CINE

 

 

 

 

 

 

Si la primera aparición de un actor, cuando sólo es un niño de 12 años, es dándole una contundente patada en la espinilla al “Rey del Rock”, es que no estamos ante un actor cualquiera.

Sí amigos, no miento, el debut de Kurt Russell fue dando una patada con saña a la espinilla de Elvis Presley en una prescindible peliculita llamada “Puños y lágrimas” en 1963, de Norman Taurog, que dirigió al mítico cantante en un buen número de títulos.

Russell sale, atiza a Elvis y se larga, previo pago… sin anestesia… Y es que Russell no deja indiferente.

Lo más curioso es que quizá como homenaje, recuerdo o agradecimiento, este viejo rockero del celuloide no se olvidó nunca del gran Elvis, y volvió a él de una forma u otra en su filmografía, primero con un telefilm dirigido por John Carpenter en 1979, encarnando al propio cantante, en lo que sería la primera colaboración de este dúo mítico en los 80, y luego con un sangriento thriller llamado “Los reyes del crimen” (Demian Lichtenstein, 2001), donde se vuelve a poner el traje de Elvis, aunque sólo como disfraz para interpretar a un ladrón de casinos…

 

 

Aunque no sea un genio interpretativo, es un actor más que competente, capaz de dotar de carisma a todo tipo de roles, desde ingenuos panolis a villanos sin escrúpulos, pasando por antihéroes y héroes de una pieza… o muchas. Una apuesta segura para el cine de acción y entretenimiento que tuvo sus momentos de mayor apogeo en los 80.

Tengo especial cariño, porque son especialmente inolvidables, a sus antihéroes, entre los que debo destacar dos antagónicos, a mayor gloria, de nuevo, de John Carpenter.

El primero de ellos es el Jack Burton de “Golpe en la pequeña China” (1986), una surrealista mezcolanza de géneros (acción, fantástico, artes marciales, comedia…), absolutamente descacharrante y conscientemente absurda, que se ha convertido en cinta de culto, donde Russell interpreta a un antihéroe que no hace absolutamente nada bien durante toda la película salvo en un arranque de fortuna al final. Nadie sabe por qué le llevan a todos lados en esa aventura ni por qué les resulta indispensable, ya que supone más un estorbo bienintencionado que otra cosa, pero no puedes evitar troncharte, especialmente porque Russell nunca cae en la caricatura. Sólo alguien con mucho carisma podía sacar así adelante ese papel.

El segundo es, quizá, el que le lleva a los altares de los fans del cine de acción de culto. Su Snake Plissken es el paradigma del antihéroe de acción ochentero, que luego ha tenido infinitos imitadores. Uno de los grandes referentes del género y de ese aspecto en concreto. Disfrutamos de él por partida doble en dos estupendas películas. “1997: Rescate en Nueva York” (1981) y “2013: Rescate en Los Ángeles” (1996)… Quién sabe, quizá ese parche en el ojo fuera un homenaje a John Ford o Raoul Walsh, admirados por Carpenter y, seguramente, también por el propio Russell…

 

 

No terminan aquí las colaboraciones con John Carpenter, del que fue actor fetiche, como he comentado. ¿Cómo no recordar “La cosa” (1982)? Una de las mejores cintas de terror moderno que actualizaba “El enigma de otro mundo” (Christian Nyby) realizada en 1951, producida (y con mucha mano en la dirección), por el imprescindible Howard Hawks, uno de los directores adorados de Carpenter.

Un clásico del cine de acción ochentero, ha participado en títulos tan conocidos de esos años como “Tango y Cash” (Andrei Konchalovski, 1989), una de esas películas emblemáticas del cine de la década de los 80 que lo unió a otro mito de la época, Sylvester Stallone.

Del mismo modo, podemos disfrutarle en títulos tan estimulantes, aunque algunos sean menos conocidos, como “Silkwood” (Mike Nichols, 1983), “Falsa seducción” (Jonathan Kaplan, 1992), la poco valorada “Conexión Tequila” (Robert Towne, 1988), “Llamaradas” (Ron Howard, 1991), “El milagro” (Gavin O’Connor, 2004) o la entretenidísima “Stargate, puerta a las estrellas” (Roland Emmerich, 1994), de la que guardo gran cariño de cuando la vi en el cine y que ha dado para una exitosa serie de televisión. También le vimos en una de las primeras obras del imprescindible Robert Zemeckis, “Frenos rotos, coches locos” (1980), o el remake de “Abre los ojos” (1997) de Amenábar, que en América titularon “Vanilla Sky” (Cameron Crowe, 2001).

Mención especial quiero hacer a “Breakdown” (Jonathan Mostow, 1997), un ejercicio hitchcockiano que descubrí a regañadientes un día que fuimos al cine en familia, al ser elegida sin mucho consenso, y que nos satisfizo a todos, dejándonos un gran sabor de boca. Una película que mereció mayor éxito, muy recomendable.

El western, género que ahora no está de moda a pesar de ser el más completo de la historia del cine, ha sido frecuentado con cotidianeidad por Russell. Género en el que ha protagonizado varios títulos, tanto al inicio de su carrera como después. ¡Incluso puso de nombre a su hijo Wyatt en honor al mítico Wyatt Earp!

Así llegaron “Tombstone: La leyenda de Wyatt Earp” (George Pan Cosmatos, 1993) o las recientes “Bone Tomahawk” (S. Craig Zahler, 2015) y “Los odiosos ocho” (Quentin Tarantino, 2015).

Con Tarantino rodó también la especial “Grindhouse: Death Proof” (2007), con lo que parece haberse sumado a la compañía estable del director, para regocijo nuestro, encarnando a un villano inolvidable. Esto se confirmó con su breve presencia en la excelente «Érase una vez en… Hollywood» (2019).

Por fortuna, últimamente parece estar de moda, en roles más secundarios generalmente, pero apareciendo en algunas sagas de éxito y proyectos notables, como los mencionados con Tarantino, la adrenalítica y muy entretenida séptima entrega de la saga “Fast and Furious” (James Wan, 2015), también en la octava de F. Gary Gray en 2017, o su presencia en la segunda parte de “Guardianes de la galaxia” de 2017, dirigida de nuevo por James Gunn.

Russell es jodidamente americano. Americano de pura cepa. Rock, acción y western.

Tiene una de las relaciones más estables de Hollywood con la plastificada Goldie Hawn, juntos desde 1983, con la que coincidió en “Chicas en pie de guerra” (Jonathan Demme, 1984).

Kurt Russell ha sido etiquetado en el cine de acción, pero en realidad es un actor muy versátil y polivalente, poseedor de un carisma fuera de toda duda, solvente en todo tipo de géneros, como bien ha demostrado, ya sea drama, acción, ciencia ficción, thriller, western, comedia…

Más de 50 años de carrera a sus espaldas y en plena forma. Larga vida a Kurt Russell y que nos siga dando alegrías.

 

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