TOP GUN: MAVERICK (2022) -Parte 4/5-

TOP GUN: MAVERICK (2022) -Parte 4/5-

JOSEPH KOSINSKI

 

 

5/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Blockbuster y arte. Mujeres, vehículos y amistad.

Sí, la película es un blockbuster, pero también tiene momentos de inmenso talento narrativo y artístico. El uso de los diálogos, muy oportunos y que explican y alcanzan emocionalmente al espectador con precisión, pero también los silencios. Se dice siempre lo que se tiene que decir.

Se dicen muchas cosas con segundas intenciones. Desde Iceman hablando de “dejarlo ir” a Maverick, a Penny hablando de su hija al mismo Maverick. O las referencias al pasado, de las que hablé mucho…

Es maravilloso cómo se desarrolla la relación romántica entre Penny y Maverick con gestos, miradas y silencios en muchas escenas.

De nuevo la mujer es el sostén que levanta a Maverick, y sus diálogos siempre irán encaminados, incluso de forma indirecta, a la relación del personaje encarnado por Tom Cruise con Rooster. Cuando Penny hable de su relación con su hija y cómo esta ha mejorado por confiar en ella y darle más libertad, no sólo habla de ella…

Me di cuenta de que debía confiar en ella. Dejar que cometiera sus propios errores”.

 

 

Los silencios marcan muchos momentos de la película, algo casi inaudito en un blockbuster. Además, se utilizan de una forma a menudo poética, conmovedora o pícara…

La presentación de Maverick, donde se incluyen muchísimos elementos, es sensacional… y sólo acompañada por la música y la nostalgia.

Es maravilloso el eco del cebo plantado poco antes en la relación entre Penny y Maverick. Él la dejará en su casa tras un bonito día navegando. Ella bromeará y se irá, cerrando la puerta para guardar en secreto sus deseos… Pero en una escena posterior, en otra escena ligada al agua, la del fútbol playero (qué poco trabajado el guión en los detalles, ¿eh?), redentora, purificadora, Maverick volverá a dejarla en su casa, pero ella, al entrar, dejará la puerta abierta, diciéndolo todo sin palabras. Observad como Maverick yergue la cabeza, captando la “Pennyseñal”, comprendiendo de inmediato… La misma escena de amor posterior es sólo con música hasta que se reanuden los diálogos en el post coito.

 

 

En silencio se despedirá Maverick de Penny antes de irse a la misión. Preciosa escena donde con miradas y pequeños gestos se dice todo lo necesario. Y unos excelentes planos frontales en la orilla del mar. Ya sabéis, Penny y el agua. La música, también magnífica, con esos toques de piano de la melodía “Penny Returns”.

 

 

Y en silencio se reencontrará con ella en la última secuencia. Toda ella con la única presencia de la música.

 

 

El funeral de Iceman, sobrio, y con la maniobra “Missing Person” (Del Hombe Desaparecido) rubricándola. Esa maniobra consiste en que, al final del vuelo, uno de los pilotos se sale de la formación, indicando que alguien ha fallecido.

 

 

La escena entre Maverick y Rooster, antes de ir a la misión, no es en silencio, pero la titubeante conversación interrumpida por la megafonía, donde se intuye un agradecimiento arrepentido de Rooster y la esperanza de Maverick, dice mucho más.

Hablaremos cuando volvamos”. “Puedes hacerlo”.

En este sentido, es muy interesante también el tratamiento de la relación entre Amelia, la hija de Penny, y Maverick. Apenas hablan y en su relación hay cierto resquemor en la chica. Observad cómo en la primera conversación ella lo corta llamando a su madre en dos ocasiones. Luego se burla por su rango de capitán. Cuando lo ve salir de su casa, le soltará un reproche… Se da a entender, sin explicarlo en diálogos, que la niña le cogió bastante cariño a Maverick y que su marcha, y el dolor que le causó a su madre, le afectó. En la escena final, también sin palabras, con una mirada, señalará la posición de su madre, cuando todo se ha perdonado.

 

 

Siguiendo esta idea, las miradas darán especial juego, algo que tampoco es muy común en un blockbuster.

