MÚSICA
9/10
Una banda indispensable en la historia del Rock. Un clásico absoluto. Estamos en los albores del Rock duro, de hecho Cream es pieza clave, la última, antes de la aparición del Hard Rock. Uno de los grupos que sentaron sus bases. Y tan clave, no hay más que recordar… y para ello os dejo este articulito.
Eran los más grandes, el gran referente, los dioses de la época. No había nadie mejor, ninguno tocaba como ellos, la crème de la crème… Ellos lo sabían y así se consideraban. ¿Cómo iban a llamarse de otra forma?
Allí, en el Reino Unido, donde se movía la música a un ritmo fulgurante, una ebullición de talento, transgresión, ambición e innovación como pocas veces se había dado, revolucionaron los escenarios y pusieron todos los focos sobre ellos, incluso los de los talentos de otras latitudes. ¡Qué se lo digan a Hendrix!
Endurecieron el Blues, le regalaron riffs potentes en ritmos pesados, iniciaron lo que terminarían definiendo los Zeppelin, Purple o Sabbath. Los guitarristas de esas bandas tienen a “Cream” como uno de sus grandes referentes, reconocida influencia, algunos incluso fueron teloneros, como los Purple. Tony Lommi y su devoción por dicha banda, Jimmy Page y su amistad con Clapton, al que sustituyó en “The Yardbirds”…

“Cream” y su duelo con la banda de Hendrix, admirador irredento de Clapton, “The Jimi Hendrix Experience”, son esenciales en la evolución de una música rica en matices y estilos, el Rock, el Rock duro. Ellos son el umbral hacia otra cosa. Ya se intuye ese Hard Rock que vendría, pero aún la esencia misma de su sonido era Blues.
Trío compuesto por verdaderos referentes de sus instrumentos, de los de verdad, sin necesidad de efectismos ridículos, podemos considerar a “Cream” el primer supergrupo, esas bandas compuestas por virtuosos, con verdadero éxito, dando razón de ser a ese tipo de proyectos.
Era una nueva época, el tiempo era suyo, Clapton era una deidad. Pioneros y reyes del mundo con sus instrumentos como armas de creación masiva. “Clapton is god”.

La exhibición de Clapton es tremenda a lo largo de todo el disco o, por supuesto, en esos ejemplos donde se disfrutaba de la verdadera esencia de la banda, los directos, como en “Spoonful” o “Crossroads”. Qué decir de Ginger Baker en la batería y sus memorables solos en vivo, como escuchamos en “Toad”. El bajo de Jack Bruce sosteniendo la base que luego decoraba con su voz para rematar la genialidad…
Son autores de varios clásicos en su corta trayectoria, por supuesto, “Sunshine Of Your Love”, “White Room”, pero el gran legado fue su estilo y la marca de su virtuosismo, eco imperecedero de una transición musical esencial.
Sus legendarios directos, de eternas fases instrumentales, eran colocones lisérgicos para un público tan impactado en una época de revoluciones y cambios como ávido de nuevas experiencias y sonidos. Libertad creativa, libertad de ritmos y armonías, instrumentos saliéndose de los estrictos caminos convencionales sin abandonar nunca la senda.
La audiencia entraba en éxtasis sin reparar en la duración de los temas, que se alargaban hasta la extenuación o la arbitrariedad de los músicos, despertando entonces de un embrujo de muchos decibelios. Eran auténticos acontecimientos.
La orgía de libertad, desde el Pop y el Rock, era imparable en aquellos 60, un psicodélico colorido de melenas, lascivia, sudor y evasiones instrumentales. Los nuevos tiempos.
Este es su disco de referencia, lanzado en el 68, el más exitoso de la corta trayectoria de la banda, que no llega a tres años: Los otros fueron “Fresh Cream” (1966), “Disraeli Gears” (1967) y “Goodbye” (1969).
