TERMINATOR (1984) -Parte 2/3-

TERMINATOR (1984) -Parte 2/3-

JAMES CAMERON

 

 

5/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cameron y su maestría visual

James Cameron es uno de los grandes talentos e innovadores del cine moderno. Uno de los tres mejores rodando la acción, como bien ha demostrado en sus grandes clásicos. Su talento ya se vislumbraba con nitidez en esta obra sin apenas medios.

Cameron es conocido por su carácter obsesivo y concienzudo, que ha dado para muchos chascarrillos entre sus colaboradores.

Es muy estricto y exigente. Es muy, muy difícil trabajar con él”. “Lo quiere hacer todo, siempre tiene algo que mejorar”.

Sabe cómo hacer las cosas mejor que los mismos profesionales. Y lo hace mejor que ellos. Es algo que a veces le frustra”.

Siempre he dicho que no sabe actuar, y por eso siempre nos necesitará”.

El proceso creativo, en mi opinión, consiste en que miles de personas contribuyan con sus ideas, emociones, sangre, sudor y lágrimas para que Arnold y yo nos llevemos los laureles”.

Ya en esta cinta se hace obvio el enorme talento, nervio y pulso narrativo que posee Cameron, pero también se aprecian defectos que podrían llevar a pensar que aún le faltaban cosas por depurar, que aún le faltaba para llegar a lo que es… La realidad es que esos pequeños “peros” se deben más a las enormes limitaciones que tuvo que a otra cosa, porque lo cierto es que consigue salvar casi toda dificultad.

El director cuida con auténtico mimo a su personaje principal, la máquina. Observad cómo enfatiza las angulaciones en cada plano suyo, sobre todo con el uso del contrapicado, donde realza a su vez su amenazante e inquietante imagen. También con picados, como ese imponente donde lo vemos con la ciudad a sus pies.

En la soledad de su cuarto médico, que no vemos ni cómo ni cuándo lo preparó, que también es arsenal de armas, en lo que es una acertada elipsis y un detalle que demuestra la sabiduría narrativa de Cameron, la máquina adquirirá su look definitivo. Una truculenta reparación en su brazo herido y su ojo maltrecho, que tiene ese toque o guiño a Buñuel (“Un perro andaluz”, 1929) con el bisturí introduciéndose en el ojo (encantador momento con la cabeza animatrónica de Schwarzenegger). Se maneja bien con el bisturí y con la tecnología ochentera. Así el Terminator queda guay del todo, con sus gafas de sol, ideales para la noche incluso.

 

 

Y es que su diseño es un tremendo acierto, ideado por Cameron en un delirio febril, que sumado a su determinación redondean un villano perfecto. Da miedo hasta su zarpa inerte en el cuello, último intento por matar a Sarah

Aquí, al contrario que en muchos thrillers de la época, los sucesivos “finales” con resurrecciones sorpresivas están plenamente justificados y suponen la esencia del personaje antagonista y la idea del film. Es por ello que Cameron se permite dar más y más sin temor, como los grandes clásicos.

Estás acabado/terminado”.

 

Su desnuda venida es impactante, con una pose atlética perfectamente formada, la rítmica música y la posterior demostración de fuerza ante tres macarras (Bill Paxton y Brian Thompson entre ellos) definiendo algunas de sus capacidades. Atemorizante.

Contrastará con la de Kyle, también desnuda, pero bastante más desangelada.

Es como nacer”. Ciertamente, así está escenificado, con esas esferas que se intuyen y se definirán en posteriores secuelas con más medios.

Uno está hipermusculado y anda con pasos firmes. El otro, aunque vigoroso, no parece tener la misma fuerza que el primero ni está, desde luego, tan musculado. Ambos conseguirán armarse.

 

 

Uno tiene una permanente cara de mala leche, seria y hierática, siempre en actitud agresiva, con su atuendo macarra, destrozando un coche para robarlo, cargándose al vendedor de armas, destrozando con el coche un camión de juguete, quitando el teléfono de la cabina a un tipo… Toda la puesta en escena en este inicio lo presenta en actitud agresiva, amenazante.

¿Sarah Connor?

 

 

Y donde uno mata, el otro trata de proteger y salvar. No sólo será protector, sino finalmente compañero y amante (tendrán sexo y aparente amor a piano con la banda sonora), fugaz pareja que, en consonancia con la idea de contrastes y espejos, será a su vez padre del hijo de Sarah.

Ven conmigo si quieres vivir”. “Atravesé el tiempo por ti, Sarah”.

Uno no duerme ni descansa, personificando la pura determinación. El otro es humano, con todas sus limitaciones.

De esta forma, además de todo, queda definida la superioridad aterradora del que será villano.

