NOCHE DE JUEGOS (2018)

NOCHE DE JUEGOS (2018)

JOHN FRANCIS DALEY, JONATHAN GOLDSTEIN

 

 

 

3/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una simpática comedia negra, con toques de thriller y acción, que bien merece el aprobado por su esmero en hacer pasar un buen rato, frescura y varios gags realmente divertidos.

Simpático y actual retrato de las existencias lúdicas e inmaduras  de varias parejas, que encontrarán a través de sus veladas frikis un camino hacia la madurez. Max (Jason Bateman) y Annie (Rachel McAdams) se reúnen todas las semanas con su grupo de amigos para pasar la noche compitiendo en juegos de mesa. Cuando el hermano de Max llegue a la ciudad, propondrá un juego especial, un juego de misterio donde deben resolver un secuestro… el problema viene cuando el juego se convierte en realidad.

Max y Annie son frikis e inmaduros, están en edad de ser padres, y esa idea será el subtexto del film. Durante su aventura asumirán ciertas necesidades y responsabilidades que los llevarán del lúdico y frívolo bienestar al compromiso familiar. Su afición a los juegos los unirá y mantendrá unidos. A través del juego y un hermano, el caos desestabilizador, saldrán de su zona de confort para plantearse otras cosas.

Brooks (Kyle Chandler) es el hermano desestabilizador. Se expone una competencia algo enfermiza entre los dos hermanos desde que eran pequeños, primero insinuándose cierto complejo de inferioridad en Max con respecto a Brooks, luego cambiando las tornas.

 

 

Brooks es carismático y exitoso, lo que perturba en cierta medida a Max, que tiene una vida normal y discreta. Brooks tiene dinero, un gran trabajo, lujos y una vida independiente. Poco a poco iremos descubriendo que es un completo majadero, primero por su comportamiento con su hermano y esa relación, que observamos incómoda, donde Brooks se muestra como alguien mezquino, intentando acomplejar y descentrar a su hermano en el juego, así como en otros detalles (ese coche que se ha comprado, que era el deseado de Max), que en cierta medida le van delatando como el verdadero acomplejado (me gusta la reacción de Annie tras la velada apoyando a su marido y acusando a ese prepotente hermano).

 

 

Un viaje hacia la madurez en forma de paternidad, que es la que terminan por alcanzar la pareja protagonista. Las supuestas redenciones finales no lo son tanto, aunque sí un poco (Brooks se empareja con la doctora; el ligón Ryan sigue yendo a los juegos con la inteligente Sarah; la pareja de KevinMichelle supera sus problemas; Gary se une al grupo…).

 

 

Brooks terminará confesando que es un fraude, tanto él como su vida, y que en realidad envidiaba a su hermano. Que fue un fraude desde pequeño. Al fin y al cabo comparte complejo. Su redención es difusa.

Es un juego de máscaras y apariencias, que pretende sorprender en todo momento con giros de la trama, incluso muchas bromas irán en ese sentido, como la de la embarazada dormida. Nada es lo que parece, pero todo parece lo que es… lamentablemente. Es decir, aunque entretenida, no logran la pretendida imprevisibilidad. La parte final, con esa sucesión de giros, tiene su punto.

 

 

Buenos diálogos, ágiles y con un punto de transgresión, cuando no divertidamente absurdos, que hacen de la digresión un elemento imprescindible. Lo mismo se puede decir de algunos gags físicos, francamente graciosos.

¡Joder! Las mesas de cristal me están dejando flipado”.

La abundante fauna de personajes deja también argumentos positivos. Desde la doctora que habla del semen vago por estrés del protagonista y que busca pareja, al siniestro vecino, Gary (Jesse Plemons), importante en la trama, que busca ser incluido en ese grupo de juegos del que fue apartado y que muestra un lado psicopático que da mucho juego (es bueno ese plano en su casa con su cabeza enmarcada en dos pistolas que parecen cuernos). La pareja afroamericana (ella interpretada por Kylie Bunbury y él por Lamorne Morris), que se pasa el film discutiendo sobre una supuesta infidelidad de ella con Denzel Washington, que tiene momentos hilarantes. O la otra pareja, con el tontorrón guaperas (Billy Magnussen) y la chica inteligente (Sharon Horgan), pero menos atractiva que sus habituales ligues, que niegan inútilmente su atracción.

 

 

El humor negro también funciona bien, empezando por la escena donde se explica el juego del hermano, donde los participantes deben descubrir un secuestro antes de que “asesinen” al secuestrado, que será uno de ellos. La escena supuestamente fingida convertida en real enmarcada en bromas comentando los sustos y las peleas, que tienen cierto toque metalingüístico, con esos chascarrillos sobre lo que suponen un paripé.

Es una forma muy agresiva de llevar un cuchillo”.

 

 

La película jamás pierde de vista la comedia, incuso en los momentos donde se va desarrollando la trama de intriga y acción, con sus acertijos y trampas. El disparo accidental de Annie a Max, el salto del coche del temerario Brooks, la heroica aparición de Gary o esa cinta lenta que pretenden utilizar los protagonistas para dejar K.O a un villano en el aeropuerto… son ejemplos de esa comedia filtrada en la acción.

 

 

 

 

 

Hilarante es esa escena, pura digresión, en la que Annie intenta sacar la bala a Max. “Es una bala, no un pomelo”.

 

 

La mejor escena, el momento más tronchante, lo tenemos con el perro ensangrentado en casa de Gary. Imperdible.

 

 

La dirección es efectiva y convencional, pero tiene momentos muy buenos, por ejemplo en ese plano secuencia en la mansión del millonario con el grupo tratando de huir con el huevo de Fabergé tras asistir a ese “club de la lucha de ricos”…

La película está repleta de referencias a la cultura popular, el cine o la televisión. Desde los teletubbies a Daniel Day-Lewis. De Queen a “Grupo salvaje”. Marilyn Manson, Skrillex, “Parque jurásico”, Sam Neill, “Pulp Fiction”, “Robocop”, “La noche de los muertos vivientes”, Skeet Ulrich, Corey Feldman, Denzel Washington, Johnny Depp, Tommy Lee Jones, Billy Bob Thorton, Tony Stark, Mark Wahlberg y su hermano, Rebecca de Mornay, “Django desencadenado”, “El club de la lucha”, “Matrix”, “El sexto sentido”, “Venganza 3” y Liam Neeson, “La milla verde”, “Philadelphia”, “Braveheart”, Harry Potter o Picasso.

 

 

Aceptable mezcla de comedia negra y thriller para pasar el rato, con buenos momentos y algún gag conseguido en una trama delirante, sin que sea nada del otro mundo. Loable esfuerzo, en cualquier caso, por divertir y entretener, donde, con sus “peros” y sus defectillos, logra buenos puntos. De hecho, lo mismo da hasta para saga.

Hay una escena extra con el falso Denzel y la añorada (por Gary) Debbie.

 

 

 

 

 

 

 

 

sambo

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