Este es un disco doble, con el primero en estudio, nueve esplendorosos temas, y el segundo dejando un pequeño apunte de sus directos con cuatro temas extra. Es, precisamente, con la banda en directo donde descubrimos la verdadera dimensión de este bandón. Sonido rotundo, virtuoso.
Eric Clapton en la guitarra, Jack Bruce al bajo y en las voces y Ginger Baker en la batería.


–White Room: Iniciamos con uno de los grandes hits de la banda. Un tema que se inicia con la solemnidad de un Western de Sergio Leone para dar paso a un Rock blusero. Batería y guitarra suenan realmente sabrosas. Sonido exquisito y una gran melodía definen el tema. Temazo. Lirismo agudo entre las estrofas. Wah wah que intruduce Clapton oportunamente, añadiéndolo al acompañamiento en las nuevas estrofas. Trabajazo de batería, que luce con luz propia. Clapton cada vez más presente. Hiriente. Lirismo agudo de nuevo. La introducción solemne del inicio regresa como transición. Voz y guitarra con wah wah en armonía al iniciar la segunda parte de la canción. Tercer lirismo agudo. La solemnidad del inicio de nuevo en una repetición de fases enormemente gozosa. Todo cíclico. Clapton marcándose un solaco para despedirse con un desfase junto a la batería de Baker, que en directo era tremendo. Sensacional.
–Sitting On Top Of The World: Un inicio puramente blusero con ese riff y esos rasgueos de la guitarra junto a la base de ritmos, sensual y rica. Muy Blues. Clapton gozándolo. La voz también sigue esa onda marcada en las estrofas. Suave guitarra de base y apuntes en punteos salpicando la línea vocal. Tema lento. Magníficos los juegos en los ritmos. Aumentamos la intensidad, aunque en la misma línea. Los platos son un elemento para el disfrute de la percusión en el tema. Solo de Clapton muy bueno. Buenísimo. Electrizantemente blusero. Armonía de guitarra y voz para la parte final, un clímax potente lleno de feeling que se va desvaneciendo. Una gozada.
–Passing The Time: Un tema que se inicia con coros y ritmos más vivos. Hay algo más luminoso en ese inicio de batería muy libre que pasa a convertirse en una tonada muy lenta, muy Beatles, casi una nana. Lo enérgico desaparece. Cantada a coro o voces dobladas. Arrancada rockera, discordante, con unas voces casi a contrasentido y por libre… Los ritmos, riffs y batería haciéndose con todo. Locura y frenesí psicodélico muy de la época. El bajo de Bruce dándolo todo. Desvaneciéndose para un nuevo contraste, la suavidad de nana con tecladito, violín… Un tema que rezuma pura ilógica y libertad creativa con esos desvanecimientos e “incoherencias melódicas”.
–As You Said: Acústicas, Charlie, ritmo creciente, melodía definiéndose. Así es el estupendo comienzo del cuarto tema. Entrada de voz, todo muy desnudo, acústico. Violonchelos incorporándose al acompañamiento con las estrofas. Voz aclarando la melodía. Repite estructura. Transición de chelos y acústica. Distorsiones vocales como contrapunto psicodélico a la desnudez general. La voz aclarándose hacia el agudo de nuevo. Gran melodía de acústica. Un tema particular, pero que me gusta bastante.
–Pressed Rat And Warthog: Una trompetita que decora la base de bajo y batería, da comienzo al tema. Estrofas habladas con la base de fondo. Ritmos cambiantes con la batería gozándolo. No es un Rap, pero tiene algo de relato musicalizado. También tenemos la intervención de una flauta que, como la trompeta, la toca Felix Pappalardi. Trabajazo del bajo de Bruce. Poderoso. Clapton entrando al final con un auge apoteósico. Frenesí final. Breve y gozoso. Merece la pena por ese final.