Todas las miradas de Penny son significativas. No sólo nos desvelan su inteligencia y sensibilidad, también desnudan los sentimientos de Maverick. Cuando lo ve escuchando cantar a Rooster el “Great Ball of Fire”, cuando lo ve feliz jugando en la playa… cuando lo ve aparecer con su impoluto traje antes de la misión. O en el funeral de Iceman.

En los bares. En el de carretera, con todos flipando cuando ven aparecer a esa especie de astronauta polvoriento, especialmente el niño con su ingeniosa ocurrencia. Y en el de Penny, cuando Maverick observa las habilidades de Hangman con los dardos…

 

 

 

 

 

La de Ciclón a Warlock cuando Maverick tira el manual a la basura. “El enemigo también”. También mira a Hondo poco antes… La mirada que “no le gusta” a Hondo

 

 

Con una mirada, viendo la de su mujer, Maverick entenderá que el cáncer de Iceman se ha reproducido.

Maverick mirando la puerta abierta que le ha dejado Penny. O a Iceman al entrar en su despacho. Las miradas expectantes de los alumnos mientras Maverick trata de demostrar que la misión es posible.

 

 

La de Hangman y Phoenix mientras Maverick y Rooster hablan antes de comenzar la primera lección práctica… Miradas repartirá Hangman en su chulería en la presentación de Maverick ante ellos, primero a Phoenix y luego a Rooster

Las cuatro “Dagas”, una vez en el aire, se vincularán unas con otras a través de miradas en el montaje.

 

 

La escena del bar, tanto la conversación de Maverick con Penny como la de los pilotos, está maravillosamente dirigida, con múltiples posicionamientos de cámara y una cohesión fantástica.

Otro de los detalles que marcan la diferencia, son los cambios de tono como impulso dramático. No tiene piedad dramática con los cambios de tono. Esto ayuda al dramatismo épico y trágico.

Por supuesto se recurre en ocasiones al más clásico y habitual, aligerar la tensión con humor (desde los vaciles al almirante al inicio o ciertos enredos amorosos, hasta los chascarrillos ególatras y otros muchos detalles que mencionaré), pero los interesantes y los que más se usan son en sentido contrario, la interrupción de un momento ligero, lúdico, humorístico o feliz con algo amargo, serio o dramático que lo matiza.

En ese primer sentido tenemos, por ejemplo, la espléndida escena dramática que vuelve a unir a Iceman y Maverick, que termina con un simpático diálogo que levanta la sonrisa de los personajes y el espectador.

Iceman: Una última cosa. ¿Quién es mejor piloto, tú o yo?

Maverick: Iba genial, no lo estropees.

 

 

Del segundo tipo destacan varios. En el bar, por ejemplo, entre el jolgorio y la broma de lanzar a Maverick fuera, pasamos a un momento dramático cuando éste oye tocar a Rooster y le hace recordar…

O cuando salta por la ventana para que Amelia, la hija de Penny, no lo descubra allí y caiga justo ante su mirada. Es divertido, hasta que la adolescente le suelta que no vuelva a romperle el corazón a su madre y la sonrisa se congela un tanto…

No le partas el corazón otra vez”.

 

 

La cruda discusión entre Rooster y Maverick queda interrumpida por la muerte de Iceman, y la breve relajación tras el susto que nos pega Coyote, vuelve a interrumpirse por los pájaros que chocan contra el avión de Phoenix y Bob.

El drama de la posible muerte de Maverick y Rooster se rompe con el cómico encontronazo en la nieve, tras ver correr de nuevo a Tom Cruise, pidiéndose mutuamente explicaciones.

 

 

El trabajo de Claudio Miranda en la fotografía es, sencillamente, excepcional. No sólo rememora con ciertos detalles a la original sin parecerse a ella en realidad, sino que la enriquece y adquiere propia entidad. Hay detalles maravillosos y sutiles, por ejemplo esos saturados amarillos o anaranjados, ese toque azul… que recordando a la primera, tienen aquí un tono mucho más crepuscular, como si de la fiesta veraniega pasáramos al final del verano. Porque eso es Maverick, un héroe y una película crepuscular, como ya dije.

