EL RASCACIELOS (2018)

EL RASCACIELOS (2018)

RAWSON MARSHALL THURBER

 

 

 

2/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El rascacielos” es justamente lo que los más avispados dedujeron nada más ver el tráiler o el cartel. Una mezcla entre “Jungla de Cristal” (John McTiernan, 1988), la primera, con “El Coloso en Llamas” (John Guillermin e Irwin Allen, 1974), como si ambas hubieran tenido sexo y hubiera nacido este engendro con el bueno de Dwayne Johnson, La Roca, en su interior. Que, ojo, sirve para entretenerte si eres poco exigente y te gusta este tipo de films, que son de lo más saludable, al menos de vez en cuando.

Particularmente nunca he entendido ciertas moralejas anticapitalistas o antiambición en este tipo de películas (en realidad tienen raíz religiosa, judeocristiana, por ejemplo con la Torre de Babel y el reto a Dios). Vuelvo a incidir: ¿Qué problema hay en querer ser mejor, construir y hacer más y mejor, más alto y más fuerte? ¿Debemos negarnos a prosperar, sentirnos más cómodos y ser más prácticos? ¿Negarnos los aviones, las casas confortables, los coches más seguros y mejores? Tenemos que poner un límite ¿por qué razón? ¿y dónde? ¿Quién lo decide y por qué premisa? Es absurdo.

 

 

Gracias a Dios, en esta no se da esa moraleja y lo que sucede contra ese edificio es ajeno a él, sin esa absurda reflexión que condena haber osado hacer ese rascacielos, producto de la maldad y ambición desmedida para perjudicar no se sabe a quién. Por ello su constructor es visto como un personaje eminentemente positivo.

Nuestro protagonista es un antiguo miembro del Equipo de Rescates del FBI que pierde una pierna en acto de servicio, miembro que para La Roca no es en absoluto imprescindible. Ahora, convertido en analista de seguridad, podrá mezclar ambas labores cuando la cosa se complique en el rascacielos en el que se encarga de la seguridad en Hong Kong… 10 años después.

Dwayne Johnson va sobrado en este tipo de cintas, un actor que me cae bien, de los más rentables del panorama actual en taquilla, aunque sus trabajos sean de una calidad más que discreta en su mayoría. Exhibe músculo, incluso sin descamisarse, porque él es La Roca y hace las cosas así…

 

 

Nos presentan el edificio de tres kilómetros y medio de altura, ultra moderno, sin escatimar en nada, pero que, por supuesto, tendrá sus debilidades, que en este caso son humanas, ya que de no serlo habría que desconfiar de La Roca en su trabajo de analista de seguridad. Así que si le roban la tablet (la herida que le producen parece estar más arriba de la cura que le hacen luego, pero eso es lo de menos) que le entregan con todas las claves y detalles queda exonerado en este sentido… No sabremos cómo penetran los villanos en el edificio, resulta que vivían dentro… Así que mucha seguridad, pero… ¡hijos de mi vida!

Un edificio del que su dueño presume, lógicamente, y donde se integra bien ese toque inquietante al inicio con la música y ciertos detalles (miradas, mensajes). Un toque gélido que ya vimos en la secuencia inicial, ambientada en la nieve, que aquí lo es de otra manera, con la fría tecnología.

 

 

Elementos intrigantes que pretenden mantenerse durante el inicio del film con el amigo traidor, el robo y el equipo de malotes que entra en la casa del protagonista y coincide con la familia… Un clima intrigante que se rompe con la pelea entre La Roca y su supuesto amigo y el estallido de acción. Una aceptable pelea, por otro lado. Momentos correctamente rodados y oportunos deus ex machina para salvar al protagonista. Montaje acelerado.

Tenemos a unos malos muy violentos y que no se andan con contemplaciones (como demuestran en la entrada al edificio o apoderándose del centro de control situado a un par de kilómetros del rascacielos, esto último con suma facilidad, y controlando todo el entramado desde allí con más facilidad aún, lo que resulta irrisorio como medida de seguridad), siempre que no se trate de algún miembro de la familia protagonista, que en ese caso la cosa cambia… No siempre les hace falta ser tan bruscos, pero, claro, si no, no imponen…

 

 

La cosa comienza a desquiciarse pasado el primer tercio, la fase de planteamiento. Si en “Jungla de Cristal”, Bruce Willis se encontraba en una situación límite repentinamente, aquí Johnson está fuera de ella y debe entrar… Así que, con su pierna ortopédica, sube a una grúa que se eleva varios cientos de metros del suelo y nos dedica el momentazo de la película saltando desde ella al edificio, alejado otros varios cientos de metros… Entretenida escena. Nada excesivamente complicado para un tipo con las piernas de La Roca… Y menos aún si una es ortopédica.

 

 

Él es como un MacGyver atiborrado de esteroides y algo brutote. Se salvará de la misma manera al menos 7 veces, una reiteración desesperante (el pobre colgando de distintas cornisas, algunas veces agarrándose a algún cable o elemento salvador, otras a los quicios gracias a esos brazos, que son como pantorrillas de tiranosaurio, o bien gracias a su pierna ortopédica, que sirve para todo), y le veremos hacer mucho ejercicio, sin lugar a dudas.

