VERSIONES TRUCHAS

VERSIONES TRUCHAS

CINE

 

 

 

 

Como sabéis y sufrís, estamos en la época de la secuela, la saga, el serial y el remake. Es ya evidente que las sagas, secuelas y remakes son consecuencia de la mejora, progreso y depuración de los efectos especiales. Así fue en los 80, cuando las secuelas comenzaron a hacerse sistemáticas para aprovechar el éxito que tenían algunas películas. Gracias al impulso que dieron los efectos especiales se iba más allá aprovechando una idea contrastada. Ahora, con el nuevo auge de los efectos especiales gracias al progreso y las posibilidades que da el uso del ordenador, estas secuelas, sagas y demás, se planifican con antelación. La misma excusa se le da a los remakes: modernizarlos y darles un aspecto actual gracias al uso del ordenador.

Pero no voy a hablar de secuelas ni remakes en sentido estricto, sino de un espécimen particular dentro del celuloide, un espécimen que siempre me dejó estupefacto, anonadado y fascinado. A toda esta tendencia le salen aristas, en ocasiones francamente peculiares, que pretenden hacer lo mismo: forrarse o sacar partido de un éxito contrastado. Es aquí donde surgen las “Versiones Truchas”.

 

 

 

Las “Versiones Truchas” son la más clara manifestación cinéfila de la humanidad. Quien más quien menos ha comprado su “Palo Ralph Laurent” o su bolso de “Bimba y Lolo”, ha ido al rastro y adquirido a precio de ganga un complemento de Louis Vuitton, o ha ido a un chino y ha adquirido una estupenda prenda baratita y sabrosa calcada a las de Chanel… A este irracional e incontenible impulso responden las “Versiones Truchas”.

No hay nada mejor que una copia de un gran éxito hollywoodiense o de donde sea para hacer rentable un proyecto sin mucho esfuerzo, aunque en las “Versiones Truchas” no siempre se quiere o se pretende escenificar el referente, sólo valerse de él para recibir unos agradables y cariñosos beneficios, como ha hecho Hollywood en muchas ocasiones, imitando historias de éxito con unos componentes similares pero cambiando ligeramente el envoltorio. En otros casos la “Versión Trucha” utiliza la ignorancia del espectador, aprovechando el desconocimiento de la original, así se puede disfrutar de un Superman con michelines que mete tripa sin que resulte raro, como veremos en Turquía… También existe el disimulo patético, donde el planteamiento y el título son casi calcados, pero se asume su condición de copia: “usa zapatos Gacci, los más guachis…”, o sea, en vez de Jurassic Park, Jurassic Shark, como disfrutaremos entusiásticamente con las versiones que nos regalan productoras como The Asylum o Video Brinquedo…

Generalmente son auténticos bodrios de serie B o Z que imitan veladamente al original, en otros, sin ocultar su desvergüenza imitadora, son títulos dignos, y en algún caso, incluso, pueden superar al original si aquel ya era lamentable. Lo que sí es cierto es que en el peor de los casos triunfan como comedias involuntarias. Podéis pasar algunos de los momentos más hilarantes frente a una pantalla con alguna de estas “Versiones Truchas”.

Bien ha explotado Hollywood (y otros países, que tiene más delito) sus éxitos con versiones truchas, más allá de secuelas y remakes, que salían baratitas y engañaban a muchos incautos. Algunos incluso han explotado géneros, que podríamos definir como “truchos”, aunque entregaran excelsas obras maestras, léase el spaghetti western. Deformado, esperpéntico, exagerado, incluso surrealista…

La “versión trucha” no es una secuela ni un remake, es una cosa rara, un paso intermedio y a la vez alternativo, la mayor expresión de la caradura en celuloide. La “versión trucha” coge un gran éxito de taquilla, un éxito que se convierte en referente, y lo transforma en otra película aparentemente distinta pero que tiene todos los elementos de aquella, incluidos aspectos estéticos esenciales. Cambia el título, cambia elementos de la trama, cambian los efectos especiales, cambian muchísimo los efectos especiales, pero la idea general se mantiene, de forma que el referente viene a la cabeza inmediatamente, para descubrir, eso sí, lo cutre que es esa versión, valiéndose del mismo para aprovechar su éxito. Producciones de bajo presupuesto que en la mayoría de ocasiones no salen a la gran pantalla, centradas en el circuito comercial del video o la televisión.

