EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI (1920) -Parte 1/3-

EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI (1920) -Parte 1/3-

ROBERT WIENE

 

 

5/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquí comienza todo. El Expresionismo fue una de las grandes tendencias vanguardistas en el mundo del arte, la más influyente, potente y virtuosa de las manifestadas en el cine. Una corriente romántica, tanto en cuanto apostaba y daba primacía al punto de vista del individuo y su subjetividad. Lo plasmado era la traslación de ese mundo interior, fuera este luminoso o terrorífico, pesadillesco. Y en «El Gabinete del Doctor Caligari» comenzó en la pantalla.

El Expresionismo fue un estilo artístico que surge a principios del siglo XX como respuesta al impresionismo, que se manifestó en todas las actividades artísticas, pero tiene su origen en la pintura, con principal énfasis en Alemania, si bien ya antes había menciones a lo que comenzaba a ser este movimiento.

A través del expresionismo se pretendían expresar, nunca mejor dicho, las emociones ocultas, íntimas, en su más absoluta extensión, de la forma más completa posible, del individuo, sin atender lo más mínimo a la realidad en su plasmación externa, apreciable por el espectador. Una interpretación subjetiva del mundo, a través de la imaginación o lo onírico que se enfrentaba al realismo y lo objetivo.

 

 

En “El Gabinete del Doctor Caligari” la manifestación expresionista es absolutamente pura, en su sentido más completo y fidedigno de lo que supone ese estilo. Posteriormente, incluso en obras de la misma época, se recogerán determinados aspectos, siendo obras puramente expresionistas, por supuesto, pero donde se recurre más a la abstracción, donde existe esa expresión estética en decorados, iluminación o maquillaje de lo que puede acontecer en el interior de los personajes o en situaciones dramáticas genéricas (amenaza de muerte o pasiones varias).

De aquí llegaríamos a sus plasmaciones dentro de géneros diversos una vez muchos de estos directores alemanes lleguen a Estados Unidos y concreten la estética del terror o el Cine Negro de aquellos años 30, 40 y 50. Estética basada en los contrastes lumínicos, mucho más que en los decorados en el caso del Cine Negro, que escenificaban así emociones o situaciones dramáticas (presagios de muerte o la muerte misma con las sombras), destilando e integrando aquel movimiento estético proveniente de Alemania con las distintas claves propias del género de terror y el Cine Negro. Y eso sólo fue una parte de la influencia del movimiento…

Estamos ante una cinta tremendamente innovadora también en lo narrativo y estructural, con el uso del flashback, del flashback dentro del flashback, del narrador mentiroso o poco fiable o el giro de guión, muy usados también en el futuro Noir y el género de terror.

En “El Gabinete del Doctor Caligari” todo son apariencias, nada es lo que parece ni nadie es quien dice ser. Nos adentramos en un mundo falso, manipulado, del que cuando salgamos nada será igual.

Poder y control

El Gabinete del Doctor Caligari” se divide en seis actos. Obra de referencia, se considera al teatro romántico expresionista de Max Reinhardt, así como el estilo artístico de Die Brücke, dos de sus grandes influencias. Es, para la gran mayoría de los especialistas, la obra germinal, referencial, de la República de Weimar, una época de creatividad excepcional.

Y es que “El Gabinete del Doctor Caligari” es el germen, inicio e influencia de muchas cosas, entre ellas de los títulos con tirano o científico loco de ambiciones tiránicas, desquiciadas o grandilocuentes que inundaron las pantallas alemanas (y del cine mundial) en años posteriores. Incluso como anticipo del fascismo…

La idea de sonámbulo (o poseídos, dependientes en todo caso) permite muchas lecturas y reflexiones (fueron muchas cintas alemanas donde esta idea se exponía, desde “El Golem” al mismo “Nosferatu”), como ha tenido la película. El científico loco, otro clásico personaje, es el maquiavélico dominador que tiene bajo su control a Cesare, un esclavo que ha pasado dormido sus 23 años de vida.

