LOS ASESINOS DE LA LUNA (2023) -Parte 1/3-

LOS ASESINOS DE LA LUNA (2023) -Parte 1/3-

MARTIN SCORSESE

 

 

 

4/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Martin Scorsese sorprendió a todos, una vez más, cuando con 71 años estrenó “El Lobo de Wall Street” (2013), cinta de ritmo y energía inusitadas. Era puro Scorsese, pero con un exceso hasta entonces desconocido.

Desde ese éxtasis estilístico, el director se ha sumergido en una etapa más pausada y contemplativa, quizá la más serena estilísticamente de su carrera. Una etapa tan brillante como las anteriores, pero con nuevo interés para el analista, ya que, tocando su universo habitual y conocido, lo hace de otra manera, distinta, más serena, reflexiva.

Así llegaron “Silencio” en 2016 y “El Irlandés” en 2019, antes de la que nos ocupa (eso sí, el maestro no ha dejado de trabajar en distintos proyectos con numerosos cortos y documentales).

La religión, la fe, la redención, la familia, las familias, la mafia… temas habituales de su cine, vuelven a aparecer desde una nueva visión. No voy a volver a repetir cosas ya comentadas en los análisis de las películas anteriores, pero en “Los Asesinos de la Luna” vuelve la mafia y la familia, pero desde un prisma distinto, donde lo racial y la ambición se mezclan con el amor a la tierra y la fe en las propias tradiciones y credos. De nuevo tenemos a una serie de personas que se enfrenta a algo que los asfixia y castra… desde la calidez de la que creen su tierra, sus raíces. Son los desarraigados, los forasteros, los que suponen una encubierta amenaza.

La muerte y la redención, tan cercanas al universo de Scorsese, reaparecen con toda su fuerza. En definitiva, Scorsese se ha marcado otra gran película sobre la redención y la muerte, la mafia y la familia, en ese fascinante tono crepuscular de sus últimos títulos. Cierto es que está lejos de ser perfecta, lo que supone un ligero bajón respecto a sus anteriores trabajos, ya que la película peca de morosa, así como de previsibilidad y reiteración.

Adaptación de la novela de David Grann.

 

 

Scorsese

El estilo scorsesiano sigue en forma y es reconocible, incluso aunque sea más sereno. De hecho, la película tiene un estilo muy sobrio. Usará el blanco y negro a modo de noticiario documentalista para marcar el realismo de lo que cuenta. Ese blanco y negro que aparece en ocasiones pretende dar un poso documental a los hechos que menciona. Por ejemplo, con alguno de los asesinados o la delegación que va a Washington…

Con unos espectaculares planos aéreos a la llegada de Ernest, sitúa al espectador en la zona y la causa de su riqueza, con pozos petrolíferos hasta el horizonte de praderas infinitas y ganado fecundo. El retrato de la época y el lugar es magnífico, con sus negocios, sus gentes, sus pozos petrolíferos, sus carreras de coches… Petroleros embadurnados de petróleo…

Sin corte rueda la llegada a la casa y los correspondientes saludos. Nos adentramos en las dos familias… La cámara de Scorsese se mueve ligera durante buena parte del film, ciertamente, en especial en este inicio con las escenas de presentación.

 

 

 

En la primera conversación entre Will y Ernest, Scorsese recurre al estilo clásico, como durante todo el film, cabe decir. Plano y contraplano, dinámica rota, solamente, para abrir el encuadre ante las breves intervenciones de Byron (Scott Shepherd).

Magistral plano simbólico. Ese plano secuencia con la entrada de Byron en la casa, que representa a toda esa sociedad indígena, ahora colonizada por los blancos, donde la cámara vuela mientras oímos comentarios racistas en off hasta llegar a una agonizante Lizzie, la madre, justo donde cortará para introducir el símbolo de la muerte, el búho. El hombre blanco colonizando ese lugar para traer la muerte. La metáfora del todo.

 

 

El uso de esa planificación “espía” en la celebración a la que acude un angustiado Ernest para hablar con Will de la visita de los federales es otra elección magnífica de Scorsese, ya que en ese entorno los policías están investigando y observando, lo mismo que los vecinos, curiosos y extrañados.

El uso de los picados también queda muy definido. Los usa, especialmente, para las muertes. Empezando por ese ataque epiléptico de ese osage. Muertes en picado, generalmente simétricas y frontales, aunque no siempre. Incluida la de la hija de Ernest y Mollie, Anna. Ernest recibirá la noticia de la muerte de su hija en la cárcel, donde tendremos a un gran DiCaprio, como durante toda la película.

