TOP GUN: MAVERICK (2022) -Parte 2/5-

TOP GUN: MAVERICK (2022) -Parte 2/5-

JOSEPH KOSINSKI

 

 

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Viva el Cine. Y el crepúsculo

Tom Cruise no sólo es la gran estrella del cine moderno, es una de las grandes estrellas de la historia del cine. Ninguno o casi ninguno ha logrado mantenerse en lo más alto en 5 décadas distintas. Algo casi inaudito.

Su profesionalidad, talento y ética del trabajo, su pasión por el cine, llega a su madurez con esta cima del entretenimiento que es “Top Gun: Maverick”, donde a todo lo dicho y lo que queda por decir, se añade la idea de una defensa del cine, el cine en estado puro ante modas, chorradas ideológicas y otros medios que podrían amenazar su esencia, su vigencia y su éxito. Así hay que entender también a ese héroe que se niega a dejar atrás a los suyos, que se niega a doblar la rodilla ante nuevas tendencias alzándose y reivindicando la labor artesanal, la del hombre y la de él mismo. Esto, obviamente, es una interpretación personal, no un subtexto explícito.

Cruise se negó a que esta película se estrenara de cualquier manera o quedara como una más en una de las innumerables plataformas que inundan nuestras televisiones. No, quería que trascendiera, que contara, como espectáculo y como reflexión. Quería que la gente fuera en masa al cine para proteger a una industria titubeante y amenazada. No, “Top Gun: Maverick” no iba a ser un streaming más, un estreno para el catálogo de Netflix o HBO que consumir en un móvil. “Top Gun: Maverick” había que verla en el cine porque es cómo se vería en todo su esplendor, como se disfrutaría un espectáculo superior.

Y su éxito es el de una industria en apuros. El mainstream, ese “género” denostado, que salva los muebles de dicha industria y a muchos trabajadores.

Frases como “… pero hoy no” o “sé lo que les ocurrirá a los demás si no lo hago” adquieren múltiples resonancias gracias a los brillantes subtextos que tiene la película. Y esto se confirma porque conocemos la manera de trabajar de Cruise y su cruzada en defensa del cine.

Recordad ese audio que se filtró de una bronca suya durante el rodaje de una de sus “Misiones Imposibles”, donde explicitaba esto, la importancia de hacer un buen y responsable trabajo para que la gente fuera a ver esa película que salvaría muchos puestos en la profesión.

También podemos leer la película o algunos de sus aspectos en comparación con la propia carrera de Cruise. Desde su juventud, cuando buscó un Oscar que debió ganar hace mucho, hasta la indiferencia que los premios suscitan para él en la actualidad.

Esa conversación donde Ed Harris resalta que no ascendiera, que siga siendo capitán cuando debía ser vicealmirante o senador… Es como ese Tom Cruise que quizá podría tener 3 Oscar y bailar el agua a la Academia, pero está aquí, esprintando y rescatando del ahogamiento a la industria.

Debería ser al menos vicealmirante, si no senador”.

Este es mi sitio, señor”.

Ya he hablado de esto. Ahora hace lo que le gusta, con lo que disfruta, pero además es más que consciente de la importancia real, tangible, de la que cuenta, que tienen los grandes taquillazos, que son los que dan viabilidad a tantos otros proyectos que, a menudo, se llevan el prestigio. Los de autor, lo del “beneplácito de la crítica”, pero que no ve nadie…

Hacer películas como antes, donde con el apoyo de la tecnología, tenga cabida lo artesanal, lo real, el riesgo, donde el actor o el especialista sea el que aparece en cámara haciendo algo de verdad, no digital, como hacía Chaplin, como hacía Buster Keaton allá cuando la cosa empezaba… Así que tocaba montarse en los aviones.

 

 

Top Gun: Maverick” habla de cine, sí. En su sencilla historia, una misión casi imposible, se explica paso a paso el esfuerzo titánico que es hacer una película, sobre todo una como esta. Y hacerla bien. Desde el guión, con esa presentación en “power point”, a los ensayos y la ejecución final.

Están todos, los productores que no ponen más que problemas, los patrocinadores, los actores principales y secundarios, las dudas creativas, el director que da ejemplo… Sencillo, o no tanto…

Con ese clímax, que remeda el de “Una Nueva Esperanza”, la reivindicación orgullosa del blockbuster se sublima. Ese blockbuster que rompe en los 70 de la mano de Spielberg y Lucas, precisamente.

Porque si atendéis a la idea que desarrollaré después, la metáfora de los aviones, donde vamos del más moderno, el Darkstar, al más antiguo, el P-51, tenemos también una interpretación aplicable a esta idea, la de que la tecnología está muy bien, pero si se abusa el invento colapsa, como le pasa al Darkstar, por lo que siempre hay que reivindicar y volver a la esencia, que no significa prescindir de la tecnología, sino de dar la primacía, la preponderancia, a lo humano, a lo artesanal. Y esto es “Top Gun: Maverick”, una de esas películas de las de siempre.

