EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI (1920) -Última Parte-

EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI (1920) -Última Parte-

ROBERT WIENE

 

 

 

5/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Música

La música original de “El Gabinete del Doctor Caligari” corresponde a Giuseppe Becce. La del Dvd donde la he visto tiene música de Rainer Viertlböck, que se ocupa del sintetizador y la guitarra, Michael Hornstein al saxo, Roberto Digioa al piano, Carsten Piening al bajo, Benedikt Hoenes en la percusión…

Aunque el concepto y sentido del uso musical en este Dvd es certero, resulta incómodo y discordante el uso de instrumentos modernos como apoyo y complemento, ese sintetizador o, sobre todo, la guitarra eléctrica. En cualquier caso, su utilización, efectista en demasiadas ocasiones, sirve para subrayar muchos aspectos de los reseñados.

Surgirá un caos jazzístico, completamente anárquico, psicodélico, como de perturbación mental, con los asesinatos o intentos de asesinato. Percusión alocada, piano discordante, guitarra y mucho saxo en el asesinato a Alan; percusión, piano y guitarra eléctrica en el secuestro de Cesare… Lo mismo en otros momentos de efecto, como ese presagio de muerte en la feria a Alan, dándole de vida hasta el amanecer…

Es fantástico el momento en la escena del secuestro, de piano amenazante, con una tecla aplastante y constante para Cesare aproximándose a la chica dormida.

Batería y percusión en la huida de ese asesino que trata de camuflar su crimen usando las formas de Cesare

La presencia de Caligari siempre suele tener música discordante acompañándolo. Manifestación de un tipo perturbado que asume la personalidad de otro loco, el verdadero Caligari

 

 

Defectos… o no

Dentro del desarrollo de la trama que Franzis (Friedrich Feher) nos cuenta en su flashback, del que no se respeta en absoluto su punto de vista, ya que hay innumerables escenas de las que no tiene conocimiento o no está presente, encontramos defectos, incoherencias, inconsistencias o aspectos cuestionables o ilógicos. Se subsana en parte ese error de punto de vista desde el concepto expresionista, es decir, una manifestación de la psique, perturbada en este caso, por lo que todo lo que se ve, enmarcado en esos imposibles decorados y esa iluminación contrastada, procedería de su invención o perspectiva.

 

 

 

Así, el viaje de la chica, Jane (Lil Dagover), a la feria para que termine viendo a Cesare (Conrad Veidt) y justificar de esta forma su encuentro y conocimiento mutuo (buscando allí a su padre en la solitaria feria), como que Franzis se dedique a espiar a Caligari en su caravana por la noche son aspectos realmente forzados. Lo primero una mera excusa para que Cesare la fiche como siguiente víctima. Lo segundo… ¿Cómo sabe Caligari que lo espían? Si es por precaución, ¿qué motivo tiene? ¿Pasa así las noches, sentado ante el sonámbulo por si alguien se asoma a la ventana para mirar? ¿No es más fácil taparla?

 

 

 

 

 

¿Qué motivaciones tiene para el asesinato? Si es demostrar el domino sobre ese sonámbulo valdría cualquier otra acción. Si quiere llevar al máximo su poder poniendo como excusa el tema de los experimentos descubiertos por Caligari, entendemos que se comenta un crimen, pero la reiteración, ¿con qué propósito?

Caligari, al verse descubierto (la fachada del muñeco sonámbulo), huye de la policía, que no le persigue (sólo lo hace Franzis en la escena), hacia el manicomio del que es director… ¿para echarse a dormir? ¿Por qué no manda encerrar al protagonista aprovechando su posición y que Franzis llega con esas teorías al propio manicomio para así protegerse? ¿Por qué Franzis no avisa a los policías con los que fue a su caravana una vez descubre el paradero de Caligari o les pide que le sigan cuando sale corriendo una vez descubren la mascarada del sonámbulo muñeco? Esto se subsana en cierta medida cuando vemos que Caligari (Werner Krauss) es vigilado y se aprovecha su ausencia para registrar su despacho…

 

 

El tema es que aprovechan el sueño de Caligari, sin que éste se preocupe lo más mínimo, para introducir a ese desconocido, Franzis, a cotillear las cosas del director sin presencia policial. Son los propios médicos/enfermeros los que le ayudan… Esto al menos nos sirve para descubrir y entender la mitología y secretos, aunque ya vistos en muchos casos, de ese Caligari y su plan… Pero lo cierto es que tiene poco sentido si estaba siendo vigilado en un principio por la policía…

Ciertamente, en este retrato de Caligari como genio del crimen, deja mucho que desear, capturado mientras se queda ahí, esperando, en su despacho, lugar donde nuestro protagonista estuvo poco antes curioseando junto a otros médicos y enfermeros…

 

 

Defectos que no son tal finalmente gracias al maravilloso giro del último acto. Todo lo que vemos en el flashback es manifestación subjetiva del protagonista, Franzis, de su psique perturbada, lo que justifica esos errores e inconsistencias, los absurdos e, incluso, la estética, donde todo está acomodado para cuadrar con sus ideas, anhelos y miedos. Todos los personajes que vemos son pacientes del manicomio, incluida la chica, Jane Olsen, esa prometida (anhelo), y Cesare, así como, por supuesto, Caligari que, efectivamente, es el director del centro (figura de autoridad que le aterroriza).

