CINE

 

 

 

 

Un año espléndido y en todos los géneros. Os traigo aquí clásicos conocidos por todos, otros no tanto o que han quedado injustamente olvidados, en el género de terror, el cine de gángsters, el drama o el thriller. Es un año donde la madurez narrativa es ya un hecho, como demuestran muchos de estos títulos, aún vigentes, referenciados y reverenciados, a los que acudir en cuanto se pueda. Uno de los grandes años en la historia del cine.

Y la frescura de esas películas antes de las censuras estrictas, que se siguen saboreando en todo género con sabroso descaro.

 

 

 

ADIÓS A LAS ARMAS, de Frank Borzage. Adaptación de gran éxito de la novela de Hemingway ambientada en la 1ª Guerra Mundial. Con Gary Cooper y Helen Hayes en la trama amorosa. Hubo remake en 1957 con menos prestigio.

 

 

 

 

ÁMAME ESTA NOCHE, de Rouben Mamoulian. Estupendo musical con el muy lubitschiano Maurice Chevalier. Un musical bastante olvidado, pero que supuso una paso adelante en el género. Referenciado, imitado, innovador y encantador. A tener en cuenta.

 

 

 

 

AMOR PROHIBIDO, de Frank Capra. La Stanwyck con Capra, un gran dúo en estos primeros 30. Un potente melodrama con bastantes ingredientes de interés.

 

 

 

 

AVE DEL PARAÍSO, de King Vidor. No es ninguna maravilla, pero la recojo porque la incluí en la entrada sobre el sexo en el clásico por sus seductoras y exóticas imágenes, que tratándose de Vidor es aliciente especial.

 

 

 

 

AVIDEZ DE TRAGEDIA, de Howard Hawks. El gran Hawks con una de carreras, personajes bien construidos, acción virtuosa y el gran James Cagney. Es un título que sin ser excepcional sí que resulta muy apetecible.

 

 

 

 

BAJO LA LLUVIA, de Lewis Milestone. Los vivaces y libres años 30 con Joan Crawford interpretando a una prostituta. Adaptación de la obra de Somerset Maugham, es una película de buena atmósfera, interesante historia e irregular resultado.

 

 

 

 

BARRIO CHINO, de William A. Wellman. Un interesante drama de Wellman, director que siempre reivindico aquí. Con muchas e interesantes aristas, es una película poco conocida, pero bastante satisfactoria.

 

 

 

 

BOUDU SALVADO DE LAS AGUAS, de Jean Renoir. Entrañable, divertida y conmovedora comedia de Jean Renoir. Un vagabundo que se tira al Sena con la intención de suicidarse al desaparecer su perro, un librero que le salva y acoge en su casa, la magia… Corran a buscarla.

 

 

 

 

CARNE, de John Ford. Interesante film del maestro, alejado de sus películas más reconocibles. Ambientado en el mundo de la lucha libre, es un relato de amor desfasado y obsesivo en el que algunos han encontrado similitudes con “El Ángel Azul” (Josep von Sternberg, 1930).

 

 

 

 

CINEMANÍA, de Clyde Bruckman y Harold Lloyd. Una joyita del Lloyd sonoro, de las más reputadas. Una historia de cine dentro del cine, con nuestro protagonista (y director) liándola en los castings a los que se presenta en Hollywood.

 

 

 

 

COMO TÚ ME DESEAS, de George Fitzmaurice. Un buen y bonito melodrama, irregular, pero de calidad, donde encontramos a una pareja que hará historia de la comedia con “Ninotchka” (Ernst Lubitsch, 1939): Greta Garbo y Melvyn Douglas. Mucho mejor ella aquí.

 

 

 

 

DOBLE SACRIFICIO, de George Cukor. Un Cukor en crecimiento, dando ya muestras del talento y del universo que lo convertiría en uno de los más grandes. Pocos como él han retratado el mundo femenino en Hollywod. Aquí con una de sus grandes aliadas, Katharine Hepburn.

