LOS ASESINOS DE LA LUNA (2023) -Parte 2/3-

LOS ASESINOS DE LA LUNA (2023) -Parte 2/3-

MARTIN SCORSESE

 

 

4/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mafia

La nación Osage tuvo la fortuna de cara. “El pueblo elegido por el destino”.

El pueblo más rico per cápita de la Tierra”. “Con más Pierce-Arrows que en cualquier otro condado de Estados Unidos”. “Y chóferes a su servicio”.

La gallina de los huevos de oro, el negocio a saquear. No es un casino, ni la venta de droga ni nada por el estilo. Es todo un pueblo, una sociedad donde abunda la riqueza gracias al lugar donde está, llena de pozos de petróleo. Allí acudirá gente de bien a ganarse la vida y las sabandijas a robar todo lo que puedan y tejer sus hilos creando un sistema de terror y dependencia donde el dinero caiga siempre en la red.

No sólo será una mafia organizada. El hombre blanco es un cáncer en esa comunidad que va haciendo metástasis en ella. Negocios que inflan sus precios a los osage, delincuentes que roban, matan o saquean las tumbas osage por su cuenta para quedarse con sus joyas y luego rifarlas a las cartas. Funerarias que hacen lo mismo con las joyas de los difuntos osage…

 

 

El gran capo de este tinglado es William Hale (Robert De Niro). Con esas gafitas, parece un analista de la muerte y la maldad. Lo veremos con dos tipos de gafas distintas, las suyas habituales y las que se pone cuando va en coche. Observa las debilidades y las exprime. En el caso de Mollie es su diabetes…

Un hurón que busca osage agonizantes o débiles… y que de no encontrarlos los debilitará él mismo. Will Hale es la sublimación de la falsedad, perfectamente integrado en esa sociedad, querido y respetado por los osage, para medrar a su costa. El clásico método mafioso. Protección a cambio de dinero y poder.

Por Will Hale no sólo es protector, también es benefactor. Ahí le veremos financiando escuelas de danza y lo que se tercie… Para blancos que van a trabajar allí y demás…

Es gente amable y de buen corazón, pero enfermiza”. “La mayoría de los osage no pasa de los 50”.

 

 

Will Hale observa la muerte, la espera para su beneficio. Y sólo ve billetes donde hay hombres, sentimientos y relaciones. Y para ello mata o intenta que alguien no muera… Todo por dinero. William Hale es casi la personificación del destino.

Tienes 25 mil dólares ahí tirados. Le he hecho una póliza de seguros. Es por todo lo que me debe. O sea, que si se sale con la suya y se mata antes de fin de año, me penaliza. Así que debe seguir vivo unos 6 meses, al menos”.

Comprará una póliza de seguros por su rancho, contra incendios, que incendia en cuanto tiene ocasión.

Con sus santos huevacos, ofrecerá una recompensa por cualquier información sobre aquellos que están matando a los osage. No sólo cuenta con la confianza de ellos, y la confirma, además pretende estar al tanto de cualquier pista para anticiparse.

Oye, ¿no crees que te estás prodigando demasiado, Will?”.

Will Hale, además, es casi un “dementor”, una de esas personas que van quitando la energía y la vida a las otras. Lo vemos en esa visión que tiene Mollie de él en su habitación, o en el hecho de que comience a mejorar cuando Will es encarcelado.

 

 

De las grabaciones en blanco y negro con el lujo osage y el hombre blanco acudiendo al olor de la riqueza, pasamos, en un tren, por supuesto, al color para presentar a Ernest Burkhart (Leonardo DiCaprio). Blancos acudiendo a trabajar a esa tierra de oportunidades indígenas y nativas… con sus cochazos… También pasamos del blanco y negro al color con la delegación que acude a Washington. Blanco y negro para escenas reales, como los disturbios raciales que vemos a cuenta del Ku Klux Klan.

