JOKER (2019) -Parte 3/4-

JOKER (2019) -Parte 3/4-

TODD PHILLIPS

 

 

 

4/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escaleras

Las escaleras, muy mencionadas por la escena del descenso del Joker, que ha sido la secuencia iconográfica de la película, marcan a la perfección la psicología del personaje y su funcionamiento interno, además de simbolizar su desarrollo. De nuevo explican la imposibilidad de encaje de ese personaje en la sociedad, su normalización. Si las subidas implicarían un simbolismo de trascendencia, superación, sublimación o idealización (ejemplo reciente en “Ha nacido una estrella” (Bradley Cooper, 2018), por ejemplo, con Lady Gaga en una de las escenas iniciales, cuando sale el título del film) y su descenso lo contrario, una caída al abismo o al infierno, para Joker es al revés… o mejor dicho, para Joker es preferible lo segundo porque es lo que encaja con él.

La primera subida por las escaleras será perezosa, cansada, resignada, nocturna. Será justo después de comprar sus medicamentos, los que lo mantienen controlado, aletargado, sumiso… De esta manera queda definido que la parte alta de la escalera representa el orden, el control, la adecuación social, donde encontrará a su madre, su hogar pagado con su trabajo, sus ideales ficticios (la vecina).

 

 

Por el contrario, la parte de abajo representa el infierno, el caos, el desorden, la insumisión, justo el entorno y el contexto donde él puede gobernar. Arriba, fingiendo, se mantiene a salvo; abajo, fingiendo, todo es amenazante. El cambió estará en él.

La segunda subida por las escaleras, cogido en un acentuado contrapicado, parece infinita, de nuevo perezosa y cansada, repitiendo una rutina controlada pero infeliz para él.

Habrá otra subida, en dos tramos, cuando cometa el asesinato. De hecho, el último crimen lo comente en la primera de las escaleras. Una huida asustada y frenética, temerosa, un punto de no retorno que, en realidad, supondrá un cambio, lo envalentonará, pero lo sumirá más en su ficción mental (irá directo a casa de su vecina a mantener una relación que jamás existirá).

 

 

 

 

El primer descenso por una escalera que resulta significativo, lo tenemos cuando lo despiden, una vez ha ido a recoger sus cosas. Ya ha dado un paso evolutivo con el asesinato, triple además, se comienza a hablar de su “hazaña”… Así, se mostrará desafiante con todos, enseñado su enfado, lanzándole alguna invectiva a Randall (ira y risas)… para descender las escaleras jovialmente (cambiando un letrero de forma divertida e irónica: No te olvides de sonreír/ No sonrías), bailecito incluido, en lo que es un cebo de la que será escena iconográfica del film.

 

 

Hay un descenso que no es feliz, defecto en esta simbólica idea. Cuando roba del psiquiátrico los documentos sobre su madre, bajará unas escaleras para leerlos en un indeterminado piso con cierta intimidad… Su lectura lo dejará derrotado, derrumbado, destrozado… echando por tierra el rigor de puesta en escena con las escaleras. O no tanto, ya que acude allí a ocultarse, refugiarse, mientras lee la escalofriante verdad.

 

 

Finalmente, tenemos la famosa escena de la escalera que desciende Arthur convertido en Joker al final del film. Un descenso feliz, entusiasta, seguro y convencido, casi alocado, bailarín (que rinde homenaje a Ray Bolger y su “The old soft shoe”). Por fin ha asumido su yo y va camino de sumergirse en el caos, el entorno en el que se siente cómodo, donde no hay valores ni creencias. El descenso a los infiernos definitivo, que es su paraíso, como he ido explicando en su naturaleza de reverso, porque ha entendido que esa es su “normalidad” y “esencia”, desgraciadamente, la opuesta a la mayoría.

En lo alto de la escalera, que recuerden es el orden y la ley, aparecerán los dos agentes de policía, por supuesto. Y también era la medicación y la rutina, su falso mundo creado por medicinas, las mentiras de su madre… la apariencia de normalidad aceptada por la sociedad. Sometido y amordazado.

Ya no baila oculto en baños o en la intimidad de su cuarto o su salón, ahora se exhibe sin complejos, asimilada su verdadera identidad.