 

 

 

 

DOCTOR X, de Michael Curtiz. Un popurrí curioso. No es gran cosa, pero su mezcla tiene su aquel. Comedia, asesinos en serie, intriga, terror, ciencia ficción… Un Curtiz que le daba a todo y que en estos primeros tiempos nos regaló extrañezas como esta.

 

 

 

 

EL ABUELO DE LA CRIATURA, de George Marshall y Ray McCarey. Son uno de mis primeros recuerdos cinéfilos, cortos que ponían en la segunda cadena cuando era un mico. Lo más brillantes son sus cortos, pero he querido incluir alguno de sus largos, que no son muchos, para honrar a la icónica pareja: El Gordo y el Flaco.

 

 

 

 

EL CASERÓN DE LAS SOMBRAS, de James Whale. El maestro del terror, poseedor de una excepcional poética, nos deleita con un estupendo entretenimiento con toques de terror, de thriller y de comedia. Y con Boris Karloff, Melvyn Douglas y Charles Laughton. Apreciable.

 

 

 

 

EL DOBLE ASESINATO EN LA CALLE MORGUE, de Robert Florey. Sobre el relato de Poe, tenemos un buen título de terror protagonizado por Bela Lugosi, con estética expresionista y un divertido y sádico juego darwiniano. Recomendable para amantes del género.

 

 

 

 

EL EXPRESO DE SHANGHAI, de Josef von Stenberg. Dos ex amantes que se reencuentran en un tren y una especie de aventura que los reunirá… Marlene Dietrich con todo su poder sensual en un papel de aventurera que hará lo posible por rescatar al hombre que no dejó de amar. Es una magnífica película.

 

 

 

 

EL HACHA JUSTICIERA, de William A. Wellman. Otro Wellman, que las hacía como churros en estos años. Cine Negro y drama con Edward G. Robinson como protagonista. Una película interesante, que se aleja del tópico de lo que será el género, y con un gran final.

 

 

 

 

EL MALVADO ZAROFF, de Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack. No saben ustedes la cantidad de películas que de una forma u otra se han servido de esta joya para sostener sus argumentos. La historia de un alocado millonario que vive en una isla solitaria dedicándose a cazar a pobres náufragos es tan perturbadora como sorprendente. Un thriller de terror brutal, misterioso, sugerente y francamente bien dirigido por Pichel y Schoedsack, que al año siguiente haría King Kong.

 

 

 

 

EL NÚMERO 17, de Alfred Hitchcock. No se la suele mencionar, pero es un Hitchcock puro. Irregular, con defectos, pero también con toda su esencia y muchas de sus obsesiones. Macguffin, alturas, trenes, crímenes… Un trabajo más que interesante para ver la evolución del maestro.

 

 

 

 

EL SIGNO DE LA CRUZ, de Cecil B. DeMille. Un notable y sugerente drama épico ambientado en la antigua Roma por uno de los grandes valedores del género. Cecil B. DeMille era el director por antonomasia en aquella época. El de los presupuestos más altos, las superproducciones más espectaculares y los movimientos de masas más logrados. Encima gozamos de Charles Laughton y, sobre todo, de Claudette Colbert.

 

 

 

 

FANNY, de Marc Allégret. Es la segunda de la “Trilogía Marsellesa” que inició Alexander Korda. Otro gran melodrama que sigue el nivel de la anterior. Se mantienen personajes y actores…

 

 

 

 

FREAKS. LA PARADA DE LOS MONSTRUOS, de Tod Browning. Una de las cimas del cine de terror y del cine de todos los tiempos. La reflexión de Browning, su capacidad para perturbar, para ir más allá del efectismo y la superficie en historias desasosegantes, terroríficas, inquietantes y sobrecogedoras ha sido pocas veces alcanzada… y no sólo con esta cinta. La diferencia, la bondad, el orgullo… En serio, si no la han visto, corran, y si lo han hecho, vuelvan.