 

 

Mueve con agilidad la cámara Cameron, dando fortaleza estilística a ese ritmo trepidante que tiene la película. Travellings siguiendo a Kyle huyendo de la policía frenéticamente, o por la comisaría, presentando a los dos agentes (debo decir que el agente Ed Traxler, interpretado por Paul Windfield, va algo sobreactuado)…

El estilo es expresionista. Cameron quería rodar de noche por una cuestión estética, a pesar de que hacerlo de día era más barato, ya que daría ese toque Noir pretendido, donde lo urbano y lo nocturno serían los protagonistas. Buscaban esa estética que remitiera al expresionismo alemán.

 

 

Además, el uso de la subjetividad, esos planos con la visión del Terminator, era muy importante para Cameron porque pensaba que ayudarían a meter al espectador en la película.

También usa muy bien los juegos lumínicos. Esos lúgubres callejones, las luces y los láseres cruzando la noche en el futuro de 2029, las luces de las linternas policiales rasgando la oscuridad buscando a Kyle al comienzo… Gran juego expresionista y con las perspectivas. Hay un homenaje explícito a ese tono en el garito donde la máquina se encuentra con Sarah, el “Tech Noir”.

 

 

 

Todo este look lúgubre y oscuro contrasta con el adjudicado a Sarah Connor (Linda Hamilton). A ella nos la presentan luminosa, de día, feliz e ingenua, infantil incluso (esa entrañable camiseta de los Picapiedra), con un look muy ochentero, teniendo un mal día en su trabajo de camarera. Su nombre lo conocemos al fichar (Sarah J. Connor).

Una chica normal y corriente a la que se presenta como alguien vulgar, del montón, pero que se convertirá en excepcional, dando sentido a una de las tesis del film. Así, oyendo la noticia de “su muerte”, de una tal Sarah Connor, su tranquila vida comenzará a sembrarse de inquietudes. Todo muy bien desarrollado.

 

 

Su evolución es notable, una buena progresión dramática, ya que no la vemos convertida en heroína de la noche a la mañana, simplemente se comienzan a mostrar síntomas de lo que puede llegar a ser, de lo que será. Una vez se le van explicando las cosas y va viendo las situaciones, irá asumiendo su responsabilidad, por ejemplo en la escena en las alcantarillas donde pasa la noche junto a Kyle (aspecto desarrollado en una escena eliminada). Una joven normal que debe asumir que se convertirá en una leyenda luchadora.

Estás hablando en pasado de cosas que aún no he hecho”.

El uso de las cámaras lentas también está muy calculado por Cameron. Suele usarlas para las ejecuciones o los momentos de tensión, los ataques del Terminator. Pretendía con su uso dar un tono pesadillesco, enrarecido, al conjunto y la atmósfera.

Seguía siendo realista, pero se convirtió, más bien, en una pesadilla”.

Un gran ejemplo lo tenemos en la excepcional, tremenda y tensa escena de la discoteca, cuando el Terminator aparece, cerca y merodea a Sarah. Uno de los aspectos más destacados de esta secuencia es el trabajo de Schwarzenegger, la determinación de su mirada parece indicar que tiene localizada a Sarah en todo momento, por lo que su reacción puede ser inminente…

Se permiten en esta secuencia ciertas bromas de puesta en escena (casualidades perdonables), como cuando Sarah tira oportunamente su vaso desapareciendo del campo de visión del Terminator en el momento preciso…

 

 

 

 

Es una secuencia tácticamente cuestionable por parte de Kyle, irrumpiendo in extremis con todo casi perdido, pero el suspense está realmente bien conseguido gracias a cómo se ha ido planificando la escena y desarrollando al villano en una descripción que culmina aquí, cuando descubrimos su invulnerabilidad a las balas, que tampoco lo matan…

Otra secuencia notable que muestra el excepcional pulso narrativo de Cameron es la de la comisaría. Un lugar en apariencia seguro, un alivio momentáneo…

Hay 30 policías en el edificio”.

Unos instantes de espera y tensión, de expectativa, donde sabemos que el Terminator aparecerá en cualquier momento, y que lo hará de la forma más abrupta. Un lugar cerrado al que acude el monstruo sin que nada ni nadie pueda detenerlo.

Volveré”.

 

 

Cameron logró que una sencilla frase cotidiana se convirtiera en una de las más célebres de la historia del cine. Lo consigue manejando los tiempos, las pausas antes de la tormenta. Cuando el Terminator avisa de que “volverá”, nadie imagina que lo hará de esa manera. De hecho, nadie pensó que aquella frase fuera a tener tanta repercusión.

Planos silenciosos de un policía haciendo su trabajo, el montaje haciendo su función, donde pronto sabemos que allí va a pasar algo porque no tiene sentido que nos detengamos con esos detalles… hasta la tremenda irrupción del coche.