Bajará con garbo hacia el caos, la violencia, el desorden, la insatisfacción, la protesta, que él se ha encargado, involuntariamente, de prender y avivar, corriendo despavorido de ese orden que lo mira desde lo alto. Es allí, en el caos, donde podrá reinar.

 

 

Las escaleras, además, parecen vincularse con la muerte (literal o simbólica), ya que durante los asesinatos o tras ellos suelen aparecer (en el metro, en su casa…).

Las escaleras, como elemento escénico, suelen simbolizar la transición. Aquí contienen los momentos determinantes en la vida de Arthur: su primer crimen, la verdad sobre su madre, su descenso convertido definitivamente en Joker

El metro

El metro/tren es uno de los vehículos más utilizados en el film, con determinantes apariciones que tienen su sentido narrativo y simbólico. No será el único, en un progreso interesante, que marca incluso el nivel social del entorno.

Su primer viaje será en autobús, donde tendrá problemas con la madre de un niño, que le provoca una de sus incontrolables carcajadas. En otro autobús, posteriormente, pintado de grafitis, sentado en el centro de la parte trasera, irá al psiquiátrico a investigar sobre el verdadero pasado de su madre.

 

 

La primera aparición del metro es exterior, cuando vemos a Arthur desahogar su rabia en un callejón, pasando por un paso elevado. Luego lo veremos habitualmente dentro del metro. Primero siguiendo a su vecina (es lo que motivará la posterior ensoñación sobre ella), luego en la escena del triple asesinato, donde lo vemos de entrada tras un cristal lleno de grafitis, en su paulatina transformación de personalidad.

 

 

 

 

 

Cuando se dirige a ver a Thomas Wayne, a su casa, irá en otro tren, pero radicalmente distinto a los anteriores. Este es lujoso, con personas bien vestidas, donde no parece haber cabida para la gente “normal”. Es como si fuera otro mundo, lo que resulta raro, ya que el propio tren aparece limpio, sin pintadas… Es como si fuera una plasmación de lo que consideraría adecuado para el entorno de Thomas Wayne, ya que se supone que cualquiera tendría acceso a ese tren, a esa línea, como a las demás. Él es la prueba…

 

 

La última aparición del metro rubrica la evolución. Ahora concurrido, enfrentándose y perseguido por la policía, pudiendo camuflarse en ese entorno que usa máscaras inspiradas en él mismo, aunque no lo sepan, donde los usuarios ahora no lo atacan, sino que acaban protegiéndole en la persecución, inconscientemente, donde no lo apalean a él, sino a los policías.

Con todo, la pelea en el metro resulta forzada, con esa careta que le quita a un pasajero que lo empuja y fuerza la trifulca entre otros sin quedar involucrado. Careta que terminará en la basura, porque a él ya no le hacen falta…

 

 

 

Contexto social

Aunque “Joker” es, básicamente, el retrato psicológico de un único personaje y su evolución, hay cierto componente social que se liga a él y su situación, siendo tema de debate la relación entre ambos. La televisión y la radio van puntuando la narración con los sucesos que acontecen en las calles, que pronto son vinculados con Arthur, que se mantiene completamente al margen en su burbuja de autocompasión, medicamentos, humillación, injusticias y desprecios.

La Gotham que se nos presenta es la referenciada en parte en los cómics. Una gran urbe, que bien podría ser Nueva York, donde nada funciona por culpa de la delincuencia y la corrupción, que la pudren desde dentro. Se plantea así, en esa crisis social y de valores que asola esa urbe, un conflicto clasista descrito de manera confusa.

 

 

Los medios de comunicación insistirán, una vez Arthur perpetre su triple asesinato, en la posible lucha de los desfavorecidos contra los ricos, cuando antes se afirmaba que la gran solución a los problemas de la ciudad sería Thomas Wayne, un multimillonario. El clasismo es la excusa expuesta por la madre de Arthur para haberle ocultado su relación con Thomas Wayne y que éste es su padre.

Matar a los ricos. ¿Un nuevo movimiento?

Menciones a la basura que inunda las calles al inicio se relacionan con Arthur, de manera que nos lo muestran como un ser desamparado, invisible para el mundo… una basura. Humillado y apaleado por unos chavales en un callejón sucio y lleno de grafitis y basura tras robarle el cartel con el que trabajaba…

Arthur: ¿Es cosa mía o el mundo cada vez está más loco?

