MEJORES PELÍCULAS: 1941

MEJORES PELÍCULAS: 1941

CINE

 

 

 

 

 

Decía que decían que el mejor año del cine era el 39, pero, ¿qué me dicen de un año con películas de John Ford, Raoul Walsh, Jean Renoir, Alfred Hitchcock, Orson Welles, George Cukor, Fritz Lang, Howard Hawks, Frank Capra, William Wyler, Ernst Lubitsch, John Huston, Michael Curtiz, Victor Fleming, Josef von Sternberg, Preston Sturges, Mitchell Leisen o George Stevens? Y no películas de relleno en sus filmografías, no, auténticas obras maestras legendarias que han traspasado los límites del tiempo en la mayoría de los casos. Y no una, algunos entregaron hasta dos este mismo año. Ciudadano Kane, Juan Nadie, El Halcón Maltés, ¡Qué Verde era mi Valle!, Bola de Fuego, El Sargento York, El Último Refugio, Murieron con las Botas Puestas, Sospecha… Y, sí, como verán, ya empiezan a aparecer clásicos del Cine Negro clásico, el género por excelencia de esta década, contenedor de la transgresión y la depuración estética, el género más completo del cine junto al Western… Ahí os lo dejo…

El cine americano lo eclipsaba todo en esos años. Navegar por esa filmografía en esa época es uno de los grandes placeres que nos ha dado el arte. Salen joyas y sorpresas de debajo de las piedras. Un estupendo año, además, para el subgénero de la comedia fantástica y negra. Las comedias de buenos sentimientos, caprianas, también entregaron títulos más que satisfactorios. La comedia romántica en general, donde se demuestra que “Sucedió una Noche” es una de las películas más influyentes de la historia. Calculen la cantidad desde su estreno con sus patrones…

 

 

 

A TRAVÉS DE LA NOCHE, de Vincent Sherman. Antecedente de “Con la Muerte en los Talones”, aunque sensiblemente inferior a la obra maestra de Hitchcock. Fue un placer descubrirla y poder analizarla. Hitchcock convirtió muchos de los ingredientes que aparecen aquí en algo extraordinario. Por lo demás, tenemos un simpático divertimento que mezcla comedia, acción e intriga comandado por el siempre acertado Humphrey Bogart.

 

 

 

 

AGÁRRAME ESE FANTASMA, de Arthur Lubin. Los señores Abbott y Costello en uno de sus grandes éxitos. Ese humor ingenuo, físico, desenfadado, sin pretensiones, que tanto hizo gozar en su día.

 

 

 

 

AGUAS PANTANOSAS, de Jean Renoir. El primer trabajo de Renoir en Estados Unidos, y con reparto de lujo. Walter Brennan, Dana Andrews y Anne Baxter, los dos últimos dando sus primeros pasos en el cine. No es de las más conocidas del autor, que tiene una excelsa filmografía, pero es un título magnífico y absolutamente recomendable.

 

 

 

 

ALMA EN LA SOMBRA, de W. S. Van Dyke. Un buen film con estupendo reparto. Ingrid Bergman, George Sanders y Robert Montgomery en una intriga de obsesiones, psicopatías y amores. Agradable sorpresa.

 

 

 

 

ALTA TENSIÓN, de Raoul Walsh. Un triángulo amoroso narrado por Raoul Walsh. Marlene Dietrich en medio de Edward G. Robinson y George Raft. Languidece ante el otro título que estrenó el director este año, pero su narrativa es un tiro. Extraordinaria.

 

 

 

 

AMONG THE LIVING, de Stuart Heisler. Una película muy poco conocida, pero muy interesante. Un thriller con bastante trasfondo y psicologías retorcidas y profundas. Apreciable y, a buen seguro, influyente.

 

 

 

 

ANSIA DE AMOR, de Gregory La Cava. Otra vez Robert Montgomery, aquí cambiando de registro en una comedia romántica efectiva de ese maestro del género que era La Cava. Y con Irene Dunne. Un buen título, clásico de la época y el género.