 

 

 

Es un momento icónico donde el Terminator arrasa la comisaría de mala manera… que menos mal que es grande y a los protagonistas les da tiempo a asimilar la situación, escaparse y encontrarse… Eso sí, tenemos de esos momentos donde con un golpecito los policías se quedan inconscientes, incluso si es en la tripa.

 

 

El clímax es excelente y saca todo el partido a las claves desarrolladas, dando una buena conclusión a la evolución pretendida. Una nueva persecución entre moto y camión, las bombas preparadas intentando detener al Terminator (la séptima surtirá efecto con el camión), Kyle resultando herido, Sarah colocándose en la posición más vulnerable, los dos vehículos siniestrados y el encierro para el enfrentamiento final en la fábrica (Cameron es muy metalúrgico, lo demuestra en esta saga, en “Aliens”, en “Mentiras Arriesgadas”, incluso en “Avatar”), donde Sarah se termina pareciendo definitivamente a quien está destinada a ser, tomando la iniciativa.

Esa escena final, con los dos arrastrándose, iguala la determinación que hasta ahora mostraba el Terminator, al que le sale una competidora igualmente tenaz y decidida a sobrevivir.

 

 

La música, rítmica, dinámica y metálica, es un acierto pleno, no ya por el excelente resultado que la ha hecho ser un clásico, sino por la coherencia que demuestra con la propia película y su personaje principal. Brad Fiedel se mostró escéptico en un principio, pero luego el proyecto le entusiasmó, lo que fue una suerte, ya que apenas había dinero para pagar…

Una música que también tiene función atmosférica, sugestionadora. Vincula un momento rítmico a la máquina: escuchen la llegada del Terminator en contraste con la de Kyle Reese, por ejemplo… Pero luego hay momentos donde no se sigue ese rigor y se hacen trampas: Sarah sale al cine sola, comienza a sonar la música del Terminator, pero no está él ni aparece, sí vemos a Kyle, por el contrario, que comienza a seguirla. Trampitas.

La banda que deja temas en la película es Tryanglz (oímos tres temas de ellos, You Can’t Do That, Photoplay y Burnin’ in the Third Degree).

 

 

No se puede negar que “Terminator” es una película ochentera, y con ello me refiero a ambientada en los 80. Ese vestuario inconfundible, esos peinados, los punks y los de los cardados imposibles, las hombreras, los secadores, los auriculares para los walkman (servirá de eco al anuncio de radio que habla de discos compactos), las tiendas de discos, los compactos láser… Unos looks que ahora resultan desfasados, hasta el punto de que Linda Hamilton parece mayor que en la segunda entrega en algunos momentos…

Y esa banda sonora ochentera con sintetizador que aparece ocasionalmente en escenas de acción…

No pueden ocultarse ciertos trucos o defectos de guión. Tenemos varios ejemplos con el vulgar recurso de las coincidencias. Sarah escuchará afortunadamente las noticias con la muerte de otra Sarah Connor… en una pizzería…

 

 

También es otra “afortunada coincidencia”, que permite continuar la historia, cuando el Terminator da por concluida su misión al eliminar a la compañera de piso de Sarah, confundiéndola con ella, pero escucha el mensaje que Sarah deja en el contestador en ese momento delatando su posición, dando todos los datos que el monstruo necesita para volver a ponerse en camino. Y, otra cosa, ¿por qué la policía no deja mensaje en el contestador cuando llama? Por si fuera poco, la policía está vigilando el edificio de Sarah Connor, por si acaso, pero es una vigilancia algo regulera.

Podríamos considerar también afortunada la coincidencia del plantón del novio de Sarah, que no sólo no impide que Sarah salga, sino que favorece que se desarrolle con normalidad su relación con Kyle, pero esto es un aspecto nimio. Eso sí, me gustaría saber qué fue del noviete de Sarah

 

 

Lo de la policía custodiando y vigilando la casa de Sarah pues… otra de esas cosas tratadas de aquella manera. Vemos que se va un coche justo cuando llega la máquina…

La muerte del novio de la compañera de Sarah, Matt (Rick Rossovich), tiene sentido relativo. Se entretiene en intentar matarlo cuando no es su objetivo. Una vez se convierte en un impedimento, puede entenderse, pero no es eficaz si alerta a su verdadero objetivo. Confundirá a Ginger (Bess Motta) con Sarah, una Ginger a la que se caracteriza con unos walkman que no se quita ni para follar.