 

 

En Caligari, un personaje tan arquetípico como rico, pueden darse cita todo tipo de interpretaciones y alegorías. Un personaje, como digo, que es uno de los principales y pioneros exponentes de científico loco.

Dependiendo de la consideración o no del epílogo y el prólogo del film, las interpretaciones varían. Para muchos Caligari representaría el poder, que somete, maneja y manipula a una sociedad adormecida, representada por Cesare (el plano en el que vemos a Caligari dar de comer a Cesare es extraordinario como alegoría, especialmente de cualquier ideología colectivista). Cuando Cesare se aleja de Caligari, huyendo con la raptada Jane, termina muriendo, como si alejarse del centro de su dependencia lo debilitara hasta la muerte.

Otros interpretaron la película como el deseo de la sociedad alemana de un líder fuerte (que representaría Caligari), al que se seguiría ciegamente (Cesare). Un Cesare (Conrad Veidt) que moriría en la versión recreada, pero viviría en el manicomio, y un Caligari (Werner Krauss) que confía en poder curar al perturbado, en este caso el protagonista, Franzis

Es lógica esa variedad en las interpretaciones, pero el incluir el prólogo y el epílogo dotó de sentido y coherencia a esa forma (expresionista) en su fondo, además de contener las ideas de las otras interpretaciones, por lo que con él se añade una ambigüedad que da riqueza al resultado.

 

 

Hay además un halo romántico en el film referido a Cesare, un personaje fascinante, aunque pudiera no parecerlo de inicio. Es algo coherente con los conceptos expresionistas que se centran en el individuo y su subjetividad, como el romanticismo. También en conceptos como la locura… Cesare, encargado de matar a Jane (Lil Dagover), no podrá ejecutar el mandato al quedar fascinado por la belleza de la chica, a la que raptará en un breve y patético intento de huir con ella, alcanzando la muerte en el fracaso de su intención… La presentación del personaje es impactante, una de esas escenas iconográficas que perturbaron las salas de cine en su estreno y que aún hoy estremece.

Y es que, como en el Cine Negro, la fatalidad está presente, siendo “Caligari” una amalgama fascinante, perfecta y coherente de estudio psicológico, thriller, terror… con científico loco…

Por supuesto, en la misma línea, también terrorífica, podemos recordar las escenas de los crímenes o instantes tan potentes como la predicción que Cesare le hace a Alan (Hans Einrich von Twardowski), el amigo del protagonista: “Hasta el amanecer”. Un momento aterrador, ciertamente, que se cumplirá.

 

 

Una estética influyente, inmortal, clásica

Una estética que llega hasta hoy día de manera indiscutible. Hasta sin querer, el expresionismo y los juegos lumínicos para enfatizar, matizar o exponer emociones, así como el uso de los decorados, es utilizado actualmente y se seguirá haciendo. El cine es el mejor vehículo para un movimiento tan brillante y lúcido como fue el expresionismo, que proporciona una estética y un sentido a la misma absolutamente universal y visual.

Una estética que se define por los juegos de luces y sombras, los contrastes lumínicos, la estilización y distorsión de los decorados que pretenden definir emociones de personajes o su personalidad, las marcadas angulaciones de cámara (actuaciones exageradas, muy clásicas del mudo)… todo destinado a exponer y escenificar emociones, sentimientos que proceden del interior (deseos, miedos, anhelos, trastornos, traumas, represiones) de los personajes o de lo que provocan las distintas situaciones (un asesinato, por ejemplo)… Es decir, la subjetividad.

Una concepción que lanza una mirada emocional al mundo, no cerebral, puramente subjetiva, donde se afianza en muchas ocasiones la idea de que la memoria distorsiona la realidad necesariamente.

