ROCK VINTAGE: Y&T

ROCK VINTAGE: Y&T

MÚSICA

 

 

 

Por @MiedoEscenico2

 

 

 

A veces se habla de bandas malditas en el rock, por lo que en estas líneas vamos a tratar de recuperar la memoria de una de ellas: un grupo de cuatro enormes músicos de la zona de Oakland y San Francisco que trataron de hacer sus sueños realidad en forma de canciones, que tuvieron que vender su alma al diablo (los poderes fácticos) para conseguirlos… Y ni siquiera así pudieron.

 

EL ORIGEN: MUCHAS FLORES Y POCO ROCK

Estamos a finales de 1972. Bob Gardner, Wayne Stitzer y Leonard Haze andan intentando poner en marcha una banda de rock. Parece fácil, pero el verano del amor había sido cinco años antes y la zona de Oakland y San Francisco, la conocida como Bay Area, contenía más gente con flores en el pelo y bajo los efectos del LSD, en furgonetas rosas y con símbolos de la paz, que con guitarras afiladas y baterías estruendosas.

Nuestros chicos andaban haciendo pequeñas actuaciones con versiones de clásicos, cuando en los primeros días de 1973 se presentó como candidato a tocar la guitarra un joven llamado Dave Meniketti. Sus influencias de rock, rhythm & blues y jazz se apreciaban en cada nota que tocaba y cantaba y, aunque no hubiera sido así, daba igual, porque necesitaban un guitarrista para poder tocar. Gardner tocaba el bajo, Stitzer el piano y Haze la batería. El caso es que una llamada inesperada les cogió con el paso cambiado: les invitaban a actuar en un concierto próximo, pero no sabían qué nombre poner en los carteles para su grupo. Haze, que era quien tenía el teléfono, vio la portada del vinilo de los Beatles que estaba sonando en ese momento en su tocadiscos, y respondió sin pensárselo: “Yesterday And Today”. Y ahí empezó la leyenda. Les llamamos chicos, porque Haze, el batería, aún no había cumplido los 18 años a estas alturas, mientras que el resto apenas llegaba a los 20.

 

 

Las actuaciones que les salían costaban más de lo que les pagaban a cambio, con lo que Stitzer decide dejar la banda, Gardner pasa a tocar el piano y la guitarra rítmica e incorporan a un bajista alto y bien parecido, Phil Kennemore. Comienzan a aprovechar cada fiesta y cada celebración local para hacer actuaciones y llegan, en 1975, a la final de una Battle Of The Bands (Batalla de las Bandas) que acaban ganando. Pero les llama la atención el chaval que toca la guitarra en el otro grupo finalista y, dado que Gardner dice que quiere dejar la música, deciden incorporar al nuevo, un tipo peculiar llamado Joey Alves, de ascendencia hispana.

 

 

Será este cuarteto, Meniketti (guitarra principal y voz), Alves (guitarra rítmica y coros), Phil Kennemore (bajo y coros) y Haze (batería), el que demostrará que en la Bay Area también hay sitio para el rock. Fichan por la discográfica London Records y graban con ella dos discos: el epónimo “Yesterday & Today”(1976) y “Struck Down”(1978). Aunque en ellos hay algunas canciones que merece la pena escuchar, como “Alcohol” o “Beautiful Dreamer” en el primero y el tema título del segundo, la música es demasiado setentera para lo que se empezaba a mover en el panorama musical de la época. Además, la producción no era especialmente buena y, sobre todo, había un problema: el propio Meniketti reconocía que entraron a las grabaciones sobrepasados por la responsabilidad, por lo que estos dos discos no reflejaban la potencia de lo que eran en directo.

