MEJORES PELÍCULAS: 1934

MEJORES PELÍCULAS: 1934

CINE

 

 

 

 

 

 

No hay excesivos títulos inolvidables en este año, pero sí varias joyas, quizá no tan conocidas. No es un año de obras maestras, pero sí de películas interesantes para indagar más allá de lo evidente. Quizá la implantación del Código Hays (se estableció en 1930, pero comenzó a aplicarse en 1934) generó cierto desconcierto, que se aprecia, pero aún así en este año pudimos disfrutar de cómo se sentaban, depuraban y desarrollaban las bases de la comedia romántica moderna, todavía vigentes.

 

 

 

 

A LA CAZA DE HEREDEROS, de Michael Curtiz. Una comedia de pícaros sin escrúpulos, por lo que James Cagney y Bette Davis eran perfectos para encarnar a los protagonistas. Toques de drama, de thriller y, sobre todo, de comedia con Curtiz a los mandos. Resultona.

 

 

 

 

AHORA Y SIEMPRE, de Henry Hathaway. Con reparto de relumbrón, Gary Cooper, Carole Lombard y Shirley Temple, Hathaway factura una comedia dramática convencional y eficaz que cumple con su cometido. Ladrones de guante blanco pensando en la redención familiar.

 

 

 

 

ASÍ AMA LA MUJER, de Clarence Brown. Joan Crawford en uno de esos papeles de mujer independiente y llena de carácter que la llevaron al estrellato. Aunque con alguna irregularidad, se trata de un buen melodrama.

 

 

 

 

BOLA DE SEBO, de Mikhail Romm. Cinco años antes de “La Diligencia” (1939) fordiana, esta cinta soviética reunía en un coche a un ecléctico grupo de personas para reflexionar, desde ciertos prismas marxistas, sobre la hipocresía intrínseca de la burguesía. Una cinta bastante interesante.

 

 

 

 

CALLEJÓN SIN SALIDA, de Mikio Naruse. Es el último título mudo del maestro japonés, que vuelve a indagar en el mundo femenino y, en este caso, el alcoholismo. Otro buen film de Naruse.

 

 

 

 

CAPRICHO IMPERIAL, de Josef von Sternberg. La vida de Sofía Federica, convertida en Catalina II de Rusia, a través de la mirada de Sternberg y el cuerpo de la Dietrich, una pareja casi infalible. Una fantástica película.

 

 

 

 

CAUTIVO DEL DESEO, de John Cromwell. Adaptación de la obra de Somerset Maugham, se trata de un buen melodrama romántico con mujeres fatales que recuerda a “El Ángel Azul” (Josef von Sternberg, 1930) o “Perversidad” (Fritz Lang, 1945). Con un fantástico reparto donde vemos nombres como Bette Davis, Leslie Howard o Frances Dee.

 

 

 

 

CHAPAYEV, EL GUERRILLERO ROJO, de Georgi Vasilyev y Sergei Vasilyev. Un bélico histórico con la Revolución Rusa de fondo y la creación forzada de una leyenda. La historia de un comandante del Ejército Rojo, Vasily Ivanovich Chapaev, héroe en la Guerra Civil, que aunque poco tiene que ver en este retrato con la realidad histórica, fue valorada incluso en los Estados Unidos.

 

 

 

 

CLEOPATRA, de Cecil B. DeMille. Claudette Colbert haciendo de Cleopatra bajo la tutela de Cecil B. DeMille, que para muchos era el gran director de la época, mítico por sus grandes producciones y manejo de multitudes. Sólo por ello hay que tenerla en cuenta.

 

 

 

 

CURVAS PELIGROSAS, de Billy Wilder y Alexander Esway. Os traigo esta película por ser la primera de Billy Wilder… y poco más. Muchos encontrarán su encanto en ella y la mirarán con simpatía por su director, pero es un popurrí alocado y una mezcolanza de géneros que fluctúa de la comedia al drama y al thriller sin excesivo sentido, como si se hubiera querido meter todo un universo creativo en una sola película. Se parece poco al cine posterior del genio, pero sirve para pasar el rato y, desde luego, es interesante para todo cinéfilo.

 

 

 

 

EL ALTAR DE LA MODA, de William Dieterle. Ladrones, modas, coreografías… Un mundo glamuroso y chispeante de eficaz resultado… Y para los que gocen con los vestidos más glamurosos de cada época, porque van a disfrutar de lo lindo. Bette Davis vuelve a aparecer, junto a William Powell.

