LES COSES EXCEPCIONALS (Las cosas extraordinarias)

LES COSES EXCEPCIONALS (Las cosas extraordinarias)

TEATRO

 

 

 

 

 

Resistir es vencer

 

El lema de la familia Shackleton era «fortitudine vincimus», algo así como «venceremos por resistencia» (by endurance we conquer). Ernest Shackleton fue un expedicionario británico de principios de siglo XX. Su buque, el Endurance, quedó atrapado en el hielo de la Antártida y resistió allí dos años sin que ningún miembro de su expedición muriese. A su vuelta fue proclamado Sir y pasó a ser un héroe. Pero este es sólo un ejemplo, quizá uno llamativo, de los miles que hay (de hecho, la frase de apertura la dijo Juan Negrín, último presidente de la II República Española). Seguro que conocéis muchas otras que abundan en el concepto de la resistencia, de la fortaleza ante la dificultad para lograr un objetivo.

¿Que qué tiene que ver un expedicionario británico con una obra de teatro? Pues porque de eso va esta obra de la que os voy a hablar: ’Les coses excepcionals’ es una obra sencilla pero profunda a la vez. Un texto que, desde la naturalidad, sin grandes frases grandilocuentes, casi humildemente, se convierte en un canto a la resiliencia, al optimismo, que, al fin y al cabo, es un canto a la vida. A todo lo que de bello contiene.

Es un homenaje a la importancia de las pequeñas cosas, que parecen nimias pero que son clave, por eso son excepcionales, extraordinarias, porque son aquellas que le dan sentido a la vida. Vivir supone experimentar el dolor, la preocupación o el desánimo, sí. Pero esa misma vida nos proporciona millones de armas con las que de superar esos momentos duros para disfrutar del mundo y sus posibilidades.

Esas armas, esas “cosas extraordinarias”, son pildoritas medicinales de felicidad que se puede tomar uno, o que se pueden prestar.  Son pequeñas a veces, pero altamente terapéuticas: un color, una canción, el azahar en mayo, un dibujo, el roce de la seda, una sonrisa, un chiste, el sabor de una fruta, una buena peli, un libro, un bebé riéndose, una fotografía… O muy grandes e impagables: el  afecto de los amigos (su comprensión, su complicidad, su compañía en largas madrugadas, y su paciencia, los pobres…), el amor de los amados (un beso y un abrazo en el momento justo, un mensaje cargado de cariño… pero también las risas de los hijos y sus juegos, un guiño de ojos de los hermanos), y pueden ser también recuerdos preciosos (las caricias de las manos de mamá o las risas de papá con Asterix los domingos por la mañana en su cama). Lo que de verdad, DE VERDAD, merece la pena.

Seguro que podéis hacer una lista.

En la mía (infinita) están las que he dicho antes y, claro, una obra de teatro, con un buen texto bien dicho… y escribir su reseña para Cinemelodic…

La obra, la compañía, la reseña

Esta obra, una horita que pasa como un suspiro, la vi el año pasado. Por una de esas pequeñas carambolas que tiene la vida (una recomendación de una amiga de Pilu, mi “Partner in Theater” y autora de muchas de las fotos que veis en las reseñas), fuimos casi “in extremis”… y nos encantó.

El autor, Duncan Mcmillan, escribió ‘Every Brilliant Thing’ en 2013. La obra habla de la depresión, del  suicidio, de la incomprensión y el dolor que causa una acción tan radical en las personas del entorno de los que la experimentan, pero también de la vida, de aquello que nos nutre de vitalidad, que nos da energía y que hace que podamos sacar fuerzas para superar obstáculos.