 

 

Porque el asunto es que la banda se había convertido en un grupo de culto, con una base de seguidores ferozmente fieles gracias a sus continuas apariciones en el Starwood de Hollywood y otros tugurios, teloneando en conciertos a grandes bandas como Journey o The Doobie Brothers, haciendo subir la temperatura de los locales donde tocaban. Van Halen o Motley Crue llegaron a abrir para ellos en algunas de sus actuaciones y se convirtieron en grandes amigos. London Records se hunde, se quedan sin contrato y las compañías buscan más música disco y punk que rock, así que los cuatro de Oakland se dedican a seguir generando fans dentro del circuito angelino, a base de tocar en directo de manera incansable. Van perfilando canciones y, al final de uno de esos conciertos, un representante de A&M Records, subsidiaria de Atlantic, les propone firmar un contrato. Ahí empieza algo diferente.

 

 

EL TERREMOTO INICIAL

Para la grabación del disco, la compañía les facilita un productor como Robert Schulman, que colabora con ellos en la composición de algunas canciones. Graban el disco en The Automatt Studios, de San Francisco, y esta vez sí consiguen captar la energía de sus directos en el estudio. Pero a la hora de promocionar al grupo, A&M les dice que Yesterday & Today es un nombre demasiado largo, que tienen que cambiarlo. La banda se niega terminantemente a hacerlo, pero dado que los fans, a la hora de pedir los bises en los conciertos, solían corear las siglas del nombre del grupo (“¡Y&T! ¡Y&T!”, mucho más corto), proponen utilizar ese nombre. La compañía accede y en la portada de “Earthshaker”, que así se denominaba el disco, ya aparece su nueva denominación. Por cierto, en inglés se pronuncia de una manera bastante más abreviada [uai-and-ti] que en castellano.

El disco se publica el 15 de junio de 1981 y, desde el primer tema, “Hungry For Rock”, deja claro que no tiene nada que ver con los anteriores. Temas elaborados, con mucha más energía y potencia que en grabaciones pasadas, donde se aprecia con nitidez la máquina de precisión y pegada que es Leonard Haze, el ritmo incesante que mantiene Kennemore en el bajo, la lucidez de Alves en la guitarra rítmica y, sobre todos ellos, la increíble voz y la guitarra solista de Dave Meniketti. Temas potentes como “Hurricane”, “Squeeze” (cantada por Kennemore) o “Knock You Out” acompañan a las dos joyas del disco, una balada enorme como “I Believe In You” y esa especie de canción inclasificable que es “Rescue Me”, en parte balada, en parte medio tiempo, que demuestra una calidad musical y compositiva fuera de lo común.

Una pequeña prueba previa a la publicación del disco tiene lugar el 2 de mayo de ese año, en un concierto en directo en el Old Waldorf de San Francisco, y acaban seguros de que el trabajo va a gustar a sus seguidores de siempre. Siendo poco conscientes aún de la repercusión de su obra, vuelven a actuar en directo en la zona de San Francisco y Los Ángeles para presentar las canciones, siendo especialmente recordadas sus 4 noches en octubre en el Whiskey A-Go-Go de Los Ángeles. La sorpresa salta cuando, desde la oficina de management, les dicen que el disco está funcionando muy bien… en Europa. Lo cierto es que el estilo de música de la banda tiene tintes americanos, pero la base es un sonido duro, compacto, que es más del gusto de la audiencia europea. A finales de ese año, “Earthshaker” es señalado por el público rockero de los Países Bajos como el mejor disco de rock del año.

 

 

Esto supone que, en los siguientes meses, el cuarteto siga recorriendo de arriba abajo California, tocando en Palo Alto, Berkeley, Hayward, aparte de sus ya trillados Los Ángeles y San Francisco. Además, la discográfica se los lleva, a principios de 1982, al condado de Surrey, en Inglaterra, a grabar su siguiente disco en el Ridge Farm Studio, poniendo a los mandos de la producción al ingeniero Max Norman, que para entonces ya había producido discos de Ozzy Osbourne, The Tubes u Orchestral Manoeuvres In The Dark. El propio Dave Meniketti comentaba en una entrevista que Norman era un auténtico sargento a la hora de trabajar, y que era un especialista en extraer el cien por ciento de las virtudes de cada músico, especialmente de la sección rítmica, con lo que sonido del bajo de Kennemore y de la batería de Haze alcanzaron en esta grabación un nivel descomunal, aunque no sin sudor y peleas. El salto cualitativo era importante y el grupo supo estar a la altura. El resultado de su trabajo es el impresionante “Black Tiger”, publicado en agosto de 1982.

