CINE

 

 

 

 

 

La actriz confesó en una entrevista a The New York Times en el Festival de Toronto que tiene varios papeles de los que se ha arrepentido, y sorprendió la mención a “Criadas y señoras”, el drama antirracista que protagonizó en 2011. Su crítica o su repentina lucidez al respecto, tiene que ver con que la película parece querer elogiar y valorar más a las mujeres blancas que ayudaron e impulsaron las relaciones y convivencias raciales que poner el énfasis en las verdaderas heroínas de la historia: las criadas negras.

“Conozco a Aibileen. Conozco a Minny. Ellas son mi abuela. Ellas son mi madre. Y si haces una película con esa premisa, quiero saber cómo se sienten al trabajar para los blancos y criar sus hijos en 1963, quiero saber cómo se sienten al respecto. Nunca vi eso en el transcurso de la película«.

También reflexionó sobre la dificultad y el sacrificio que supone ser líder y faro de esperanza para las mujeres negras gracias a su posición, teniendo que lidiar con su vida personal como cualquiera, pero que no renuncia a tal función ni quiere desaprovechar esa opción.

En cualquier caso, considera aquel trabajo una buena experiencia en la que conoció a mucha gente con la que conserva la amistad y un grato recuerdo de todo el elenco.

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