 

 

 

 

BILLY EL NIÑO, de David Miller y Frank Borzage. No es gran cosa este Western que presenta a un Billy El Niño bastante talludito encarnado por Robert Taylor. Con todo, cumple.

 

 

 

 

BLUES IN THE NIGHT, de Anatole Litvak. Una curiosa película con una mezcolanza de géneros casi imposible. Cine Negro, Musical, Melodrama… crímenes, música, juego. Y llega a buen puerto.

 

 

 

 

BOLA DE FUEGO, de Howard Hawks. Obra maestra de Howard Hawks. Una comedia puramente hawksiana, con hombre encerrado en su burbuja, Gary Cooper, y mujer independiente y enérgica que viene a romperla, Barbara Stanwyck. Corran, véanla, es soberbia. Indispensable.

 

 

 

 

BOMBARDEROS EN PICADO, de Michael Curtiz. Es una clásica película de propaganda, de las que se estilaban en la época, que además se estrenó poco antes del ataque a Pearl Harbor. Un bélico aéreo, con buena factura y reparto: Errol Flynn, Fred MacMurray y Ralph Bellamy.

 

 

 

 

CASI UN ÁNGEL, de Henry Koster. Simpática comedia de un Henry Koster que resultaba un director muy apañado con sus historias amables, de aliento capriano, a veces con toques fantásticos, que cuando acertaba, como es el caso, resultaba muy brillante. Encantadora.

 

 

 

 

CENIZAS DE AMOR, de King Vidor. Uno de los directores más pasionales y calientes en una historia contra el puritanismo. Parece el director adecuado, ¿verdad? Un estupendo drama romántico.

 

 

 

 

CHICOS DE BROADWAY, de Busby Berkeley. Otro musical de Busby Berkeley. Comedia musical y romántica con Mickey Rooney y Judy Garland donde destacan las coreografías. Correcta.

 

 

 

 

CIUDADANO KANE, de Orson Welles. La mejor película de la historia, un subtítulo que ha acompañado siempre a la obra maestra de Welles. Compleja, revolucionaria, innovadora, visionaria… una obra técnicamente impresionante, que logró hallazgos incontables y desconocidos hasta ese momento. Texturas visuales inauditas, angulaciones imposibles, recursos narrativos nunca vistos… La profundidad de campo y de foco, la nitidez con la que se veían los distintos planos del encuadre, el juego con el gran angular, la iluminación lateral en vez de vertical que permitía ver los techos de los escenarios, el falso documental, la ejecución de los diálogos, la diversificación de los narradores para componer la descripción de un personaje, elipsis temporales manteniendo la unidad de espacio… Algunos de estos hallazgos e innovaciones no se vieron por primera vez en esta película, algunos los recogió Welles de su adorado Ford, del cual vio “La diligencia” (John Ford, 1939) en 40 ocasiones, pero los llevó hasta una dimensión jamás vista hasta entonces. No es fácil, en cada plano hay diversas significaciones, pero su visionado es puro placer cinéfilo. Es un descomunal testamento cinematográfico donde todo es perfecto, desde el guión a las interpretaciones, desde su alcance a la dirección de un debutante veinteañero. La obra maestra de un genio que revolucionó el cine con su estilo barroco.

 

 

 

 

CON UN PIE EN EL CIELO, de Irving Rapper. Correcto drama que propugna elevados valores morales, no en balde la historia cuenta los avatares de un pastor protestante junto a su familia y su parroquia.

 

 

 

 

CUANDO MUERE EL DÍA, de Henry Hathaway. Hathaway, ya sabéis, nunca falla. Una cinta aventurera y bélica protagonizada por Gene Tierney. No es de lo más destacado del maestro, sin duda, pero cumple sin problemas.

 

 

 

 

DE CORAZÓN A CORAZÓN, de Mervyn LeRoy. ¡Qué bueno era LeRoy! ¡Qué cantidad de grandes talentos había en aquella época! ¡Madre del amor hermoso! Aquí nos trae un fantástico drama, de esos de llegar a la lágrima, con Greer Garson y Walter Pidgeon.

