FELIZ DÍA DE TU MUERTE 2 (2019)

FELIZ DÍA DE TU MUERTE 2 (2019)

CHRISTOPHER LANDON

 

3/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Curiosa secuela esta de una propuesta de la que tengo que reconocer su atractivo en ese cruce entre el slasher noventero y “Atrapado en el tiempo” (Harold Ramis, 1993). Una ocurrencia con obvios referentes, pero que resultaba acertada y simpática. Aquí se le da un giro de 180 grados, cambiando el tono y, en realidad, el género. Esto, de por sí, es bastante novedoso y también tiene su gracia, a pesar de que el resultado final es muy inferior al de la original.

La anterior entraba plenamente en el cine de terror y el fantástico, con sus toques de comedia muy noventeros, pero aquí se pretende una explicación pseudo científica que la inserta en la Ciencia Ficción, además que sumergirse en la comedia romántica, la negra y el thriller firme y concluyentemente. Esto de la Ciencia Ficción es algo que no hacía falta, pero sirve para lograr esa vuelta de tuerca sobre la original. Pequeños científicos creando un bucle temporal involuntariamente.

Como en “Origen”… Es un sueño dentro de un sueño”. “Yo morí once veces”.

Como en la primera entrega, hay que reconocer la honestidad en la referencialidad, con menciones explícitas en muchos casos. Podemos añadir a “Origen” (Christopher Nolan, 2010), “Están Vivos” (John Carpenter, 1988), “Repo-Man” (Alex Cox, 1984), “La Mujer y el Monstruo” (Jack Arnold, 1954) o “Star Wars”, explícitos, ese guiño a la trama de “Coherence” (James Ward Byrkit, 2013), un título de Ciencia Ficción complejo.

Esto me recuerda a Regreso al Futuro 2”. “¿Va en serio? ¿No has visto Regreso al Futuro?

Esta segunda entrega de “Feliz Día de tu Muerte” es una ida de pinza consciente y orgullosa, que minimiza los elementos de terror (alguna escena suelta salpicando para recordar el slasher de la primera), para convertirse en una comedia negra con toques de thriller y Ciencia Ficción que resulta simpática.

De esta forma, con ese juego de realidades alternativas y universos paralelos, tenemos abundancia de enredos cómicos más que terroríficos. De hecho, los elementos de terror apenas aparecen en esta secuela.

Ve hacia la luz”.

 

 

Reiniciamos la historia con Ryan (Phi Vu), el simpático chico que interrumpía a la parejita protagonista al grito de “¿te tiraste a ese chochito?” en la primera parte, que se percata mucho más rápido de lo que ocurre que nuestra protagonista en la anterior entrega, todo hay que decirlo, si bien tiene experimentados amigos que lo guiarán y ayudarán a entenderlo todo con más premura.

¿Por qué es tan intrépida la gente en estas películas? ¿Por qué se dirigen hacia esos signos inquietantes y ruidos misteriosos en lugares siniestros y solitarios? Por ejemplo hacia esas fotos que Ryan va recibiendo en el móvil, que por otra parte no es mala idea de guión.

 

 

La resolución a este primer enigma es buena, con una explicación aceptable. Era improbable que el asesino supiera dónde iban a estar los protagonistas, a menos que se hubiera enterado… Otro yo, el de Ryan, que quiere deshacerse del nuevo… como en la mencionada “Coherence”.

Esta zambullida en el mundo de la Ciencia Ficción permite complicar la trama, siempre en un tono de comedia más acentuado, casi paródico, que en la anterior. Así añadimos viajes en el tiempo, al pasado, a ese lunes 18 (diferente), y universos paralelos.

 

 

Esto plantea disyuntivas interesantes tanto en la trama como en la vida de los personajes, ya que Carter (Israel Broussard) está liado con la amiga de Tree, Danielle (Rachel Matthews), cuando en el universo original terminó emparejado con Tree. La asesina de la anterior película, Lori (Ruby Modine), ya no es asesina. Además, la madre de Tree (Jessica Rothe), la protagonista, está viva, obviamente, para dificultar las decisiones a tomar. Una nueva dimensión con aspectos tentadores y apetecibles. Básicamente terminará siendo una cuestión de elegir a la madre o al novio…

 

 

Eso sí, habrá un nuevo y distinto asesino, una nueva muerte, un nuevo reinicio, suicidios involuntarios, aprendizaje cuántico, mucha comedia romántica, repeticiones… Los diversos suicidios son divertidos, si bien bastante dolorosos y retorcidos.

Bueno, supongo que podrías suicidarte antes de que te encuentre”.

Como en la primera entrega, Tree padecerá y se verá afectada por las sucesivas muertes (físicamente sufre deterioro), pero este es un aspecto de quita y pon. También aparecerán casi todos los personajes de la cinta original, incluso el profesor infiel con el que Tree mantenía una relación.

No puedo pasarme la vida viviendo en el pasado”. “Tengo que llevar a cabo un acto de fe”.

 

 

La primera mitad del film, con todo ese planteamiento y los distintos requiebros que introducen las novedades de la trama, es fresca, repleta de hilarantes y sabrosos giros argumentales, pero luego va decayendo.

Aunque lo del médico asesino era previsible, no lo es tanto lo de su mujer, en un final que sugiere nuevos bucles temporales en los que destacará el personaje de Danielle, que es un poco “pendón” y superficial, pero nunca asesina. Vamos, que si ha funcionado habrá secuelas…

 

 

 

Destacar la bella escena de la despedida entre Tree y su madre. Y un deseo complaciente apagando una vela.

 

 

La dirección es puramente funcional, no hay rasgos estilísticos significativos más allá de un montaje fluido para dar agilidad a una trama de por sí frenética. Funciona bien de nuevo el uso de cebos para las distintas set pieces de la trama, así como para el conjunto en general. Es una de las bases del guión, claro (la central eléctrica, el asesino en serie, la madre…).

En definitiva, tenemos una propuesta atrevida y valiente, que confía en sí misma y en sus cambios aplicados, que introduce ambiciosas novedades, que se quedan cortas necesariamente al ser excesivas. No es ya la incursión necesaria de la Ciencia Ficción en función de la trama, sino que al bucle temporal se añada el retroceso al pasado y se sumen los universos paralelos. Todo ello son demasiados ingredientes para la misma película, por lo que queda corta en casi todo, teniendo que renunciar a unos ingredientes, el suspense y el terror, para dar entrada a otros, los enredos cómicos…

 

 

En cualquier caso, es un entretenimiento simpático, que juega bien sus bazas para estirar una propuesta que podía considerase acabada con ciertas dosis de frescura.

 

 

sambo

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