MÚSICA

 

 

8/10

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta banda británica gozó de una buena reputación y cierto renombre dentro del mercado aorero y rockero melódico, especialmente tras la salida de su álbum más exitoso, “Excess All Areas”, de 1987, en la época gloriosa del género.

Particularmente nunca me entusiasmaron, ni siquiera aquel disco, y les seguí a duras penas la pista hasta este trabajo al que dediqué más atención al ser un regalo. Un disco de buena calidad, irregular, pero con grandes temas a reivindicar.

Aquel ampuloso estilo, de toques heavys y hardrocekros con predominantes teclados de Paddy Makkena, llamó la atención, sumado a buenas melodías con el suficiente gancho, que hicieron de ese disco el más exitoso, con diferencia, de la banda.

Un sonido duro y fresco conseguido por Neil Kernon, allá por el 87, para esta enérgica y lucida banda, ya que son músicos bastante virgueros, como también demuestra Steve Harris (no confundir con el de Iron Maiden) en la guitarra. Un Harris que falleció en 2011, fecha de publicación del álbum que aquí traigo, por un tumor cerebral.

La voz aguda de Tony Mills, que luego terminó en los también “muy agudos” TNT sustituyendo a Tony Harnell, daba ese toque heavy que poseía la banda, matizado por grandes coros melódicos, las armonías de teclados y guitarra y las melodías de base. Por cierto, Tony Mills falleció en 2019 por un cáncer de páncreas… siguiendo con las desgracias unidas a la banda.

Todo esto cambió bastante durante los años hasta llegar a este 2011, fecha de publicación del álbum que aquí nos ocupa, donde sólo siguen de aquella formación el bajista Roy Davis y el guitarrista Steve Harris, que ahora es el principal compositor junto al vocalista Lee Small.

 

 

También hay diferencias en el estilo, que es más pesado y elaborado, más elegante incluso, perdiendo esa fiereza típicamente ochentera, que sale en ocasiones, conservando el lucido gusto por los teclados y los solos de guitarra, pero añadiendo equilibrio compositivo e instrumental, solidez.

Un disco que es eso, calidad y solidez, que gana con las escuchas y, más allá de alguna irregularidad con algún tema, de un nivel general notable.

Si algo prima en el sonido de Shy es la ampulosidad, una exuberancia sonora que procede de los teclados y las guitarras, así como una voz potente, de tono agudo, y coros que aparecen con oportunidad y acierto, algo que logra grandes apoteosis sonoras en las conclusiones de las canciones.

Es un disco de excelente calidad instrumental y melódica. Un disco tratado con mimo, en el que se toman su tiempo en cada tema, con buenas introducciones, creando atmósferas, lo que es un auténtico gusto en estos tiempos, ciertamente.

Vais a encontrar unos teclados absolutamente espectaculares, rítmicos, melódicos, rasgando melodías, marcando el peso melódico o rítmico de los temas, embelleciéndolos o dándoles dinamismo, aviolinados, agresivos o suaves, ampulosos y espectaculares siempre.

La guitarra de Harris destaca sobremanera. No sólo deja riffs de todos los colores, contundentes o melódicos, sus solos saben mezclar con acierto la creación de atmósferas, el asentamiento de la melodía y el virtuosismo de los punteos con grandes momentos.

 

 

El gran mérito del grupo en el disco es que, a pesar de esas exuberancias instrumentales, del sonido ampuloso que es característico de la banda, la potente base de ritmo y las poderosas guitarras equilibran la insistente y constante presencia de los teclados, que nunca resultan cargantes ni abusivos. Del mismo modo, esos teclados y los brillantes solos guitarreros, decoran y suavizan los arranques heavys y hardrokeros, logrando una armonía rockera casi perfecta que les permite exponer sus personales características, que destaquen, sin que ninguna eclipse a las demás.

Lee Small a las voces, Steve Harris en la guitarra, Bob Richards en la batería, Joe Basketts en las teclas y Roy Davis al bajo.

 

 

 

–Land Of A Thousand Lies. Una gran introducción con sintetizador abre el disco marcando el tono y destacando una de sus grandes características. Un sintetizador rítmico y lírico. Es un temazo que mezcla perfectamente contundencia y melodía, donde refulge el estribillo, con esos teclados líricos al final. Un tema agresivo, de poderosos riffs y afilado teclado, muy hardrockero en las estrofas, sin perder de vista nunca la melodía, que ya se aprecia con fuerza en el puente. El estribillo, largo y elaborado, es excelente, realmente inspirado. La guitarra aparece vistosa en las transiciones. Buen solo de guitarra, melódico al principio y virtuoso después. Muy acertadas sus armonías instrumentales de guitarra y teclado. Épicas estrofas, así como el puente para enganchar con los estribillos finales, donde la voz marca nuevas inflexiones. Un trallazo. El mejor tema del álbum, seguramente.