 

 

 

 

DESDE AQUEL BESO, de Sidney Lanfield. Entretenida y simpática comedia musical donde el gran Fred Astaire se las tiene que ver, nada más y nada menos, que con Rita Hayworth. No es poca cosa…

 

 

 

 

DUEÑA DE SU DESTINO, de Tay Garnett. Más de una de Garnett traigo este año. Drama con un fantástico retrato femenino en una historia de frustración y decepción vital. Interesante.

 

 

 

 

DUMBO, de Ben Sharpsteen. Otro clásico Disney. Un protagonista adorable y una oda a la diferencia y la tolerancia. Los grandes valores de las grandes cintas de animación. Tierna y sensible.

 

 

 

 

EL DIABLO BURLADO, de Sam Wood. Estupenda comedia que bien podría haber firmado Capra. ¡Cuánta influencia la suya! Con Jean Arthur de protagonista, es un título que merece más altavoz.

 

 

 

 

EL DIFUNTO PROTESTA, de Alexander Hall. Un pequeño clásico de la comedia fantástica, que tuvo exitoso remake en 1978 con Warren Beatty. Gozosa y atractiva chuchería.

 

 

 

 

EL EMBRUJO DE SHANGHAI, de Josef von Sternberg. Sternberg adaptando al gran James M. Cain. Una película de exotismo enrarecido, muy particular, pero seductora y atrayente. Muy interesante.

 

 

 

 

EL EXTRAÑO CASO DEL DOCTOR JEKYLL, de Victor Fleming. Una extraordinaria obra de terror adaptando la conocida obra de Stevenson. Tiene sus infidelidades al relato literario, pero no restan calidad al conjunto.

 

 

 

 

EL HALCÓN MALTÉS, de John Huston. Lo prometido es deuda. Tan solo un año después de iniciarse la década, tenemos la primera pieza magistral de puro Cine Negro clásico. Y de la mano de un genio, John Huston, que además debutaba en la dirección. La película va como un tiro. Es inferior al libro y resulta algo esquemática respecto al Cine Negro que irá llegando, pero sigue siendo un título indispensable con todas las claves de esa vertiente con detective privado. Bogart, además, comenzó a forjar su leyenda creando su imagen de firma, que terminaría de definir en “Casablanca” (Michael Curtiz) al año siguiente.

 

 

 

 

EL HOMBRE ATRAPADO, de Fritz Lang. Era incapaz de hacer algo mal el maestro Lang… Aquí tenemos un poco conocido thriller puramente expresionista, con el estilo Lang en su esplendor para lanzar un mensaje antinazi. No es de lo más brillante del director, pero satisface y entretiene.

 

 

 

 

EL HOMBRE LOBO, de George Waggner. Un clásico del terror, que también había en estas fechas. Lon Chaney Jr. y Claude Rains. Un título importante para la Universal, que se erigió como el gran referente del género.

 

 

 

 

EL HOMBRE QUE VENDIÓ SU ALMA, de William Dieterle. Otra apreciable comedia fantástica, y negra, con reminiscencias al Fausto de Goethe. Una joyita que bien merece la pena. Estupendo año para este subgénero.

 

 

 

 

EL LOBO DE MAR, de Michael Curtiz. Maravillosa película de aventuras marinas que centra sus miras de forma especial en los personajes, su desarrollo y su psicología, adaptando la novela de Jack London con guión de Robert Rossen y dirección del gran Michael Curtiz. Soberbia técnicamente. Profunda y con enjundia.

 

 

 

 

EL MISTERIO DE FISKE MANOR, de Charles Vidor. La gran Ida Lupino a las órdenes del director de “Gilda”. Un buen film, muy efectivo, que mezcla drama y toques de thriller.

 

 

 

 

EL PASTOR DE LAS COLINAS, de Henry Hathaway. Otro Hathaway al bote. Un estupendo Western con algo de costumbrista, en cuanto a que es, básicamente, un drama rural con conflictos familiares. John Wayne como protagonista para dar más peso al asunto.

