TEATRO

La tarde del pasado 16 de septiembre, en la cuenta de Twitter de Jesús Cimarro, director gerente de la potente productora «Pentación Espectáculos», se anunciaba, con unas sentidas palabras, la noticia del fallecimiento de Kathleen López Kilkoyne, subdirectora en la empresa y una gran mujer del teatro: “Hoy nos ha dejado una persona excepcional, una profesional de las Artes Escénicas, en definitiva, una gran persona. Te echaré mucho de menos, querida Kathleen. Descansa en Paz.”
Desde entonces, la familia del espectáculo en España (actores, directores, entidades como RESAD y demás profesionales vinculados a las tablas) iba haciéndose eco del fallecimiento de López (hasta 500 mensajes explicaba a EFE el domingo un compungido Cimarro) que desarrolló su labor en la escena española con maestría y desde sus inicios en lo más bajo del escalafon: comenzó como técnica y tramoyista, como se hacía antes en la escena, y llegó a lo más alto de la gestión en el mundo del teatro.
Cimarro, que preside la Asociación de Productores y Teatros de Madrid y la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas, entre otras responsabilidades, explicaba a la agencia de noticias que era Kathleen quien llevaba las riendas, por sus múltiples ocupaciones de responsabilidad: “la jefa”, la llamaba, reconociendo su apoyo inestimable a los mandos de «Pentación».
Kitty, como la conocían sus muchos amigos, nació en Santander y, por parte materna, era de origen irlandés.
En el medio Regiondigital.com se pasaba revista a su larga y fructífera carrera: En 1990 comenzó a trabajar en «Pentación», la empresa que en 1988 formaron varios profesionales del teatro, como José Luis Alonso de Santos, Gerardo Malla, Rafael Alvarez El Brujo y Cimarro.
En esa primera etapa de la empresa estuvo diez años. En 2000, llegó a ser gerente de la compañía y directora del departamento de Distribución. Después pasó a ser la gerente del «Teatro de la Abadía» con José Luis Gómez, donde estuvo hasta 2003.
Tras dejar «La Abadia», ocupó el cargo de directora adjunta del Centro Dramático de Aragón, donde estuvo un año y medio. En 2005 volvió a «Pentación», como subdirectora.
Tenía en su haber una gran sensibilidad que volcaba en numerosos montajes, donde imprimía todo su conocimiento y pasión por el mundo teatral (era poseedora de diversas titulaciones especializadas en gestión y producción), aparte de haber transmitido ese saber hacer dejando huella en el devenir de las programaciones de teatros (Bellas Artes y La Latina) y el festival en el que «Pentación» tenía responsabilidades: el Internacional de Teatro Clásico de Mérida, donde, precisamente en esta última edición, Tina Sainz (actriz en Fedra, dirigida por Luis Luque) la homenajeaba en el previo al estreno con unas bonitas palabras: “Kathleen es la turbina imprescindible para el funcionamiento de este festival«.
En su cuenta de Facebook, «Pentación» también daba la triste noticia mencionando el lugar y hora del funeral, que se celebraba el 16 de septiembre por la mañana, en el Tanatorio de San Isidro de Madrid, y por el que pasaron numerosísimos compañeros del mundo artístico.
Una mujer querida y valiosa que deja un gran hueco en la familia del teatro.
Descanse en paz.