En picado encuadra la soledad de tío y sobrino hablando del nuevo hijo que va a tener Mollie, concebido estando ella enferma… De Niro sigue acojonando como el que más cuando se lo propone con esas pausas, ese movimiento de cabeza, esos silencios y miradas fijas… Uno de los más grandes.

 

 

Contrapicado para Ernest y picado para el resto de la familia en su casa tras el atentado a Reta y Bill. De nuevo ligados a la muerte.

La frontalidad aparece en momentos solmenes o rituales. Las citadas muertes, por supuesto, pero también cuando Mollie (Lily Gladstone) y Ernest tienen su primera cena juntos y ella pide honrar a la tormenta en silencio. En esa cena hay un inserto peculiar para que veamos los cuidados de Mollie a su madre. Y un salto de eje que no viene a cuento.

Por supuesto, Scorsese conserva sus míticos barridos o panorámicas bruscas, que vemos en varios momentos, si bien de una manera más encubierta y menos predominante. Panorámica rápida en la llegada de los agentes frente a esos pozos de petróleo en la noche. Un gran plano.

 

 

 

En cambio, en una de las secuencias finales y esenciales, en el juicio, recurrirá a un larguísimo primer plano de Leonardo DiCaprio. Es su confesión, lo reconoce todo… menos que se casara por interés.

Frontalidad en los rituales, como en ese castigo masón que Will Hale inflige a su sobrino Ernest. Hale, masón de 32º grado. La cámara de Scorsese, además, está situada en un plano bajo en esa secuencia, enfatizando la situación de dominación y sometimiento, con De Niro de pie y DiCaprio sentado…

 

 

Misma planificación, con frontalidad y cámara baja, tendremos en el interrogatorio a Ernest por parte de la policía. Y en contrapicado encuadrará a Thomas White, el policía, sobre Ernest, de pie ante él, intentando que inculpe a su tío.

Las elipsis son muy suaves, ciertamente. Bastante indeterminadas. Estamos en 1921. Esos años. Saltos temporales que casi confunden con la aparición de los hijos de Ernest y Mollie. Sí sabemos que cuando Mollie contrata al detective han trascurrido 2 años de la muerte de Minnie.

 

 

Espejos. Veremos cómo los usa Scorsese para el inicio de la relación entre Mollie y Ernest, con claro sentido simbólico. Falsedad. Hay otro espejo significativo. Lo usa Thomas White. Observa los intentos de Will para que Ernest firme unos documentos a su favor.

Hay una comicidad seca en la película, peculiar en Scorsese. Por ejemplo, en la mencionada escena de la cena entre Mollie y Ernest. O cuando John Ramsey “suicida” a Henry, disparándole por la espalda, haciendo imposible simular un suicidio… Es ya hilarante la ocurrencia, pero la reacción y escena posterior con la bronca de Will a Ernest lo sublima.

O Byron, reconociendo tácitamente que no firmó lo que Will pide a Ernest que firme…

O ese divertido diálogo entre Kelsie Morrison (Louis Cancelmi) y el abogado, preguntando si es legal adoptar y matar a los niños de su ex asesinada para heredar su patrimonio…

Abogado: Kelsie, ¿se da cuenta de que eso me indica que tiene la intención de adoptar y matar a esos niños?

Kelsie: No. No, si no fuera legal y no me quedara con el dinero. Entonces no lo haría.

 

 

La voz over, muy querida por Scorsese, que la usa de maneras tan varias y novedosas como eficaces, aparece desde tres personajes. Ernest, Mollie y John Ramsey (Ty Mitchell). Curiosas elecciones.

Los barrotes serán uno con William Hale una vez sea detenido. La ruptura definitiva de Ernest con Will también tendrá a los barrotes como protagonistas, separando a ambos personajes.

Es interesante el uso de la barbería con billares, ese centro neurálgico donde se encuentran los personajes y resuelven situaciones en muchas ocasiones. Allí Ernest confirma su compromiso con Mollie; Thomas White, el agente, tendrá su primer contacto con Will Hale; John Ramsey acudirá allí a devolver el arma con la que mató a Henry; Ernest será detenido allí también…

Me gusta y me parece bastante interesante la banda sonora de Robbie Robertson, a quien se dedica el film, fallecido en agosto de 2023. Ese leit motiv rítmico de bajo y harmónica. La parte más blusera y country…

 

 

El mayor problema de la película es que se repite demasiado, reitera muchos elementos de la trama, se hace previsible en subtramas donde sabemos exactamente qué pasará según lo van planteando, sin el más mínimo suspense. Muchas subtramas que se van creando y que son demasiado previsibles en sí mismas. O se reincide en una misma historia de la que ya sabemos qué ha sucedido, mostrándolo visualmente después una vez más… Esto lastra el ritmo, la intensidad y el interés en ciertos momentos. Y también sabemos siempre el por qué.

