Crítica FELIZ DÍA DE TU MUERTE (2017)

Crítica FELIZ DÍA DE TU MUERTE (2017)

CHRISTOPHER LANDON





 

3/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viendo el simpático tráiler de esta película a uno le queda meridianamente claro y sin atisbo de error de qué va, sus ingredientes e incluso sus referencias. Una sencilla y simplista mezcla entre “Atrapado en el tiempo” (Harold Ramis, 1993) (película a la que se cita, junto a su protagonista, Bill Murray, en digna y merecida justicia), coqueteando con el slasher ochentero y noventero, donde aparecen referentes de la línea de “Scream” (Wes Craven, 1996) o cosas como “Un San Valentín de muerte” (Jamie Blanks, 2001) o “San Valentín sangriento” (George Mihalka, 1981), y la comedia. Podemos añadir “Chicas malas” (Mark Waters, 2004), como influencia en ese carácter de la protagonista y algunas de sus compañeras. El guiño a la escritora Anne Elizabeth es poco representativo.

La moraleja, una reflexión vital y moral, es tan simple y obvia como eficaz, robándola descaradamente de su principal referente, la cinta de Ramis, pero a años luz en cuanto a profundidad y desarrollo, por supuesto. Aprovecha cada día para ser mejor. Afronta tus miedos y pesares, no te escondas ni huyas de ellos…

 

 

 

Y desde el mismo inicio vemos homenajes a los 80 y a clásicos del género, del slasher, como John Carpenter, uno de los pilares del mismo con su inolvidable “La noche de Halloween” (1978), aunque no con una película de este tipo, sino con la entretenidísima “¡Están vivos!” (1988), en el póster que uno de los protagonistas tiene en la pared de su cuarto. Y guiños a “Vértigo” (Alfred Hitchcock, 1958) o “El resplandor” (Stanley Kubrick, 1980).

 

 

 

Más allá de lo evidente, tenemos un subproducto que resulta simpático por sus referentes, aunque sin ellos no es absolutamente nada. Su estructura y desarrollo son tremendamente convencionales y predecibles, sobre todo si has visto el tráiler, y a los 20 minutos sabes quién es el asesino, como explicaré, aplicando la deducción lógica que tanto nos gusta a los fans de Agatha Christie y Arthur Conan Doyle entre otros. Se debe reconocer, eso sí, que la película no hace trampas y se desenvuelve con rigor, que ya es mucho.

Una chica egocéntrica, engreída, maleducada y cínica, de moral laxa y sin muchos escrúpulos, deberá investigar su propio asesinato, que revivirá una y otra vez sin un motivo aparente.

Toda la larga escena inicial pretende colocar los pequeños (e intrascendentes, hay que decir), cebos con los que jugará la premisa de la repetición de los días, con un uso más cómico que narrativo o de trascendencia en la trama.

 

 

 

Hoy es el primer día del resto de tu vida”.

18 de septiembre, 9:20 de la mañana. Ese es el día de la muerte de Tree (Jessica Rothe). Despertando en el cuarto de un chico al que conoció el día anterior, una pulsera olvidada (que será devuelta poco después en un elemento poco significativo), petición de su ropa y unos analgésicos, el compañero de habitación del chico que interrumpe la escena, un chico que la mira raro al salir del edificio, una chica que le pide una firma ecologista, la alarma de un coche sonando, unos aspersores molestando, un novato cayendo redondo de sueño en el césped, un musculitos enamorado que aparece inesperadamente tras una columna y que es despreciado por ella, una compañera de rasgos orientales ignorada, la líder de la hermandad a la que pertenece, la compañera de cuarto y su pastelito como detalle de cumpleaños que es también desechado por Tree por contener un exceso de carbohidratos… Luego nos daremos cuenta de que nada de esto importa en la trama, pero saldrá muchas veces para confirmarnos que el día se repite…

 

 

 

 

Estas situaciones repetidas en los sucesivos días coinciden, pero los tiempos no se corresponden con precisión, es decir, los personajes aparecerán en el mismo momento y los hechos ocurrirán justo cuando ella pase, aunque vaya más deprisa y se adelante. Defecto de forma. Hay un momento especialmente sangrante. Es en el tercer asesinato, el que sucede en su habitación. Hay un apagón mientras ve la televisión. En un principio escuchamos la noticia antes del apagón, pero en esa ocasión será después… para incidir en el personaje del asesino en serie como cebo que luego tendrá importancia. Un poco chapuza.

 

 

 

Tree es bastante despreciable, por lo que la sinopsis de la trama ya nos avanza un camino de redención. Usa y desprecia a los demás, se lía con los chicos de otras, es la amante de un profesor casado, vive en el exceso del sexo y el alcohol y esas cosillas… Es un elemento que queda explicitado en una de sus conversaciones con el chico protagonista, Carter (Israel Broussard). Esto además justifica que haya muchos sospechosos, que todos los que salen puedan tener un motivo, más o menos racional, para matarla. A lo Agatha Christie, vamos.

 

 

 

 

 

Tras el primer asesinato y día repetido, todo parece igual, por lo que es difícil definir un sospechoso con hechos, más allá de sospechas intuitivas (sólo observa las caretas de bebé que se venden en el campus, la que llevaba el asesino). Pero hay una salvedad: el chico desconocido que la acoge en su cuarto. ¿Y por qué? Pues porque en esa primera repetición parece olvidar cosas que en la primera escena recordaba, por ejemplo dónde tenía los analgésicos. Es decir, es el único que se comporta ligeramente distinto. Se podría interpretar que esa anomalía temporal desconcierta al culpable de alguna forma. Poco más.

