THE BATMAN (2022) -Parte 1/4-

THE BATMAN (2022) -Parte 1/4-

MATT REEVES

 

 

 

 

4/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The Batman” ha recibido merecidos, numerosos y entusiastas elogios, si bien también es cierto que a menudo se han pasado de frenada. Signo de unos tiempos donde algunos parecen querer descubrir o imponer la nueva obra maestra absoluta y sin igual. O destrozar una obra por no amoldarse a unos estándares propios o globales. Eso ya depende.

The Batman” es un buen film, con muchas virtudes, pero también con ciertos problemas. Un punto de vista y planteamiento original y muy bien traído que tenía todo para convertirse en un auténtico locurón de película, pero que, desgraciadamente, se queda a medias. Se disfruta en muchos casos, pero seguramente en otros causará pereza o aburrimiento.

Una estética deslumbrante, un tono, ritmo y atmósfera acertadísimos, una visión renovada del héroe, muy coherente, cohesionada y lograda, un villano que se ajustaba a la perfección a estas ideas, unos referentes que acentuaban el inteligente planteamiento y concepción del proyecto… pero al que le falta nervio y valentía.

Hay un trabajo de mucho mimo a todos los niveles, un guión con muy buenos detalles y propósitos, también torpezas… La dirección y el aspecto visual son mucho más destacados que la resolución y el propio texto.

Una película urbana, moderna, actual y, a la vez, universal, muy de su tiempo, que usa con acierto el tema de las redes sociales y las nuevas tecnologías, de una manera muy natural. Su estética es deslumbrante y define muy bien los conceptos sobre los que pretende reflexionar.

El retrato de Bruce Wayne/Batman, tanto desde lo conceptual como desde lo estético, y su integración, es fantástico. Y es que es brillante que se muestre a un Bruce Wayne joven y grunge, que no ha superado la muerte de sus padres (alguien que se disfraza de murciélago para expiar y vengar no ha superado nada en absoluto), pero en sus “primeros pasos”, en el segundo año de labor como Batman, tiempo suficiente para un primer paso en su madurez y evolución, para el cambio.

 

 

 

 

 

Me parece brillante como presentación, pero confío en que no quede en eso, sino que se esté creando una evolución de largo alcance, a través de varias películas, donde Wayne no será ya este tipo taciturno y depresivo, esquivo, sino que poco a poco se irá pareciendo más al Wayne bon vivant que conocemos… y de ahí, quién sabe, si a otra cosa más madura y distinta. Un trayecto vital.

Es decir, me parece una decisión lógica para ir explorando al personaje y sus mecanismos psicológicos, una evolución y descripción distinta.

Selina: ¿Qué escondes? ¿Una horrible cicatriz?

Batman: .

El Batman de Reeves y Pattinson es un Batman germinal, lo que es un acierto, pero sólo si se confirma el arco evolutivo que preveo. Es decir, no es gratuito ni arbitrario que el Batman depresivo y taciturno que se nos presenta sea así, situando la acción en el segundo año en el que Bruce Wayne creó a su alter ego enmascarado (20 desde la muerte de Thomas Wayne). Es una presentación psicológica madura, precisa, coherente y real de un personaje perturbado, que adquiere más sentido cuando se nos muestra a alguien muy inteligente y con todo a su disposición que decide dedicar su vida a disfrazarse de murciélago para capturar a malotes.

 

 

Este Batman germinal, en fase de desarrollo, tiene además un punto añadido que se aleja del glamur. Esa Batcueva, en los subsuelos ocultos de la ciudad, urbana, funcional, sin decoraciones, pero mostrando la tecnología práctica que utiliza el personaje, transmite realismo e insinúa muy sutilmente cómo fue gestándose todo ese plan, todo ese proyecto, creciente, poco a poco. Una nave industrial con sus murciélagos, su amplísimo espacio, su oscuridad vagamente iluminada donde vestirse, aparcar su coche y su moto, colocarse sus lentillas grabadoras, desmaquillar sus ojos tintados para disimular su mirada y que se le reconozca, sus infinitos cachivaches y monitores… dentro de un desaliño despreocupado y lógico.

Lo que estoy haciendo es el legado de mi familia”.

 

 

Se ha dicho de él que es un Batman falible, que comete errores, pero lo cierto es que no lo veo más falible o que resulte más engañado que otros… Quizá se refieran a su fallo de concepto al apostar por la Venganza y tener que rectificar hacia la Esperanza.

Se desarrolla una historia de Batman desde un prisma distinto, como se ha comentado mucho, dando prioridad a lo atmosférico, detectivesco, a la investigación, por encima de la acción. Así lo vemos ya en la secuencia de la escena del primer crimen, con una cadencia pausada, hipnótica, donde Batman tiene una actitud activa, pero serena. El observador.

La mirada es una de las claves del film. No sólo la de Batman, también la del villano. Aquí Batman indagará y observará cada detalle de la escena, dando las claves de las pistas que ella contiene. Dedo cortado en vida, el lugar donde cayó el martillo, el acertijo, el criptograma…

¿Qué hace un mentiroso cuando está muerto? Miente sin pestañear”.