No nos vamos a poner ahora dramáticos, pero os quiero dar algunos datos: cada año entre 3.600 y 3.700 personas se suicidan en España, esto supone 10 muertes al día; 2,5 cada hora. Además son muchas más las que lo intentan, algunos expertos hablan del doble. Es la primera causa de muerte no natural en el conjunto de la población, y la segunda causa en el grupo de edad de entre los 15 a los 29 años según el Instituto Nacional de Estadística (algo que, por desgracia, tiene mucho que ver con la pesadilla del acoso infantil, o ‘bullying’). Las muertes por suicidio duplican a las que producen los accidentes de tráfico y son 80 veces superiores a las que causa la violencia doméstica.

Si bien es una cuestión con mil matices, que no creo que deba tratar aquí, y aunque es cierto que ese acto extremo ha cambiado en función de las épocas y las culturas (para los romanos y los japoneses entronca también con el honor, por ejemplo), me parece una realidad dolorosa con poca visibilidad pública, por lo que considero un acierto traerla a escena (nunca mejor dicho), y tratarla con naturalidad, contención y sutileza. Pero tratarla.

Los miembros de Sixto Paz Produccions (una compañía teatral nacida en 2013, casualmente el mismo año en que se escribió la obra, formada por Pau Roca, Jan Vilanova Claudín, Adriana Nadal y Paula Bosch), tras montar ‘Pulmons’ (Pulmones) del mismo autor, en 2014, dieron con la obra y estuvieron dándole vueltas para poder sacarla adelante, cosa que consiguieron aliados con El Terrat (la productora audiovisual de Andreu Buenafuente). Sobre ello, en el programa de la obra, nos cuenta Pau Roca (director artístico de los Sixto y actor del montaje en Barcelona):  “Descubrimos ‘Las cosas extraordinarias’ y quedamos enamorados. Cada uno de nosotros. El proyecto ha pasado por muchas fases hasta llegar a este preciso instante. Queremos servir a este texto con la honestidad más salvaje y descarnada posible. Queremos tener la valentía de ser vulnerables y generosos a más no poder. Queremos transgredir las barreras del teatro y, hablando de las cosas más sencillas imaginables, abrazarnos a cada uno de vosotros. Hace tiempo que sabemos que sois los protagonistas. Pero esta vez resonará en las paredes del teatro. Resonará por siempre. Porque todos somos uno. Porque el teatro nos une. Y porque las cosas mejoran. Puede que no siempre se vuelvan excepcionales. Pero mejoran”.

¿Qué es excepcional? 

El protagonista recuerda su infancia: tiene seis años y su padre viene a recogerle de improviso al colegio. Tiene una corazonada, esa que hace que sólo con la situación y la cara que trae su padre sepa que algo no marcha bien: su padre le explica en el camino que recorren en coche que su madre está en el hospital. El niño pregunta la razón. Su padre sólo le dice que su madre ha hecho “una estupidez”. Pero él no lo entiende. Como todos los niños, pregunta una y otra vez. Al final se le explica que a su madre le cuesta ser feliz. Eso le sorprende. Así que empieza a hacer una lista de todas las cosas extraordinarias de este mundo, las que, para ese niño, hacen que la vida valga la pena:

1- El helado

2- Las pelis de Kung-Fu

3- Quemar cosas

4- El color amarillo

5- Reír tan fuerte que te salga leche por la nariz

6- Las grúas de las obras

7- Las guerras de agua

8- Que te dejen quedarte mirando la tele cuando ya ha pasado la hora de irte a dormir.

9- Las cosas con rayas

10- Las montañas rusas

11- La gente cuando tropieza

Deja la lista bajo la almohada de su madre, que no le dice nada al volver del ingreso, pero que la ha leído porque en otro momento nuestro protagonista encuentra la nota con la ortografía corregida.

A partir de ahí, el protagonista nos va explicando su vida, mientras nuevas cosas extraordinarias van sumándose a la lista: su llegada al instituto, el encuentro del amor, su madre de nuevo hospitalizada pero esta vez sin regreso, su vida en pareja, su desamor, su padre enfermo y su partida… Esa lista se engrosa con sus propias aportaciones, que cambian a medida en que van cambiando sus intereses, junto con las de las personas que han compartido una parte de su camino. Y es que en todos los momentos, y en cualquiera de las circunstancias, hay algo excepcional, extraordinario. Algo que hace que la vida merezca la pena ser vivida.