Tienen su nombre. En ocasiones se las ha conocido como películas “Exploit”, pero el término más generalizado ahora es el de “Mockbusters”. De hecho, hay productoras especializadas en este tipo de películas, como las citadas “The Asylum” o la brasileña “Video Brinquedo”,  esta última centrada en el cine de animación, que saquea sin misericordia los éxitos Pixar, Disney, Dreamworks…

 

 

Aunque esta idea siempre ha dado ejemplos más o menos encubiertos, en realidad ejecutados de una manera mucho más general, como tendencia, no tanto como saqueo concreto a un film, es en los 80, con el auge del cine espectáculo palomitero, donde el fenómeno se convierte en explícito y descarado.

Vamos a comenzar con algunos ejemplos. Mi favorito: “Mi amigo Mac” (Stewart Raffill, 1988), una especie de copia de la legendaria “E. T. El extraterrestre” (1982) de Spielberg, con un alien que parece un entrañable aborto con cara de pasmo y que a veces hace gestos a lo Carlos Jesús, aquel que venía de Ganímedes, que además tiene unos padres que parece que juegan al basket en algún lugar de la Europa del este. La copia es tan vulgar como descarada, pero seguro que muchos de mi generación la recuerdan con cariño.

 

 

 

 

Karate kimura” (Fabrizio De Angelis, 1987) saqueando a “Karate kid” (John G. Avildsen, 1984), una película italiana que vi antes incluso que la americana, y que es más sangrienta y retorcida. Tuvo éxito gracias a su protagonista, tanto que hay hasta seis partes, aunque Kim Rossi Stuart sólo participó en las dos primeras, que son las que vi.

Tenemos otra remedando a “Indiana Jones y el templo maldito” (1984), a la que aquí se puso un título para despistar: “El templo del oro” (J. Lee Thompson, 1986) con nada más y nada menos que Chuck Norris. También de Cannon, por supuesto.

Merece mención, aunque no la considero “versión trucha” por su gran calidad y su lujosa realización, “Tras el corazón verde” de Robert Zemeckis (1984), una magnífica cinta de aventuras que aprovecha la estela de Indiana Jones también, pero que luce con luz propia. A esta la siguió la entretenida “La joya del Nilo” (Lewis Teague, 1985).

¿Quién no recuerda a los “Critters” (Stepehn Herek, 1986), exitazo con dos secuelas que recogió el éxito de los “Gremlins” (Joe Dante, 1984)? Luego tenemos a los “Munchies” (Tina Hirsch, 1987), realizada por la montadora de “Gremlins”, o “Hobgoblins” (Rick Sloane, 1988), que encima tuvo secuela, para rematar el espolio a la cinta de Dante.

 

 

No os podéis perder “R.O.T.O.R” (Cullen Blaine, 1989), en serio, buscadla… Una especie de “Robocop” (Paul Verhoeven, 1987) mezclado con “Terminator” (James Cameron, 1984) mega trucho que hará las delicias de todo aficionado a la serie Z, la comedia involuntaria y el desfase más surrealista. Esta película merece análisis particular… Lo tendrá.

Terminator” tiene su propio remake trucho, que en realidad se parece más a “Aliens” (1986), también de Cameron. “Terminator 2 (Shocking Dark)” (Bruno Mattei, 1990) se llama la cosa, ¡adelantándose un año a la secuela de Cameron! O la también italiana “Robowar”, también de Bruno Mattei (1988), otra cosa impagable…

Lo mismo hicieron los italianos con “Alien, el octavo pasajero” (Ridley Scott, 1979), anticipando una secuela bizarra y calamitosa en 1980, “Alien 2” (Ciro Ippolito).

¿Qué decir de Star Wars? Aún hoy siguen saliendo películas de su vientre, pero citaré otra italiana realmente trucha, pero trucha, trucha. Truchón. Se llama “Star crash, choque de galaxias” (Luigi Cozzi, 1978). Os encantará, con ese título y David Hasselhoff por ahí rulando no puede ser de otra forma.

