Crítica: LA CICATRIZ (1948)

Crítica: LA CICATRIZ (1948)

STEVE SEKELY





 Una auténtica joya, casi una pieza maestra, desconocidísima.
Original, divertida, sumamente irónica, bien dirigida, mejor fotografiada y muy
bien interpretada. La verdad es que pocos peros se pueden poner a esta cinta,
prueba del derroche de creatividad de la época dorada de Hollywood, donde
cuando menos te lo esperas encuentras auténticas genialidades.

Manteniendo toda la esencia negra tanto en forma como en fondo, «La
cicatriz
» es una rareza imprescindible. Con una trama retorcidísima y que
mantiene el interés desde el mismo comienzo, la propuesta derrocha originalidad
por los cuatro costados, una atmósfera malsana, un toque surrealista y una
historia repleta de giros e inteligencia.

Un delincuente recién salido de la cárcel huye al fracasar
su intento de robo junto a otros compinches. En su huida encuentra a un
psicólogo que tiene un extraordinario parecido con él, salvo por una cicatriz en
el rostro. Cuando las cosas se complican se planteará suplantarlo.
Protagonizada y producida por Paul Henreid, el Victor Laszlo de
«Casablanca» (1942), la tercera parte del triángulo amoroso de la obra
maestra de Michael Curtiz, y por Joan Bennett, que está espléndida en su papel,
nos encontramos ante una serie B con categoría de obra maestra. Con un
trasfondo realmente profundo, en contra de lo que se pueda llegar a suponer
siguiendo su delirante y “pesadillesca” trama, «La cicatriz» es un
retrato social descarnado, cínico y muy irónico, algo común a las grandes obras
del género.
El personaje que interpreta Henreid es sumamente inteligente, con
estudios de medicina y psicología, al encontrar a su doble, un psicólogo, también
verá una vía de escape, no sólo en su huida de la justicia, sino de su propio
yo. Como en los grandes títulos del cine negro todo el film está atravesado
por la sensación de fatalidad, que en su magistral conclusión acaba siendo un
tema esencial del mismo. El final del viaje de nuestro protagonista es un
viaje hacia la fatalidad del destino. Una vez que toma posesión de la vida del
psicólogo se siente a gusto en su papel, pero es evidente que no puede
renunciar a sí mismo. La presentación, claramente expresionista, del personaje
es maravillosa, con esas sombras y barrotes que entremezclan el blanco y el
negro.
El personaje de Bennett es el de una mujer con mucha
experiencia y sin muchos escrúpulos, nada remilgada y que se asusta más bien
poco.La presencia de la actriz es uno de los múltiples puntos que relaciona la película con el cine de Fritz Lang.
Henreid nunca ha sido un gran actor, pero hay que reconocer
que en esta película está realmente bien. Bennett está espectacular.
Dentro de ese derroche de imaginación y giros de guión
extraordinarios se esconde un retrato social escalofriante, como he comentado
anteriormente, pero es precisamente en los elementos usados para ese retrato y
crítica social donde algunos verán los principales defectos del film. El único
pero que se puede poner a la película es la falta de credibilidad o
verosimilitud, pero en realidad es una postura equivocada, porque es
precisamente eso lo que da sentido y profundidad al mensaje. «La
cicatriz
» es el retrato de una sociedad totalmente corrompida, superficial,
fría, sin apenas afectividad, ni sentimientos, una falta de empatía desoladora.
El retrato del matrimonio, de las relaciones, de la amistad, de toda la sociedad
es estremecedor.
La amistad está llena de traición, los compinches se
traicionan sin ningún escrúpulo, el matrimonio entre el psicólogo y su mujer está basado en la superficialidad, en la falta de sentimientos, de ahí que el
hecho de que nadie se dé cuenta del cambio de lado de la cicatriz en el
personaje central sea clave en dicho mensaje. Su mujer no se da cuenta, es
más, en un genial toque cínico, irónico, ésta le dice a su marido que «está muy
guapo esa noche…» Sus clientes, sus conocidos y amigos tampoco se dan cuenta
de nada, la gente ve pero ni mira, ni observa. Su amante tampoco se da cuenta,
lo descubre hilando cosas. El propio psicólogo está involucrado en asuntos
turbios.

Cuando el personaje de Henreid muere la gente pasa por encima y por
el lado sin prestarle atención, es un plano espléndido porque una persona se
tropieza con su cuerpo tendido, mira y pasa de largo, el resto le ignora… Son
montones de ejemplos, nadie se fija ni se preocupa por nadie, todo es
superficial y sin afecto, sólo en la relación entre los dos protagonistas, se
intuye algún sentimiento, dos personas machacadas por el mundo que parecen
querer intentarlo, pero la fatalidad hace que ese tipo de sentimientos sea
imposible. Hay una excepción, una mujer mayor, señora de la limpieza, a la que
vemos limpiando el suelo de rodillas, que se da cuenta de la diferencia, lo que
es bastante significativo (con intención social). El final es totalmente
desesperanzador, no es que el protagonista no llegue a su destino, es que ella
jamás sabrá que al menos intentó ir, que en realidad sí la quería. En
definitiva, alguna gente puede pensar que es inverosímil que no se den cuenta
de que la cicatriz ha cambiado de sitio, pero esa es precisamente la clave de
todo, que nadie, tristemente, se da cuenta de que la cicatriz cambió. La gente
se guía por las apariencias y la personalidad aparece cada día más anulada,
nadie se preocupa por lo que eres sino por lo que pareces. Crudo mensaje.

 

Todas las escenas
están espléndidamente rodadas, el robo es excepcional, por ejemplo, el uso de
las sombras, como se reflejan en los rostros las rejas, casi como presagio de
la celda en que se iba a meter el protagonista con ese robo, es ejemplar. El
final es impresionante, irónico, cínico, desolador y fatalista.

 

Ese sentido de la
fatalidad del destino, así como que la obra sea del género negro y la
presencia de Joan Bennett, remiten, en cierta forma, a Fritz Lang. Escenas como
el encuentro en el taller con los mafiosos cuando les llena la gasolina o
cuando trata de deshacerse del cadáver del psicólogo son dignas, no sólo de
Lang, sino también de Hitchcock.
Recomendada sin ningún lugar a la duda.

 

 

sambo

There are 8 comments on this post
  1. mayo 07, 2012, 2:43 pm

    Vaya basura

  2. mayo 07, 2012, 2:43 pm

    De blog, me refiero. Vaya basura de blog!"

  3. mayo 07, 2012, 3:44 pm

    Y esos dos comentarios… ¿qué son? ¿para animar la entrada?

    Pues no recuerdo haber visto esta película. Me la apunto a la lista, aunque no creo que la encuentre con facilidad. Ni que me la vayan a poner mañana en tve…

    Gracias MrSambo.

  4. mayo 07, 2012, 3:55 pm

    Nickenino, gracias por tus 2 aportes.

    Davizito. A ver qué te parece, de todas formas te he dejado la peli para que la veas al final de la entrada jejeje. Está entera.

  5. mayo 07, 2012, 4:01 pm

    Ahí va!!! No me había dado cuenta! jajaja.

  6. mayo 07, 2012, 4:03 pm

    jajaja para que veas que os mimo

  7. mayo 07, 2012, 7:39 pm

    La encontré en un colección de cine negro, en EL CORTE INGLÉS en el cajón de dvd rebajados a cinco euros.

  8. mayo 07, 2012, 8:00 pm

    Hola Joseph B Macgregor, yo la conocí por la colección de un periódico jajaja. El mérito no estuvo en encontrarla sino en decidirte a comprarla jejeje.

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