Los colores azulados, fríos, predominarán en el centro de control, como en la original, durante la misión final. La nieve y los tonos claros dan un contraste con lo anterior también durante la misión.

 

 

Es decir, “Top Gun: Maverick” tiene un look personal con esos saturados y esa imagen tan limpia integrada en los grandes angulares y los objetivos largos, distinta a la original, pero tributaria de aquella en cierto sentido, como una versión crepuscular, otoñal, de aquella.

Maverick tiene dos muertes aparentes con fundido a negro. Se usan mucho los encadenados como transiciones entre secuencias. Recordad que esto ha dado para ciertas interpretaciones… También son reseñables dos planos donde se convierte a Maverick en silueta (que suele tener un simbolismo de mal presagio). Una antes de su encuentro con Iceman, cuando le da el toque al móvil. Y otra antes de la misión, en el portaaviones.

 

 

Espectáculo: Las escenas de acción son tan perfectas, tan reales, prescindiendo casi por completo del CGI, que cuando pasen 30 años seguirán vigentes, no ya por su calidad general y técnica, que también, sino por su resultado definitivo.

Todo lo que tiene que ver con los aviones es, sencillamente, espectacular. El despegue del Darkstar pasando por encima de Ed Harris y llevándose el techo de la caseta es impresionante, así, para empezar, pero toda la secuencia posterior ya te pone al borde del asiento.

La evolución en la acción es tremenda. Las escenas están maravillosamente rodadas y muy bien explicadas. Realmente bien dirigida, con un uso magistral del plano general que logra hacer comprensible la acción en todo momento, con la tremenda dificultad que conlleva un rodaje como este, donde se ha pretendido que los vuelos fueran reales. Horas en el aire para conseguir unos pocos segundos cada día…

Duelos de entrenamiento, equipos de dos contra Maverick con 200 flexiones como castigo al perdedor… “Derribado”, “Liquidado”, “Te pillé”, “Llegó tu hora”… Tremendos los vuelos o esos planos con Maverick cruzando entre dos aviones, desde abajo y desde atrás…

Tras ver cómo se manejan y cuáles son los valores de cada piloto, el egoísmo de Hangman, la colaboración de Phoenix, el sacrificio de Rooster… pasamos al ensayo de la Fase 1 de la misión. El vuelo rasante por el cañón, algo más flexible de lo que será la misión real… y que ninguno logrará. Así también seguiremos conociendo a los personajes a través de su forma de vuelo, al temerario Hangman, al precavido Rooster, a la concienzuda Phoenix, al detallista Bob

 

 

Tras adelantarse la misión una semana, pasaremos al entrenamiento de la Fase 2. Llegar a la planta enemiga que está entre dos montañas, para lo que deberán realizar un ascenso y un picado pronunciado e invertido, más otro ascenso de 9 Gs mínimo que pondrá a prueba a pilotos y fuselaje… Finalmente, disparar las bombas y, si tienen la fortuna de acertar, evitar los misiles enemigos ante la inevitable detección del radar. Impresionante tanto en los ensayos, con momentos dramáticos, como en la misión real, por ejemplo, con ese paso por debajo de dos puentes.

La respuesta a esa pregunta: Depende de la habilidad del piloto”.

 

 

 

En el entrenamiento de la segunda fase encontramos dos incidentes que sorprenden al cambiar el tono drásticamente. Del susto con Coyote pasamos a una breve paz que se rompe inmediatamente con el choque de unos pájaros en el avión de Phoenix y Bob.

Los entrenamientos serán un fracaso, tanto que se dudará de la viabilidad de la misión. Cuando Maverick, para volver a la misión, roba un avión para demostrar que es posible, tenemos uno de esos momentos épicos que dan subidón y que abundan en la película. Los primeros planos sobre los rostros de los que observan sus evoluciones dan el punto perfecto a este escenón, que es justo lo que necesitabas ver.

