon. Un buen film de interesantes y profundas reflexiones que bien merece reconocimiento al ser tan poco conocido. Apreciable.

 

 

 

 

VOCES DE MUERTE, de Anatole Litvak. Una maravilla. Otra obra maestra del Cine Negro que asombrosamente no es tan conocida como yo esperaba. Reivindicada en algunos sitios y homenajeada en otros (recuerdo un Branagh reciente que lo hacía), tenemos una imprevisible historia de suspense e intriga francamente fascinante y adictiva de la que es imposible desconectarse. Además tenemos una pareja de gigantes: Burt Lancaster y Barbara Stanwyck. No se la pierdan.

 

 

 

 

WHIPLASH, de Lewis Seiler. No está mal este Noir tampoco. Un triángulo amoroso complicado y las esencias del buen Cine Negro. Si te gusta el género seguro que la disfrutas.

 

 

 

 

YO CREO EN TI, de Henry Hathaway. Una de las grandes obras de Hathaway, lo que ya es decir mucho, y referente del cine periodístico, enmascarado en un Noir con detective clásico. James Stewart interpreta a ese periodista que más parece un detective, buscando hacer justicia con un condenado a 99 años de prisión. Una magistral narración. Imprescindible.

 

 

 

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sambo

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