MEJORES PELÍCULAS: 1931

MEJORES PELÍCULAS: 1931

CINE

 

 

 

 

 

 

Fascinante este 1931. En este año se sientan y consolidan los pilares de géneros clásicos, como el de gángsters, con títulos pioneros, así como surgen auténticos iconos del cine de terror. De alguna manera se va apreciando con claridad la plasmación de esos movimientos referenciales europeos (expresionismo alemán) en géneros (terror, cine de gángsters) y clásicos puramente americanos, en una perfecta fusión e integración de fondo y forma. ¡Menuda delicia estética, además!

Por lo demás, son años donde rezuma la libertad, la vitalidad, la energía de la época anterior a los códigos de censura. Un añito con cosas de Hitchcoch, Ford, Lang, Capra, Lubitsch, Renoir, Chaplin, Sternberg, LeRoy…

 

 

 

A SALVO EN EL INFIERNO, de William A. Wellman. Wellman es un gran maestro. Aquí nos regala una cinta atrevida, previa al Código Hays, fiel a esos tiempos de libertad y transgresión de los primeros 30, donde tenemos como protagonista a una prostituta mirada positivamente. No es que sea una gran película, pero sí tiene interés y supone un gran documento.

 

 

 

 

AMOR EN VENTA, de Clarence Brown. Brown entregó varias películas destacadas este año. Aquí cuenta con una pareja excepcional, de relumbrón: Clark Gable y Joan Crawford, muy jovencitos ellos. Una película bien construida, interpretada y dirigida.

 

 

 

 

ANNA CHRISTIE, de Jacques Feyder. Sí, la primera película en la que la Garbo habló, estrenada el año anterior. Aquí se hace en alemán. Cada uno tendrá sus preferencias sobre cuál de las dos versiones es mejor, siendo de un nivel similar.

 

 

 

 

ASTUCIA DE MUJER, de Gregory La Cava. Una agradable comedia de uno de los grandes directores del género en su estilo más elegante y sofisticado. Con Mary Astor de protagonista.

 

 

 

 

BAD GIRL, de Frank Borzage. Borzage, uno de los directores más destacados de la época, con otro drama donde vuelve a exhibir sus dotes para el drama y la profundidad en los personajes. No es tan conocido como otros de su autor, pero es un buen título.

 

 

 

 

CARBÓN (CAMARADERÍA), de Georg Wilhelm Pabst. Otra gran obra de Pabst, un drama social sobre una catástrofe minera que alcanza una dimensión mucho mayor y metafórica. Ambientada tras la Gran Guerra, se nos muestra el absurdo de la misma y la humanidad que da sentido a todo.

 

 

 

 

CIMARRÓN, de Wesley Ruggles. Western clásico y épico que se extiende durante 4 generaciones siguiendo a una familia desde su llegada como pioneros a Oklahoma en 1889 hasta los años 20 y sus intereses políticos. Una epopeya que ganó el Oscar a mejor película y tuvo remakes conocidos, como el que hizo Anthony Mann en 1960.

 

 

 

 

DANZAD, LOCOS, DANZAD, de Harry Beaumont. Los inicios de una estrella mítica como Joan Crawford y un galán de la talla de Clark Gable en un título más que apreciable, que tocaba el tema del crack del 29 dos años después de que sucediese. Un fresco interesante sobre la sociedad americana de la época, realizado contemporáneamente a los hechos que vemos.

 

 

 

 

DINERO FÁCIL, de Alfred E. Green. Edward G. Robinson y James Cagney, dos de los grandes duros de la historia del cine juntos por primera y única vez. Dos estrellas que ya comenzaba a despuntar, especialmente en el Cine Negro y de Gangsters. Thriller, drama y juego. Buena combinación en una película correcta.

 

 

 

 

DRÁCULA, de Tod Browning y Karl Freund. Uno de los clásicos imperecederos del terror aún vigente. Me lo ponían en el colegio. De las pocas que nos pusieron. El expresionismo en perfecta comunión con la narrativa americana. Repleto de sugerencia y poesía, es un referente absoluto y una de las grandes versiones del mito vampírico. Bela Lugosi se hizo una estrella.

 

 

 

 

DRÁCULA, de George Melford y Enrique Tovar Ávalos. Rodada a la vez que el Drácula de Browning, en los mismos estudios, por la noche, cuando el otro equipo los abandonaba. Todo para el público hispano. Una curiosidad que merece la pena traer aquí.

 

 

 

 

EL CAMPEÓN, de King Vidor. Recodarán el famoso remake de Zeffirelli, que tantas lágrimas provocó entre el personal. Pues bien, aquí os traigo la primera versión, del gran King Vidor. Hubo otra versión en 1953.

