EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI (1920) -Parte 2/3-

EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI (1920) -Parte 2/3-

ROBERT WIENE

 

 

5/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo onírico o imaginado

Vayamos al flashback. Observen los dibujos de esa ciudad que ambientará la historia en el flashback. Esa ciudad irreal, de casas picudas que forman en sí mismas una montaña que se pierde en un punto de fuga. Un decorado pintado que no se esconde.

Los decorados construidos tienen la misma idea. Vemos el estudio del protagonista, de paredes oblicuas, inclinadas, que mezclan tonalidades claras con otras oscuras, de sillas exageradamente altas. La casa del amigo, Alan (Hans Einrich von Twardowski), con las mismas características.

Un mundo que parece desquiciado, caótico, descompensado, ilógico, opresivo, donde los personajes están a merced de un todo arbitrario, irracional, donde deben ir sobreviviendo y sorteando los avatares de un destino demente. Todo parece a punto de tambalearse en el desequilibrio de las líneas y las estructuras.

 

 

En el edificio oficial, de gran altura, con punto de fuga, predominan las líneas triangulares, picudas, altas, dando cierta sensación de solemnidad perturbada… Sillones imposibles, altísimos, asimétricos, mesas igualmente incómodas, líneas cruzando en todas direcciones; la prisión y sus marcos asimétricos o la celda del preso, con líneas casi violentas que rasgan la estancia… Como si estuviéramos dentro de un libro en el que los personajes cobran vida, como si los personajes y los actores estuvieran integrados en un cómic.

Salen varios edificios oficiales (ayuntamiento, comisaría), en todos ellos su jerarquía y autoridad se marca con altas estancias y objetos imposibles, alargadísimas sillas y mesas, infinitas escaleras, otro punto de fuga, que se pierden en la oscuridad, que minimizan a los que allí llegan a pedir algo… El cementerio (para el entierro de Alan), con cruces torcidas, inclinaciones y vegetación pintada y retorcida… El manicomio, con sus celdas de puertas triangulares; el despacho de Caligari (Werner Krauss), también con elevadísima puerta triangular y punto de fuga en la ventana…

 

 

La feria siempre es un lugar inquietante, como bien han expuesto muchos autores clásicos de terror. Aquí no iba a ser menos. Atracciones, monos, enanos… Es el lugar donde Caligari muestra su creación, el sonámbulo Cesare (Conrad Veidt). Mantiene esa asimetría estética…

Son escenarios imposibles, incómodos, donde los personajes aparecen contenidos, como intrusos en ese mundo amenazante, violento, extraño. Decorados que casi abruman a esos personajes, que parecen oprimirlos en muchas ocasiones, exposición de una angustia vital siempre amenazante y constante…

 

 

 

 

 

En las estancias personales, más acogedoras, podemos apreciar figuras y decoraciones curvas, como esa salita, en casa de Jane (Lil Dagover) donde Franzis (Friedrich Feher) también charla con el padre de ella en tonos sepia.

Los exteriores son tornados, retorcidos, curvados (casas, escaleras…). Líneas oblicuas, sin simetría, todo inclinado, con espirales, curvas, picos, distintas tonalidades… Y siempre parece marcarse un punto de fuga opresor (una ventana, una escalera), en las habitaciones, en ese edificio oficial que visita Caligari al principio, en la propia feria…

Siempre entornos eminentemente pesadillescos, donde las luces y las sombras, además de usarse, se pintan en los decorados, es decir, esos contrastes entre blancos y negros son pinturas que simulan iluminación.

 

 

 

Las muertes son retratadas violentamente desde lo estético, con sombras amenazadoras que rasgan encuadres y paredes, que acuchillan, literalmente, como vemos en el asesinato de Alan al final del segundo acto. Escena pionera y cumbre del género, que veremos imitada en infinidad de ocasiones posteriormente. Antes hay otro asesinato del que sólo vemos el resultado, ocultándose el cadáver. Se trata del secretario municipal, apuñalado, aquel con el que Caligari intentó hablar para lograr el permiso para su espectáculo en la feria. El retrato también es expresionista, aunque distinto: un “foco de luz” central pintado que va hasta una ventana rota con oscuridad en los márgenes de ese trayecto.

 

 

Una de las escenas más impactantes visualmente, iconográfica desde que comienza hasta que acaba, quizá una de las más influyentes de la historia del cine, es la del asesinato interrumpido de Cesare, que lo convierte en rapto.

 

 

No es necesario mostrar esta vez la sombra de Cesare, que simplemente se ha convertido en una, una silueta negra vagando por el encuadre, felinamente pegado a los muros, integrado en decorados de líneas oblicuas o dibujos en espiral (como los del cuarto de la joven). Su terrorífica aparición, surgiendo de la ventana, nuevo punto de fuga, con su cuchillo, es sensacional. Maravilloso es el contraste de la negrura de Cesare con la blancura de la yaciente chica. Ojo, el despertar de ella me provocó un buen respingo.