Por ejemplo, Will busca quien mate a Bill y Reta… Pues se da mil vueltas hasta que, finalmente, da la dichosa orden… Algo, además, que todos sabemos que pasaría. Hasta matarán primero a su perro como advertencia…

 

 

Otro ejemplo, con Kelsie Morrison, al que sabemos uno de los asesinos de Anna junto a Byron. Posteriormente, un anciano se lo relatará a Thomas White (Jesse Plemons), el agente llegado a investigar. Más tarde lo relatará el propio Kelsie… mientras lo vemos en imágenes… La confesión es escalofriante en su frialdad, donde se involucra a Bryron, claro. Es cierto que en las imágenes se añaden pequeños detalles y gestos no relatados, como ese cariñoso gesto de Mollie con Byron, el asesino de su hermana, colocándole una almohada. También parecen alterarse ciertos hechos en las imágenes, ya que vemos primero la llegada de Byron a casa de Mollie y después el asesinato.

 

 

Familias

Ernest (Leonardo DiCaprio) llega de la guerra a casa de su tío, al cobijo de la familia, donde poder integrarse socialmente desde un entorno donde no todos lo lograban o debían darse al mundo delictivo… Irónicamente caerá en ello de lleno gracias a esa protección, precisamente.

En la primera conversación entre tío y sobrino, Will y Ernest, rodada en estricto plano-contraplano tras el primer plano frontal, el primero hace todo un estudio de aquel al que ya considera su peón. Un cocinero de guerra, hetero, sano y dócil. Ideal.

Will (Robert De Niro), entre otras cosas, es segundo ayudante del sheriff de Fairfax.

En la película, Scorsese plantea la familia de sangre como una pura mentira. Un subterfugio, un medio más para un objetivo… Que funciona porque otros creen en su verdadero valor y son usados. A Will no le interesa su sobrino por ser familia, sino porque es un peón que puede utilizar en su política de matrimonios y asesinatos. Lo mismo con Byron

 

 

Will, sutilmente unas veces y de forma explícita otras, aleccionará a su sobrino. Querrá que se integre en esa comunidad, y que aprenda su cultura, como con el libro que le da. “Wild Tales Among the Indians”.

Raza pura con patrimonio”. “¿Eres del tipo casadero?

“… debes conseguir que te declare heredero”.

La familia, de hecho, es un medio de conseguir dinero y algo de lo que prescindir cuando ya ha dado acceso a ese dinero. Minnie (Jillian Dion), hermana de Mollie, morirá de una extraña enfermedad. Lizzie (Tantoo Cardinal), la madre de Mollie, está enferma y parece tener los días contados. Anna (Cara Jade Myers), la otra hermana de Mollie, es cortejada por Byron (Scott Shepherd), el hermano de Ernest, y asesinada por éste cuando la cosa se le complica con un embarazo… Toda una familia asesinada porque estorba para que subsista la otra “familia”…

 

 

La película tiene detalles geniales, como esa petaca que Hale da a Anna tras la muerte de Minnie, en plan “bebe, bebe”.

Se resistirá Reta (Janae Collins), que se casará con el ex marido de su hermana Minnie, Bill Smith (Jason Isbell), otro que tal baila, lo que obligará a Hale a medidas más drásticas a través de su hijo para terminar con esa familia…

Reta fue mi consuelo cuando Minnie murió”.

Los sucesivos hijos que Ernest va teniendo con Mollie, especialmente el último sobre el que se hace hincapié, no son nada bien recibidos por parte de Will Hale, obviamente. La familia hasta cierto punto…

Mollie está embarazada otra vez”. “Tal vez sea una perversión tuya”.

 

 

Las hermanas, tanto Anna como Mollie, querrán poner a sus hijos el nombre de sus hermanas fallecidas, guardando el legado familiar. Sólo lo logrará Mollie. Aunque por poco tiempo, ya que Anna, la pequeña, morirá de tosferina.

Un momento especialmente cruel de la película es ese donde, para la autopsia, se sierra el cuerpo de Anna. Ese sonido sobre el rostro de Mollie es tremendo.

 

 

Lee aquí la 2ª Parte del análisis.

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sambo

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