 

 

 

 

EL CORO DE TOKIO, de Yasujiro Ozu. Un buen drama del maestro, que aún seguía fiel al mudo, con temas habituales en su filmografía y su estilo sobrio y cotidiano.

 

 

 

 

EL DOCTOR ARROWSMITH, de John Ford. Coloco esta cinta porque le tengo cariño, ya que no es ninguna obra maestra o título de referencia en absoluto. Un título aceptable, entretenido, que se agradece al maestro.

 

 

 

 

EL DOCTOR FRANKENSTEIN, de James Whale. Otro de los referentes ineludibles del cine de terror, plenamente vigente. Una obra maestra incontestable y rebosante de poesía, cuando el terror lograba hacerla, el terror estético. Es difícil saber cuál es mejor, si esta o su secuela, “La novia de Frankenstein” (James Whale, 1935), porque ambas son excepcionales.

 

 

 

 

EL ENEMIGO PÚBLICO, de William A. Wellman. Clásico indiscutible y pionero del cine de gangsters. Imprescindible su visionado, con imágenes realmente perturbadoras y un tercio final encomiable. Formidable, como de costumbre, James Cagney.

 

 

 

 

EL HALCÓN MALTÉS, de Roy Del Ruth. Sé que les suena, lo sé. Pues no es la de Bogart, sino un antecedente de la que en 1941 haría el gran John Huston. La traigo por su curiosidad y porque no es una película en absoluto despreciable, aunque no aguanta la comparación con la realizada por Bogart y Huston.

 

 

 

 

EL HOMBRE Y EL MONSTRUO, de Rouben Mamoulian. Jeckyll y Hyde, en la que para muchos es la mejor adaptación de la novela de Stevenson. Es un gran año para los clásicos del terror. Tiene el honor de ser el primer film proyectado en Venecia, que además es el festival más antiguo del mundo, que en esa primera edición, 1932, no tuvo carácter competitivo.

 

 

 

 

EL MILLÓN, de René Clair. Una alegre propuesta musical. Una agradable comedia con enredos y situaciones rocambolescas a las que se saca un buen partido. Vitalidad, energía y buen rollo hacen de esta cinta francesa algo recomendable.

 

 

 

 

EL PUENTE DE WATERLOO, de James Whale. Un clásico del melodrama en ambiente bélico que tendría una posterior nueva adaptación de gran fama, prestigio y éxito (Mervyn LeRoy, 1940). Un excelente film del que sería uno de los grandes maestros del terror, que aquí demuestra que su poética era universal. Amor en tiempos de guerra con una exquisita sensibilidad.

 

 

 

 

EL TENIENTE SEDUCTOR, de Ernst Lubitsch. Una encantadora película del maestro, con su atrevimiento y toque habitual. Vean la escena inicial en la que una chica llama al apartamento del protagonista, que hizo caso omiso al sastre que llamó antes… cómo sin palabras se entiende todo, cómo Lubitsch sienta cátedra.

 

 

 

 

ENFERMERAS DE NOCHE, de William A. Wellman. La Stanwyck, que ya marcaba el tono de su carrera, repleto de sensualidad, en una historia muy entretenida y curiosa donde tenemos médicos, gángsters y una intriga a resolver. También Clark Gable por ahí. Wellman nos vuelve a deleitar con un buen trabajo, lejos de sus mejores obras, pero muy aceptable y donde el feminismo no era forzado.

 

 

 

 

ESTA NOCHE O NUNCA, de Mervyn LeRoy. Una comedia romántica y sofisticada, clásica en la época, de LeRoy. No es Lubitsch, pero tiene su aquel. Con Gloria Swanson y Melvyn Douglas.

 

 

 

 

FATALIDAD, de Josef von Sternberg. Intriga, espionaje y prostitución. La Dietrich tiene que ganarse la vida como prostituta, pero es reclutada por el servicio secreto austriaco gracias a su belleza… Desde aquí, unas dosis de seducción, sensualidad y espías. No es una genialidad, pero es un buen título.

 

 

 

 

GENTE VIVA, de Roy Del Ruth. Entre el drama, la comedia y el thriller, James Cagney está en su salsa con esta apañada película de pícaros y estafadores.

 

 

 

 

HAMPA DORADA, de Mervyn LeRoy. Otro de los grandes clásicos, y pioneros, del cine de gángsters (para muchos la pionera absoluta). No es tan buena como otras, pero es una referencia incontestable. No puede ni debe faltar en tu filmografía. Además, sale Edward G. Robinson…

 

 

 

 

INDISCRETA, de Leo McCarey. De nuevo la Swanson con uno de los primeros largos del gran Leo McCarey. No es gran cosa, pero la traigo para honrar a sus responsables, sobre todo los comienzos del gran director.

