WEST SIDE STORY (2021) -Parte 1/4-

WEST SIDE STORY (2021) -Parte 1/4-

STEVEN SPIELBERG

 

 

 

4/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El padre de Steven Spielberg falleció a los 103 años. Era un gran admirador de “West Side Story”, y no sólo de la película de Wise, vio numerosas representaciones. Estaba entusiasmado con el regalo que su hijo iba a hacerle. Rodar una nueva versión para él… pero no pudo verla acabada. Falleció el 20 de agosto de 2020, en pleno rodaje.

Arnold Spielberg tenía por costumbre ir a todos los set de rodaje de su hijo, incluso al más alejado y difícil (los Indiana, La Lista de Schindler…). Disfrutaba como un enano. Con este último trabajo la cosa era además especial, debido a la mencionada admiración al folleto que adaptaba su hijo, pero no pudo asistir al set por su delicada salud. Steven hacía conexiones vía Face Time y le mostraba escenas, decorados y actuaciones para su regocijo. De ahí esa dedicatoria final en la película: Para papá.

Muchos se han preguntado por qué Spielberg se ha arriesgado con un remake y además de un clásico (es el segundo que hace tras “Always” en 1989, que lo era de “Dos en el Cielo”, de Victor Fleming, estrenada en 1943). La respuesta, a parte de la evidente de porque el material le interesaba y le ha dado la real gana, parece clara. Por motivos personales y porque está plenamente vigente y de actualidad, por lo que actualizarla es uno de los sentidos lícitos de un remake.

Intolerancia, odios, crisis social, clasismo, racismo, feminismo… y el poder del amor como único contrapunto. Todo eso, tan en boga en estos años, estaba y está presente en “West Side Story”, una historia que sirve de perfecto marco para reflexionar sobre esos temas.

 

 

 

 

Y el desarraigo, que es el subtexto que desarrolla Spielberg durante el film. Ya sabéis los cinemelódicos cómo encubre el maestro sus subtextos desde la puesta en escena, desarrollando esos conceptos de manera soterrada, conceptos contundentes, rotundos, poderosos, sencillos, sobre los que condiciona con asombrosa naturalidad la planifiación. La familia (War Horse), la infancia (E. T. El Extraterrestre), el conocimiento de uno mismo (Ready Player One), la falsedad del estado de bienestar (Tiburón), los complejos burgueses (El Diablo Sobre Ruedas) la asunción de la paternidad (Parque Jurásico)… Aquí, con ese componente social, no hace falta encubrirlo tanto, obviamente (Spielberg usa este recurso con sus cintas más lúdicas).

West Side Story” es uno de los 4 remakes o nuevas versiones que están nominados como mejor película, y el que presentaba a priori el reto más difícil para sus autores.

¡Y vaya si lo ha superado! Spielberg logra una obra descomunal, rotunda, respetuosa al máximo con su referente, al que trata con cariño y admiración, homenajeándolo en muchas ocasiones, pero también modernizándolo sutilmente y corrigiendo buena parte de las debilidades, que las tenía y eran varias, así como enfatizando temáticas muy actuales. Aunque no sea un remake «innovador», ni lo pretenda, es otro gran trabajo del maestro. Brillante.

Spielberg ha encarado “West Side Story” con el máximo respeto y admiración a la cinta original, así como desde la seguridad que da ser uno de los mejores directores de la historia. Respeto y devoción para satisfacer la mirada de un padre que admiraba la cinta de Wise y al que quería complacer.

Me flipa Spielberg, cómo juega con todo lo que tiene a su disposición, cámara, encuadres, colores, alturas, distancias… Es una majestuosa y apabullante armonía, de una coherencia en su puesta en escena, de fondo y forma, como pocas veces se ha dado en un director en la historia del cine.

Aquí, el uso de los colores es magistral, por la potencia visual que logra y el sentido metafórico que proporciona (en la original también está esta idea, pero, aunque me falta el análisis completo, no era tan plenamente coherente como aquí). La puesta en escena que define el subtexto del film (aspectos esenciales de Spielberg), los encuadres, el uso de las alturas, la definición del contexto social… todo forma una obra tan brillante como sólida, rindiendo tributo al referente directo y al clásico, ese “Romeo y Julieta” que es la base de toda la historia y su concepto.

 

 

Hay debilidades provenientes del libreto, pero que se podrían haber corregido como otras. Qué sé yo… Es poco creíble que la policía, estando enterada de la pelea entre las bandas que se producirá esa noche, una policía que es capaz de saber que Chino tiene un arma y la intención de disparar a Tony sin que sepamos cómo demonios lo han descubierto, no descubra el lugar del acontecimiento. Algo que conseguirían siguiendo a alguno de esos maleantes que conocen perfectamente con un poco de discreción…

Como sabréis, o deberíais saber, los lectores de Cinemelodic, Spielberg expone y expresa siempre magistralmente, sobre todo en sus proyectos más “lúdicos”, sus temas ocultos o subtextos desde la puesta en escena, metafóricamente. Y eso, aquí, vuelve a estar presente.

West Side Story” fue un musical revolucionario, atrevido, que proponía un contexto realista que se filtrara en la intrínseca fantasía que define al musical, con coreografías tan frescas y desenfadadas, tan naturales y callejeras, que rompía con todo lo anterior. Por eso, los originales siempre tienen un punto a favor, aunque, como es el caso, las nuevas versiones puedan mejorarlos en muchos aspectos y corregir los errores que aquellos tenían.