 

 

 

 

EL COMPADRE MENDOZA, de Juan Bustillo Oro y Fernando de Fuentes. Notable cinta ambientada en la Revolución Mexicana. Tiene sus debilidades, pero también muchos aciertos y una mirada distinta a la de Hollywood.

 

 

 

 

EL CONDE DE MONTECRISTO, de Rowland V. Lee. La imprescindible historia de Alejandro Dumas, infinitas veces adaptada, tiene aquí uno de los trabajos más respetados y conocidos.

 

 

 

 

EL ENEMIGO PÚBLICO NÚMERO 1, de W. S. Van Dyke. Correcto film del versátil Van Dyke que mezcla intriga y triángulo romántico con un estupendo reparto: Clark Gable, Myrna Loy y William Powell.

 

 

 

 

EL FANTASMA DEL CONVENTO, de Fernando de Fuentes. Otra cinta mexicana, con Fuentes también en la dirección. No es nada del otro mundo, pero sí es pintona y curiosa en su mezcolanza de ingredientes.

 

 

 

 

EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO, de Alfred Hitchcock. La primera versión de este clásico, quizá inferior al posterior protagonizado por James Stewart en 1956, pero que tiene muchas de las virtudes de aquel, incluso algunas de las mejores escenas. Una de las grandes películas hitchcockianas de su etapa británica.

 

 

 

 

EL JUEZ PRIEST, de John Ford. Os traigo un título de John Ford, porque siempre que se pueda es obligado. Nos retrata la vida de un honesto y dedicado juez de un pueblo sureño, con todos sus problemas, los más dificultosos y los más divertidos.

 

 

 

 

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA, de King Vidor. La Gran Depresión y los valores americanos retratados con eficacia por King Vidor, un estupendo director con varias obras maestras en su haber que además tenía un sentido del erotismo francamente reseñable.

 

 

 

 

EL VELO PINTADO, de Richard Boleslawski. Otra película basada en una novela de Somerset Maugham. Un excelente drama romántico protagonizado por Greta Garbo. En 2006 hubo una nueva versión.

 

 

 

 

EL VIDENTE, de Maurice Elvey. Una película muy cuca protagonizada por Claude Rains. Intriga, toques fantásticos, un poco de drama y otro de romance… Una agradable curiosidad.

 

 

 

 

ENCADENADA, de Clarence Brown. La poderosa Crawford, que repite, inmersa en un triángulo amoroso. Y de nuevo con Clark Gable, con quien compartió reparto hasta en ocho ocasiones. Brown era un director más que apañado.

 

 

 

 

ESTRICTAMENTE CONFIDENCIAL, de Frank Capra. Una exquisita comedia romántica que, sin embargo, no está entre las más brillantes de las que hizo el maestro Capra, aunque sí es buena muestra de su magnífico talento en sus primeros sonoros.

 

 

 

 

HISTORIA DE UNA HIERBA ERRANTE, de Yasujiro Ozu. El regreso al hogar y al pasado de la mano de Ozu. Un anciano actor que dirige un grupo de teatro kabuki regresa a su pueblo a reencontrarse con su antigua novia y el hijo de ambos, que cuenta ya con 19 años. Rodó Ozu esta película de nuevo en 1959, “La Hierba Errante”.

 

 

 

 

HOMBRES DE BLANCO, de Richard Boleslawski. Más de Clark Gable, que casi rodó él solo todas las películas de este año. En esta ocasión acompañando a Myrna Loy en un drama médico con temas como el aborto ilegal sobre la mesa.

 

 

 

 

HOMBRES DE MAÑANA, de Frank Borzage. Otra pequeña joya poco conocida de Borzage, que en un sentido metafórico, usando una lucha entre pandillas adolescentes por una plaza, reflexiona sobre el absurdo de la guerra en un claro anti belicismo.

 

 

 

 

IMITACIÓN DE LA VIDA, de John M. Stahl. Espléndido y ejemplar melodrama de uno de los directores que mejor lo practicó. No en balde, Douglas Sirk, otro de los maestros del melodrama, hizo un remake en 1959, quizá menos fiel a la novela que adaptan, pero de una altura inconmensurable. Sigan a este director, que ya he reivindicado por aquí, porque merece la pena.

 

 

 

 

L’ATALANTE, de Jean Vigo. Ya comenté en la lista del año pasado una de las 4 películas que rodó Jean Vigo. Aquí traigo otra, posiblemente la más famosa. Amor y poesía de un cineasta único.