Observad la presión de las Gs en la cara de Cruise mientras realiza la misión, haciendo volar por los aires los parámetros más flexibles que proponía Cyclone/Ciclón (subir el tiempo de 2:30 a 4:00 y aumentar la altura). Maverick lo hará en 2:15…

El clímax es una auténtica virguería, desde que empieza hasta que termina. Es un obvio homenaje al de “La Guerra de las Galaxias: Una Nueva Esperanza”. Algunos han visto paralelismos con misiones reales, que seguro que también, pero lo de pedir que te hable el padre o la “Fuerza” o disparar casi a ciegas me da que nos remite a cosas muy concretas.

 

 

Ya el despegue real del caza de Maverick desde el portaaviones es tremendo (el USS Theodore Roosevelt. El del inicio es el Abraham Lincoln, como indica la figurita que se balancea). A Tom Cruise no le dejaron pilotar un F-18 por motivos obvios, pero tuvo el honor de despegar desde el portaaviones… 6 veces… Es fantástico cómo sitúa Kosinski al equipo, las “Dagas”, según coloca la cámara y el encuadre. Su formación. Maverick delante; Phoenix y Bob a la izquierda según miramos, con aire a la derecha del encuadre que nos deja ver el avión más retrasado; Fanboy y Payback detrás y Rooster a la derecha según miramos, con aire a la izquierda. El vínculo del montaje se produce a través de las miradas.

Luego, ver lanzar los misiles (amigos) y cómo pasan sobre nuestros protagonistas, también es impactante visualmente.

La entrada en los cañones para llegar al destino en 2 minutos y medio junto a esos fantásticos planos subjetivos, y frontales, de los pilotos con los aviones pegados a las montañas son de esas cosas nunca vistas en el cine. Por no hablar de los planos generales, ya destacados.

 

 

El concepto de ir proponiendo más y más, de ir complicando aún más la acción, la misión y las peripecias, aquí se sublima, como en las grandes del género. Evitar los misiles enemigos volando bajo, el ascenso con muchas Gs, patrullas aéreas vigilando, dos de los aviones retrasándose, el impacto espectacular en la pista de aterrizaje enemiga de los tomahawks, los aviones enemigos acudiendo a defender la zona, el picado invertido, la llamada de la “Fuerza” y del padre, el milagro número uno con el impacto de los misiles en el minúsculo objetivo, el milagro número dos con el segundo impacto sin la ayuda del láser (el estallido es otro momento impresionante)…. ¡Y qué bien se ve y se entiende todo!

Y cuando todo esto ha sucedido… empieza lo bueno. El plano general con el caos de los misiles y los F-18 intentando evitarlos es impresionante. Planos a lo Spielberg con los aviones surgiendo desde abajo del encuadre (como aquel de Coyote cuando quedó inconsciente), las contramedidas evitando a los misiles enemigos, las maniobras virtuosas, planos medios, subjetivos y generales que dejan ver absolutamente todo… Y el sacrificio de Maverick evitando brillantemente que un misil alcance a Rooster con sus contramedidas, ya que aquel se había quedado sin las suyas (efectivamente, Rooster había usado más).

 

 

 

La orden de no buscar a Maverick, Hangman frustrado por no recibir la orden de ayudar….

Espectaculares son los planos generales en la escena del helicóptero que ataca a Maverick, en especial cuando Rooster derriba a dicho helicóptero y un misil lo derriba a él… más ese paracaídas lejano que se atisba.

Daga 2 alcanzado”.

Nos queda el gran clímax con el F-14. El espectacular despegue y la pelea de perros.

Esto es una pista de rodaje, no de despegue. Es una pista de rodaje… muy corta, Mav”.

Dos cazas de última generación contra un F-14 un tanto deteriorado. Poniendo las cosas chungas. Lógicamente, al no reconocerles, no atacan de primeras, que es lo que aprovechará Maverick. Observad, una vez más, cómo se usan los planos generales para apreciar en su plenitud la acción y las tácticas empleadas, por ejemplo, cuando Maverick ataca repentinamente o cuando usa al avión alcanzado para protegerse del misil del otro avión enemigo, uno de los planos más espectaculares del film. Uno menos.