 

 

 

 

EL SARGENTO YORK, de Howard Hawks. Película que disfruté como un enano. De nuevo Hawks deleitando. El director más entretenido de la historia del cine, como bien decía Tarantino. Sus digresiones, la forma de mezclar comedia de altura con aventura, su dinamismo y vitalidad… todo es magistral. Ver ligar a Cooper es sencillamente impagable. Al actor le valió un Oscar. Una maravilla.

 

 

 

 

EL TESORO DE TARZÁN, de Richard Thorpe. Una más de Tarzán con Weissmuller y O’ Sullivan. Otra de esas joyitas con las que gozábamos muchos de pequeños, aunque no sea de las más valoradas.

 

 

 

 

 

EL ÚLTIMO REFUGIO, de Raoul Walsh. Obra maestra de Walsh. Uno de sus grandes títulos, inmerso en el cine negro y con Humphrey Bogart e Ida Lupino en los papeles protagónicos. Un Bogart que subió hasta el estrellato. Es tremenda, una narración brutal, sin subterfugios ni atajos, directa, trepidante, intensa. Quizá sea un clásico con menos eco, pero si no la han visto no sé a qué esperan…

 

 

 

 

ESPÍRITU DE CONQUISTA, de Fritz Lang. Otro Western del maestro Lang. Pioneros y la Western Union luchando contra los problemas y los indios para comunicar todo un país. Interesante film, aunque no es de los Westerns más destacados de Lang.

 

 

 

 

HERMANOS Y HERMANAS DE LA FAMILIA TODA, de Yasujirô Ozu. Característico drama de Ozu, con la familia y sus diatribas como foco principal. Sobrio en su estilo, no es de los trabajos más reseñados del director japonés, pero es notable.

 

 

 

 

JUAN NADIE, de Frank Capra. Obra maestra capriana, una más. Pura esencia de Capra con un Gary Cooper que realizaba magistral triplete este año (Bola de Fuego, Sargento York y esta), coincidiendo de nuevo con Barbara Stanwyck. Las miserias retratadas a la perfección por el director, una vez más, para redimir a la humanidad y quedarse con todo lo positivo y el ideal. Imprescindible.

 

 

 

 

JUSTICIA CORSA, de Gregory Ratoff. Aventuras marinas adaptando a Dumas. Douglas Fairbanks, nombre imprescindible en el género, encabeza el reparto de este apañado film.

 

 

 

 

LA CIUDAD DE LOS MUCHACHOS, de Norman Taurog. Secuela de “Forja de Hombres”, que traje en la lista de 1938, sigue en la misma línea y con similares virtudes. Mickey Rooney repite junto a Spencer Tracy. Digna continuación.

 

 

 

 

LA LOBA, de William Wyler. Ejemplar melodrama de Wyler, uno más… Y con Bette Davis de nuevo. Recital de la actriz en un personaje maquiavélico, consumido por la ambición y la falta de sentimientos. Tremebunda perfección la de ese dúo (Wyler-Davis), que dejaron a un lado sus trifulcas para volver a realizar otra obra maestra.

 

 

 

 

LA MÁSCARA DE FUEGO, de Robert Florey. Un estupendo y poco conocido título de Cine Negro con el gran Peter Lorre en uno de sus característicos papeles de aquella época. Fatalidad, perdición, esperanza, pesimismo. Gratísima sorpresa.

 

 

 

 

LA MUJER DE LAS DOS CARAS, de George Cukor. George Cukor, uno de los grandes directores de actrices de la historia (y no sólo de actrices), junto a Greta Garbo, uno de los mayores mitos femeninos de la historia del cine. Aunque el director es brillante y se volvió a juntar a la actriz con Melvyn Douglas, como en “Ninotchka”, lo cierto es que la película solamente es correcta, lejos de la obra maestra de Lubitsch.

 

 

 

 

LA MUJER FANTASMA (EL REGRESO DE TOPPER), de Roy Del Ruth. Secuela de “La Pareja Invisible se Divierte” (Norman Z. McLeod, 1938), y “Una Pareja Invisible” (Norman Z. McLeod, 1937), es otra comedia fantástica con intriga, fantasmas y humor. No es inferior.

