CULTURA

 

 

 

 

 

 


Es uno de mis pintores favoritos, porque retrata como nadie la luz de Levante tal como la recuerdo en mi infancia (salvando las épocas, claro).

Ahora, en el año del 160 aniversario de su nacimiento y del centenario de la muerte de Joaquín Sorolla (Valencia 1863-Cercedilla, Madrid, 1923), tenemos la oportunidad de ver, en el Palacio Real de Madrid, la presencia material de cuadros, en una selección exquisita de 24 pinturas originales del pintor, muchas de ellas de colecciones particulares y apenas vistas antes.

Pero, además, se puede disfrutar de los nuevos tipos de exposición que, utilizando los recursos técnicos de última generación, pantallas LED y realidad virtual, ofrecen al visitante una experiencia inmersiva en un espectáculo de imágenes en movimiento y sonidos que amplían e intensifican el efecto sensorial de la pintura y permiten viajar cien años atrás a la época del pintor.

Ninguna otra pintura podría prestarse mejor a esta fusión que la de Sorolla, que tiene en la luz y el color su principal soporte.

La exposición, comisariada por Consuelo Luca de Tena y Blanca Pons-Sorolla, se enmarca dentro de las celebraciones del centenario de la muerte del pintor.

La muestra, que se abre el 20 de febrero hasta el 30 de junio, está organizada por Light Art Exhibitions en coproducción con Patrimonio Nacional, el Museo Sorolla (la que fue su casa de Cercedilla) y la Fundación Museo Sorolla. 

No os la perdáis.

 

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