Todo esto, que lo expuesto en fondo y forma en el flashback sea una reinvención de la realidad o manipulación de la misma, logra la perfecta fusión de ese fondo y esa forma, lo que explica la trascendencia, brillantez e influencia de la película, que se la considere obra de referencia y maestra, ya que la concepción expresionista pretende eso mismo, la expresión subjetiva de unos sentimientos o pensamientos de los personajes, en este caso Franzis y su perturbación, retratados de esa forma tan particular y subjetiva. De no haber epílogo, esto hubiera quedado más confuso o ambiguo, sobre todo en los inicios del estilo.

 

 

Todo lo concerniente a la locura posee esos decorados, tan sólo se libra el jardín del principio del film, previo al flashback, así como el mismo manicomio, que muestra unas formas más equilibradas y simétricas que las del resto de la película.

 

 

 

Curiosidades de una película especial

–“El Gabinete del Doctor Caligari” se basa en un hecho real ocurrido en 1913. Hans Janowitz, guionista, oyó las risas de una mujer en un parque. Cuando estas cesaron bruscamente vio aparecer una extraña sombra a la que decidió seguir. Persiguió al hombre toda la noche sin éxito. Al día siguiente se enteró de que una mujer había sido asesinada en aquel parque. Asistió al funeral, siempre con la sensación de que aquella sombra estaba presente…

Tras combatir en la guerra, convertido en un activista pacifista, conoció a Carl Mayer, que convirtió esa historia en guión.

–Se ha sostenido que la película, en su guión original, no tenía la estructura enmarcada, que sólo era la historia que comenzaba en la feria y terminaba con Caligari recluido, pero el descubrimiento del guión original, al que pudo accederse en 1995, desmiente este hecho al comprobarse que hay una escena introductoria, si bien distinta a la de la película (en una fiesta con Franzis y Jane de anfitriones, él cuenta una historia sucedida 20 años antes), que sirve para introducirnos en un flashback.

–En aquella época se preferían los interiores o decorados en estudio para poder rodar, así era más fácil crear esa otra realidad distorsionada, estilizada, donde el director disponía de mayor control y facilidad para la creación artística.

–El Doctor Caligari está inspirado en la apariencia física del filósofo Arthur Schopenhauer. Fue el propio Werner Krauss el que introdujo ciertos aspectos al look de su personaje, como el sombrero de copa, el batón con cabeza de marfil o la capa.

 

 

–Tanto Werner Krauss como Conrad Veidt realizaron las interpretaciones más puramente expresionistas, procurando integrar sus exagerados gestos en los decorados y entornos que los acogen. Un ejemplo lo tenemos cuando vemos a Cesare desplazarse por el muro camino del rapto de Jane

–Curiosamente, los famosos y extraños decorados se deben a un simple error. Janowitz pidió diseños que se inspiraran en el trabajo del pintor e ilustrador Alfred Kubin, pero por su mala letra entendieron otra cosa, “cubist”, o sea “cubista, por lo que contrataron a Hermann Warm, Walter Röhig y Walter Reimann para hacer el trabajo. Como muchas de las anécdotas sobre esta película, hay que cogerla con precaución.

–Algunas escenas tuvieron que ser cortadas o no ejecutadas por el poco espacio que permitían los decorados para su realización, desde una procesión gitana a una persecución con carros de caballos… La misma feria tenía en el guión original un aspecto más espectacular con rotondas, zoológicos… También se eliminaron referencias del guión a teléfonos, telegramas, luz eléctrica y otras cosas modernas, situando la narración en un indeterminado pasado.

–Se eliminaron también varias escenas por considerarlas intrascendentes o innecesarias. Una de las más destacadas mostraría al fantasma de Alan en el cementerio.

–En el estreno de la película se mostró la copia coloreada con diversos tintes en distintas secuencias en las que se pretendía marcar las distintas horas del día. Posteriormente las copias que se proyectaban ya eran en blanco y negro o con un metraje muy reducido…

 

 

–El tintado de esas escenas se conseguía introduciendo la película directamente en una solución coloreada. En la película pueden apreciarse cinco colores distintos.

–“El Gabinete del Doctor Caligari” era un proyecto destinado a Fritz Lang, que comenzó a trabajar sobre él, pero el éxito de “Las Arañas” (1919) le obligó a centrarse en su secuela (1920).

–Con todo, Robert Wiene, un hombre de teatro sin apenas experiencia en el cine, conservó la idea del prólogo y el epílogo de Lang.

Curiosamente, el prólogo y el epílogo resultaron polémicos para los que deseaban cierta interpretación social. De carecer de ese prólogo y ese epílogo, quedaba una reflexión sobre el poder autoritario e irracional que somete a una adormecida sociedad, por lo que es fácil ver aquí un presagio de futuras figuras dictatoriales. Al incluir el prólogo y el epílogo cambió la historia, por lo que algunos se ofendieron, considerando que se hacía una apología de ese poder, que debía lidiar con una enloquecida sociedad. Otros, en cambio, hilaron más fino considerando que esa ensoñación, esa reinvención del protagonista, manifestaba el deseo inconsciente de la sociedad de un líder fuerte en una sociedad siempre dispuesta a la obediencia más que a la rebeldía.

Prólogo y epílogo fueron cuestionados vehementemente por los guionistas, Hans Jonowitz y Carl Mayer, que alegaban que su historia perdía todo el poder simbólico, revolucionario y político…

Como digo siempre, todo está en el clásico, y este es de los primeros. Su importancia es tremenda y esencial en mucho de lo que vino después y podemos apreciar ahora. Un título indispensable en la historia del cine. Sin más.

 

 

Lee aquí la 1ª Parte del análisis.

Lee aquí la 2ª Parte del análisis.

sambo

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