 

 

 

 

LA PELIRROJA, de Raoul Walsh. Ojo al reparto de este buen film del maestro Walsh. Olivia de Havilland, Rita Hayworth y James Cagney. Una comedia romántica con buen pulso y perfecto ejemplo de cómo se las gastaba Walsh en géneros por los que no ha sido tan reconocido.

 

 

 

 

LA RUTA DEL TABACO, de John Ford. Encantadora y desgarradora película de John Ford. Mezcla la más hilarante comedia con el desgarrado drama sobre las consecuencias de la Gran Depresión. Hermana pequeña de “Las Uvas de la Ira”, es un título soberbio de gran calado.

 

 

 

 

LA SOMBRA DE LOS ACUSADOS, de W. S. Van Dyke. Otra agradable comedia de intriga de la saga “El Hombre Delgado”, con esa inmortal pareja que formaron Myrna Loy y William Powell. Disfrutona al máximo.

 

 

 

 

LA TORRE DE LA INTROSPECCIÓN, de Hiroshi Shimizu. Shimizu de vuelta. La infancia, la docencia y un tono documental para un estupendo film lleno de tacto, elegancia y saber hacer.

 

 

 

 

LA VENGANZA DE LOS CUARENTA Y SIETE SAMURÁIS, de Kenji Mizoguchi. Esta larguísima película de Mizoguchi es otra muestra del enorme talento del director, uno de los más grandes de la historia. Y con una historia de lealtades y samuráis.

 

 

 

 

LADY HAMILTON, de Alexander Korda. Vivian Leigh y Laurence Olivier dando una lección interpretativa en este drama de época con adulterios y escándalos sociales varios. Un muy buen film.

 

 

 

 

LAS CHICAS DE ZIEGFELD, de Robert Z. Leonard. Un musical con un reparto espectacular. Sumen. James Stewart, Hedy Lamarr, Lana Turner, Judy Garland… Una más que correcta película de género.

 

 

 

 

LAS TRES NOCHES DE EVA, de Preston Sturges. Dos genialidades nos dejó Sturges en la comedia y en este año. Maravillosa comedia hawksiana que es puro encanto. Una genialidad digna de los mejores títulos del género, de hecho siempre es un placer citarla en las listas de grandes comedias de la época. Henry Fonda y Barbara Stanwyck, que hace otro soberbio triplete, están perfectos.

 

 

 

 

LO QUE PIENSAN LAS MUJERES, de Ernst Lubitsch. Simpática comedia del maestro, aunque no está entre sus grandes obras, ni de lejos. Enredos, ironía, juego sexual y el toque. Más sosa, pero apreciable.

 

 

 

 

LOQUILANDIA, de H. C. Potter. Ojo a esta comedia poco conocida que juega metacinematográficamente con el humor, lo que era casi inédito en la época. Es pura locura y delirio, encadenamiento de gags, pero con una lucidez e intenciones que la hacen original y distinta.

 

 

 

 

LOS CUATRO HIJOS DE ADÁN, de Gregory Ratoff. Es un correcto y sutil melodrama, bien escrito, que tiene su mayor virtud en el protagonismo de Ingrid Bergman.

 

 

 

 

LOS INVASORES, de Michael Powell. Interesante film de Powell, como casi todos los suyos, sobre un grupo de soldados nazis que intentan cruzar Canadá hasta los Estados Unidos, que era neutral, cuando su submarino se hunde. Gran reparto con Laurence Olivier, Leslie Howard o Raymond Massey.

 

 

 

 

LOS VIAJES DE SULLIVAN, de Preston Sturges. Quizá la obra maestra de Sturges, que firmó dos comedias antológicas este año, la ya mencionada “Las Tres Noches de Eva” y esta misma. Con gran calado y profundidad en su mirada social, lo que más destaca es la vivacidad de la mítica Veronica Lake, que está espléndida. El siempre bondadoso y honesto Joel McCrea da buena réplica. La primera parte del film es hilarante, luego la cinta es más reflexiva, hasta rubricar un trabajo perfecto.