Sí, esas sombras que rasgan y acuchillan paredes iluminadas que vemos aquí o en “Nosferatu” (F. W. Murnau, 1922), llegaron con su influencia a los crímenes de las cintas detectivescas, negras, de pasiones desbordadas y con la muerte en la punta del cuchillo o la pistola en el Cine Negro americano de los 40 y 50 y a aquel terror clásico de los 30…

Y así pasó a ese “NeoExpresionismo” que en Hollywood encabezaron Spielberg o Ridley Scott en “Alien” (1979), “Blade Runner” (1982), “E.T. El Extraterrestre” (1982), “Encuentros en la 3ª Fase” (1977)… hasta “Matrix” (Hermanas Wachowski, 1999), “Sin City” (Robert Rodriguez, Frank Miller y Quentin Tarantino, 2005)… por poner ejemplos descarados, pero presente en infinidad de títulos de todo género, desde el consabido Noir a los nuevos terrores. Y es que si en “Blade Runner” estaba “Metrópolis”, en “Alien” está “Caligari”.

 

 

Un recurso virtuoso, fascinante, hipnótico, profundamente visual, que en muchos casos era virtud desde la escasez de medios.

Aquí, en “El Gabinete del Doctor Caligari”, tenemos todos los aspectos que definen a esta imperecedera estética, una enciclopedia expresionista y visual que luego tuvo infinitos seguidores e infinitas versiones y visiones.

Desde una dirección convencional, que lo apuesta todo a su estética, la cámara apenas se mueve, mostrando los decorados en plano medio o general sin apenas corte, recurriendo a los primeros planos con intención expresiva en determinadas ocasiones.

Debemos tener muy en cuenta el contraste entre la primera y la última secuencia respecto al resto de la película para definir aún más el sentido y fondo de la concepción estética expresionista en la misma.

 

La escena inicial, sin perder su carácter expresionista, con esa tonalidad fantasmagórica, mujeres aparentemente hipnotizadas, paseando como fantasmas, una extrañeza enfermiza, ese parquecito con ramas que rasgan el encuadre, ese tintado y ese marco circular sobre el rostro de los personajes, resulta más real y tangible. Es un parquecito que posee vegetación aparentemente real… Cuando nuestro protagonista, Franzis (Friedrich Feher), nos invite al flashback, todo eso cambiará.

El otro momento de cierta mesura estética, lo tenemos en el sanatorio mental, el manicomio, aunque parezca una paradoja. Es un lugar donde las líneas enrevesadas, descompensadas, delirantes, pasan a ser simétricas, ordenadas, como si saliéramos del caos para sumergirnos en un mundo más ordenado, lógico o estricto, sin dejar de ser extraño. La casa de Jane, lugar acogedor donde el personaje de Franzis parece sentirse cómodo, también presenta estructuras lejanas al resto de la estética del film. Esto puede suponer un problema de coherencia interna en el fondo pretendido a la estética, pero también puede ser interpretable de manera coherente en su contraste, encontrando el protagonista cierta paz a su perturbación en presencia de su amada, breve sosiego para su alma perturbada.

 

 

Lo que sí resulta más problemático, es que vemos la misma habitación para el encierro de los trastornados, puramente expresionista, primero cuando se encierra a Caligari en la versión mental de Franzis y luego al propio Franzis en la supuesta realidad. Al no haber contraste se plantea un problema de continuidad y rigor en las propias normas que se impondría el film, que debería marcar la diferencia entre lo real y la escenificación de la perturbación. Podemos intentar leerlo como un signo de ambigüedad, donde los límites de la cordura y la locura quedan difusos, o que el referente como escenario no sea algo indispensable en el cambio (esto no es nada convincente)… Curiosamente, si observamos, la pintura de la pared varía, definiendo el dibujo de una especie de “bacteria o virus” cuando encierran a Caligari y algo neutro e indefinido cuando sucede con Franzis.

 

 

 

 

 

Descubriremos que Franzis reinterpreta la realidad utilizando su microcosmos. Canaliza sus deseos y fobias en una invención en la que la locura de su enamorada (en la realidad) sería provocada por la muerte de su amigo y el rapto de Cesare, que no debe darle muy buen rollo (en su invención). Que Caligari es una figura de autoridad que le repele, por lo que le convertirá en un científico psicópata. Que Cesare es una figura que le perturba, por lo que le convertirá en el brazo armado de Caligari

 

 

 

 

 

 

Lee aquí la 2ª Parte del análisis.

Lee aquí la Última Parte del análisis.

 

sambo

Leave a reply