Una de las grandes virtudes de esta secuencia, impresionante, es dotar de talento y brillantez al piloto enemigo. Su maniobra de evasión es la más espectacular de toda la película, tanto que merecería un spin off este personaje. Unos villanos despersonalizados, tras máscaras negras y sin nacionalidad concreta, como en la primera, lo que es otro guiño además de una brillante idea.

Por cierto, las 33 balas que le quedan a Maverick para abatir al piloto enemigo son un guiño a los años pasados desde la primera a la fecha que iba a ser estreno de esta película, 2019.

¡Haz alguna virguería, Maverick!”.

 

 

Es espectacular cómo suenan los aviones y los disparos, cómo se ve todo. Evitando los misiles de Maverick, intentando alcanzarle con sus metralletas, luego esquivándolas hasta, finalmente, ceder a la puntería de nuestro protagonista. Dos menos.

Al tercero ya se enfrentarán sin munición y con sólo una carga de bengalas, que gastarán pronto. Y la eyección no funciona… Perdidos y acabados. La fatalidad. El momento perfecto para un nuevo Deus ex machina que, ciertamente, se desea. Es la gran virtud en este uso. En los dos más importantes (la aparición de Rooster salvando a Maverick y la de Hangman). Deus ex machina de los que se disfrutan.

Lo siento. Lo siento, Goose”.

El gran acierto en la resolución del clímax, la aparición de Hangman, es que el malote no sólo dispara el misil, sino que lo vemos salir… Espectacular.

 

 

 

Si te involucras un mínimo en la película, la vivirás entera al borde de la butaca, especialmente en la misión final, pero a la vez te conmoverás y disfrutarás del destino de sus personajes.

Una de las grandes claves, de los grandes éxitos de la película, es cómo crean y generan el dramatismo épico. Esa sensación de fatalidad. Está realmente bien modulado el desarrollo dramático, hasta hacer creer al espectador que se avecina alguna tragedia, que alguno no volverá, seguramente Maverick (son muchos los que lo han confesado, que veían venir la tragedia en la misión suicida).

No en la misma misión, señor”. “Alguien no va a volver de allí”.

Hondo (Bashir Salahuddin): No me gusta esa mirada.

Maverick: Es la única que tengo.

Fijaos en el cambio de tono de la primera vez que se dice este diálogo anterior (antes de probar el Darkstar) y la última (antes de ir a la misión final).

Maverick, una vez le muestran la misión, ya avisa de que alguien no volverá. Al dotarle de esa aura crística mencionada son una gran cantidad de espectadores los que intuyeron que Maverick moriría…

 

 

Otros detalles en los distintos aspectos técnicos y narrativos de la película que me encantan: La frase “Somos los mejores que hay. ¿A quién van a traer para enseñarnos?”, enlazada con un plano de Maverick en la barra del bar. Lenguaje visual una vez más. Gran detalle de montaje.

Todos los personajes tienen su punto y su momento, muy bien dibujados. Todos son importantes y se les recuerda. A todos se les da su momento heroico. Es genial y queda muy bien porque se logra que los personajes importen en su mayoría. Y al lado de los jóvenes, grandes estrellas veteranas para complementar (Harris, Connelly, Kilmer, Hamm, el propio Cruise).

La banda sonora es realmente magnífica, donde se han juntado los talentos de Hans Zimmer, Lady Gaga, Harold Faltermeyer y Giorgio Moroder. Muy buen tema de Lady Gaga, “Hold my Hand”, una estupenda balada. De alguna forma parece variación de la misma melodía, las que más me gustaron y cito ahora. Me flipan, y mucho, los “The Man, The legend / Touchdown”, siendo la parte que más me gusta “Touchdown”, la que suena en el portaaviones al final, aunque la otra también, que es la que presenta a Maverick con su moto. La segunda, ligada a Penny y Maverick, llamada “Penny Returns (Interlude)”, y suena en su despedida playera antes de la misión.

El resto de la banda sonora, con las referencias a la de los 80, es una maravilla.

 

 

Mujeres, amor y amistad. Las mujeres son bastante importantes en la vida de Maverick. En las películas son ellas las que le dan el impulso para levantarse cuando toca fondo o lo ve todo perdido. Son la voz de la sensatez para este señor engreído, mujeriego, vanidoso… que en esta aparece bastante más maduro y cambiado, sin dejar de ser él mismo. En el amor y en la amistad es cuando Maverick se muestra vulnerable.