 

 

 

 

GRAN HOTEL, de Edmund Goulding. Un drama coral que conquistó el Oscar a mejor película con la Garbo como gran estrella, John Barrymore y Joan Crawford. Las vicisitudes de un grupo de huéspedes en un lujoso hotel en un fresco de gran profundidad.

 

 

 

 

HE NACIDO PERO… (Y SIN EMBARGO HEMOS NACIDO), de Yasujiro Ozu. Adoro a Ozu y esta película es una debilidad. Una de sus primeras obras maestras, que tiene algunos movimientos de cámara, de los que prescindiría casi por completo según fue depurando su estilo, para retratar con un vigor y vitalidad inusitada la infancia. Muchos no la conocerán, algo que sólo perdonaré si le ponen remedio rápido.

 

 

 

 

HOLLYWOOD AL DESNUDO, de George Cukor. No es una de las grandes obras de Cukor, ni siquiera se acerca, esta aproximación al mundo de Hollywood donde una camarera es descubierta por un director alcohólico y un millonario productor para ir subiendo escalones en sus propósitos interpretativos. No es una de sus grandes obras pero sí pionera. Tiene defectos, pero es innegable la influencia, poco reconocida, de esta película en cintas posteriores, que la mejoraron indudablemente.

 

 

 

 

HOMBRES SIN MIEDO, de John Ford. Ford también le dio a las aventuras aéreas. Quizá no tan lucida como otras de su estilo en estos años, pero también muy apreciable.

 

 

 

 

JEWEL ROBBERY, de William Dieterle. Debo decir que me encantan las comedias de intriga en el Cine Clásico, estilo “Caballero y Ladrón” (Sam Wood, 1939), por lo que también me ocurre con esta. William Powell y Kay Francis son el ladrón de guante blanco y la chica curiosa y fascinada…

 

 

 

 

LA AMARGURA DEL GENERAL YEN, de Frank Capra. De nuevo Capra con Stanwyck, uno de los títulos más destacados en esta época del director. Sensualidad, romance, poderío narrativo. Un melodrama de gran calidad y exotismo.

 

 

 

 

LA ATLÁNTIDA, de Georg Wilhelm Pabst. Un fantástico exótico de uno de los grandes pioneros del cine que aún daba guerra. Expresionismo en el desierto para esta cinta alemana que sin ser una obra cumbre sí que merece la pena.

 

 

 

 

LA CARRETERA DEL INFIERNO, de Rowland Brown. Un drama carcelario, con tintes Noir, de un personaje, Brown, que merecería artículo aparte. Dura, realista, es un retrato sin concesiones del sistema penitenciario. No llega a “Soy un Fugitivo” (Mervyn LeRoy, 1932), lógicamente, pero no desmerece.

 

 

 

 

LA ISLA DE LAS ALMAS PERDIDAS, de Erle C. Kenton. Basada en “La Isla del Doctor Moreau”, de Wells, y protagonizada por Lugosi y Laughton, es un más que estimable trabajo que mezcla con acierto la aventura, el terror y la Ciencia Ficción.

 

 

 

 

LA LEGIÓN DE LOS HOMBRES SIN ALMA, de Victor Halperin. Otro clásico del terror, pionero en el género zombie, con Bela Lugosi como gran icono. Tras “Drácula (Tod Browning, 1931), Lugosi se convierte en el rey del género, con permiso de Karloff, que encadenó “Frankenstein” (James Whale, 1931) y “La Momia” (Karl Freund, 1932). Un clásico de culto.

 

 

 

 

LA LOCURA DEL DÓLAR, de Frank Capra. Una película que podríamos considerar un antes y un después en la filmografía de Capra. Ese tono positivo en historias mucho menos frívolas y más profundas de las que venía haciendo, va definiendo el que será estilo reconocible e inimitable del director. Un notable drama sobre entidades financieras y sus actividades en plena Gran Depresión, o sea, plenamente contemporáneo a su época, lo que además tiene ese punto de valentía.