Rambo” es otra película que ha dado para “Mockbusters” a tutiplén, una orgía truchera como pocas se conocen. “Más allá del valor” (Ted Kotcheff, 1983), “Strike commando” (Bruno Mattei, 1987), “Presa mortal” (David A. Prior, 1987), versión trucha imprescindible con un clímax donde se utiliza el brazo de uno de los villanos como arma de destrucción masiva y el protagonista no habla, sólo muge y grita… Una genialidad… Hay más, pero cuesta tanto encontrar la información sobre su producción que lo dejaré pasar.

Carnosaurios” (Adam Simon, Darren Moloney, 1993), ejemplo paradigmático de “versión trucha” que aprovecha el éxito de una película, en este caso, evidentemente, de “Parque Jurásico” (Steven Spielberg, 1993), que además tuvo una secuela dos años después. Hay otra que se llama “Jurassic Shark” (Brett Kelly, 2012), canadiense, que juzguen ustedes mismos… Una mezcla entre “Parque jurásico” y “Tiburón” (Steven Spielberg, 1975) en una orgía spielbergiana tan lamentable como hilarante. Al bueno de Spielberg le han salido “versiones truchas” hasta de los videos caseros.

Como comenté, hay productoras dedicadas al Mockbuster, la más conocida es “The Asylum”. Esta productora tuvo uno de sus grandes éxitos con una saga que incluí al nacer en el grupo de las “versiones truchas”, pero que en su demencia ha terminado por convertirse en saga de culto trucha. “Sharknado” (2013) parecía un saqueo demente del “Tiburón” spielbergiano, pero su surrealismo la ha convertido en algo independiente, hasta el punto de que ya van por la quinta entrega, con el ricitos de “Sensación de vivir”, Ian Ziering, como protagonista. Películas para la televisión, pero cada vez que esos tiburones voladores aparecen en pantalla terminan siendo Trending Topic… También merecen análisis aparte…

 

 

Aparte de este, son muchos los títulos explícitamente saqueados por The Asylum. Aquí van unos cuantos con su referente. Los títulos dan pistas… “La guerra de los mundos” (David Michael Latt,2005)-“La Guerra de los mundos” (Steven Spielberg, 2005); “El códice Da Vinci” (Peter Mervis, 2006)-“El código Da Vinci” (Ron Howard, 2006); “Pirates of treause island” (Leigh Scott, 2006)-“Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto” (Gore Verbinski, 2006); “Snakes on a train” (Peter Mervis, 2006)-“Serpientes en el avión” (David R. Ellis, 2006); “Transmorphers” (Leigh Scott, 2007)-“Transformers” (Michael Bay, 2007); “I am Omega” (Griff Furst, 2007)-“Soy leyenda” (Francis Lawrence, 2007); “Allan Quatermain y el templo de las calaveras” (Mark Atkins, 2008)-“Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” (Steven Spielberg, 2008); “Monstruo” (Erik Estenberg, 2008)-“Monstruoso” (Matt Reeves, 2008); “The terminators” (Xavier Puslowski, 2009)-“Terminator Salvation” (McG, 2009); “Princess of mars” (Mark Atkins, 2009), que en este caso se adelantó-“John Carter” (Andrew Stanton, 2012); “Titanic 2” (Shane Van Dyke, 2010)-“Titanic” (James Cameron, 1997); “El todopoderoso Thor” (Christopher Ray”, 2011)-“Thor” (Kenneth Branagh, 2011); “Atlantic rim” (Jared Cohn, 2013)-“Pacific rim” (Guillermo del Toro, 2013); “Bound” (Jared Cohn, 2015)-“50 sombras de Grey” (Sam Taylor-Johnson, 2015); “Road wars” (Mark Atkins, 2015)-“Mad max: Furia en la carretera” (George Miller, 2015); “Martian land” (Scott Wheeler, 2015)-“Marte” (Ridley Scott, 2015); “Sinister Squad” (Jeremy M. Inman, 2016)-“Escuadrón suicida” (David Ayer, 2016)… Añado una italiana: “Apocalypse Z” (Luca Boni, Marco Ristori, 2013)-“Guerra mundial Z” (Marc Forster, 2013)…

Hay muchas más, algunas incluso funden varias, pero como idea nos sirve.

