PROFESOR DEL AÑO

PROFESOR DEL AÑO

RELATO

 

 

 

 

 

El otro día me concedieron el premio al mejor profesor del año. Es un orgullo, ya que siempre me tomé muy en serio mi profesión, la cual siento como una vocación. Han sido muchos años de abnegación, de horas preparando clases y disponibilidad para todos mis alumnos fuera de las horas lectivas. En ningún momento dejé de aprender e intentar mejorar documentándome, yendo a conferencias, por lo que cuando recibí la distinción debo reconocer que el ego se me inflamó. Soy profesor de matemáticas, biología, física y química en un instituto madrileño.

El jurado valoró mis cualidades en todos los ámbitos. Mi sensibilidad para captar las dificultades en los alumnos, mi forma de recuperarlos para que siguieran el ritmo del grupo, la originalidad de mis clases, mi facilidad para hacerme entender, mi paciencia, educación y comprensión, mi cercanía con los chavales, la habilidad para mantener la disciplina y el orden sin necesidad de imposiciones, que mis clases fueran un lugar agradable en las que los chicos se encontraran a gusto y les apeteciera ir… Recibir mails, mensajes, incluso cartas, de antiguos alumnos dándome las gracias es muy gratificante.

También destacaron mi experiencia y versatilidad para adaptarme a las distintas materias en las que he impartido la docencia. Sí, aquí donde me ven he enseñado desde los tipos de reproducción, haciendo especial hincapié en la vivípara, a los conceptos de velocidad, distancia o fuerza de rozamiento; del sentido e implicaciones de la masa en la gravitación a los peligros que tiene mezclar ciertos componentes químicos o la importancia de la suma y la resta…

Todo esto se lo he explicado a mi hijo, incluso con las posibles implicaciones en la vida diaria, en quien creí potenciar más aún todas esas cualidades mencionadas. La cuestión es que como resultado me ha destrozado el coche, ha estado ocho meses postrado en cama por saltar desde una terraza de hotel a una piscina, ha pasado por un coma etílico por mezclar sustancias, ha dejado embarazada a su novia y un descubierto en mi cuenta por sus compras en Amazon.

Es por ello que mi alegría inicial se ha enturbiado un tanto al reflexionar sobre esto, ya que el galardón o no es del todo justo o se basó en parámetros equivocados, porque si no la única explicación a todo esto es que mi hijo es gilipollas.

 

sambo

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