 

 

 

 

LA LUZ AZUL, de Béla Balázs y Leni Riefenstahl. La Riefenstahl en su primera película como directora en un subgénero que se estilaba mucho en Alemania en la época de entreguerras, el “de montaña”. Cinta interesante, donde Riefenstahl también es la protagonista. Un tono de cuento, de resonancias mitológicas y género fantástico que tiene bastantes atractivos cinematográficos y en la historia de este arte.

 

 

 

 

LA MÁSCARA DE FU MANCHÚ, de Charles Brabin y Charles Vidor. Recuerdo lo mucho que me fliparon las películas de Fu Manchú en mi tierna infancia, o algunas de ellas al menos. Aquí viene de la mano de Boris Karloff en un entretenido film. El personaje casi desapareció hasta los 60, cuando se resucitó con Christopher Lee (que creo fue el que me sedujo).

 

 

 

 

LA MELODÍA DE LA VIDA, de Gregory La Cava. Buen director este La Cava, que destacó sobre todo en la comedia. Aquí nos deja un satisfactorio melodrama, género que tampoco le era ajeno, con una buena exposición social del mundo que retrata en ese Nueva York de principios de siglo hasta los años 30, dando voz al colectivo judío además.

 

 

 

 

LA MOMIA, de Karl Freund. ¿Quién no conoce la historia? Tiene todo el encanto y poesía que le falta a las nuevas versiones, que son más una apuesta por la aventura, los efectos y la acción. Arqueólogos que encuentran un cadáver momificado, el del gran Boris Karloff, que era sumo sacerdote en el antiguo Egipto, su resurrección para llevarse a una joven que parece heredera de aquella que le llevó a la perdición en su día 3700 años antes… Un clásico indiscutible del fantaterror de la Universal.

 

 

 

 

LA NOCHE DE LA ENCRUCIJADA, de Jean Renoir. Sugerente intriga de Renoir en un género que no fue muy tratado por el magnífico director. Aquí adapta un relato de Georges Simenon con el famoso comisario Maigret. Una rareza, por tanto, a tener en cuenta.

 

 

 

 

LA PELIRROJA, de Jack Conway. Ella es Jean Harlow. Un excelente ejemplo de la libertad moral y expositiva que se vivía en los tiempos anteriores al Código Hays, donde el retrato de las mujeres era complejo, licencioso si era necesario y profundamente libre y libertino. Antesala de las mujeres fatales de los 40. Mujeres libres sexualmente, ambiciosas, retorcidas, complejas, fascinantes…

 

 

 

 

LA USURPADORA, de John M. Stahl. Debo reivindicar a este director, desconocido incluso para amantes del clásico. Uno de los directores que mejor se adentró en el melodrama en los inicios del cine y que tiene un buen número de joyas y cintas apreciables en su carrera. Aquí tenemos a una mujer liberal que repele el matrimonio hasta que conoce a un apuesto joven comprometido…

 

 

 

 

LA VENUS RUBIA, de Josef von Sternberg. De nuevo Sternberg, uno de los grandes maestros de la época, con la Dietrich. Un potente y exitoso melodrama donde se saca todo el partido a la sensualidad de la actriz. Cary Grant andaba por ahí también…

 

 

 

 

LAS CRUCES DE MADERA, de Raymond Bernard. Excelente película francesa ambientada en la Gran Guerra, en las trincheras, examinando la paulatina decepción del idealismo y el patrioterismo durante el horror en los soldados. En 1936, Howard Hawks rodó otra versión de esta historia basada en la novela de Roland Dogelès, que también es espléndida.

 

 

 

 

MARÍA, LEYENDA HÚNGARA, de Pál Fejös. Siguiendo la leyenda húngara en la que las madres difuntas protegen a sus hijas de las tentaciones primaverales enviando lluvia, Fejös logra un excelente drama repleto de sensibilidad desde la extrema sencillez. Un film a descubrir.

 

 

 

 

MI CHICA Y YO, de Raoul Walsh. Spencer Tracy y Joan Bennett dirigidos por un Walsh que demostró moverse también bien dentro de la comedia. Una obra divertida y entretenida donde el director sigue demostrando que su pulso narrativo tiene pocos competidores.