Jóvenes osage comienzan a morir, de 23, 29, 25, 41… años de edad. Sin investigación alguna. Chicos de 21 años que se suicidan, en teoría…

Yo los quiero pero, inevitablemente, morirán”.

Como toda mafia, alargará sus tentáculos por todas las instituciones. Abogados, políticos, policías, médicos… Abogados que controlan las cuentas de los osage, como la de Mollie y su madre, viéndose obligadas a mendigar su dinero ante las dificultades para sacarlo… Todo lo que gasten no va a manos de la mafia…

Costaría justificar este”.

 

 

A Mollie tratará de matarla a través de la insulina que necesita. Insulina mala… y una posterior ayuda… El propio Ernest será la mano ejecutora.

Hale, como otros, tiene un objetivo muy claro. Quedarse con todas esas tierras, ese dinero, ese petróleo, vía política matrimonial y asesinatos para acelerar la cosa. Hale marca la ruta para quedarse con el dinero osage.

No sólo matará para acelerar el proceso de su plan matrimonial, matará a aquel que apoye cualquier tipo de investigación o pueda causarle problemas directa o indirectamente, ya sea un familiar o un detective contratado…

Enfermedad consuntiva”.

Will Hale tiene un tinglado muy trabajado. Será él, como quien no quiere la cosa, el que sugerirá el acercamiento de Ernest hacia Mollie.

Ernest comenzará trabajando de chófer para los osage. Será así como conocerá a Mollie (Lily Gladstone).

 

 

Por supuesto, si la cosa se pone difícil, Will intentará cargar el muerto al más pintado, por ejemplo al amante de la mujer de Henry (William Belleau)… Intentar que huya para que parezca culpable… Me gusta que le pongan en su sitio en esa escena.

Oye… Y Anna… va siendo hora de llevarla a casa”. “Pues te vas a arrepentir”.

En este tinglado, contará con sus sicarios, claro. Chusma de mala muerte dispuesta a hacer cualquier cosa por un poco de dinero. Will delegará en Ernest… por lo que sea. Contratarán a John Ramsey (Ty Mitchell) para que mate/suicide a Henry, el ex marido de Mollie, pero haciendo que parezca un accidente. El asesinato de Henry a manos de Ramsey rezuma autenticidad. Un tipo al que le cuesta cometer un asesinato, que incluso hace buenas migas con la que será su víctima intentando buscar el momento… y precipitándose al final. Es tan hilarante y humano que resulta tremendamente auténtico.

 

 

Will tanteará a Henry Grammer (Sturgill Simpson), un campeón mundial de rodeo que trafica con todo lo traficable (Claro de Luna), para que gestione el asesinato de Bill Smith y Reta… Vía Ty Mitchell llegarán a Acie Kirby (Pete Yorn), un revienta cajas.

Antes Ernest contactó con Blackie Thompson (Tommy Schultz), pero la cosa salió regular gracias al hábil cerebro del protagonista. Pactó que le robara el coche para cobrar el seguro… Por cierto, tremendo lo de las orejas de Tommy Schultz.

Me parece más una epidemia que mala suerte”.

Una vez Will ha marcado el camino delictivo con sangre, toca intentar borrar las señales para protegerse ante la investigación federal. Problemas con los pagos. Maquinando para deshacerse de sus esbirros y sicarios. Mandará a Blackie (Tommy Schultz) a un trabajito en otro condado para delatarlo, con el deseo de que lo maten durante su huida. Sale regular, ya que sólo lo detienen…

Acie Kirby, el revienta cajas, muerto. Henry Grammer muerto…

 

 

Incluso con su propio sobrino, aunque intentará manipularlo para conseguir su firma que dará acceso a que sus derechos queden en “la familia”. Una advertencia. Una firma de muerte.

Tú eres el siguiente

Ernest: ¿Qué podría pasarme?

Will: No va a pasarte nada. Es mera formalidad.