 

 

 

 

LA ALEGRE DIVORCIADA, de Mark Sandrich. Un musical con Ginger Rogers y Fred Astaire. No se necesitan muchas más excusas para recomendarlo. Bueno, por añadir uno, que encima es de los buenos.

 

 

 

 

LA CENA DE LOS ACUSADOS, de W.S. Van Dyke. Una joya imperecedera de modernidad asombrosa. La química entre la pareja protagonista, William Powell y Myrna Loy, ha sido pocas veces igualada. Intriga y comedia sofisticada siguiendo un texto de Hammett. No se la pierdan.

 

 

 

 

LA COMEDIA DE LA VIDA, de Howard Hawks. Los diálogos desenfrenados de Howard Hawks, donde los actores se interrumpen y comen las últimas palabras del otro, tienen aquí su primer exponente. Sin ser de las grandes obras maestras de Hawks, es un buen título.

 

 

 

 

LA DIOSA, de Wu Yonggang. La dura historia de una prostituta que lucha por sacar adelante a su hijo en el Shanghái de los años 30 sufriendo penalidades, desprecios y ultrajes por su dedicación. Es una película muda y potente.

 

 

 

 

LA GARRA DEL GATO (EL INSTRUMENTO POLÍTICO), de Sam Taylor. Una comedia política protagonizada por el gran Harold Lloyd. Además inspiró a “Caballero sin Espada” (1939), de Fran Capra, cinco años posterior. Un film más que interesante porque es bastante más que una acumulación de brillantes gags.

 

 

 

 

LA ISLA DEL TESORO, de Victor Fleming. Adaptación de la mítica novela de Stevenson en la que es su mejor versión, lo que tiene mérito, porque se ha adaptado en múltiples ocasiones, remake tras remake… Puro cine de aventuras para todas las edades.

 

 

 

 

LA MUERTE DE VACACIONES, de Mitchell Leisen. De cuando la Muerte se tomó unos días de asueto. Un fantástico apreciable, que tiene el dudoso honor de ser antecedente de “¿Conoces a Joe Black?”.

 

 

 

 

LA MUJER DE TODOS, de Max Ophüls. Un elegante melodrama (esto es absurdo recalcarlo tratándose de Ophüls) de producción italiana. Es la historia personal de una actriz de cine que toca fondo y rememora su vida y su contexto histórico.

 

 

 

 

LA PATRULLA PERDIDA, de John Ford. El maestro por partida triple este año. Primera Guerra Mundial, una patrulla británica perdida al morir su comandante, el único que sabía el destino de su misión, y John Ford en una película irregular, pero más que aceptable.

 

 

 

 

LA PIMPINELA ESCARLATA, de Harold Young. Una de aventuras al estilo británico. Si van sin prejuicios pasarán un rato agradable, aunque no es ninguna obra maestra.

 

 

 

 

LA VIDA PRIVADA DE DON JUAN, de Alexander Korda. Aventuras de capa y espada con el indispensable Douglas Fairbanks, uno de los más grandes del género. Sumamos comedia, romance, acción y drama y tenemos un efectivo y apañado título con el gran seductor como protagonista: Don Juan.

 

 

 

 

LA VIUDA ALEGRE, de Ernst Lubitsch. Un habitual de estas listas, el maestro de la comedia: Lubitsch. Aquí os traigo esta ligera comedia musical que dista de ser una de sus joyas, pero que resulta encantadora.

 

 

 

 

LAS VÍRGENES DE WIMPOLE STREET, de Sidney Franklin. Un drama biográfico que sigue la claustrofóbica y recluida vida de Elizabeth Barret, una talentosa escritora que, junto a sus hermanas, padeció la tiranía y el fanatismo religioso de su padre así como problemas de salud.

 

 

 

 

LILIOM, de Fritz Lang. Remake de la cinta de 1930 dirigida por Frank Borzage, una historia que tuvo gran éxito en su época. Entre el drama romántico y el fantástico redentor, es eficaz, entretenida, disfrutona, aunque lejos de ser sublime.

 

 

 

 

LLAMADA A UN ASESINO, de Chester Erskine. No, no es una gran película y bien podía no haberla incluido. Una reflexión sobre la justicia, irregular, con un jovenzuelo Humphrey Bogart luciendo palmito. Toques de Cine Negro, drama judicial…

 

 

 

 

LOS MISERABLES, de Raymond Bernard. Adaptación muy valorada, para no pocos es la mejor, de la magistral novela de Victor Hugo.