Aquí tenemos a Penny Benjamin (Jennifer Connelly), que no sale en la primera parte, pero a la que se menciona hasta en dos ocasiones (primero cuando a Maverick y Goose les dicen que van a Top Gun entre broncas y luego cuando están de fiesta junto a Meg Ryan y Kelly McGillis, poco antes de cantar “Great Ball of Fire”). Penny es un personaje estupendo. Y ligado al agua.

Oh, Pete, no puedo enfadarme contigo. Ese es el problema”.

Y es que la historia de amor entre estos dos funciona de pleno. Es encantadora y está perfectamente llevada gracias a que se cuidó mucho al personaje femenino desde el guión, reiniciando además una relación que ya tiene un bagaje, que viene de lejos, que tiene, como no, un pasado.

Es fantástico que se enfatice la inteligencia de Penny, su aguda comprensión de lo que le ocurre a Maverick, siempre retratado con miradas o gestos. Se anticipará a sus frases, lo vacilará y desde la distancia sabrá lo que siente cuando mira desconcertado y perturbado a Rooster cantar “Great Ball of Fire”.

Fijaos cómo manejan esta historia desde el guión, ese papel de guía que tiene Penny hacia Maverick. Una relación, como toda la película, muy bien escrita y elaborada.

Primero lo aleccionará largándolo del bar, marcando territorio y personalidad. Es evidente que lo quiere… y teme caer de nuevo ante el viejo Maverick. “Por la borda”.

 

 

Pues sí, el siguiente encuentro será en un barco. Maverick allí anda perdido, por lo que tendrá que seguir las instrucciones de Penny. El profesor de pilotos como alumno marinero.

Penny: ¿Tú no estás en la Marina?

Maverick: ¡Yo no llevo barcos, Penny! Aterrizo sobre ellos.

Ahora estás en la Marina”.

Es sensacional el cuidado del guión, porque este simbólico aprendizaje coincide con las primeras enseñanzas a sus alumnos pilotos de caza… ¡Qué guión tan malo!

Tras la muerte de Iceman, Maverick creerá tenerlo todo perdido al haber quedado fuera de la misión y no tener el colchón de su amigo… Una vez más será Penny la que dé con las palabras adecuadas ante su catastrófico amante. Además, me hace mucha gracia que le hable con metáforas de pilotos, algo que él entienda fácil…

Maverick: No, Penny. Abandono. Se acabó.

Penny: Si perdieras a tu avión acompañante, seguirías luchando. No te rendirías sin más. Esos son tus pilotos. Si les ocurriera algo a ellos, yo creo que nunca te lo perdonarías.

Maverick: No sé qué hacer.

Penny: Encontrarás la manera. Sé que lo harás.

 

 

Un guapo y uniformado Maverick acudirá a Penny para contarle lo que ha pasado y su “misión imposible”. De nuevo destaca la comprensión inmediata de ella en una bellísima escena sin palabras y en la orilla, por supuesto.

Tras su encuentro sexual, Maverick y Penny se contarán ciertas intimidades relacionadas con “sus hijos”. Dudas, miedos y correcciones. Penny, en sus reflexiones, habla de tal forma que no sólo se refiera a ella, sino que marca un camino que Maverick seguirá con Rooster. Maverick sigue aprendiendo.

¡No es nuestra primera cita!”. “No voy a volver a dejarte”.

La verdad es que creí que no estaba listo”.

 

 

 

 

 

 

 

Además, es importante tener en cuenta que se menciona a otra mujer, Carole (Meg Ryan), la madre de Rooster y pareja de Goose. Es otra mujer que condiciona a Maverick, ésta suplicándole, poco antes de morir, que hiciera algo para que su hijo no volara por miedo a que se repitiera lo de Goose.

Penny, y muchas de sus escenas, aparece iluminada con un aura especial, a menudo usando focos difuminados tras ella, que le da un toque celestial cuando se erige en mentora y guía de Maverick.

