PARALIZADA

PARALIZADA

RELATOS

 

 

 

 

 

No sabía dónde estaba. Empezaba a despertarme pero todo era difuso, confuso, nebuloso. Veía formas desfiguradas. ¿Qué me había pasado?

Intenté recordar, pero me costaba… Al final comenzaron a llegar fogonazos de aquel momento. Prefería olvidar. No podía hacerlo.

Su rostro comenzó a aparecer obstinado en mi cabeza. Ese rostro, su gesto de odio, su desprecio, su rabia. Recordaba las patadas, los golpes, cómo me lanzó al suelo y me dejó allí tirada antes de dejarme sin sentido… ¿Por qué me trataba así? Nunca había sido brusco conmigo, todo lo contrario.

No era consciente del tiempo que había podido pasar desde aquello, pero me parecía una eternidad. Y no podía guardarle rencor. Lo echaba de menos. Lo único que recordaba en mi vida era junto a él.

Añoraba su cuerpo fibroso sobre mí, subiendo y bajando, acariciándome, deslizándose, agarrándome firmemente, sometiéndome, dirigiéndome, gozando sobre mi cuerpo, jadeante, sudoroso entre las piernas… Lo hacíamos en todos los lugares, sin importar dónde, cuándo o quién estuviera mirando… Nos encantaba el aire fresco, la montaña, la playa, la ciudad. Vimos todo el mundo… Lo único que ocupaba mi memoria en aquel momento de desconcierto era el recuerdo de cómo me cabalgaba… Estaba sufriendo mi primera experiencia sin él.

Intenté abrir los ojos, pero estaba exhausta. Notaba formas y movimiento a mi alrededor, ecos de voces cercanas que no era capaz de distinguir. El suelo estaba almohadillado. Quería correr, escapar. Me asfixiaba… Las luces daban vueltas en mi cabeza, aquello era una sala opresiva, olía a sudor y sentía la humedad. Un cuerpo se acercó y pasó su mano sobre mí. ¿Era él?

En cuanto se montó sobre mí supe que no. Era un tipo gordo, velludo, con un culo enorme que me aplastaba… Solté un agónico chillido, pero intenté recomponerme… Enseguida comenzó a sudar. Sus gotas caían sobre mí, pero era incapaz de moverme, estaba paralizada, confusa, sin saber qué hacer. Una mezcla de vergüenza, estupor y culpa me embargaban. ¿Por qué no me movía?

Aquel mastodonte se agitaba cada vez más frenético sobre mí. Busqué una salida, pero lo veía todo borroso. Las voces ensordecidas y el golpeteo rítmico me aturdían. Estaba como atrapada, incapaz de avanzar, de moverme, de huir… yo, que no podía estarme quieta en ningún lado.

Aunque creía avanzar sin un rumbo fijo, buscando la puerta que seguro había, me sentía apresada bajo aquel cuerpo que se retorcía sin compasión, que me toqueteaba con sus sucias y sudorosas manos por todos lados.

Miraba al suelo, a mis alrededores, notaba que mucha gente nos estaba mirando, como en una orgía morbosa y enfermiza en la que estaba atrapada. Estaba como anclada al suelo, como si una fuerza superior me atenazara y frenara mis impulsos de salir corriendo…

Mi lucha era vana y caí en la resignación, rezando para que aquello cesara pronto. Tras una eternidad por fin acabó. Aquel seboso despreciable me liberó. Quedé desfallecida, pero tenía que aprovechar aquel momento para huir. Procuré serenarme para cobrar impulso e intentar escapar de allí. Pero, ¿cómo?

Intentando recobrarme, al fin vi aquella rueda, la delantera, la que despertó su ira por haberse pinchazo y destrozado, la que inició aquel arranque violento de mi amor hacia mí, pero no se parecía en nada. Era pequeña, parecía protegida por una cubierta y ni siquiera tocaba el suelo… ¡Toda yo estaba transformada!

Sin darme cuenta, otro cuerpo se puso encima de mí y la rueda comenzó a rodar. Comprobé que era una mujer madura, con mallas. Pude ver su rostro al irse aclarando mi vista. Sonreía. Pensé que podría intentar tirarla y escapar, pero aunque la rueda se movía no avanzaba, no adelantaba a nadie… Me vi rodeada de otras como yo. Aquellas voces que escuchaba eran de otras víctimas y sus verdugos. Todas atrapadas, sometidas, infieles… Me había convertido en una más, un servicio público que debía permitir toda posesión. ¿Qué me habían hecho? ¡Yo sólo lo quería a él!

Y poco a poco, día a día, fui asumiendo la triste vida de una bicicleta de spinning.

sambo

Leave a reply