 

 

 

 

PASTO DE TIBURONES, de Howard Hawks. El Hawks aventurero, una de sus pasiones. En este caso son aventuras marinas. Una película corta, muy sabrosa, con estupendas escenas aventureras y la concisión narrativa del maestro.

 

 

 

 

PLUMAS DE CABALLO, de Norman Z. McLeod. Casi como cada año aquí traigo un título de los Hermanos Marx. En esta ocasión la liarán en el mundo deportivo universitario. No es uno de sus títulos más destacados, pero contiene momentos y diálogos brillantes, como casi siempre.

 

 

 

 

¡QUÉ SINVERGÜENZAS SON LOS HOMBRES!, de Mario Camerini. Otra comedia, esta muy cortita y poco conocida, italiana. Una pequeña joya muy original que seguro os hará pasar un buen rato. Por su trama podría recordaros a cosas modernas como “Quiéreme si te Atreves” (Yann Samuell, 2003).

 

 

 

 

¡QUÉ VIVA MÉXICO!, de Sergei M. Eisenstein y Grigori Aleksandrov. Eisenstein en México. En cuatro episodios, sin contar epílogo y prólogo, el director ruso hace un recorrido por las raíces de México hasta la actualidad para entender su esencia, especialmente en su relación con la muerte.

 

 

 

 

REMORDIMIENTO, de Ernst Lubitsch. La obra maestra del genio dentro del drama. El trauma de Paul Renard explorado con profundidad exhaustiva. El perdón, el tormento, la conciencia… Lubitsch nos cuenta la historia de este hombre que mató a un soldado alemán, músico como él, y no puede convivir con el recuerdo del hecho, por lo que busca a la familia de aquel para pedirle perdón. Cine antibélico de primera categoría que se ambienta tras la Gran Guerra.

 

 

 

 

SCARFACE, EL TERROR DEL HAMPA, de Howard Hawks. Icono, referente y obra maestra incontestable del cine de gangstér. ¡Cuántas películas han mamado de aquí! Un año después de “Hampa Dorada” y “Enemigo público” el cine de gángster alcanza su cima y cierra una trilogía indispensable que sentó las bases del mismo. Fue censurada por violenta, ya saben… Paul Muni, que repite este año, vuelve a estar inconmensurable. En el 32 Muni alcanzó el Olimpo sin lugar a dudas. Primera obra capital de Hawks, uno de los cinco más grandes realizadores de todos los tiempos. En 1983 Brian De Palma hizo un conocido y prestigioso remake. Disfrútenla.

 

 

 

 

SI YO TUVIERA UN MILLÓN, de Ernst Lubitsch, Norman Taurog, Norman Z. McLeod, William A. Seiter, Stephen Roberts, H. Bruce Humberstone y James Cruze. Curioso y pionero proyecto en el que varios directores dirigieron un capítulo cada uno partiendo de un planteamiento inicial. Está considera la primera cinta sonora en narrar su historia por episodios. Agradable, divertida, irregular y con grandes nombres para nuestra satisfacción.

 

 

 

 

SO BIG!, de William A. Wellman. La traigo porque encontramos a dos de las actrices más poderosas de la historia: Barbara Stanwyck, que era una actriz ya consolidada, y Bette Davis, que daba los primeros pasos. No es ninguna genialidad, pero sólo por esto merece la pena.

 

 

 

 

SOY UN FUGITIVO, de Mervyn LeRoy. Una obra maestra increíblemente desconocida que, literalmente, cambió las cosas. Cuando vi esta descomunal obra maestra quedé impactado, como supongo quedarían en su época, como supongo quedarán quienes la vean. El trabajo de Paul Muni está fuera de rango, como el de LeRoy. Todo el género carcelario posterior, incluso sus mejores exponentes, beben de esta obra maestra, que las supera a todas con claridad. El retrato del sistema penitenciario estadounidense es absolutamente desolador, tanto que se considera que influyó de manera determinante en el cambio de legislación, normas y funcionamiento del mismo. Valiente, profunda, entretenida, perfecta. Y que haya tantos que siguen sin conocerla…

 

 

 

 

SU ÚNICO PECADO, de King Vidor. Vidor en unas aguas en las que se movía como pocos. Relaciones, seducciones, infidelidades, las parejas, el deseo… Un matrimonio que se replantea su relación tras una infidelidad de él. Correcto drama.