 

 

 

 

LUCHA EN LA SOMBRA, de Vincent Sherman. Un sensacional y desconocido título de propaganda antinazi. Un magnífico thriller de suspense e intriga que retrata la vida en la propia Alemania, el estado de miedo, opresión, desconocimiento, desconfianza y alerta continua, donde las directrices del gobierno no osaban ponerse en duda y donde pequeños grupos de resistencia eran conscientes de las tropelías que estaba cometiendo su nación en nombre del partido nazi. Pequeños grupos que se oponían a esa tiranía en medio del convencimiento, la obsesión y el fanatismo generalizado.

 

 

 

 

MÁS ALLÁ DE LA TUMBA, de Edward Dmytryk. Peliculita de serie B protagonizada por el mítico Boris Karloff en un clásico papel de los suyos, en este caso el de científico loco, aunque una locura sobrevenida en la película por la muerte de su esposa. De poco más de una hora de duración, de ahí lo de peliculita, que en ningún caso pretendía ser peyorativo, gustará a los aficionados más incondicionales del terror clásico a pesar de ser un pastiche sin excesivo talento.

 

 

 

 

MATRIMONIO ORIGINAL, de Alfred Hitchcock. Hitchcock en la comedia sofisticada, tan en boga en aquellos años. No es brillante, pero sí interesante, con jugosas metáforas típicas del maestro, y esa juguetona mirada sexual.

 

 

 

 

ME PERTENECES, de Wesley Ruggles. Otra comedia romántica más, esta con Henry Fonda y Barbara Stanwyck. No es gran cosa, y le sobran los toquecitos de Dalton Trumbo, autor de la historia, pero se deja ver.

 

 

 

 

MI MARIDO ESTÁ LOCO, de Jack Conway. Una pequeña joyita de la comedia romántica, otra más, y sofisticada, con una pareja de la que ya he dicho todos los elogios posibles. Myrna Loy y William Powell. Sólo queda disfrutarla.

 

 

 

 

MURIERON CON LAS BOTAS PUESTAS, de Raoul Walsh. ¡Cómo será de buena que el hecho de que no tenga que ver casi nada con lo ocurrido en realidad queda diluido! Idealización del General Custer desde sus primeros pasos en la Academia Militar de West Point hasta su muerte en la legendaria batalla de Little Big Horn. Western, comedia, bélico… con el ritmo y pulso narrativo del maestro Walsh. Impecable.

 

 

 

 

NO PUEDO VIVIR SIN TI, de Clarence Brown. Romántica cinta protagonizada por James Stewart y Hedy Lamarr, lo que resulta atractivo. Ideal para corazones necesitados de ternura.

 

 

 

 

OUT OF THE FOG, de Anatole Litvak. Peculiar cinta negra en la que el irregular Anatole Litvak ofrece una brumosa historia en un puerto donde las pasiones incontroladas, las burbujas evanescentes de la ilusión, la ambición por la adictiva y atractiva riqueza, el inconformismo, el conflicto entre deseos y aceptación de la mediocridad, el sacrificio… se desarrollan con completa naturalidad.

 

 

 

 

PIMPINELA SMITH, de Leslie Howard. Howard dirige y protagoniza este film de espionaje, intriga y aventura con nazis y agentes secretos que es más que resultón. Muy disfrutona.

 

 

 

 

¡QUÉ VERDE ERA MI VALLE!, de John Ford. Un niño haciendo sonar su cubierto con el plato tratando de llamar la atención de su abatido padre… Siempre recuerdo ese momento. La sensibilidad de Ford no tiene límites. Obra maestra incontestable que venció en los Oscar a la legendaria “Ciudadano Kane”…. Y es que en aquella época, cuando sucedían estas cosas no dolían tanto, porque si la obra maestra de Welles tenía que perder, pues mejor que lo hiciera contra una obra maestra de Ford… Palabras mayores, porque entre genios andaba el juego.