 

 

Vehículos: Y observad otro detalle genial de guión. Ese guión tan malo… Los vehículos. Penny siempre está ligada a vehículos, que a menudo comparte con Maverick. Y siempre son distintos.

Primero navegarán en un barco. Allí Penny controla la situación, actúa de profesora, guía a Maverick. Luego los veremos en la moto de él, por dos veces. Primero Penny se resistirá, a duras penas, luego dejará la puerta abierta. En esa segunda ocasión tendrán su encuentro sexual y confesarán sus sentimientos, sus miedos… De nuevo Penny, de forma encubierta, dará los parámetros adecuados a Maverick para actuar con Rooster.

 

 

Al final, con Penny apoyada en otro vehículo, un homenaje al coche de Charlie en la primera, Maverick y Penny volarán en el avión del primero cuando las enseñanzas hayan dado su fruto y la redención sea completa. Observad cómo el coche se transforma en un avión en un encadenado.

Es decir, pasamos del nacimiento en el agua, al crecimiento en tierra y la trascendencia en el aire…

 

 

En la playa primero sólo se mirarán a distancia mientras él juega al fútbol… antes de ir en moto. Con un abrazo nocturno en la orilla del mar, Maverick se despedirá de Penny para ir a la misión del clímax. Y, sí, las orillas son simbólicas. Fin e inicio.

Es interesante el sobrio epílogo, cuando Maverick acude al bar a por Penny, pero ella no está… Ha salido a navegar con su hija… sin él. Es una escena sugerente y extraña. ¿Qué implica esa ausencia?

Penny necesita distanciarse y dar espacio a Maverick. Cuando ambos se asienten, ella acudirá para dar por concluida la redención de su chico.

 

 

Amistad: Si la mujer es su apoyo desde lo personal, Iceman, como lo era Goose en la primera, será su otro pilar desde lo profesional. Es otro de esos detalles geniales del guión que desde los diálogos se vinculen ambos pilares:

Cuando te metes en líos, Iceman hace una llamada y vuelves al aire”. “Pete, créeme, por muy raro que parezca, pronto vas a estar en un avión de caza volando a toda leche”.

La escena entre Tom Cruise y Val Kilmer, entre Maverick y Iceman, es una auténtica cima emocional, una de las grandes escenas de este año, como un Tom Cruise realmente magnífico y demostrando su talento como actor. La enfermedad real de Kilmer (cáncer de garganta también) da una autenticidad a esta secuencia que sigue la senda buscada en lo técnico, sólo que en lo humano. Conmovedora.

¡Qué bien hace Tom Cruise las cosas! Dando a todos su sitio.

 

 

Él no quiere aprender de mí”.

Iceman: Es hora de dejarlo ir.

Maverick: No sé cómo.

No es lo que soy, es quién soy. ¿Cómo enseño eso?”.

La única razón de que esté aquí eres tú”.

Iceman desnuda las dudas y el complejo de Maverick, hablando de forma ambigua y con segundas intenciones, como ya comenté, intentando guiar en el camino de su redención a su amigo, pero no sólo respecto al chico, sino también respecto al recuerdo de Goose. Iceman, en ese tiempo y porque Maverick es bastante transparente, ha acudido a su auxilio siempre, cree en él y parece conocerlo mejor que nadie.

 

 

Mi avión acompañante”.

“… Si lo mando a esa misión puede que no vuelva, y si no lo mando, jamás me lo perdonará. Haga lo que haga lo voy a perder”.

La Marina necesita a Maverick. El chico necesita a Maverick. Por eso luché por ti. Por eso sigues aquí”. Esta frase, sin usar el Pc, de “boca” de Kilmer (se hizo por ordenador para doblarlo), pone los pelos de punta.

Gracias, Ice. Por todo”.

 

 

Malo el guión, ¿eh?

Hondo (Bashir Salahuddin) es otro de los aliados de Maverick. Siempre se mantendrá fiel a él, aunque se desespere con sus métodos. “Ya empezamos”. Warlock no podría ser considerado “amigo”, creo, pero sí un apoyo incontestable y vital, sobre todo cuando le da su valor antes de la misión.

 

 

 

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sambo

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