 

 

–So Many Tears. Otra destacada introducción, tomándose su tiempo, donde las teclas vuelven a ser predominantes junto a una melódica guitarra. Desde ahí pasamos a un tema trepidante de ritmos acelerados, riffs poderosos y rítmicas teclas. Grandes estrofas iniciales, directas y melódicas, fantástico acompañamiento de teclados y guitarra, fieros y punzantes. El estribillo es otra joya, enfatizado por esos vistosos teclados y sintetizadores que siguen de fondo la melodía (y acompañan también el resto de estrofas). Soberbio. El nuevo paso por las estrofas sigue los mismos parámetros, muy bien cantadas por Lee Small. Lucimiento guitarrero en el largo solo, al que se dedica tiempo y mimo, tras la potente estrofa alternativa. Brillante transición melódica y cambio de ritmo y tono en ese puente hacia la parte final, que es una apoteosis sonora con coros incluidos. Otro grandísimo tema de epatantes melodías rockeras.

–Ran Out Of Time. Nueva intro con guitarra melódica y sintetizadores aviolinados rasgando. Excelente. Es un tema más suave, pero mantiene los ritmos y el riff pesado. Estrofas melódicas y aoreras. El puente es magnífico, mejor que el estribillo, de hecho. El melódico estribillo es menos potente que los anteriores y añade coros para dialogar con la voz principal. Transiciones guitarreras y sintetizador de base. Los teclados sostienen el tema en todo momento, fieros, punzantes. La habitual estrofa alternativa de enlace con el solo es muy melódica. Variado solo de guitarra, con una contundente parte final. En la parte final destacan los juegos vocales. Un tema de buena calidad, menos vistoso que los dos anteriores.

–Breathe. Teclados y sintetizadores protagonistas en una nueva intro, en este caso de balada, creando una estupenda e intensa atmósfera. Suaves estrofas donde la voz principal se acompaña de las teclas en exclusiva, para ir subiendo con el resto de instrumentos, batería, bajo y guitarra. Un teclado que también llevará la voz cantante en el puente y el estribillo. Un estribillo acertado, con buenas apariciones de los coros en las frases culminantes. El puente es de bella melodía. La guitarra de Harris logra un buen equilibrio. Tendremos estrofa alternativa de puente hacia el melódico solo de guitarra. El clímax se entrega a buenas armonías vocales tras un parón y una notable recuperación. Es una aceptable y correcta balada con un bonito solo de guitarra final.

–Blood On The Line. Un tema rockero que no pierde los teclados, que son seña de identidad y que abren la canción. Una guitarra melódica, a la que decora el sintetizador, inicia las hostilidades. Suaves y melódicas estrofas. El puente sube la intensidad con potente guitarra. El estribillo es potente también, pero menos melódico que el puente y las estrofas. Un estribillo recio, firme y largo en el que se añaden coros, sintetizador vistoso y plato. Tanto el puente como las estrofas son un gran acierto, muy bien cantadas por Small. La estrofa de transición va a parar a un buen solo de guitarra y una parte instrumental, con un teclado que aparece con su propio riff. Excelente parte. Las transiciones son muy hardrockeras. En la parte final, con el estribillo, tenemos el añadido de armonías instrumentales y vocales. Bueno y potente tema.

–Pray. Gran introducción de guitarra y teclados vistosos, marca de la casa. La melodía con la que presentamos la estrofa inicial es estupenda, comandada por los teclados. Espectacular. El teclado estará muy presente durante toda la canción, algo característico de la banda. Primeras estrofas muy melódicas y dinámicas, puramente rockeras. Rock melódico potente. Los sobresalientes estribillos no cesan y el puente sube enteros. Es un temazo con un espléndido estribillo. Excelso. Para gritar a todo pulmón. Ese eco en coro al título del tema en el estribillo es uno de esos detalles que demuestran la calidad del disco y de las composiciones de la banda. Cada estrofa, el puente y los momentos de transición son de una calidad evidente. También hay estrofa alternativa característica para enlazar con el solo de guitarra, de buena calidad, con los teclados como base… Teclados de gran variedad en su acompañamiento. La larga transición con voces de fondo y mucho teclado, antes de encarar el clímax, es puramente ochentera. Una de las mejores canciones del disco.

 

 

–Only The Night. Adoro ese sonido y esa melodía de guitarra tan ochentera y noventera acompañando temas lentos o medios tiempos aoreros que es tan característica además. Eso sí, serán las teclas las que despertarán esta canción de puro AOR. Es esa guitarrita con la que comienza el tema. El puente es bueno e intenso, enfatiza la melodía y dispone para un buen estribillo, que aunque efectivo no llena todas las expectativas. El estribillo posee coros también muy ochenteros. Un tema muy AOR. Los teclados son como cuchilladas en la melodía, muy clásicos, algo también muy característico del grupo. Elegantes estrofas con coros apareciendo adecuada y certeramente en el puente. Los coros predominan en el estribillo remarcando el título del tema. Un buen juego armónico. Por supuesto, no faltará la estrofa de transición al solo, que cumple. La otra transición, instrumental, con el teclado citando la melodía principal para encarar el clímax, es un gran momento. Improvisaciones vocales y de guitarra lo rematan todo. Tema cumplidor y con muchos detalles de calidad.

