TEATRO

Cuando supe del montaje de ‘Què va pasar amb Bette Davis i Joan Crawford? (¿Qué paso con Bette Davis y Joan Crawford?), la señalé rápidamente para ir a verla. No podía entusiasmarme más. Dos grandes actrices: Carme Elias y Vicky Peña, con un referente cinéfilo de enjundia y la rivalidad entre Bette Davis y Joan Crawford durante el rodaje de la película ¿Qué fue de Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962, a partir de la novela de Henri Farrell), que retrata la despiadada confrontación de dos hermanas, Blanche y Jane Hudson, estrellas de Hollywood venidas a menos y sumidas en la desgracia desde que Blanche tuvo un misterioso accidente que la dejó postrada en una silla de ruedas al cuidado de su hermana. Desde ese momento viven juntas atormentándose mutuamente.
La rivalidad era tremenda. Dos actrices que se iniciaron en el cine mudo, que superaron problemas personales, dos divas con un carácter fortísimo en el dorado Hollywood, coincidentes en la posterior decadencia de sus carreras. Ambas conscientes de que esa cinta era su última oportunidad para relanzarse en una industria en pleno cambio, en la que no encajaban, empleándose a fondo y utilizando el odio como carburante, dirigidas magistralmente por el perspicaz (y sufrido) director. Son legendarios los encontronazos antes (se birlaron novios, se lanzaban pullas), durante (la Crawford, ya en su faceta de empresaria de Pepsi-Cola, instaló una máquina expendedora en el set y la Davis hizo lo propio con una de… Coca-Cola; en las escenas de violencia se emplearon a fondo), y después del rodaje (Crawford malmetió lo indecible tras la nominación de Davis por este papel, Óscar que consiguió Anne Bancroft por ‘El Milagro de Anna Sullivan’-1962, Arthur Penn- y que recogió… una pletórica y encantada Crawford).
Esta rivalidad, que fue comidilla en el Hollywood de la época, ha dado lugar a montones de reportajes, a una serie de televisión (‘Feud: Bette and Joan’, 2017) con Jessica Lange y Susan Sarandon, premiada con el Emmy a la mejor miniserie prime time, con la misma imagen promocional del film, que también reproduce el montaje teatral que os traemos (ya en su versión francesa), y a dos obras de teatro, una de ellas, la que nos ocupa.
¿Qué pasó en ‘Qué pasó…’?
La obra que escribió en 2008 el dramaturgo, actor, productor, escenógrafo y director de cine Jean Marboef, con un título que ya hace referencia a la película de Aldrich, se presenta mostrando algo que, en realidad, jamás ocurrió.
No hubo el intercambio epistolar que plantea el montaje, pero sí son ciertas las vicisitudes, anécdotas y personajes que, a partir de las cartas, ácidas y afiladas, tan elegantes como hipócritas y cargadas de mala intención, se recitan en el escenario. Una obra que se desarrolla en el camerino de ambas, donde vemos reinar a Elias y Peña (que, inexplicablemente, nunca habían trabajado juntas en escena), lanzándose dardos envenenados por intermediación de las misivas, disparando cargas de profundidad a través de las cartas a Bob (Robert Aldrich).
Las dos actrices reflejan las vivencias de las divas del cine, para las que su trabajo interpretativo pasa por encima de todo (familia e hijos incluidos), sus flirteos con el alcohol para sobrellevarlo, e intentan con todos los recursos a su alcance brillar más que la otra para lograr el ansiado Óscar (el tercero para Davis, que lo deseaba ferozmente para convertirse en la primera actriz en tenerlos, si bien logró ser la primera en tener diez nominaciones, el segundo para Crawford).
Sus poses son estupendas, altivas, arrogantes, aunque con ese punto dramático de soledad que planea por la escena. En un camerino que está siempre vacío, gélido, luces frías, mucho odio. La verdad detrás del glamour.
Lo que sí y lo que no
Pero, pese a una estupendísima caracterización que corre a cargo de Helena Fenoy y Marta Ferrer (habituales en el programa ‘Polònia’ de la autonómica TV3, donde abundan las imitaciones a personajes populares), a una magnífica escenografía (no sólo el camerino, sino los detalles de atrezzo, perfectos y glamurosos), excelente iluminación, con las brillantes luces del tocador o las más intimistas en otros momentos de soledad, un riquísimo vestuario que recrea perfectamente el espíritu de las dos divas cinematográficas y, por encima de todo, pese a la defensa de los papeles que hacen las dos actrices catalanas (que nos encantan, quizá más ágil y contundente Elias, si bien Peña levanta la ceja como nadie), el texto resulta algo pesado y el ritmo no logra el dinamismo de un duelo como el que se pretende recrear, lo que diluye la carga de mala leche del contenido epistolar.

Las actrices sólo se encuentran una vez, pero en un diálogo muy breve y casi esquemático, nada de batallas dialécticas. Lo que sí es fantástico es el hecho de ser una obra de pequeño formato, que hace que la proximidad con las actrices sea tremendamente cercana, pudiendo disfrutar de pequeños matices gestuales que enriquecen las pausas y los silencios, que permite percibir el dominio corporal en ese caminar por el camerino (majestuoso en Elías, poderoso en Peña).

Muy logrado el momento en el que Crawford recoge el Óscar en nombre de Bancroft, deleitándose sabiendo lo muy herida que se sentirá su archienemiga en ese instante… Y mención especial a esa voz over de Mario Gas (esposo de Vicky Peña) presentando la acción: “Dos mujeres de carácter en una industria dominada por hombres” (no le vimos la relación con la acción, aunque igual es un plus en este mundo tan de promover lo feminista). O esa “Los actores son personas que se hacen actores porque no se soportan”.
Un espectáculo de calidad en los distintos aspectos, pero algo decepcionante en su conjunto.
FICHA TÉCNICA
Fechas: Del 27 de febrero al 31 de marzo
Sala: Teatre Akademia, Barcelona
Género: Drama
Autor: Jean Marboeuf
Director: Guido Torlonia
Intérpretes: Carme Elias, Vicky Peña. Voz over: Mario Gas.
Escenografía: Sebastià Brosa, Paula Bosch
Iluminación: Alberto Rodríguez (AAI)
Espacio sonoro: Damià Martínez
Vestuario: Glòria Viguer
Producción: Sergi Galera