 

 

 

 

TARZÁN DE LOS MONOS, de W. S. Van Dyke. Para muchos la mejor, un referente del género aventurero, con Weissmuller y Maureen O’Sullivan como protagonistas, pareja iconográfica de la saga. Una auténtica y exótica gozada.

 

 

 

 

TIERRA DE PASIÓN, de Victor Fleming. Es la cinta original de la que Ford hará un remake con “Mogambo” (1953). Protagonizadas, en ambos casos, por Clark Gable. Paisajes exóticos y triángulo amoroso.

 

 

 

 

TRES VIDAS DE MUJER, de Mervyn LeRoy. Un correcto drama de LeRoy que se ve con agrado y cuenta con la presencia de Bogart y Bette Davis, aunque en papeles pequeños.

 

 

 

 

TUYA PARA SIEMPRE, de Dorothy Arzner. Interesante film de una de las pocas mujeres que dirigían y navegaban por Hollywood en aquella época. Atrevida y pionera, es de los primeros films en tratar con realismo la problemática del alcoholismo. Cary Grant aparece en un pequeño papel.

 

 

 

 

TWO SECONDS, de Mervyn LeRoy. Otra joyita desconocida del gran LeRoy. Poco más de una hora dura este film que nos deja una exhibición, otra más, del gran Edward G. Robinson. De esas que gusta descubrir.

 

 

 

 

UN LADRÓN EN LA ALCOBA, de Ernst Lubitsch. Como traje un drama en representación de Lubitsch, el remordimiento me lleva a enmendarme y traer también una comedia, su especialidad. Encantadora muestra de todo el talento de su director y su afamado toque. La trama se daba a ello: carteristas, ladrones y enredos amorosos. La sugerencia, la picardía, la ironía y la sutileza de un director único. ¿Qué más podemos pedir?

 

 

 

 

UNA HORA CONTIGO, de Ernst Lubitsch y George Cukor. Estupenda película de uno de los más grandes maestros de la comedia, Ernst Lubitsch, mentor de otro de los maestros del género, Billy Wilder. Un producto chispeante y encantador que contiene muchas de las constantes del director, pero tratadas de una forma ligera y liviana. Una película sencilla que no pretende grandes ambiciones ni profundidades, pero que resulta tremendamente agradable y atractiva. Esquemática, muy básica y simple, pero que funciona muy bien, entretiene y divierte.

 

 

 

 

VAMPYR, de Carl T. Dreyer. Expresionismo y vampiros. Excepcional la atmósfera y universo creado por el maestro Dreyer en esta película que no es de las más respetadas de su autor, muy mal recibida de inicio (tras el fiasco estuvo 11 años sin dirigir un largo), pero que hace tiempo alcanzó la categoría que merece. Onirismo, expresionismo y un riesgo visual tremendo el de esta película. Una propuesta realmente especial.

 

 

 

 

VEINTE MIL AÑOS EN SING SING, de Michael Curtiz. Un correcto drama carcelario, de tintes documentales en su plasmación visual, y opresivo, del señor Michael Curtiz, que te valía para un roto y para un descosido. Spencer Tracy tiene el papel protagonista. Y Bette Davis anda por ahí.

 

 

 

 

VIAJE DE IDA, de Tay Garnett. Intenso melodrama protagonizado por William Powell y Kay Francis. Es una película muy cortita, poco más de una hora, pero se ve con agrado.

 

 

Lista Anterior (1931)

Lista Posterior (1933)

 

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