Es tras el segundo asesinato donde los sospechosos quedan definidos y uno de ellos parece el evidente. El asesino sabe que es su cumpleaños (dato poco concluyente ya que se explica luego que buena parte del campus lo sabe, como demuestra la fiesta sorpresa), pero sólo una persona sabe que se va a quedar en su habitación, de hecho es idea suya que lo haga. Su compañera, que se llama Lori (Ruby Modine). Ésta además es enfermera, por lo que se vincula con el amante profesor y médico de la chica, incluso da a entender que sabe de esa relación. La noche anterior, la del segundo asesinato, Danielle (Rachel Matthews) comenta que Lori debía estar allí, en la fiesta, pero que no ha llegado, aspecto que coincidiría con el hecho de que encontrará a Tree en la calle, y que tendría una relación con alguien que no aparece… La otra opción que podría darse es la del propio amante de Tree, interpretado por Charles Aitken, puesto sobre aviso por la propia Lori, más que nada porque la complexión del asesino es masculina.

 

 

 

 

Tras el asesinato en el hospital parece pretenderse mantener la sospecha sobre el chico, que se llama Carter (Israel Broussard), por aquello de que está allí, ya que la llevó, pero el hecho es que Lori trabaja en el hospital y, por tanto, podía saber que Tree estaba como paciente. Finalmente esto lo resuelven con la aparición del asesino en serie… De hecho, Tree descubrirá una de las famosas caretas de bebé, como la que lleva el asesino, en el hospital, lo que podría llevar las sospechas de nuevo al doctor… y a Lori.

Además, el asesino usa una vela para prender la mecha de gasolina que hará estallar el coche de policía en el que está Tree, en otra pista para despistados. Por desgracia a los protagonistas no les da por pensar mucho…

 

 

 

Varios aspectos pretenderán redimirla. El primero es el tema de su madre, fallecida tres años antes, motivo por el que no digiere bien el día de su cumpleaños, y también, suponemos, por el que se repite precisamente ese día (ignora a su padre porque no soporta fingir que no pasa nada hablando de trivialidades, pasa sus momentos de soledad viendo fotos y videos en los que está junto a su madre, con quién compartía día de cumpleaños…). El otro es su cambio de actitud con todo el mundo una vez entiende que acabando o descubriendo a su asesino ese “maleficio” se romperá. Un cambio de actitud que procede de apreciar el acto generoso de Carter, arriesgando su vida por ella, para lo que ella sacrificará la suya (no le penaliza, ya saben), para que reviva al día siguiente. Es decir, se nos define un personaje que era “mala” porque no sentía amor y cariñitos de la gente. Ya tenemos moraleja: Cada nuevo día es una oportunidad para ser mejor. Sin duda alcanzará la redención con todos los personajes con los que mantenía conflicto, incluido su padre… tan solo tuvo que morir 16 veces para ello, gracias a ese vínculo con su madre que en “espíritu” la obliga a reconducir las cosas y cambiar… Y en ninguna de las 16 le dio por quitarle la careta al asesino…

 

 

 

El elemento de terror también pretende sorprender con ciertos recursos. Los asesinatos se van haciendo cada vez más rebuscados, alargando el suspense, como en la fiesta a la que acude Tree o luego en su habitación, para terminar con el del hospital, que será cuando logre escapar por primera vez en un simpático guiño intentando hacer la nueva muerte más inesperada… aunque quizá el éxito sea cuestionable. Por lo demás tenemos los tópicos del género, que los fans apreciarán… o no. ¿Por qué demonios se aventuran por esos lugares tenebrosos a solas por la noche? ¡Ese túnel con una caja de música es para salir corriendo! La elección y selección de asesinatos es arbitraria.

 

 

 

En contraste tenemos los momentos de comedia de terror con los sucesivos asesinatos que la pobre protagonista debe sufrir mientras investiga y va desechando sospechosos, cambiando el tono por completo en una secuencia que pretende la hilaridad más que otra cosa (ella saliendo al campus desnuda con descaro sabedora de que al día siguiente nadie la recordará). De hecho, algunos asesinatos tienen un marcado tono cómico, como el de la fiesta.

 

 

 

 

Hay truquitos para mantener el suspense, pero sobre todo para desviar la atención de los verdaderos culpables. Un ejemplo: ese chico que observa a Tree cuando pasa y al que vemos desenfocado, poco antes del asesinato de la chica, que en el segundo día ella sí observa, para enseguida eliminarlo como sospechoso, llamarlo Mike y ver cómo se marcha… O que se siga incluyendo a Danielle como sospechosa cuando la oímos fuera de la habitación poco antes del tercer asesinato.

Pero el gran truco para distraer la atención es la incursión del asesino en serie, una pista falsa para desviar la atención del verdadero asesino.

 

 

 

Que la chica acuse las sucesivas muertes parece que pretende usarse como otro elemento de suspense más, es decir, tanta muerte está mermando su salud, pero tampoco se le saca partido a eso… La lógica tampoco es un aspecto fundamental del film.

Me ha caído simpática en su falta de pretensiones, siendo vulgarota y simple en casi todo, porque también es honesta en casi todo, no resulta tramposa y respeta a sus referentes. Su metáfora es tan obvia como simple y el asesino es evidente, pero es un producto de usar y tirar para pasar un rato, sin más.

 

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=OPrzja0SAHk

sambo

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