Correcciones

La película original tiene ciertos problemas en algunos de sus grandes pilares, que además incidían posteriormente en la verosimilitud de ciertas relaciones y reacciones. Spielberg corrige con acierto buena parte de estos puntos.

No es sólo la mejor descripción del entorno y las bifurcaciones del odio que plantea el desarraigo, sino que en la original algunos personajes no estaban bien dibujados, aparecen difuminados o, directamente, están mal escritos.

El caso más obvio es el de Tony, el protagonista. En ambas películas se le presenta a través del relato idealizado de otros, de su banda, especialmente del entusiasta Riff (Mike Faist). Idealizado y mitificado. Tony es el fundador de los JETS junto a Riff. Un tipo violento, macarra, pandillero y callejero, el rey de las peleas. Con él ninguna otra banda puede con ellos. Y acaba de salir de la cárcel por dar una paliza a otro chico, al que dejó con un hilo de vida tras perder el control… Ahora parece cambiado y quiere redención. El lado romántico.

No quiero volver a ser el que era antes”.

 

 

Bien, aunque en la de Spielberg este retrato mitificado de Tony se desarrolla más y escribe mejor, es coincidente en las dos versiones. La mitificación del personaje. El problema viene después.

Cuando nos presentan a Tony y desarrollan su personaje, cuando lo vemos actuar en la película de Wise, se nos caen, literalmente, los palos del sombrajo. El Tony que se ve en la película de Wise no tiene nada que ver con el que definen en la película de Wise. Ese tipo duro y casi imbatible se nos presenta como un “mingafría” absoluto. No entendemos nunca a qué se refieren con esas referencias sobre su competencia en el cuerpo a cuerpo y su liderazgo. El Tony es la “West Side Story” original, interpretado por Richard Beymer, es uno de los puntos débiles.

 

 

Eres una leyenda del West Side”.

Porque es una pelea. Te necesitamos para ganar esta guerra. No puedes dejarnos tirados”.

“… o creía que te conocía, antes de que cambiases, antes de que te encerraran”.

Esto lo corrige Spielberg con lucidez. Tony (Ansel Elgort) es, efectivamente, un romántico que quiere redimirse, pero también un pandillero violento y competente en la pelea callejera cuando toca. Si en la de Wise no sólo lo “apalizan” y humillan cada vez que hay enfrentamiento, en esta es, efectivamente, un tipo con el que hay que tener cuidado, hasta el punto de dejar semi inconsciente a Bernardo, que es boxeador, y perdonarle la vida. Tony hace honor a su reputación y machaca a Bernardo.

Por eso, cuando mata en un arrebato, resulta creíble. En la de Wise, todo lo que tiene que ver con él como Jet es inverosímil por no estar bien escrito.

Me temo a mí mismo, Riff. Lo que le hice a aquel chico, lo que estuve a punto de hacerle…”.

 

 

Observad además cómo lo presenta Spielberg. Es que es magistral en todo. Pasamos, en una elipsis, de una piedra lanzada por Riff en lo alto de una montaña de escombros a una lata capturada por Tony en su lugar de trabajo (también lanzada por Riff, por supuesto). Con esa sencilla elipsis retrata el cambio del protagonista. Lo que era (piedra) y lo que es (lata). Al contrario que sus compañeros Jets, él trabaja, como suelen hacer los Sharks.

De la cuna a la tumba”.

 

 

Otro personaje muy corregido en la versión de Spielberg es “Chino” (José de Vega en la original). Aquí es interpretado por Josh Andrés Rivera, y está infinitamente más elaborado. Un tipo inteligente al que Bernardo (David Álvarez), líder de los Sharks, quiere mantener alejado de la banda y relacionado con su hermana, María (Rachel Zegler), por ser de provecho. Estudia contabilidad y arregla calculadoras. Él quiere pertenecer a los Sharks, adora y admira a Bernardo, hasta el punto de la ambigüedad sexual.

En el vigilar de Spielberg a Chino, lo dibuja como un tipo extraño, algo siniestro, que oculta una rabia interna algo difusa, una ira silenciosa, acomplejada, donde parece sentirse rechazado cuando Bernardo intenta protegerlo manteniéndolo lejos de las luchas pandilleras.

 

 

Califica a Bernardo como su mejor amigo (y no parece que tenga muchos) y sus ansias por ser un Sharks son poco disimuladas, pero contradictorias, ya que cuando Bernardo muera echará en cara su carácter descerebrado. Es obvio que su venganza no tiene tanto que ver con el hecho de que María esté enamorada de Tony como de que Tony matara a su admirado/enamorado Bernardo.

Al dar más importancia y enjundia a Chino en esa devoción y dependencia respecto a Bernardo, se explica y da mucha mayor coherencia a su visceral venganza, que no arrebato, ya que hay diferencia entre el asesinato de Tony a Bernardo respecto al que Chino cometerá sobre Tony, mucho más meditado.

 

 

Tendrá un momento que además lo humaniza, cuando se libere y rompa a bailar en la fiesta del gimnasio para orgullo de Bernardo y sorpresa de los demás.

María también tiene un carácter distinto. Conservando su aura dulce y romántica, inocente, es mucho más contestataria, menos dócil, más decidida (será ella la que lance el primer beso). Vamos, lo que ahora se dice, empoderada.

 

 

 

 

Lee aquí la 2ª Parte del análisis.

Lee aquí la 3ª Parte del análisis.

Lee aquí la Última Parte del análisis.

 

sambo

Leave a reply