MAREMAR: SHAKESPEARE, LLACH, REFUGIADOS, COREOGRAFÍAS E INFOGRAFÍAS… AGITADOS, NO BATIDOS

MAREMAR: SHAKESPEARE, LLACH, REFUGIADOS, COREOGRAFÍAS E INFOGRAFÍAS… AGITADOS, NO BATIDOS

TEATRO

 

 

 

 

 

Una obra rotunda, redonda, es más que la suma de sus partes, por buenas y curvadas que sean. Esto es lo que me pasó con Maremar. Que se me hizo larga en su conjunto y no pude ver ese todo inolvidable que vieron la mayoría de espectadores que, emocionados y con lágrimas en los ojos, ovacionaron en pie a los artistas al final de la representación, pese a ser consciente de que había detrás un grandísimo trabajo en muchos de los aspectos de la obra.

 

 

 “Un poco como” La Odisea

La obra arranca con un grupo de refugiados esperando ayuda, entre los que se encuentra una niña que no hace más que llorar aún en estado de shock al haber perdido a sus padres. Para consolarla, aparece la diosa Diana, que le cuenta la historia de Pericles, príncipe de Tiro.

 

 

Pericles se ve obligado a huir de su pueblo y de diferentes lugares de la costa del Mediterráneo perseguido por las órdenes del gobernador de Antioquía.

 

 

 

En una de las veces que naufraga en Pentápolis, llega a competir en una justa, donde se enamora de la hija del rey, Thaïsa, con quien se casa.

 

 

Embarazada la mujer, emprende la vuelta hacia Tiro. En medio de una gran tormenta, Thaïsa da a luz una niña, Marina, pero deciden entregar a Thaïsa al mar, creyendo que está muerta. Pericles deja su hija en Tarsus para que la cuiden Cleón, a quien ayudó dando alimento a su pueblo, y su esposa Dionisa, que tienen su propia recién nacida.

 

 

El cuerpo de Thaïsa aparece en la costa de Efes, donde un médico la hace revivir. Después de unos años, Marina se convierte en una joven muy atractiva, lo que provoca la rabia de Dionisia al perder su hija protagonismo, y conspira para asesinarla. El intento fracasa y es raptada por unos piratas, que la venden a un burdel de Mitilene, aunque un cliente es el gobernador que queda seducido por su inteligencia y belleza y la convierte en consejera. Cleón y Dionisa explican al rey Pericles que su hija ha muerto, hecho que le lleva a una vida de duelo y silencio navegando por los mares.

 

 

El barco de Pericles llega por casualidad a Mitilene y su gobernador hace llamar a un médico de Efes para ver si consigue recuperarle; mientras, Marina intenta hablar con el desconocido explicándole su suerte, y se dan cuenta de que son padre e hija. Al llegar el médico y su ayudante, que no es otra que Thaïsa, ésta reconoce a Pericles, quien le explica que la joven es Marina, con lo que la familia se reúne de nuevo.

 

 

 

Con este final de esperanza, la niña recobra el ánimo al ver que una historia de huidas y azarosos viajes por mar, naufragios, pérdidas… puede coexistir con la presencia de la bondad y el amor que al final triunfan ​​por encima de la maldad y la desesperanza.

 

La coctelera que no funcionó

Partía, hay que confesarlo, de una actitud algo escéptica. La saturación de mensajes “comprometidos” con la causa de los refugiados (muy compleja, pese a habernos dejado imágenes sangrantes en las retinas y calamitosas en la conciencia) y, fundamentalmente, la manipulación interesada que unos y otros hacen de esta pobre gente que se juega la vida (y la pierde) en nuestro mar Mediterráneo, me hace estar alerta y ser algo refractaria. Mal comienzo.

 

 

Por otra parte, pese a no poder más que rendir homenaje al genio de Shakespeare, esta obra no es una de mis favoritas, porque es como una Odisea, pero donde ese ‘es como’ pesa demasiado… y la falta de adaptación del lenguaje, en exceso clásico, me desconectó de una historia que pretendía ser cercana.

 

 

Si a eso le sumamos que mi época ‘progre’, llena de cantautores (Llach, Silvio Rodríguez, Milanés, Aute…) queda algo lejos, y ahora ando en terrenos musicales muy distintos, pues hacen que el resultado confluya en un estado de ánimo tibio como para ceder a las primeras de cambio al ‘mainstream’ y al ‘hype’ que se creó en la sala.

 

 

 

Aun así, las cosas como son: gran trabajo vocal con las poderosas o dulces voces (según requiriera el asunto) de los nueve actores a capella, atacando las melodías de Llach (I si canto trist, Abril 74, Corrandes d’exili, Un núvol blanc, Sóm tu i jo, Ítaca, Un pont de mar blava, Maremar…) en unas adaptaciones curiosas con esos coros, envolventes (fantásticas las reverberaciones que la acústica del local crean al proyectarse las voces y cesarlas de golpe), que traían viejos recuerdos.

 

Un gran acompañamiento instrumental, muy étnico en la percusión casi siempre, lírico en el violoncelo. Excelentes coreografías y trabajo corporal, morosas, como si el ballet fuera una parte más de la historia, y una gran infografía que ‘vestía’ un escenario muy desnudo, apenas unos andamios y unos fardos ‘multitask’, con unos grandes cortinajes como fondo sobre los que se iban proyectando imágenes de creación (el mar, figuras fantásticas, dibujos hipnóticos), o fotografías con el drama de las pateras, los refugiados o de la trata de blancas.

 

 

Pero me reafirmo en lo dicho: la suma de las partes no supuso un todo cohesionado y ágil, no fluyó. Demasiada información en la coctelera. Grandes pretensiones no del todo satisfechas.

 

 

 

FICHA TÉCNICA

Fechas: del 14 de octubre al 2 de diciembre

Sala: Teatre Poliorama

Género: Drama

Autor: William Shakespeare (basada en su Pericles, príncipe de Tiro)

Versión: Salvador Oliva, inspirado en música y letras de Lluís Llach

Dramaturgia: Jofre Borrás, Joan Lluis Bozzo, Anna Rosa Cisquella, Andreu Gallén, Miquel Periel y Ariadna Peya

Director: Joan Lluís Bozzo

Intérpretes: Compañía Dagoll Dagom; Roger Casamajor (Pericles, refugiado), Anna Castells (Hija de Antíoco, Licórida, Pescadora, Cortesana, Noble, Pirata, Refugiada), Cisco Cruz (Antíoco, Leonino, Pándaro, Noble, Pescador, Marinero, Refugiado), Mercè Martínez (Diana, Alcahueta), Marc Pujol (Cleon, Simónides, Marinero, Pirata, Noble, Refugiado), Aina Sánchez (Thaïsa, Dionisa, Refugiada), Marc Soler (Thaliardo, Lisímaco, Noble, Pescador, Cortesano, Criado, Refugiado), Elena Tarrats (Marina, Refugiada), Marc Vilajuana (Helicano, Cerimon, Arlot, Senescal, Cortesano, Refugiado)

Escenografía y Vestuario: Alejandro Andújar

Caracterización: Eva Fernández

Iluminación: David Bofarull (AAI)

Vídeo: Joan Rodón y Emilio Valenzuela (dLux.pro)

Dirección Musical, arreglos y nuevas creaciones: Andreu Gallén

Coreografía: Ariadna Peya

Espacio sonoro: Roger Ábalos

Producción: Anna Rosa Cisquella

 

MenudaReina

Leave a reply