 

 

 

 

¿QUIÉN MATÓ A VICKY?, de H. Bruce Humberstone. Otro apreciable thriller poco conocido. Intriga y toques de Cine Negro con el bueno de Victor Mature luciendo palmito. Otro de esos títulos que se ven con sumo agrado. Gratas sorpresas del clásico.

 

 

 

 

RECUERDA AQUEL DÍA, de Henry King. Un encantador y entrañable drama romántico con Claudette Colbert, que interpreta a una veterana profesora. Amores entre profesores, entre alumnos y entre profesores y alumnos. Posee un tacto y sensibilidad exquisitos.

 

 

 

 

REMORDIMIENTOS, de Jean Grémillon. Magnífica película, dentro del Realismo Poético Francés, que tantas obras gloriosas dio, con Jean Gabin en otro gran trabajo. Poderoso drama romántico, con acción y el mar de fondo.

 

 

 

 

SANGRE Y ARENA, de Rouben Mamoulian. Otra adaptación de la novela de Blasco Ibáñez, que quedando muy lejos de su original literario es, seguramente, la mejor de las realizadas.

 

 

 

 

SENDA PROHIBIDA, de Mervyn LeRoy. Otra estupenda cinta de LeRoy, esta en clave de Cine Negro, de gángsters. Y es que LeRoy es uno de los grandes pioneros del género. Más películas notables para la lista.

 

 

 

 

SERENATA NOSTÁLGICA, de George Stevens. Mitad drama intenso, mitad comedia sofisticada. Una mezcla de difícil conjugación. Se notan mucho las diferenciadas partes, pero todas son satisfactorias. Funciona peor la integración entre ellas, el conjunto, pero teniendo a Cary Grant todo es más fácil. Irene Dunne también está espléndida. A George Stevens se le ve más cómodo en las escenas de comedia, que alarga brillantemente a costa de la narrativa, para nuestro placer. Una estupenda película, con sus defectos.

 

 

 

 

SI NO AMANECIERA, de Mitchell Leisen. Los seguidores de estas listas sabrán de la reivindicación encendida y merecida a este magnífico director de comedias. Aquí tienen una de sus grandes joyas, con guión de Billy Wilder y Charles Brackett, por si los alicientes fueran pocos. Drama y toques de humor en brillante y particular mezcolanza. Magnífica.

 

 

 

 

SMILIN’ THROUGH, de Frank Bozage. ¡Menudo director era Borzage! Y qué poco reconocido… Y esta película es casi inclasificable con una mezcla de temas y géneros cuanto menos curiosa. Drama romántico, musical, toques fantásticos, la Guerra Mundial, fantasmas… Cosa buena.

 

 

 

 

SOSPECHA, de Alfred Hitchcock. Sensacional película de Hitchcock que me fascinó cuando la descubrí. Polémica por su final, que fue impuesto porque en el original Cary Grant se desvelaba como un villano, lo cierto es que me encanta de todas las maneras en su ambiguo transitar de difícil verosimilitud y coherencia. Puro ejercicio de suspense y con un Cary Grant pletórico, que junto al maestro hizo de un vaso de leche el objeto más temible del mundo.

 

 

 

 

TIENDA DE LOCOS, de Charles Reisner. No es de las más valoradas de los Hermanos Marx, de hecho es de las más flojillas, con demasiados números musical y demás, pero siempre hay mucho con lo que disfrutar.

 

 

 

 

UN ROSTRO DE MUJER, de George Cukor. Majestuosa interpretación de Joan Crawford siguiendo las órdenes del maestro Cukor, uno de los mejores directores de actrices de la historia. Es un remake de una película sueca del mismo nombre interpretada en 1938 por Ingrid Bergman. Merece la pena.

 

 

 

 

UNA NOVIA CONTRAREEMBOLSO, de William Keighley. Y otra comedia romántica. Con un reparto casi inesperado. James Cagney y Bette Davis. Esa es su gracia. Apañada.

 

 

 

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sambo

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