 

 

Héroe crepuscular: Pete “Maverick” Mitchell es un héroe crepuscular en 2022. Un solitario en busca de redención. Es fácil y lógico entender, tras toda la reflexión sobre el pasado que tiene la película, el fin de un ciclo o un proceder sobre el que se desarrolla la película. Y la reivindicación de los viejos héroes mientras aún están aquí para dejar un legado que seguir y un testimonio.

Maverick es una leyenda de la aviación, así lo presentará Warlock (Charles Parnell) a los alumnos. Un tipo que, parecer ser, ya no encaja con los nuevos, tecnológicos y virtuales tiempos.

Sus hazañas son legendarias y está considerado uno de los mejores pilotos que este programa ha dado jamás”.

Suprimen el programa. Dicen que nos quedamos cortos”. “El dronero solitario. Quiere nuestro presupuesto para su programa”.

La Marina no lo ve así. Ahora ya no. Esos aviones que ha estado pilotando, Capitán, un día más pronto que tarde ya no van a necesitar pilotos. Pilotos que duermen, comen y hacen pis. Pilotos que desobedecen órdenes”.

Sólo ha alargado el final para esos hombres. El futuro está a la vuelta y usted no está en él”.

 

 

La presentación de Maverick es impecable. Un día hablaré de las presentaciones y los planos de espaldas de Tom Cruise… Un solitario sin familia. Una soledad que le permite ser quién es, en realidad. Que le permite hacer lo que hace, llegar a donde ningún otro logra llegar. Y anclado en el pasado, ya saben.

Para usted es fácil. Sin mujer… sin hijos”.

No pienses, actúa. Si piensas allí arriba estás muerto, créeme”.

Tras ver ese santuario al pasado, nos preguntamos: ¿Seguirá siendo el mismo? Maverick significa “inconformista”. Así era en la primera. Ególatra, chulito, sobrado, temerario, inconsciente, egoísta, pesimista, rebelde, ingobernable… inconformista.

Tiene huevos manejando la palanca, lo reconozco”.

¿Quiere Mach 10? Tendrá Mach 10”.

Debería saber cuándo es el momento oportuno, Capitán”.

 

 

Un piloto de pruebas dispuesto a jugarse la vida para que no cierren su programa por uno de drones si logra llegar a Mach 10 con un prototipo… Lo logrará, llegará al límite… y un poco más, por supuesto… Inconformista.

“… es Mach 10. No 10’1 ni 10’2… ¡Mach 10!”.

Nos seguiremos preguntando, ¿es Maverick un irresponsable, un inmaduro? En esta primera secuencia nos quedará claro que es el mismo, aunque con matices. Valiente, inconsciente, intrépido, temerario, ambicioso, egocéntrico… pero con diferencias. Más maduro, responsable, generoso y abnegado hacia los demás. Con un punto de mártir.

Sí, hay un punto crístico en Maverick, de mártir. Recordad que Goose tuvo que decirle que algunas de sus decisiones le podían perjudicar también a él… Ahora no hace falta que nadie le diga nada.

Pero no logra un ascenso ni se retira. Y, a pesar de sus esfuerzos, se niega a morir”.

 

 

Y es que Maverick está dispuesto a dar su vida por proteger la de sus cercanos… y encima no le preocupa ya presumir de esos sacrificios. Así es en el aire y en la vida, cuando no le cuenta a Rooster la promesa que le hizo a su madre.

Siempre estará resentido por lo que hice, ¿por qué estarlo con ella?”. “Ice, por favor, no me pidas que mande a otra persona a la muerte. No me pidas que lo mande a él. Mándame a mí”.

Ciclón: Toda misión tiene sus riesgos. Esos pilotos lo aceptan.

Maverick: Yo no, señor.

Y a volver a casa, señor”.

Así lo hará cuando robe el avión para demostrar que la misión es posible. Maverick en estado puro. La rebeldía. Así lo hará también en el aire, cuando se interponga entre Rooster y los misiles y sea derribado, por ejemplo.

 

 

Un inciso sobre el aspecto crístico de Maverick. El elemento espiritual está presente. Maverick, en dos ocasiones, y Rooster apelarán a Goose, le pedirán que les hable. En la primera de ellas no parece haber una contestación clara, se menciona el mach 9’1 sin más, pero en las otras dos… En soledad, Maverick dirá la famosa frase, “Háblame, Goose”, para recibir una pronta contestación de la boca de Warlock, el primero que le dará su sitio. Durante la misión será Rooster el que mentará a su padre, “Háblame, Papá”, para que en ese momento Maverick diga una de sus frases míticas, que Rooster repetirá posteriormente: “Vamos, chico, tú puedes. No lo pienses, hazlo”. La voz de papá.