Por cierto, me divierte la simpleza y estupidez de Byron, que es otro cortico, reconociendo tácitamente que él no firmó… aunque Will trate de corregirlo…

Byron: Mi mujer no está enferma.

Will: Su mujer no está enferma, pero firmó.

Sé que quieres a Mollie, yo también la quiero, pero, la verdad es que… que fallecerá”.

 

 

La policía rescatará a Mollie de su agonía y se recuperará en el hospital al mismo tiempo que encierran a Will en la cárcel, donde maquinará para matar a su propio sobrino, claro.

El retrato de la investigación policial, tan serena como la película, es muy bueno.

De pie está bien”. “Sí, es verdad, pero se queda de pie”.

Coged un lápiz”.

La mafia, con policías y abogados a sueldos, no se rendirá tan fácilmente. Ahí tenemos la aparición de Brendan Fraser, ese intenso abogado. Se le presentará en contrapicado para su artimaña legal. Reunirse en privado con Ernest para poder manipularlo y aleccionarlo, aunque, como sabemos, no será difícil. Chantaje emocional, mentiras y el miedo sobreentendido. Lo rodearán de todos los empresarios “Oil” para presionar más… que hay muchos intereses…

Ellos lo tienen claro. Saben quién les puso las calles, quién constituyó hospitales, quién construyó escuelas. Lo saben. Yo les he dado el siglo XX”.

 

 

Will Hale relata la habitual sensación de impunidad de los delincuentes y los mafiosos, sobre todo si alcanzan instituciones. Logran medrar y todos los objetivos que consiguen porque son buenos conocedores de la naturaleza humana y la hipocresía del sistema.

Puede haber un cierto clamor popular… un tiempo. Pero luego, ¿sabes qué pasa? La gente olvida. No se acuerdan. Les da igual. De verdad, les da igual. Y esto se convertirá en una tragedia cualquiera”.

Racismo.

El tema racial es más complejo y matizado. Es obvio que la raza coloca a los osage como objetivo, pero no exactamente por ser osage, sino porque tienen la riqueza.

Nos están emblanqueciendo la sangre”. “Es una casa impía. Hemos venido a comer a esta casa impía”.

Este es más blanco que la otra.

Por lo que a mí respecta, los dos son un par de medio salvajes.

 

 

De hecho, habría más comentarios puramente racistas entre los ostage hacia los blancos que viceversa, sin que eso implique un mayor racismo.

Es más, cabría entender esa obsesiva ambición de los blancos que van allí a ganar dinero, como una envidia mal disimulada, una injusticia divina que ha concedido a ese pueblo que consideran inferior un lugar afortunado y rico, por lo que toca ser condescendientes con ellos antes de arrebatarles lo que, sin duda, no merecen…

¿Cuándo viste por última vez a un osage trabajando?”.

Se subvierte el orden habitual con los blancos sirviendo a los nativos… pero parece que revelándose ante una situación ante la que no están acostumbrados y que, en algunos casos, creen injusta.

Y es que el racismo sí es sistémico. Una consideración asumida donde los blancos son superiores, tienen derecho a lo que sea por encima de negros, latinos, nativos…

Es más fácil condenar a un hombre por pegarle una patada a un perro que por matar a un indio”.

 

 

Aunque el recientemente creado FBI investigó los crímenes (si bien quedaron muchas dudas sobre muchos de ellos), y resolvió en cierta medida lo ocurrido (al menos 24 asesinatos), lo cierto es que se quedó muy lejos de hacer justicia con los osage.

Es como si el sistema no pudiera permitir esa alteración del statu quo donde unos nativos no necesitaban trabajar y eran los blancos lo que hacían esas labores, en lo que fue un fugaz atisbo de opulencia india.

Los condenados, algunos a cadena perpetua, como William Hale o Ernest Burckhart, salieron a los pocos años para vivir cómodamente.

 

 

Lee aquí la 1ª Parte del análisis.

Lee aquí la Última Parte del análisis.

 

sambo

Leave a reply