TEATRO

 

 

 

 

 

Os contábamos aquí el nombramiento del nuevo director del Teatre Lliure, Carlos Martel Bayod, el final de un culebrón que se desataba meses atrás con la dimisión de Lluís Pasqual, quien ya tiene un nuevo proyecto teatral que dirigir, como os explicábamos aquí.

Martel Bayod ha iniciado su etapa al frente de la prestigiosa institución teatral anunciando la cancelación de un espectáculo controvertido, ‘Mount Olympus’ de Jan Fabre, que estaba programado para junio.

La institución ha publicado una carta dando a conocer unas directrices maestras para su mandato, que llevan a esa decisión:

«TRANSPARENCIA
De acuerdo con la voluntad de llevar a cabo una gestión con la máxima transparencia también en el área económica, más allá de lo que establece la normativa a la que está sujeto el Teatre Lliure como fundación privada, la nueva dirección publicará la información de las cuentas anuales del Teatre Lliure durante su mandato, incluidas las retribuciones, dietas e indemnizaciones de sus cargos directivos.

LIMITACIÓN DE LAS RETRIBUCIONES ARTÍSTICAS
Se establecerán unos límites de retribuciones para los creadores que intervengan en las producciones propias de la programación del Teatre Lliure, en función de la sala y de cada categoría artística.

RECEPCIÓN DE PROYECTOS ARTÍSTICOS
Se habilitará una nueva plataforma vía web para la recepción de proyectos artísticos, garantizando la recepción y el estudio de todas las propuestas recibidas por parte de la dirección artística y del comité de programación. Se dará respuesta a todas las propuestas en un plazo establecido.

CANCELACIÓN DEL ESPECTÁCULO MOUNT OLYMPUS
En consonancia con las líneas programáticas incluidas en el proyecto de la nueva dirección (expresada en la voluntad de un teatro donde la redistribución de recursos y la concepción de un cambio de modelo social pueda realizarse de la manera más ética artística y humanamente), la función del espectáculo ‘Mount Olympus’ ha quedado cancelada. Las entradas adquiridas para esta función serán devueltas a todos sus compradores en los próximos días».

Pero, ¿qué ha pasado para que se tome esta decisión?…

Pues, una vez más, las denuncias: ‘Mount Olympus’, la performance teatral de 24 horas de duración que Jan Fabre presentó en Madrid el año pasado (con mucha polémica por el contenido, que incluía prácticas sexuales explícitas en escena), se ha puesto en el disparadero a tenor de las denuncias de abusos de poder y acoso sexual vertidas a su director, Jan Fabre, por parte de antiguos integrantes de Troubleyn, la compañía del realizador teatral, y que fueron enviadas a una revista de arte, ‘Rekto: verso’.

 

 

Ante estas acusaciones que llegaban al Lliure, una institución que ya sabe por propia experiencia qué es eso de la presión de los lobbies y que había programado ‘Mount Olympus’, y el anuncio activista en contra de esta representación que la plataforma #NoEsCultura refería en un comunicado, la nueva dirección ha preferido cancelar el espectáculo.

El comunicado de la plataforma decía así: “A raíz de las denuncias de abuso de poder, malas praxis, acoso sexual y comportamientos sexistas que 20 ex trabajadoras y ex empleados de la compañía Troubleyn han interpuesto contra su director, Jan Fabre, nos vemos con la obligación de preguntarnos qué hay que hacer, como profesionales del teatro o como espectadores, ante una situación que consideramos inaceptable.

Esta situación, además, se ve agravada por el hecho de que, en Cataluña, el festival Temporada Alta programó ‘The Generosity of Dorcas’ el pasado 25N (día internacional contra la violencia de género) y que el espectáculo ‘Mount Olympus’ se representará en un teatro público, el Teatre Lliure, el próximo 15 de junio; ambas obras dirigidas por Jan Fabre.

Consideramos que las denuncias contra Fabre son muy graves y que las víctimas y testigos merecen nuestra protección y presunción de inocencia, la cual, desgraciadamente, sólo se reserva a la persona denunciada. No creer los hechos narrados por estas 20 personas en una situación de gran vulnerabilidad es hacer el juego al falso mito de las denuncias falsas, seguir alimentando la no credibilidad de las víctimas y generar un ambiente de impunidad para los futuros agresores.

Hay una respuesta contundente. Los espacios de creación deben ser espacios seguros para todas las personas que trabajan. Se necesitan protocolos urgentes para evitar situaciones de acoso. Hay que abandonar el paternalismo que considera que una actriz, bailarina o profesional de cualquier disciplina, no sabe diferenciar las indicaciones del director de un acoso. Es necesario que nuestra cultura, nuestras instituciones culturales (especialmente las públicas) y nuestro tejido cultural (desde creadores programadores) dejen de amparar y hacer el juego al abuso en todos sus aspectos.

Es por este motivo que la plataforma #NoÉsCultura organizaremos una jornada reivindicativa el mismo día de la representación, el 15 de junio, para hacer de altavoz de las denuncias a Jan Fabre, para poder reflexionar y buscar soluciones conjuntamente, para celebrar y demostrar que la solidaridad nos hace más fuertes.

El acto se hará se cancele o no el espectáculo ‘Mount Olympus’ en el Teatre Lliure. Esto lo dejaremos en manos de la responsabilidad moral y política de las personas encargadas de su representación. Porque la finalidad de esta carta, el objetivo que perseguimos con ella y con el acto que preparamos, es abrir el debate en el seno de la cultura de nuestro país. No creemos que una cancelación que sea sólo estética y que no sea fruto de la reflexión profunda sirva para avanzar en nuestros objetivos, porque:

El acoso #NoEsCultura
El abuso de poder #NoEsCultura
La violación #NoEsCultura
Perpetuar el racismo, el machismo o la LGTBfobia #NoEsCultura”

Pues bien, la decisión de cancelar la performance ya ha sido tomada (aunque la explicación en la carta del Lliure parece que se fundamenta más en un aspecto económico que moral).

Sólo queda por ver si, finalmente, la jornada reivindicativa se celebra y, más allá de eso, si los movimientos surgidos al abrigo del #MeToo van a suponer una hipercorrección de actitudes que no son deseables, claro, pero que, pasándose de frenada, como parece que estamos viendo con esta exacerbación de ánimos, podría propiciar la vuelta al puritanismo histérico, victoriano y de doble moral, a todas luces indeseable.

Que una cosa es estar a favor de los derechos de los individuos y estar en contra de cualquier abuso, y otra ejercer presiones extendiendo el manto de la sospecha con juicios mediáticos a personas conocidas (parte de los firmantes de la denuncia se mantienen en el anonimato), que vulnera a la práctica el derecho a la presunción de inocencia aunque se presuma protegerla. Y demasiadas veces hemos asistido a situaciones que responden, al final, a intereses personales.

Y, en cualquier caso, la persona y su obra son cosas distintas.

 

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