 

 

 

 

MADAME BOVARY, de Jean Renoir. Otra obra maestra de la novela, en este caso de Gustave Flaubert, adaptada por un gran talento. Detallada ambientación, aunque lejos de la maestría del texto.

 

 

 

 

MÍSTICA Y REBELDE, de John Cromwell. La película se sostiene por una joven y vibrante Katharine Hepburn, siempre vivaz, independiente y bella. Es resto es una historia amable y agradable, sin excesivas pretensiones.

 

 

 

 

NACIDA PARA SER MALA, de Lowell Sherman. Loretta Young y un jovencísimo Cary Grant que ya se dejaba ver. Redenciones, segundas oportunidades, rectificaciones, mentores… Un melodrama que no es especialmente brillante, pero también se deja ver…

 

 

 

 

NIEBLA SOBRE SAN FRANCISCO, de William Dieterle. Bette Davis en un film negro haciendo de sensual malvadilla es el principal atractivo.

 

 

 

 

NUESTRA VECINA, LA SEÑORITA YAE, de Yasujirô Shimazu. El ya destacado en estas listas Shimazu, traía en 1934 este drama con triángulo amoroso que funcionó muy bien en su día. Un estupendo y breve film.

 

 

 

 

NUEVAS MUJERES, de Cai Chusheng. Un gran film este biográfico. Una mirada al lugar de la mujer en la China de principios de siglo, siempre a merced de los hombres. El cine oriental tenía esta mirada hacia el universo femenino de manera bastante extendida y brillante, aunque influyera poco…

 

 

 

 

PAZ EN LA TIERRA, de John Ford. Historia de una familia recorriendo su vida a lo largo de un siglo, pasando por el auge, la Guerra Mundial y la recuperación. De nuevo un film del maestro fuera del Western, aunque con cierto contexto bélico.

 

 

 

 

PRINCESA POR UN MES, de Marion Gering. Cary Grant esta vez con Sylvia Sidney. Una simpática comedia con un enredo que ha sido bastante imitado. Una princesa indispuesta y su doble complicándose con el amor…

 

 

 

 

RAPT, de Dimitri Kirsanoff. Aquí le damos a todas las nacionalidades. Esta cinta es suiza. Una obra bastante curiosa que sirve como aguda reflexión sobre la débil y cambiante naturaleza del amor, la vehemencia de las pasiones y cómo todo ello influye en las relaciones. Triángulos, raptos, tragedias…

 

 

 

 

SATANÁS, de Edgar G. Ulmer. Un pequeño clásico del terror que reunió a Boris Karloff y Bela Lugosi. Un matrimonio, una luna de miel, un desconocido con el que se ven obligados a compartir su vagón privado, una caricia a la mujer cuando el matrimonio duerme… Merece la pena.

 

 

 

 

SUCEDIÓ UNA NOCHE, de Frank Capra. Obra maestra de la comedia romántica, quizá la piedra filosofal del género, o una de ellas. Llena de encanto, carisma, ingenio y gracia. Con dos protagonistas estelares y una dirección sublime.

 

 

 

 

TARZÁN Y SU COMPAÑERA, de Cedric Gibson y Jack Conway. Crecí viendo las películas de Tarzán cuando casi no tenía conocimiento. Me encantaban. Esta es la segunda de la saga protagonizada por Johnny Weissmuller, para muchos la mejor. Tenía que traerla.

 

 

 

 

VALSES DE VIENA, de Alfred Hitchcock. Un Hitchcock anti Hitchcock. Un biográfico con los Johanss Strauss, padre e hijo, y la historia de cómo el segundo llegó a leyenda a través del Danubio Azul.

 

 

 

 

¡VIVA VILLA!, de Jack Conway, Howard Hawks y William Wellman. Un Western que sigue los pasos de Pancho Villa en el contexto de la Revolución Mexicana. Un Western correcto y algo caótico.

 

 

 

 

VIVAMOS DE NUEVO, de Rouben Mamoulian. Adaptación de otra novela de autor ilustre, León Tolstói. Sobre “Resurrección”, Mamoulian realiza un correcto y cumplidor drama de romanticismo exacerbado.

 

 

 

 

¿Y AHORA, QUÉ?, de Frank Borzage. Se considera el primer film de la llamada “Trilogía Alemana” de Borzage, que seguía entregando joyas en estos 30. Las otras dos son “Tres Camaradas” (1938) y “Tormenta Mortal” (1940). Amor y miseria en un entorno opresor con la subida del nazismo en Alemania. Muy buen film.

 

 

 

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Lista Posterior (1935)

 

 

sambo

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