 

 

 

 

INSPIRACIÓN, de Clarence Brown. De nuevo Clarence Brown, en esta ocasión con Greta Garbo en un buen drama romántico. No destaca dentro de las cintas del género en la época, pero sí es digna representante de él, lo que no es poco, ya que los hay destacadísimos. La Garbo reluce como siempre.

 

 

 

 

JUEGO SUCIO, de Alfred Hithcock. Un Hitchcock poco significativo que no logra deshacerse del carácter teatral de su historia. Un drama social correcto, pero nada destacable.

 

 

 

 

LA CALLE, de King Vidor. Magnífica película de Vidor, uno de los directores que mejor mostró y retrató las pasiones (el más tórrido del clásico). Desde un prisma realista y cotidiano, Vidor examina las vidas de la gente de un edificio cualquiera en un barrio de Nueva York, con sus infidelidades, sus luchas por salir adelante desde las penurias, las dificultades y la escasez… De las mejores películas de este año.

 

 

 

 

LA COMEDIA DE LA VIDA, de Georg Wilhelm Pabst. Otra de Pabst, que siempre es un placer. Con el nuevo siglo, el director retrata con amargura y cierto pesimismo la vida en los bajos fondos londinenses. Un drama social bastante notable.

 

 

 

 

LA GOLFA, de Jean Renoir. Una auténtica joya basada en la novela de Georges de La Fouchardière, que en 1945 adaptó también Fritz Lang para realizar su “Perversidad”. Ambas películas son distintas en su foco, y si bien la de Lang se impone en términos generales, esta merece mucho la pena.

 

 

 

 

LA JAULA DE ORO, de Frank Capra. Temprana screwball comedy del maestro Capra, lo que es todo un aliciente. Una opción de lo más agradable con uno de los más grandes en la dirección.

 

 

 

 

LA MUJER MILAGRO, de Frank Capra. Un cinta poco conocida y reseñada dentro de la filmografía de Capra, pero que ya tenía muchas de las claves conceptuales de su cine. Un film muy interesante donde la Stanwyck, que dirigida por el maestro es aún más grande, regala una estupenda interpretación. Redenciones, fe, perdón…

 

 

 

 

LAS CALLES DE LA CIUDAD, de Rouben Mamoulian. Basada en una historia de Dashiell Hammett, supone un notable título de Cine Negro y de gangsters, de los pioneros, con un potente estilo visual y el protagonismo de Gary Cooper. Interesante director Mamoulian.

 

 

 

 

LÍMITE, de Mario Peixoto. Esta no es una película para todos los públicos. Un título brasileño, experimental, surrealista, mudo, poético, sugerente, fascinante. Ideal para los más curiosos.

 

 

 

 

LUCES DE LA CIUDAD, de Charles Chaplin. Una de las grandes obras maestras del año y de todos los tiempos. La historia de amor que cuenta Chaplin entre un vagabundo y una chica ciega es simplemente eterna. Sensible y maravillosa. Si no la han visto ya tienen deberes.

 

 

 

 

M. EL VAMPIRO DE DÜSSELDORF, de Fritz Lang. De obra maestra a obra maestra y tiro porque me toca. Un asesino de niños sirve de excusa al maestro Fritz Lang para realizar uno de los mejores thrillers de la historia, aún vigente de pleno, y que influyó e influye en multitud de directores, incluido Hitchcock. Ya tienen deberes por partida doble…

 

 

 

 

MAR DE FONDO, de John Ford. Hay que traer a Ford, aunque no sea una de sus películas más brillantes. Aquí tenemos un título que resulta bastante reconocible, con ese amor por la marina del que haría gala durante su carrera. Ambientada en la 1ª Guerra Mundial, sitúa la acción en las Islas Canarias, donde las mujeres bailan flamenco y van con mantilla, como curiosidad.

 

 

 

 

MARIUS, de Alexander Korda. La primera de la “Trilogía Marsellesa” que inició Korda (las otras dos son “Fanny” de 1932 y “César” de 1936). Un estupendo drama romántico.

 

 

 

 

MARY, de Alfred Hitchcock. Es, básicamente, la misma película que Hitchcock rodó el año anterior, “Asesinato”, sólo que en alemán. Un autoremake donde se calcan todos los planos, aunque esta dura unos 20 minutos menos. Una curiosidad, en suma.