Esto no es exclusivo de América. Desde otros países, como comenté, han expoliado sin atisbo de pudor ni complejo algunos grandes éxitos de Hollywood, dejando auténticas joyas para la eternidad.

The robot” (S. Shankar, 2010), una película india que es como “Matrix” con sobredosis de LSD y exceso de café. En la India tenemos también un buen surtido de truchismo estrafalario, podéis ver incluso un Superman, con rellenos para parecer más musculoso, junto a una bella Spiderwoman volando y bailando al estilo Bollywood. Imperdible. También tienen versión de “Tiburón”, llamada “Aatank” (Prem Lalwani, 1996).

Ya ven, canadienses, italianas, indias, estadounidenses… pero las que se llevan la palma en cuanto a truchismo, la excelencia trucha y caradura, son las versiones turcas.

Debería obligaros a verlas todas, pero me conformaré con algún video que he encontrado donde hablan de ellas y que no tiene desperdicio. Ese “Superman” con michelín que mete tripa, “Supermen” (Kunt Tulgar, 1979), que no ha visto un gimnasio ni en anuncios, que se pone el disfraz después de salir del bar y de meterse un buen lechazo todos los días, y que más parece Bud Spencer que Superman dando golpes; ese “E.T.” turco con cabeza de espermatoziode y traje al que se le ven las arrugas mal planchadas viviendo con una sufriente familia turca en “Badi” (Zafer Par, 1983); esa niña poseída malamente en la versión turca de “El exorcista” (William Friedkin, 1973), que allí se llamó “Seytan” (Metin Erksan, 1974); esa “Star wars”, traducida al inglés como “El hombre que salvó al mundo” (Çetin Inanç, 1982), donde además robaron imágenes de la versión original que ponían tras los actores en primer plano mezcladas con otras rodadas en Turquía, apropiándose también de la banda sonora de otras películas, porque en ella se escucha la de “Indiana Jones”, para que el batiburrillo sea completo… Todo queda en John Williams, debieron pensar. Ese “Conan” que parece dirigido por una versión turca de Ed Wood, “Altar” (Remzi Jöntürk, 1985); ese intrépido Rambo turco con un armamento de plastiquete, “Rampage” (Çetin Inanç, 1986); esa “Star Trek” donde los vulcanos turcos tienen un impagable maquillaje, “Turist Ömer Uzay Yolunda” (Hulki Saner, 1973)… “Yasara Adam: Badmen (Günay Kosova, 1973), la “versión trucha” y turca del Batman setentero; “Kara simsek” (1985), el Rocky turco; “El mago de Oz” turco (Tunç Basaran, 1971); “The red mask” (Çetin Inanç, 1968) como el Phantom turco…

En Turquía estuvieron prohibidas las películas americanas durante 30 años más o menos, por lo que los pobres turcos no se dieron cuenta del truchazo descomunal que les estaban metiendo, así que esas “versiones truchas” no les resultaban tan horrendas. Cuando el bloqueo cesó se descubrió el pastel, con lo que dejaron de producirse ante el pasmo de los ciudadanos por la basura que se habían estado tragando. Incluso destruyeron todas las copias para así poder recuperar la plata que contiene el celuloide de las cintas. Por supuesto, no pagaron una moneda por derechos de autor ni cosas semejantes…

¡Ojo! Repito, no siempre tienen por qué ser peores estas versiones truchas, sobre todo si se elige una versión original que ya de por sí deje bastante que desear, aunque la mayoría lo son, resultando lastimosas cuando no tronchantes.

Os recomiendo encarecidamente que veáis algunos de estos truños, quiero decir, títulos, porque es una experiencia inigualable, de esas cosas que os dejarán perplejos, estupefactos y asombrados, que querréis contar a los amigos, que sacaréis en vuestras reuniones de sociedad, que os harán gozar de popularidad y éxito social.

Pon truchismo en tu vida.

 

 

 

sambo

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