 

 

 

Una vez la policía da aviso de que el coche de Kyle está en el garaje, quizá hubiera sido lógica la precaución de guardar las salidas, sobre todo cuando vemos coches policiales registrando el lugar con bastante interés…

Otro de los momentos flojos del film desde el guión (y puesta en escena) lo tenemos al final de la persecución automovilística por la ciudad. Una vez reanudamos la persecución, Cameron se luce con unos planos soberbios y trepidantes. El paso por el túnel es sensacional. Sorprende con el poco presupuesto manejado. Logra mantener la tensión en todo momento. ¿Por dónde aparecerá? ¿Dónde estará? Pero…

 

 

 

¿Por qué el Terminator no termina su misión cuando puede? ¿Por qué no arriesga cuando tiene a su objetivo detenido y los policías no son rivales para él? Está claro que no pretende ser cuidadoso o sigiloso, que le da igual que le vean ejecutar a alguien (como vimos en el vecindario o en la discoteca), que es capaz de aguantar disparos, entonces, ¿por qué se limita a desaparecer de la escena sin dejar rastro cuando la situación era francamente propicia? Es más, dicha huida, con alguien tan poco dado a la discreción, sorprende, porque en la puesta en escena queda claro que esa huida quedaba a la vista de todo el batallón policial que llega, con visión de frente, por lo que no se explica por dónde pudo huir sin que nadie lo viera…

 

 

Extraña que en unas ocasiones sea tan cuidadoso y planificado y en otras se precipite de manera calamitosa, sobre todo cuando, como digo, su fuerte no es el sigilo, precisamente.

En la comisaría se dice que la madre de Sarah llegará en una hora más o menos, así que queda claro que ha sido avisada y que está en camino hacia la comisaría. El caso es que posteriormente, en una conversación telefónica con la “madre”, se dice que Sarah le dijo que se ocultara en la cabaña que tienen en propiedad (ese momento aparece en una de las escenas eliminadas). Por tanto, no tiene sentido que Sarah esté hablando con su madre como si aquella estuviera en su casa tan tranquila, ya que se supone que estaba en camino y no la vimos llegar, con todo lo que conlleva una vez viera lo sucedido en la comisaría. Por otro lado, si Sarah se hubiera podido poner en contacto con su madre, como vemos en la mencionada escena eliminada, la información que le da a ella, es decir, que se ocultara en la citada cabaña, no podría ser conocida por el Terminator, en cambio, cuando éste habla con Sarah desde la cabaña suplantando la voz de su madre, se refiere a una supuesta conversación (que no se ve en la versión definitiva), donde Sarah le habría pedido que se ocultara allí (y que de haberse producido no fue con el Terminator presente).

Habiendo eliminado la frase de la comisaría, donde avisan de que la madre está en camino, se hubieran evitado estas incoherencias.

Por último, una recomendación o consejo que habría que hacerles a los protagonistas, que además están padeciendo la aventura. No es recomendable quedarse ni pararse al lado de donde hay un robot aparentemente indestructible venido del futuro para matarte, aunque creas que pueda estar muerto. Es mejor alejarse, así como idea, porque lo mismo se te levanta, renaciendo del fuego con su carcasa y figura real, a mayor gloria de los encantadores efectos especiales creados por Stan Winston (maquetas, stop motion, junto a Gene Warren y Fantasy II)…

 

 

Por su parte, el bueno de Kyle Reese (Michael Biehn), herido en la parte final, tiene fuerzas variables producto de su herida. De repente se queda inconsciente para acto seguido enfrentarse con todo un Terminator, de repente se nos desmaya que al rato se mete un esprint.

 

 

Juegos de espejos

Hay un juego de espejos estructural muy interesante. Espejos con reflejo opuesto.

El mundo apocalíptico y deshumanizado, liderado por máquinas que están exterminado a la humanidad en 2029, contrasta con el de 1984, inconsciente, despreocupado, reconocible. Se hace el contraste entre ambos de manera obvia. La causa y el efecto.

Las máquinas que sirven al hombre en 1984, como esas de basura que vemos al llegar al “presente”, contrastan con las de matar que exterminan en el futuro, también creación nuestra.

Dos extraños seres venidos del futuro.

Sólo somos él y yo”. Esta frase es significativa en la saga, ya que se explica que no podría haber más viajecitos al pasado, pero se ve que cambiaron de opinión con el éxito.

Las dos llegadas contrastan también. La de la máquina es todopoderosa. Su cuerpo define una figura redondeada y perfecta, segura, exuberante. La de Kyle, por su parte, es deslavazada, cayendo como un saco.

Mientras que el entorno adjudicado a la máquina es imponente, con la ciudad bajo sus pies, el dedicado a Kyle es sucio, antiglamuroso y desangelado. Un lúgubre callejón.

Uno será la maña, consiguiendo vestirse huyendo de la policía y equipándose en una tienda. El otro cogerá lo que necesita por las bravas, por la fuerza, quitándosela violentamente a tres macarras.

Kyle rehúye el enfrentamiento (escapa de la policía), la máquina parece buscarlo (machaca a los macarras).

Dos polos opuestos que convergen en Sarah Connor.

 

 

 

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sambo

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