 

 

 

 

MATA HARI, de George Fitzmaurice. Un personaje fascinante encarnado por una actriz fascinante, la Garbo, que recrea la versión oficial francesa de la vida de Mata Hari, seductora y espía. Fue todo un éxito, aunque históricamente deje que desear, como tantas otras…

 

 

 

 

MUCHACHAS DE UNIFORME, de Leontine Sagan y Carl Froelich. Cinta alemana, trasgresora y pionera, ambientada en un estricto internado para adolescente. Tocó el tema del lesbianismo explícitamente.

 

 

 

 

MUJERES ENAMORADAS, de William A. Wellman. Un conflictivo triángulo amoroso llevado con gran pulso por el gran William A. Wellman. Amistad, infidelidad, atracción, amor, deseo… con un gran reparto donde destacan Mary Astor o James Cagney.

 

 

 

 

PISTOLEROS DE AGUA DULCE, de Norman Z. McLeod. Un poco de los hermanos Marx, que en estas fechas que vamos transitando son visita ineludible, aunque no sea de las mejores que realizaron.

 

 

 

 

RICOS Y EXTRAÑOS, de Alfred Hithcock. Una comedia romántica del maestro que, más allá de su interés histórico dentro de los primeros trabajos sonoros del director, no tiene gran interés, aunque profundizando un poco sí podemos apreciar algunos signos de su talento y capacidad de observación.

 

 

 

 

SED DE ESCÁNDALO, de Mervyn LeRoy. Un fantástico título protagonizado por Edward G. Robinson. Un contundente y brillante retrato del mundo periodístico y sus miserias con toques de drama y de thriller. Un magnífico trabajo de un soberbio director a reivindicar siempre.

 

 

 

 

SUSAN LENOX (HER FALL AND RISE), Robert Z. Leonard. Más de la Garbo, que aparece en multitud de ocasiones. No es raro, era la mayor estrella de la época. Aquí con un drama romántico junto a Clark Gable, que también daba sus primeros pasos (flipante la cantidad de películas que hizo Gable este año). Es un buen y eficaz trabajo, con una magnífica fotografía, además de todo.

 

 

 

 

SVENGALI, de Archie Mayo. Una obra más que interesante, cuando el género de terror comenzaba a firmar muchos de sus primeros clásicos. Sin ser un puro ejemplo del género, es una cinta muy atrevida e interesante, que podría tener muchas lecturas de plena actualidad, pero que ha quedado olvidada. A recuperar.

 

 

 

 

TABÚ, de F. W. Murnau. Casi un documental, una de las grandes obras de 1931. En la línea de los documentales de Flaherty (Nanuk, el esquimal, 1922), Murnau apostó por darle a esta historia centrada en los tropicales parajes de Bora-Bora y Tahití y las costumbres de los indígenas de aquella zona en los mares del sur, un tono más de ficción, aspecto que chocó con la visión de Flaherty, que también se involucró en el proyecto, por lo que terminó abandonando la empresa. Lo que resultó fue una obra hermosísima llena de vigor y un final de antología.

 

 

 

 

THE LAST FLIGHT, de William Dieterle. Una sensacional y atrevida película, honor a aquellos años de transgresión y libertad anteriores a códigos de censura. Las consecuencias tras la guerra de los soldados que combaten en ellas. En este caso cinco aviadores que regresan de la Gran Guerra a un mundo en el que no encajan. No es en plan drama, al estilo “Los Mejores Años de Nuestra Vida” (William Wyler, 1946), sino en un tono nihilista, autodestructivo, con humor y absurdo, entre borracheras y clubes de alterne.

 

 

 

 

UN ALMA LIBRE, de Clarence Brown. Interesante film de Brown, otro más. Un drama ambientado en el mundo del hampa que plantea conflictos de una manera madura y certera, volviendo a exhibir la libertad creativa de estos años. Estupendos Norma Shearer y John Barrymore.

 

 

 

 

UN GRAN REPORTAJE, de Lewis Milestone. La primera de las adaptaciones de esta maravillosa obra de Ben Hecht y Charles MacArthur, que estando lejos de las mejores (“Luna Nueva” de Hawks, de 1940; “Primera Plana” de Wilder, de 1974), tampoco es la peor.

 

 

 

 

UNA TRAGEDIA HUMANA, de Josef von Sternberg. Es la primera versión del libro de Theodore Dreiser, inferior a la magnífica “Un Lugar en el Sol” (George Stevens, 1951), pero también interesante, como no podía ser de otra forma estando Sternberg detrás.

 

 

 

 

VIVA LA LIBERTAD, de René Clair. Estupenda película sobre la amistad de René Clair, que además fue la primera película nominada sin ser de habla inglesa. Una película deliciosa.

 

 

 

 

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sambo

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