Es esencial entender la importancia que la vida de Goose y el suceso acontecido tienen en Maverick. Sus imprudencias e intrepidez, ponían a su amigo en peligro, cosa que Goose aceptaba, pero que en ocasiones lo comprometían en exceso, como se manifiesta en la primera película. La madurez de Maverick coge un peso especial por la consciencia asumida de la responsabilidad que tenía su amigo con su familia, esa que él no tenía. Por eso se siente culpable. Es lo que hace cambiar a Maverick, que entendió con la pérdida de su amigo lo que suponía además para su familia… Su huida del compromiso finalizará en esta película.

 

 

Maverick, por tanto, sigue siendo un inconformista, egocéntrico, pero ya no tanto, cabezota, persistente, pero maduro, responsable, vulnerable y asumiendo definitivamente la figura del padre y del mentor. De ahí que frustrara la carrera de Rooster, que no sepa qué hacer cuando la misión pone en riesgo la vida del chico. Debe asumir tremendas responsabilidades y saber conducirlas…

Empezaremos por lo que ustedes creen que saben”. “Enséñenme quiénes son”.

Si perdieras a tu avión acompañante, seguirías luchando. No te rendirías sin más. Esos son tus pilotos. Si les ocurriera algo a ellos, yo creo que nunca te lo perdonarías”.

Maverick se verá obligado a ser Maverick no sólo en el aire, también en la vida. Y encontrará las maneras de llegar a buen puerto siendo él mismo. Siendo ese piloto de caza.

¿Quién coño es ese?

Capitán Mitchell. Este es su sitio. Enorgullézcanos”.

 

 

Maverick pertenece a una estirpe en vías de extinción, como los viejos pistoleros del Oeste con la llegada de la tecnología que provenía del ferrocarril. Y la ley. Ya no encaja, pero se busca su sitio reivindicando valores inextinguibles y universales.

Este personaje al que todos pretenden echar (Cain, Simpson), al que quieren negar su esencia, que parece no encajar en ningún sitio, ni sus superiores quieren que pertenezca a ningún sitio ya, acumulando expulsiones de la Marina, agarrándose al flotador de un amigo que también pertenece a su mundo y lo conoce, quedando a la deriva cuando él ya no está, será reivindicado, por fin, al final, por Warlock (Charles Parnell).

Es importante en este sentido el personaje de Hangman, el virtuoso Hangman, ya que, de alguna manera, representa al Maverick del 86. Es su versión en 2022, y no sólo eso. Se da una imagen de él algo distinta, como se percibiría ahora ese personaje. Si Maverick era seductor y caía simpático, en líneas generales, al público, Hangman le resulta un chulito fanfarrón, aunque en su fuero interno le reconozca los méritos. Interesantísimo planteamiento el que se ha hecho con este personaje. Es decir, Maverick ahora quizá no sería tan bien recibido… y además vemos la evolución del personaje en su contraste con Hangman. Me encanta el detalle del casco con esas letras que faltan, como en el juego del “ahorcado”.

 

 

Eso sí, tendremos el duelo de gallitos jugando al billar (homenaje a “El Color del Dinero”, protagonizada por Cruise el mismo año de estreno que “Top Gun”, jugando a bola 9 y con Hangman golpeando sin mirar, como hacía Cruise en aquella), símbolo fálico, con las nuevas generaciones rememorando viejos hábitos. La réplica del Iceman-Maverick.

Rooster: Te veo… guay.

Hangman: Porque soy guay, Rooster. Muy guay. De hecho, demasiado guay para ser verdad.

 

 

Hangman también tendrá su propia evolución. Sencilla. Eficaz. Y con un periplo parecido al de Maverick. Por eso es divertido que el propio Maverick no elija a la que sería su versión, sino a otra más parecida a Iceman, por ejemplo. Para hacer de Maverick ya está él…

Recibirá un duro golpe en su ego, pero su reacción será ejemplar, animando a Rooster y luego apoyando sin fisuras durante la misión. Aunque sea egocéntrico es capaz de someterse a lo que no puede controlar y asumir lo que toque por un objetivo mayor… Finalmente hará de Maverick, salvando la situación, aunque partiera en la reserva. Es decir, ese que dejaba “colgados” a sus compañeros, acudirá para salvarlos. La evolución plena.

¡Dales mucha caña!”.

Somos los mejores que hay. ¿A quién van a traer para enseñarnos?”. “¡Por la borda!”.

Por eso le llamamos Hangman. Siempre te deja colgado”.

 

 

Phoenix, Coyote, Payback, Fanboy, Bob, Hangman y Rooster. Nuestros pilotos (Payback, Fanboy, Phonenix, Bob y Rooster serán los elegidos para la misión final). Me gustan estas batallas de ego y fiel camaradería, muy hawksianas. Una gran presentación la de todos ellos… y sus egos. Divertidos, vacilones… Como en cualquier bar.

Bob”. “He estado aquí todo el tiempo”. “El piloto invisible”.

No pretendo criticarte. Eres conservador, eso es todo”.

Por cierto, es divertido también comprobar que si bien Hangman tiene cosas de Maverick y Iceman, el propio Maverick ha adquirido cosas de Viper, de quien también repite frases…

 

 

 

 

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sambo

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