WEST SIDE STORY (2021) -Última Parte-

WEST SIDE STORY (2021) -Última Parte-

STEVEN SPIELBERG

 

 

4/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alturas

Es una de las claves de la puesta en escena de Spielberg para la película, para definir todo lo que quiere contar, sus subtextos e ideas. Ese conflicto irresoluble, su origen y sus derivaciones.

Sobre ellas juega en la primera secuencia de la película, con esa grúa que flota, que sube y luego baja para presentarnos a los JETS.

Sublime presentación de los JETS. Sí, los JETS siempre estarán situados en el suelo, entre escombros, en catacumbas, talleres ocultos, sórdidos, escondidos entre escombros, ruinas. Abajo.

 

 

Ahora veamos cómo y dónde presenta a los SHARKS. Ellos sí trabajan, tienen sus casas, sus hogares. Su desarraigo es otro, como comenté. Aunque sus sueldos sean modestos y tengan que vivir muchos en un mismo piso, tiene un techo. Los veremos siempre en las alturas. En sus pisos altos, en los balcones, en las azoteas preparándose para la pelea…

Allí, en lo alto, en un balcón, aparecerá María contestando a la llamada de Tony, que por supuesto surgirá de abajo, tendrá que subir para alcanzarla.

 

 

¿Y dónde se presentará a Tony? ¿Qué se os ocurre para ser coherente con todas las ideas que se han ido exponiendo? Spielberg lo tiene claro y, como siempre, no puede acertar más. Un sótano.

 

 

¿Y dónde se presentará a María? ¿Qué se os ocurre? Pues eso, en un piso alto, en su balcón. Encuadrada en contrapicado. Por supuesto.

El segundo encuentro entre María y Tony, tras el tema de “María” cantando por el muchacho, será con las alturas como grandes protagonistas. Dos mundos en colisión que se buscan y desean a través de dos miembros ajenos a esa guerra. Un tema, “María”, que se desarrolla en entornos idealizados… con mucho humor. Esa iluminación que se hace… gracias al basurero, esa niña que observa embelesada y esa “María” viejuna y fea que aparece en la ventana… Debo decir que el decorado donde se desarrolla el inicio de este número recuerdo al del clímax de la película original, si es que no es el mismo.

 

 

Ella en su balcón. Él abajo, suplicando amor. Romeo y Julieta en su mítica escena. “Tonight” será el tema que sellará el amor, la del vínculo definitivo.

 

 

Hay un elemento añadido en esta escena a las alturas. Las rejas. Vemos a Tony tras ellas en varias ocasiones, de hecho, la canción “María” comienza con Tony tras una verja, antes de liberarse. Incluso hablando con ella bajo el balcón las rejas están presentes. Tony superará esas alturas y esas rejas que los aprisionan. El destino uniéndolos.

 

 

Por cierto, me fascina la sensibilidad de Spielberg. Tras esta escena, la que sella el amor de la pareja, el director monta una breve secuencia de transición, la del amanecer del día siguiente, de entornos vacios, aún durmientes, con las calles despertando, donde nada parece haber cambiado… pero donde todo cambió.

 

 

En el montaje paralelo donde las bandas se preparan para la pelea, veremos a los JETS en un oculto taller, visto en picado, mientras que a los SHARKS los vemos en una azotea.

 

 

Incluiré aquí otro detalle interesante, aunque lo podría haber metido en otro punto. Fijaos en el plano-contraplano entre Chino y María cuando el primero da la noticia de la muerte de Bernardo a manos de Tony. Spielberg marca mucho las angulaciones, significando el picado y el contrapicado para enfatizar la emoción violenta del momento. Y luego compararlo con el primer encuentro entre María y Tony tras las gradas (un Tony que es muy alto), perfectamente equilibrado y fusionando a la pareja.

 

 

También usa el contrapicado en la escena del baño, donde las bandas pactan la pelea.

 

 

 

Decorados y Baile

Los decorados donde se suceden las escenas suelen ser también simbólicos o estar llenos de contenido. No ya por el tema analizado de las alturas, sino por otros muchos conceptos.

Spielberg ha cambiado el orden de algunos números para darle más sentido e intensidad dramática al conjunto. O procurarlo.

–El primer decorado simbólico será el gimnasio. Ahí tendremos, en un entorno deportivo, el duelo de bailes y el pacto para decidir el territorio en una batalla, pero dentro de ese mismo decorado tendremos otro, ficticio, idealizado, todo iluminación y juego con el sonido, cuando detrás de las gradas María y Tony se unan en un beso y un breve baile.

 

 

 

 

 

–No es gratuito que la primera conversación seria y trascendente que mantiene la pareja protagonista sea en un metro. Debaten sobre su situación y el conflicto que genera. El absurdo conflicto que genera por prejuicios que les son ajenos, donde no hacen nada malo. Del amor y la amistad. Es una maduración y evolución de la relación, un tránsito, de ahí que acontezca en un metro.

 

 

–El museo-iglesia al que Tony lleva a María en su primera cita es otro decorado con sentido y profundidad. Allí él se confesará ante ella, lo que le hizo al chico aquel al que casi mata.