Y hablando de reiteraciones… Se les saca partido a los “puentes”, ya sean hechos grúa o con derruidos elementos… una situación que no para de aparecer, por lo que los momentos de suspense se avisan de antemano…

 

 

 

Tiroteos, explosiones, traiciones sorpresa que no lo son tanto, una relación pasada indefinida, un chino que anda raro… con estos ingredientes se forma una cinta de acción. Lamentablemente, esas pausas interrumpiendo las aventuras y brincos de La Roca con otras escenas corta el rollo y el ritmo (las de los polis, donde a veces ella no parece de fiar poniendo peros a todo, por ejemplo).

El arco dramático de nuestro protagonista es confuso, difuso, quizá inexistente. No queda muy claro el sentido de la secuencia introductoria en la que pierde la pierna, más allá de dar credibilidad a su comportamiento heroico posterior. Su inseguridad ante la presentación que debe hacer ante su jefe es lógica: su trabajo en una micro empresa con un proyecto complejo que sería otorgado a una de las potentes en casi todos los casos, sería un impulso a su carrera profesional, por lo que es suficiente motivo para tenerla, más que achacarla a lo sucedido diez años antes. Vive feliz con su familia, es un padre amoroso que habla de pandas y zoológicos con sus hijos y quiere mucho a su mujer, que fue su enfermera en la rehabilitación… otro vínculo con el pasado.

Una familia que se separará por mala suerte, pero a la que la suerte también reunirá… La mujer está interpretada por Neve Campbell, a la que se da cierto protagonismo también en la acción, para que no se diga…

 

 

Se supone que veremos un periplo en nuestro protagonista donde tendrá una redención y superación, no logrando su propósito profesional actual, sino demostrando que el que tuvo retuvo y que, a pesar de sus limitaciones, sigue siendo capaz de resolver cualquier situación de riesgo y rescatar a quien sea. Sacando recursos de sus mencionadas limitaciones (esa pierna ortopédica que sirve para todo). La recuperación de lo perdido.

Hay mucho guiño tecnológico, como descripción de nueva sociedad, desde la primera broma con el móvil de la mujer, que no le funciona y La Roca lo arregla reiniciándolo, cebo para un eco simpático en la conclusión. También la tecnología del edificio, así como las cámaras de seguimiento que están por todas partes y las que parecen grabar y televisar todo cuanto ocurre… Lo ciudadanos pegados a su móvil captando cualquier cosa que pueda suceder, la tablet clave para acceder al edificio…

Lo apagué y volví a encender”.

 

 

Por lo demás, mucho tópico y recursos mil veces vistos, así como los habituales trucos e incoherencias. Esos malotes que no pueden matar al millonario chino, pero le disparan con miedo a darle donde sea… Un chino que al menos sí controla ciertas puertas que dan acceso a sus recintos más privados, algo lógico tras delegar toda la seguridad en el exterior, que es absurdo como comenté, sin apenas protección… Con todo, esto sí se explicará (un detalle).

No entendemos por qué no se hacen copias con la vital información que posee el chino… Tampoco queda muy claro por qué no las lanza a la opinión pública o policía (todas o alguna) para evitar el chantaje o la extorsión que pretenden sobre él… Lo que está claro es que en el tercio final los villanos han perdido el factor sorpresa con el que podían conseguir algo… Eso sí, los villanos se las piraban sin más sin conseguir nada, pero haciendo tiempo en la azotea por si acaso con la hija del protagonista… Lo simpático es que no todos los villanos mueren.

 

 

Tras otra escena de acción y suspense donde la pierna ortopédica salva a La Roca, logra abrir la puerta donde se esconde el chino… pero luego tarda varios minutos en volver para entrar por ella… Bien. La pierna ortopédica impedirá que caiga al abismo mientras intenta volver al edificio para entrar por la puesta que ha abierto. A todo esto, el chino sólo decidirá cerrar la puerta de nuevo, apretando un miserable botón, cuando nuestro protagonista haya vuelto y se tome un respiro tras tanta tensión, fingiendo otro suspense y dándole tiempo para entrar… gracias a su pierna ortopédica también, por supuesto…

Además, las aventuras acontecen en un edificio que tiene un sistema antincendios que tarda medio segundo en apagar el fuego extendido por buena parte del mismo, pero que no logró mitigar el inicial provocado en una sola planta durante los minutos en los que los villanos querían hacerse con el control… todo muy oportuno…

Si bien siempre es una satisfacción poder citar a “La Dama de Shanghai” (Orson Welles, 1947), casi siempre referida a su final de espejos, la idea se está convirtiendo en un cliché demasiado utilizado y sin especial sentido, como es el caso aquí en el clímax.

 

 

 

 

Una película, en definitiva, que quizá distraiga a los amantes del género, pero estereotipada, previsible, saqueadora de los referentes mencionados y con bastantes torpezas.

 

 

sambo

There are 2 comments on this post
  1. Rojo4
    octubre 28, 2020, 10:26 pm

    ¿Cómo? ¿La gran revelación no es que el chino que anda raro, anda raro porque le han puesto la pierna que le falta a La Roca?

    – Buenas tardes, tengo el guión, míralo.
    – Qué bien, tengo ganas de empezar a rodar esta mezcla de Die Hard y el coloso en llamas.
    – ¿No era una adaptación del inspector Gadget? Ooops.

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