–Politician: Arrancamos con un riff blusero. Punteos también bluseros, con guiño rockero… Estrofas muy bluseras también. Una canción rica en ritmos, bastante juguetona. Riff por un lado, punteos y apuntes por otro. Rasgo del grupo. Solo de Clapton, doblado, haciéndose armonía a sí mismo. Dos solos distintos a la vez, coincidentes a veces. Es un gran momento instrumental. Puro Blues eléctrico. El regreso de Bruce a las voces da conclusión al tema, que nunca olvida su acompañamiento blusero.
–Those Were The Days: Un rock blusero de ritmos ricos con sus toquecitos de producción. Estrofas sucediéndose con agilidad. Tiene un desarrollo más convencional que temas anteriores. Agudos y coro en el estribillo, que tiene un toque medieval muy agradecido. Cambio de ritmo para el solo de Clapton. Acelerado. En el regreso a las estrofas nos encontramos con un tono más agresivo, con algún coro. Bajo acelerado dando el contrapunto contundente. La repetición del estribillo concluye este corto pero gratificante tema.
–Born Under A Bad Sign: Versión del tema que en 1967 dio título al segundo álbum de Albert King. Un Blues marcado por la guitarra, presentando estrofas muy negras. Blues eléctrico. Fantástica base y los apuntes de Clapton. Ricos ritmos, como siempre. El riff de guitarra siempre de fondo. Punteos bluseros apareciendo durante todo el tema. Solo blusero. Tema más clásico o convencional. Constantes armonías de la guitarra punteando. Un tema exquisito.
–Deserted Cities Of The Heart: El tema que cierra el disco en estudio tiene ritmos más ligeros, estrofas más vivas y muchas acústicas. Transición rítmica con apuntes líricos. Solo de eléctrica rompiendo la estructura, acelerándose todo. Soberbia la energía del trío en esta fase instrumental. Volveremos a la estructura inicial para un buen final que sube en intensidad. Aceptable melodía rítmica. Una canción que desprende energía. Una rúbrica perfecta.
Live at the Fillmore
–Crossroads: Tema de Robert Johnson que Clapton hizo suyo. Tiene un solo de guitarra que, para muchos, está entre los mejores de la historia. Riff blusero-rockero clásico. Clapton lo goza con el solo y Baker con la batería acelerándose. El bajo de Bruce no se queda atrás, por supuesto. Frenesí instrumental entre las sencillas estrofas. Otra estrofa y nuevo arranque instrumental frenético para nuestro deleite. Aquí, en los directos, se les disfruta mucho más. Estrofa final. Endureciendo un Blues.
–Spoonful: Un Blues tranquilo, llevando al directo el tema de Willie Nelson del que los “Cream” ya publicaron su versión de estudio en el “Fresh Cream” de 1966. Sosegado inicio o intro. Apuntes bluseros de guitarra. El bajo da la atmósfera, la guitarra decora. Bien cantada. Tremendo el bajo en el riff, pesado y contundente. Variaciones de batería, maravillosas. De nuevo creciente paroxismo instrumental. Flipando los tres músicos, luciendo cada uno, perfectamente integrados. Larga fase instrumental. Riquísimos y variados cambios de ritmo, de base. Exhibición instrumental. Del paroxismo al mimo. Tienen momentos realmente geniales. Maravillosa recuperación de la melodía del tema al final para concluirlo. Son 10 minutos, de los más de 16 que tiene el tema, instrumentales.
–Traintime: Armónica blusera y ritmos muy sureños, como de viejos lugareños del oeste americano. Bruce en la harmónica. Una canción desnuda, de estrofas, batería y armónica.
–Toad: Vuelve Clapton para comenzar el tema. Riffs y rockeroblusera intro. Su aparición es testimonial, eso sí. Una composición de Baker, que se luce con un solaco de batería en un tema de otros 16 minutos.
Un disco esencial, uno de esos trabajos que a su indiscutible calidad musical añade su importancia histórica, ya que es un punto de inflexión en la historia de la música, del Rock, del Blues, que además regala el disfrute de la banda en estudio y en vivo. Para todos los melómanos y sibaritas musicales, es un trabajo de esos que no pueden faltar en ninguna colección.

9/10