Y de la confesión pasarán al compromiso en la capilla, en una soberbia escena en perfecta fusión de fondo y forma. Con el tema “One Hand, One Heart” sellan su compromiso, casi como una boda en un entorno religioso. De nuevo los decorados, la forma, dando sentido al contenido, el fondo.

 

 

–El decrépito muelle donde Tony y Riff luchan por la pistola, con la canción “Cool” y las maderas agujereadas, vuelve a resultar simbólico. Peligro y una amistad deteriorada. Es donde Tony se enfrenta a sus compañeros Jets.

 

 

 

–El lugar de la pelea, el almacén de sal, la que se usa en las heladas, se bañará de sombras a la llegada de las bandas y, posteriormente, de la policía, anunciando la tragedia y las muertes (me encanta que se recurra a las expresionistas sombras para ello).

 

 

–En la comisaría tendremos otro número musical. Aquí Spielberg también varía el entorno respecto al que vimos en la película de Wise y lo hace con acierto, dando fondo desde ese entorno institucional donde los Jets hacen la parodia y retratan las contradicciones del sistema legal y social, ese estado del bienestar, que los tiene sometidos y abandonados… Un decorado, de nuevo, con sentido. “Gee, officer Krupke”.

 

 

Canta y bailar adquieren en “West Side Story”, cualquiera de sus versiones, una expresión especial. Son la manifestación de la rebeldía contestataria, diferenciadora e identificadora. Incluso en las coreografías, tan urbanas y callejeras, está integrado todo eso, desde los movimientos pugilísticos a la expansión a lo largo de todo el barrio. También las peleas o los duelos integrados en el baile, ya sea en un gimnasio o en un muelle decrépito…

 

 

 

Así lo apreciamos en la presentación coreográfica de los JETS y su posterior tema identitario. Allí vemos a esas bandas que son como familias, se nos presenta a los líderes y se define su vandalismo y sus motivos de confrontación, despreciando comercios, robando o ignorando señales de tráfico hasta la irremediable pelea, así como una sociedad que los teme. Los JETS terminarán su canción sobre un montículo de escombros, cima de estulticia.

 

 

Es magistral cómo está rodada la escena del gimnasio, la del primer encuentro entre Tony y María. La excelsa grúa que abre la secuencia, cómo se centra en Anybodys, que no es aceptado por ser “chica”, siempre en tierra de nadie. El uso de los colores, la batalla mediante el baile, la violencia latente en perfectas panorámicas, como en un partido de tenis, y el momento onírico para los dos protagonistas.

 

 

Es una planificación excelsa. Agua y aceite. Con Tony y María mezclándose ajenos a todo ello. Spielberg se ahorra el elemento Pop y kitsch de Wise en el encuentro de la pareja con esos llamativos efectos visuales y lumínicos. Luces filtradas, un sutil cambio de iluminación y el sonido aislándolos. Las luces que se filtran entre las gradas, desde la naturalidad, crean el idealizado entorno sin enfatizar nada más. Observad cómo cambia la iluminación con la interrupción del beso a una más “real”.

 

 

Y mirad también cómo encuadra definiendo el contexto cuando la cosa se pone tensa, con los dos líderes apareciendo a los lados del plano y manteniendo a Tony en medio, causa de la trifulca.

América”, el tema más conocido del musical, pone en contraste las virtudes y los defectos estadounidenses, para mostrar a su vez las contradicciones racistas de los puertorriqueños, que huyeron de la miseria de su país para vivir mejor en Estados Unidos, pero peor de lo que pensaban…

Spielberg vuelve a acertar y mejorar el número de la original desde el mismo concepto. Si en la de Wise todo trascurría en una azotea (la altura de los Sharks, recordad), aquí Spielberg universaliza el tema, haciendo a los personajes pasear por las calles mostrando los muy variados matices del Nueva York de acogida. Es un pro y contras americanos y una batalla de sexos, hombres (contra) y mujeres (pro). Pura vitalidad, del barrio a las tenderas, de las calles y sus negocios a los desahucios y el tráfico… Y esa puesta en escena, con esos toques juveniles tan de Spielberg, como las prendas tendidas que tapan y muestran vecinas (usa ese mismo recurso en el primer plano de la escena de la comisaría)…

 

 

Tonight”es el tema que suena en montaje paralelo contrastando la guerra y el amor. Las bandas y la pareja, que desean un encuentro con muy distintas motivaciones.

 

 

 

West Side Story” de Steven Spielberg es un trabajo mayúsculo de uno de los mejores directores de la historia que se estrenaba en el musical, género en el que parece haber navegado toda la vida (lo cierto es que, por sus planteamientos, es un género muy visual y de coreografía que no tendría que irle mal al maestro). Algunos han dicho que era un remake innecesario. Puede que tengan razón. Yo, como no sé quién marca las necesidades de las películas, simplemente valoro el respetuoso y brillante trabajo del director, que aunque ha fracasado en taquilla (no está el mundo para musicales repetidos), ha deslumbrado en resultados.

 

 

Lee aquí la 1ª Parte del análisis.

Lee aquí la 2ª Parte del análisis.

Lee aquí la 3ª Parte del análisis.

 

 

sambo

Leave a reply