El formato 

Los Sixto plantean (tal como explica Roca en su texto) una comunión de sentimientos. La sala no es un espacio teatral al uso, con un escenario y una platea. Es un ágora. Las luces no se apagan. Es un espacio total, donde actor y espectadores vivencian juntos esa hora de casi monólogo.

Y decimos ‘vivencian juntos’ y ‘casi’ a propósito: Nada más entrar, se reparten unos papeles con unas palabras y un número. Y se explica al depositario que, en cuanto se diga ese número en voz alta, hay que levantarse y recitar lo escrito. Corresponde a ítems de la lista del protagonista. En algún momento en la lista aparece la música (un solo de jazz, por ejemplo) y el protagonista pide que suene, con lo que los técnicos de sonido de la sala lo lanzan, acompañándolo  el actor con sus gestos…

Pero no sólo eso. El protagonista pide el apoyo del público para interpretar personajes: el padre, la chica del instituto de la que se enamora… Desplazando al acompañante a otro emplazamiento, la butaca se convierte en un autobús, en la sala de terapia infantil… Se piden elementos para crear in situ un atrezzo (un libro, por ejemplo) y el espacio se convierte en una biblioteca donde nuestro protagonista tiene los primeros encuentros con la chica que le gusta, o hace que alguien se descalce para sacarse el calcetín y dar vida a un muñeco con el que la terapeuta interactúa con el entonces niño que es el protagonista al principio…

Es una obra coral, implicando a la sala en el argumento que, una vez superado el primer susto en eso de exponerse ante el resto, fluye sumando a la estupenda interpretación del actor, vivenciadísima, la espontaneidad de los espectadores.

Al salir, se propone al espectador incluir una cosa extraordinaria de la lista personal de cada uno en un ‘post it’ que se pegará en las paredes del teatro, creando una especie de macrolista conjunta. Y es bonito ver (y leer) tantas cosas por las que la vida merece la pena, la verdad…

 

 

Más cosas extraordinarias en el futuro 

El éxito que obtuvo en su día el montaje ha hecho que se reponga este año en la misma sala barcelonesa (Club Capitol, y lo hará del 24 de octubre al 17 de noviembre), además de plantearse estrenarla en breve en Madrid (Teatro Lara, del 10 de abril al 31 de mayo a cargo de Brays Efe, el actor canario protagonista de la webserie ’Paquita Salas’); de la misma manera que os lo incorporé aquí en la Cartelera de enero.

Y si os la traigo hoy es porque, por una serie de circunstancias que no vienen al caso en esta época y en más de un ámbito, soy yo quien intenta prestar las pildoritas de las que os hablaba al principio en lugar de tener que tomarlas. Y eso me ha hecho retomar mi lista, para reafirmarme y para intentar que todas las cosas extraordinarias que sea capaz de ver y prestar sirvan de baliza, ahora que está oscuro. Porque sé lo oscuro que puede llegar a estar un camino, hasta el punto de no querer seguir.

Es lo que me ha llevado a recordar la obra. A recordar su efecto y a querer compartirla también con vosotros.

Os animo a que vayáis. Con tiempo os lo digo. Saldréis con una extraña mezcla de sentimientos. Seguro que engrosaréis esa lista que, consciente o inconscientemente, tenéis en la cabeza.

Y eso será estupendo.

 

FICHA TÉCNICA

Sala: Club Capitol, Barcelona

Género: Tragicomedia

Autor: Duncan Macmillan (Every  Brilliant Thing)

Versión: Ariadna Nadal (traducción)

Director: Sixto Paz Produccions

Intérpretes: Pau Roca

Escenografía: Paula Bosch

Iluminación: Ignasi Bosch

Producción: Mercè Puy, Rosa Domingo

 

 

MenudaReina

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