La huida de Cesare con la muchacha es puro expresionismo. Alturas, escaleras, tejados, puentes… todo en marcadas y violentas líneas picudas, oblicuas, de predominante asimetría…

 

 

Otro recurso visual muy utilizado en el film son esas acotaciones circulares cerrando el encuadre sobre un rostro, generalmente, en ocasiones dejándolo empequeñecido, que es muy expresivo, claro. Definen primeros planos o algo que se quiere resaltar. Muchos fundidos a negro, de los que puntúan el film, llegan con una acotación de estas.

 

 

El maquillaje y el vestuario son otros aspectos que nos alejan de la realidad. Maquillajes exagerados, con un punto «gótico» en algunos casos, excéntricos y locos en otros. Son especialmente significativos en los villanos, Caligari y su sonámbulo Cesare. Muy expresionista, manifestando su interior en estos aspectos. Esas ojeras de Cesare, su atuendo negro, como una sombra sometida a la voluntad del que la crea.

Y es que tanto Cesare como Caligari, los personajes más excéntricos y particulares, son, paradójicamente, los que mejor parecen integrarse en ese mundo, como si pertenecieran esencialmente a él. Caligari tiene pelos de loco y un atuendo muy definido con sombrero de copa, bastón, capa, gafas… Caligari no admite dominación ni desplantes, de ahí que termine asesinando el secretario municipal, otra figura autoritaria que trata de imponerse a sus deseos.

 

 

La película está coloreada, usando tintes que pretenden diferenciar la hora del día en la que nos encontramos. Anaranjados y ocres para el día, azulados para el atardecer o la noche. Hay cinco tintes distintos en la cinta.

Los intertítulos, con esas letras también sin armonía, son expresionistas, así como esos letreros que parecen atacar a Caligari en su locura, cuando asume la personalidad del verdadero Caligari: “Tú tienes que ser Caligari…”.

 

 

 

 

 

 

 

Ventanas

El Gabinete del Doctor Caligari” es una película de ventanas, ventanas que desvelan secretos, que muestran mentiras, ventanas rotas, orificios por los que espiar… Son una perfecta metáfora de ese mundo subjetivo que parece querer escapar. A menudo situadas como punto de fuga, símbolos de ese mundo opresor que sólo deja un resquicio por el que poder salir, pero que a menudo nos dirige a la locura o la perdición…

La primera ventana que vemos es por la que mira Alan en su casa. Es una mirada esperanzada, llena de ilusión, al comienzo de la película de un personaje. Un personaje lleno de ilusiones, que querrá buscar a su amigo para ir a la feria… donde encontrará la perdición.

 

 

 

Luego veremos una ventana rota, escenificando el lugar de un crimen. Una ventana por donde entró la muerte y escapó… Es en la casa del secretario municipal asesinado.

Posteriormente veremos a Cesare abrir/romper otra ventana para matar a Jane, pero finalmente decidirá secuestrarla y escapar por allí…

Al mismo tiempo que Cesare entra por la anterior ventana, Franzis espía por otra a Caligari junto a su sonámbulo falso. Una mascarada que encubre un crimen, una vez más.

Franzis acudirá a la prisión para comprobar si aquel preso detenido continúa allí. Mirará por una pequeña rejilla al hombre que allí sigue preso…

Si observamos la evolución, tenemos una primera ventana que desea la libertad, pero nos dirige a un tortuoso periplo de tormento y al encierro de la locura…

 

 

Máscaras

Esto de las ventanas debemos ligarlo a la idea de máscara o encubrimiento que es parte esencial de la historia de “El Gabinete del Doctor Caligari”.

Franzis enmascara su locura con una historia escapista en la que es un romántico detective. Caligari asumiendo la personalidad del verdadero Caligari, se enmascara tras él… O usando a Cesare para cometer sus crímenes; el muñeco que crea Caligari para distraer y dejar libre a Cesare es otra máscara utilizada por el villano.

Tenemos un personaje recurrente, un supuesto asesino arrestado que buscaba cometer un crimen contra una anciana usando un cuchillo y el modus operandi del verdadero asesino, Cesare, para desviar las sospechas hacia él. Es decir, usar los modos de Cesare como tapadera, máscara.

 

 

Esto puede desarrollar otro aspecto, el de las dualidades, donde los personajes adquieren otras personalidades, labores o encubrimientos. Cesare tendrá un doble falso; el doctor pasará de feriante a director de sanatorio; Franzis de enamorado a detective… El mismo final desdobla a los protagonistas, siendo el perseguidor un loco, el loco un director sereno de manicomio y el sonámbulo un paciente más…

 

 

 

 

 

 

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sambo

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