–Live For Me. El teclado y los platillos destacan de nuevo en la intro hasta la irrupción del poderoso riff y la primera estrofa. Bellos teclados, por cierto, ampulosos y que rellenan todo el sonido. Atractivas estrofas rockero melódicas y acertado puente, donde las inflexiones dotan de sutileza a la melodía. Intenso estribillo que, en su primera parte, tiene un toque a los Pride of Lions con esa solemnidad y tono épico. Hay estrofa de transición al solo de guitarra, un solo aceptable con las teclas de fondo, siempre presentes. Un teclado que no desaparece en la transición para el clímax con los estribillos de despedida, que están repletos de armonías de guitarra, teclas, voces… Joe Basketts se sale en las teclas. Poderoso tema, enérgico y muy melódico, con sutileza y fuerza.

–Over You. Sintetizador de nuevo para iniciar el tema. La voz, junto a la guitarra y los teclados, dan una adecuada atmósfera a la canción en esas primeras estrofas muy melódicas. El puente sube un poco la intensidad, los teclados la solemnidad. Es un tema simpático de estribillo pegadizo y eficaz, aorero, en coro, largo. Un tema alegre y positivo, muy agradable. Te dejará la sonrisa en la boca y una sensación de buen rollo. Los teclados no cesan en ningún momento, luciendo muchísimo, con momentos álgidos en el estribillo. La estrofa añadida engancha con el buen solo de guitarra, melódico y extenso. Otra estrofa extra a la salida del solo para enlazar con el estribillo del clímax, que tiene esos parones clásicos del género. Armonías y platillo predominantes en los estribillos. Un luminoso tema.

–Sanctuary. Es el tema más largo del álbum. Más de 7 minutos y medio. Sintetizadores, voces electrónicas y acústicas de base para una eléctrica que define la melodía. Una larga y magnífica introducción marca de la casa, como merece la duración de la canción. Riff potente y ritmos pesados y entrecortados marcan el desarrollo. Estrofas duras, a lo Europe de su resurrección. Puente que añade coros. Es un tema oscuro, con el sintetizador de fondo, latente, siempre presente, y una melodía contundente y suave a la vez en cierto contraste. Posee un toque épico. El estribillo, largo y elaborado, es de una melodía más compleja. Transiciones dramáticas comandadas por la voz y las teclas sin que cesen los ritmos. Suave guitarra con lírico sintetizador antes del primer solo de guitarra. La apoteosis llega con el cambio de ritmo en la parte final y el excelente nuevo solo de guitarra como rúbrica. Es un tema de gran calidad musical, aunque poco pegadizo o comercial.

–Save Me. Un guitarra solista y melódica se destaca entre el riff y los teclados presentando el tema. Una melodía inicial más que prometedora en la intro. Estrofas suaves se van desgranando con un llamativo bajo y los siempre presentes teclados. La subida con el puente tiene un toque a Queen. Eficaz estribillo a coro que se eleva con el apoyo de la base guitarrera suave y las teclas. Los ampulosos y bellos toques de sintetizador decoran todas las estrofas y, sobre todo, el puente. Como de costumbre, tendremos una estrofa de transición, muy dramática, dramatismo enfatizado por las teclas, al solo de guitarra, que tiene un inicio moderado y una subida virtuosa. Para despedirnos, entrarán armonías vocales en el estribillo final, que posee la ampulosidad que dan los omnipresentes teclados. Un buen y expresivo tema, pero no de los más destacados.

–Union Of Souls. Potente irrupción de la guitarra y la batería entre los teclados y la base de ritmos en estrofas muy melódicas. Es un tema muy melódico con cierto deje épico en el estribillo. Buen puente que hace crecer el tema hasta el luminoso estribillo, largo y enérgico. Se beneficia de la incorporación de coros. Es un tema motivador y alegre. Estofa de transición al solo de guitarra, que resulta efectivo. Parón, transición con guitarra y arranque con buenos teclados, en uno de los mejores momentos del tema. Como es habitual en la mayoría de temas, las armonías vocales aparecen en el clímax de la canción, que termina francamente bien. Un tema con grandes virtudes.

Desde la primera escucha se ponen de manifiesto sus virtudes, los temas más llamativos y las bondades instrumentales del álbum, pero si se le da alguna más se termina por descubrir un disco más que notable, de lo mejor que ha hecho la banda.

Así que, si te gusta el tema rockero melódico, en especial el más potente, no lo dudes, este trabajo de Shy, con lo que tiene de emotivo por las circunstancias que lo rodearon, es una opción más que recomendable.

 

 

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