Doctora: La gente está enfadada. Lo están pasando mal. No hay trabajo.

 

 

La Gotham que vemos es sucia, podrida por la corrupción, con la gente sin trabajo, que nadan en la inmundicia, atestada de basura, ratas gigantes, grafitis por todas partes… Ese mismo infierno que surcaba el fantasmal taxi de Travis Bickle al comienzo (y durante la narración) en “Taxi Driver” (1976).

 

 

La basura y las pintadas se vinculan con Arthur y sus solitarios paseos por la ciudad, como una manifestación de su propio interior. Cuando Arthur deje una máscara de payaso en un cubo de basura, será un gesto enormemente simbólico, porque al fin ha dejado la verdadera máscara que tenía, su fingimiento de la normalidad, para asumir su ser, por monstruoso que sea.

En un momento dado, en otra sesión de terapia, su médico le dirá que el programa de ayudas se suspende, que no podrá tratarlo más ni recetarle más medicamentos… que queda desamparado y abandonado… Un contexto social deprimente en el que los más necesitados quedan completamente expuestos… Bien, esto no es culpa de Thomas Wayne y su gestión, ya que ni siquiera es candidato a la alcaldía aún.

No les importa una mierda la gente como tú, Arthur. Ni tampoco les importa una mierda la gente como yo”.

Habrá movilizaciones y manifestaciones contra la élite de Gotham, en lo que supone la escenificación de una fractura social vertebrada en la lucha de clases y sus diferencias. Manifestaciones donde se insulta a Wayne, lo que cuesta comprender, cuando es el principal candidato y favorito a ser elegido alcalde, es más, lo es antes de que declare que va a presentarse si quiera… Un Thomas Wayne que organiza su campaña electoral faltando a sus potenciales votantes, a sus supuestos electores… Un Thomas Wayne que se presenta porque es consciente de que la ciudad está en crisis… Un sinsentido.

 

 

Todo ello resuena mucho en los medios, pero siempre referenciado a la figura del payaso asesino, siempre referenciado a Arthur. Pero Arthur pasa de ese conflicto social y clasista que venden en los medios. Declara varias veces que no le interesa la política ni cree en nada de eso, pero lo aprovechará para conseguir su propósito, que es básicamente ególatra, dejarse ver, dejar de ser invisible, ser considerado, aplaudido… Su verdadero y único interés es personal, y se vale del movimiento generado para lograrlo.

No me va la política. Yo sólo quiero hacer reír”.

No, no creo en nada de eso. No creo en nada”.

Una insinuación clasista referida a Arthur que en realidad no existe. El único que parece decirle la verdad, aunque sea cruda, será Thomas Wayne. Tanto su madre, su mundo familiar, como algunos de sus compañeros de trabajo, a los que ajusticiará, le mentirán o traicionarán… Su vecina es un personaje insustancial respecto a él de manera efectiva. Gary, su compañero de trabajo, sí será amable, por el contrario… Sus reacciones, por tanto, no tienen componente de clase, es mero odio personal e impulsivo.

 

 

La sociedad, enferma, toma a esa persona como un referente, es utilizada por él o se usan mutuamente. Una sociedad que lo acepta, finalmente, como uno más cuando deja de creer en todo, cuando deja su máscara a un lado, cuando deja de ser ese payaso del que se reía la gente, porque en una sociedad sin caos él no podría integrarse. Ahora se integra porque esa sociedad se desintegra, hasta el punto de considerarlo a él un referente…

Todos van por ahí gritándose, chillándose… ¡Ya no hay gente civilizada! Nadie es capaz de ponerse en el lugar del otro”.

 

 

 

Finalmente, nace Joker, el reverso oscuro, que es consecuencia de esa sociedad formada… o quizá el tumor de la misma.

Por todo ello, lo social y político que vemos en la película relacionado con Arthur, es un subterfugio de éste, un elemento que Joker utiliza y le sirve para su beneficio, para su objetivo, que no es otro que visibilizarse, que la gente lo vea, le aplauda, manipulando en función de lo que ocurre, de lo que repentinamente se ha encontrado y le viene bien. El contexto ideal: una sociedad desecha, podrida, que toma referentes enfermos.

Otro tema serían los motivos de ese desvanecimiento social. Pero ese aspecto no se desarrolla.

 

 

 

 

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sambo

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