 

 

 

Junto a Alfred (Andy Serkis), Bruce también demostrará su inteligencia superior, descifrando el criptograma que nos llevará a un puerto usb en un coche.

El vínculo de Selina con el alcalde es a través de la amiga de ella, vista en las fotos del usb. El seguimiento de Batman cuando Selina acude a la escena del crimen le dará la clave y el nombre, Annika, que será secuestrada.

Toda la película está tratada con mucho mimo. La planificación es excepcional. Observad la presentación de Catwoman, Selina Kyle (Zoë Kravitz). Primero vemos sus botas de cuero, en un claro guiño. También será lo último que veamos en esta secuencia, en la foto, como un eco que define una pista.

Habrá más con este personaje, una segunda presentación, en honor a su “doble” personalidad. Y es que es un detalle sutil y nada enfático que veamos gatitos cuando Selina entra en su casa y se transforma en Catwoman. Lástima que la sutileza luego se convierta en subrayado excesivo…

 

 

Tienes muchos gatos.

Me vuelven loca.

Selina, además, bebe leche y tiene unas uñas larguísimas… Su retrato es turbio de inicio. Lo que ve Bruce con sus prismáticos son unos cristales sucios que difuminan el interior del piso, retratando así a un personaje que esconde algo.

Como observador investigará en el apartamento de Enigma (Paul Dano), donde hallará nuevas revelaciones que al resto se le pasan por alto. Con los mensajes de Enigma irá dando pasos en la investigación junto al agente Gordon (Jeffrey Wright), lentamente, mirando y reflexionando.

Reeves define muy bien el contexto desde el mismo inicio en el guión. Discusiones políticas; la calamitosa situación de Gotham, que nunca mejora; la presencia de Batman, un justiciero enmascarado; referencias a Wayne y su plan de renovación; unas elecciones inminentes donde el alcalde, el “candidato del sistema”, está muy igualado en las encuestas a la candidata, una voz renovadora…

 

 

Jueves, 31 de octubre. Es el comienzo. Miércoles, 6 de noviembre. Será cuando concluya la historia. Estamos en Halloween.

Un alcalde corrupto como primer paso en la investigación de Batman, siguiendo las truculentas pistas de Enigma. Fotos comprometedoras, el Pingüino, Falcone (John Turturro)… y un local. La Sala Iceberg. El mundo “dropainómano”… Las familias Wayne y Arkham, fundadoras de Gotham… Aquí vamos conociendo a esa ciudad corrompida hasta las entrañas con sus principales personalidades. Como el cínico Pingüino, un irreconocible Colin Farrell.

Una guerra de bandas mafiosas, con los Maroni desmantelados y todos los estamentos de la ciudad manchados y corruptos, incluida la policía, que ayudarían a Falcone. Falcone, que actuaría como confidente del caso Maroni.

Todo esto salpica a la familia Wayne, cuando descubramos cierta relación entre Falcone y Thomas Wayne. Wayne salvó la vida de Falcone operándole en su casa, en la mesa del comedor, de un disparo en el pecho.

 

 

 

Por el juramento hipocrático”.

Falcone es el gran villano, el alcalde en la sombra, recluido para protegerse de sus enemigos, que coloca a gente a su servicio en todos los estamentos de la podrida ciudad, incluidos jefes de policía, alcaldes de cara al público, jueces, fiscales… Él conspiraría contra Maroni y sus negocios con drop para quitárselo de en medio. Luego se dedicó a usar el Fondo de Renovación creado por Wayne cuando aquel murió.

¿No sabes que los polis trabajáis para mí?”.

 

 

El segundo crimen será el del comisario Savage (Alex Ferns), al que vemos en la primera escena del crimen. Será ajusticiado con ratas, en un toque simbólico.

El tercer ataque, contra el Fiscal, vuelve a ser muy atmosférico y esteticista, tras el cristal empañado de su coche. Su muerte es de las más elaboradas con la espectacular entrada en la iglesia y ese explosivo pegado al cuello. Que le estalle así la cabeza nos recuerda a “Perseguido” (Paul Michael Glaser, 1987) o “Peligrosamente Unidos” (Lewis Teague, 1991).

La nueva pista que señalará a Falcone viene vía nuevas tecnologías una vez más. “El rata alada”. Huérfanos, el Plan de Renovación como fondo benéfico del que se apoderaron los mafiosos tras la muerte de Thomas Wayne y el asesinato de éste cuando se opuso a las tropelías que veía… Una vinculación hacia los Wayne que Enigma entiende mal, pero le sirve para amenazar a Bruce

Tácticas policiales, con Gordon haciendo pública la grabación que demuestra el asesinato de Falcone a Annika (Hana Hrzic). Y “Pingüino” postulado como futuro líder del crimen.

 

 

Batman, vía mensajes, criptogramas, dedos sueltos, puertos usb, mapas, videos, grabaciones, lentillas grabadoras, indagará como un Philip Marlowe enmascarado de paso cadencioso.

 

 

 

Lee aquí la 2ª Parte del análisis.

Lee aquí la 3ª Parte del análisis.

Lee aquí la Última Parte del análisis.

 

sambo

Leave a reply