TEATRO

 

 

 

 

 

 

 

El 27 de marzo es el Día Mundial del Teatro. Es una jornada de celebración creada en 1961 por el Instituto Internacional del Teatro (ITI), a iniciativa del primer Director General de la UNESCO, Sir Julian Huxley, y del dramaturgo y novelista JB Priestly en 1948, justo después de la Segunda Guerra Mundial.

Y es que ese 1961 destilaba aires de cambio: la Comunidad Económica Europea estaba dando sus primeros pasos y aspiraba a convertirse en la institución que uniese a los países de Europa en lo económico, político y cultural, desterrando para siempre la posibilidad de una nueva guerra en el continente. Sin embargo, en agosto algo segó ese espíritu de cohesión: se empezaba a construir el muro de Berlín.

Aún así, o quizás precisamente por eso, la comunidad teatral quiso seguir con la celebración de ese día, resaltando la importancia del teatro como herramienta de progreso y construcción de una sociedad mundial pacífica, así que se decidió que su primera conmemoración oficial fuera el 27 de marzo de ese año, fecha de la inauguración oficial de la temporada de un recinto con un nombre muy ligado a ese espíritu: el Teatro de las Naciones en París.

 

 

 

El primer mensaje estuvo a cargo de Jean Cocteau, escritor y dramaturgo francés, que se expresaba así: «El Día Mundial del Teatro señala el momento de la impresionante unión entre lo singular y lo plural, lo objetivo y lo subjetivo, lo consciente y lo inconsciente y mostrará al mundo las extraordinarias criaturas que esa unión ha producido. La mayoría de los desacuerdos que existen en el mundo se deben al extrañamiento de las mentes por la barrera del lenguaje: el enorme y complejo mecanismo del teatro se ha establecido precisamente para superar de una vez esos desacuerdos y esa barrera. Ojalá que las naciones gracias a estas Jornadas Mundiales de Teatro se dieran cuenta de la belleza de los demás y trabajaran juntas en la empresa de la paz. Nietzsche dijo que las ideas que pueden cambiarle el rostro al mundo llegarían hasta nosotros en el vuelo de una paloma. Un teatro que no sea mera distracción puede ser un anclaje de la humanidad a la deriva. Los jóvenes del mundo saldrían mejores después de pasar por esta universidad viva y brillante, donde las conferencias tienen sangre y alma, y en la que las obras del ingenio humano se muestran con su fiereza original, sin diluirse en la clausura del estudio solitario«.

Toda una declaración de intenciones de la que el dramaturgo español Alberto Conejero ha dicho este año: «Yo quiero pensar, por qué no, que el Día Mundial del Teatro se celebra también al final de este mes por las Grandes Dionisias en Atenas, que tenían lugar en el mes lunar de Elafibolión, y que coincidía más o menos con nuestro actual mes de marzo; es entonces cuando el rumor de los ciervos consagrados a Ártemis (de ahí el nombre del mes en griego) se hacía más poderoso, los mares volvían a ser navegables y los campos y sembrados respiraban aliviados en la nueva luz; cuando el invierno, por fin, daba paso a la primavera y la ciudad celebraba al dios que nació dos veces. El mensaje de Cocteau no sólo fue el primero de este día tan especial para todos los que amamos el teatro, sino que sus sentidos me parecen hoy más oportunos que nunca. Porque la ‘universidad viva y brillante’ del teatro que nos decía Cocteau sigue egresando a mujeres y hombres más libres y más dispuestos a la duda, porque necesitamos, ¡y de qué manera!, gente dispuesta a dejar sus certezas en el guardarropa cuando llega al teatro y que no pueda recogerlas a la salida de la función porque éstas, sus certezas, ya no sean exactamente las mismas.»

Después de Jean Cocteau han escrito el mensaje del Día Mundial del Teatro por invitación del ITI figuras de talla mundial que han compartido sus reflexiones sobre el tema Teatro y Cultura de Paz: Arthur Miller (1963), Laurence Olivier y Jean Louis Barrault (1964), Pablo Neruda (1971), Luchino Visconti (1973), Eugène Ionesco (1976), Antonio Gala (1987), Peter Brook (1969 y 1988), Vaclav Havel (1994), Fathia El Assal (2004), Robert Lepage (2008), Dario Fo (2013) o Isabelle Huppert (2017), entre otros muchos.

Este año, el honor ha recaído en el dramaturgo cubano Carlos Celdrán. Del mensaje que ha preparado y que el ITI hizo público, queremos destacar estas bonitas palabras: «Cuando entendí que el teatro era un país en sí mismo, un gran territorio que abarca el mundo entero, nació en mí una decisión que también es una libertad: no tienes que alejarte ni moverte de donde te encuentras, no tienes que correr ni desplazarte. Allí donde existes está el público. Allí están los compañeros que necesitas a tu lado. Allá, fuera de tu casa, tienes toda la realidad diaria, opaca e impenetrable. Trabajas entonces desde esa inmovilidad aparente para construir el mayor de los viajes, para repetir la Odisea, el viaje de los argonautas. Eres un viajero inmóvil que no para de acelerar la densidad y la rigidez de tu mundo real. Tu viaje es hacia el instante, hacia el momento, hacia el encuentro irrepetible frente a tus semejantes. Tu viaje es hacia ellos, hacia su corazón, hacia su subjetividad. Viajas por dentro de ellos, de sus emociones, de sus recuerdos que despiertas y movilizas. Tu viaje es vertiginoso y nadie puede medirlo ni callarlo. Tampoco nadie lo podrá reconocer en su justa medida, es un viaje a través del imaginario de tu gente, una semilla que se siembra en la más remota de las tierras: la conciencia cívica, ética y humana de tus espectadores. Por ello, no me muevo, continúo en mi casa, entre mis allegados, en aparente quietud, trabajando día y noche, porque tengo el secreto de la velocidad«.

 

 

 

 

Queremos recordaros que con motivo del Día Mundial del Teatro, las salas preparan todo tipo de actividades: puertas abiertas, coloquios y descuentos interesantes a los que podéis acceder para celebrar este día especial, tan importante para todos a los que el polvillo de las tablas del teatro se nos metió muy adentro.

¡Viva el teatro!

 

 

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