SAFE (2018)

SAFE (2018)

SERIES

 

 

 

Safe” (2018) es una miniserie británica de 8 capítulos de la plataforma Netflix. Dirigida y creada por Harlan Coben, escritor estadounidense de novelas de misterio, y con un gran actor protagonista encabezando el reparto: Michael C. Hall (Dexter). En ella se pretende una marcada atmósfera Noir acorde a la historia que cuenta.

 “La vida de Tom Delaney (Michael C. Hall), da un vuelco cuando su hija adolescente, Jenny Delaney (Amy James-Kelly), desaparece tras salir de fiesta una noche. En una lucha desesperada por encontrarla comienza su propia búsqueda e investigación, adentrándose en un mundo de oscuros secretos que parecen salpicar a toda la gente que le rodea, incluidos él y su familia”.

Michael C. Hall (que además del protagonista es el productor de la serie), lleva prácticamente el peso de toda la historia. Pero hay un personaje más allá de los que vemos físicamente: “Los secretos”. Todos parecen guardar uno en ese barrio. Y todo lo que esconden parece estar relacionado con la desaparición de Jenny.

Lo único malo de esto es que no da la sensación de que los secretos estén bien relacionados con el hilo conductor de la serie. Es cierto que en los thriller se admiten sorpresas y misterios que en un primer momento pueden parecer el grial de la trama pero que terminan por no tener importancia al final, eso le da imprevisibilidad y gancho a la historia hasta que se llega a la resolución.

En este caso, en cada capítulo podemos ver a algún personaje que miente o que oculta información, para en el mismo capítulo o poco después mostrar algo que los desestima totalmente del misterio principal, la desaparición de Jenny. Esto resta dinamismo y participación del espectador en la resolución del caso.

Por otra parte, se echan balones fuera constantemente con algunos personajes que no tienen mucho sentido: Una acusación muy grave hacia una profesora del centro y vecina de los Delaney; el intento absurdo de implicar en la desaparición de Jenny al mejor amigo de su padre, Marc Warren (Hermanos de sangre); o un circulo de mentiras y actuaciones de una familia del barrio de cara a sus vecinos para ocultar un “crimen” (al más puro estilo “Arsénico por compasión”-pero sin ser tan brillantes-) del que tampoco tienen mucha consciencia de que sea un crimen como tal.

Básicamente, un sinfín de hipótesis para perder el tiempo, porque ninguna está tan bien montada como para que nos creamos que tiene algo que ver con Jenny. Y si a esto le sumamos una pareja de policías que no parece estar buscándola hasta que la trama está bastante avanzada, la realidad es que hace que la serie tenga un patrón capitular regular, fijo, tópico y lógico: Tom encuentra una pista, investiga, interroga, le mienten, lo nota, vuelve a insistir y averigua la verdad.

Sin duda alguna, lo mejor de la serie es la actuación de Michael C. Hall. Un actor impecable que sabe llevar a la perfección las múltiples emociones de su personaje.

Tom Delaney está consumido por la desesperación de la desaparición de su hija. Por la culpa por no haber estado junto a su esposa cuando muere, algo que sabe que su hija no termina de perdonarle. Por el miedo a que, en el fondo, la desaparición de su hija sea culpa suya, y por la necesidad de proteger a su otra hija y de mantener a su familia unida.

Un complicado cóctel de emociones que no se traducen tanto en los diálogos, sino que requieren de la calidez interpretativa del actor. Y en este caso, Michael C. Hall cumple a la perfección su cometido. Su rostro habla por él transmitiéndole al espectador sus preocupaciones, miedos y anhelos, consiguiendo introducirlo en la historia y haciéndole partícipe del misterio.

 

La serie mejora a partir del ecuador, ya que es en esa recta final donde la trama y sus personajes parecen cobrar sentido. Por un lado la policía deja de investigar casos que se veía de lejos que no existían y se centran en la desaparición de Jenny, los vecinos empiezan a colaborar, los esfuerzos de Tom Delaney comienzan a dar sus frutos… Todo eso hace que se empiece a armar poquito a poquito el complicado rompecabezas que envolvía a la desaparición de Jenny.

 

 

Todo demasiado repentino, extrañamente abrupto, resolviendo apresuradamente lo que antes fue moroso. Comenzamos a descubrir la verdadera razón de la desaparición de Jenny. De haber estado la serie mucho más centrada en este misterio principal, sin tanto relleno que no iba a ninguna parte, desarrollando los aspectos de la verdadera razón de la desaparición, la serie habría mejorado significativamente y hubiera resultado mucho más cohesionada.

Porque una vez resuelta la serie se descubre que su principal objetivo era el de hacer una reflexión sobre la culpa y la necesidad de perdón. Tal y cómo pudimos ver en “Julietade Pedro Almodóvar, la culpa, el miedo, el arrepentimiento tardío pueden ahogar, destrozar vidas y familias enteras. Cambiarte por completo.

Y esto es lo que ocurre en “Safe”, aunque con la diferencia de que a pesar de que la serie esté resuelta de manera correcta y su conclusión pueda ser incluso sorprendente, al final da la sensación de que sólo han sido un par de capítulos brillantes, perdiendo mucho tiempo en el resto. Si no se pretendía ahondar en el meollo principal casi habría sido mejor una temporada más corta y no tantas idas y venidas en el transcurso de los ocho capítulos que la componen.

 

Lenika

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