 

TIGRES NEGROS, ARTE Y ENERGÍA

Otro acierto de la discográfica fue contratar para el trabajo artístico a John Taylor Dismukes, un artista californiano independiente, que diseñó una portada sencillamente perfecta en su acabado y que, además, generó para la banda el logo que sería su distintivo ya para siempre. Aunque tampoco nos engañemos, el envoltorio y la calidad de la producción no pueden ocultar que el contenido del disco era de una calidad extraordinaria. Desde la obertura, las guitarras de Alves y Meniketti desarrollaban un punteo impresionante, titulado “From The Moon”, que daba paso a un tema con el que abrieron muchos conciertos en esos años: una introducción precisa y potente de la batería de Leonard Haze arrastraba a una cabalgada brutal de las guitarras a lomos de un bajo palpitante, que llevaba en volandas al estribillo de “Open Fire”. Un auténtico cañonazo de apertura de la primera cara del disco. Un par de temas algo más tranquilos dejaban para el final de esa primera cara del vinilo un auténtico himno, “Forever”, que se haría imprescindible en la mayoría de sus conciertos para finalizarlos,  que mostraba al mundo a cuatro músicos perfectamente coordinados creando un tema para la historia, con cada uno de ellos dando lo mejor de sí. La segunda cara se abría con el tema título, “Black Tiger”, donde Joey Alves se hace acreedor de aquello que dijo de él Ronnie Montrose en su momento: “Hay guitarras rítmicas, pero Joey es otra cosa”. Lo cierto es que Alves llevaba las canciones por sí mismo adelante, con un sonido agresivo y compacto, que permitía a Meniketti sobrevolarlo con los punteos y licks que quisiera. No era un mero acompañante. Le seguía un tema clásico en los conciertos desde entonces, “Barroom Boogie”, donde la banda despliega otro torrente de energía bestial hablando de chicas y diversión. A continuación, un tema vacilón que es toda una declaración de principios, “My Way Or The Highway”, dejaba paso a una balada final que cerraba el vinilo.

 

 

Antes de la publicación del disco y gracias a la repercusión del anterior, participan a finales de mayo en el Festival Pink Pop, en Geleen (Holanda), donde demuestran una brutal capacidad para las descargas en directo, además de probar un par de temas del nuevo disco, que son recibidos con entusiasmo. Quedan para la historia sus dos actuaciones en el Marquee londinense en julio, en que la locura del público congregado, por encima de aforo, y la temperatura asfixiante del lugar llegan a ser brutales, con la banda tocando envuelta en sudor y rodeada de fans. Vuelven a iniciar su circuito californiano en verano, hasta que comienzan a llegarles solicitudes para tocar en Holanda y el Reino Unido, tras sus actuaciones en primavera. Participan en el Festival británico de Reading en agosto, en un cartel con grupos como Iron Maiden, Michael Schenker Group, Blackfoot, Gary Moore, Tygers Of Pan Tang o Marillion, volviendo a dar un recital de energía y calidad musical a partes iguales, incluyendo “Forever” en el repertorio, que hace tronar a la audiencia. La paradoja es que son una banda querida en su zona de influencia (San Francisco y Los Ángeles), además de en gran parte de Europa, pero maldita en lo que respecta al resto de Estados Unidos, en los que apenas llegaban a actuar, salvo puntualmente.

 

 

Así, a partir de septiembre, recorren Europa teloneando a AC/DC y presentando “Black Tiger”, que ocupa la mitad de su set list, y cada vez generan más interés y expectación, aunque dedican los periodos de parón en las giras para volver a California a seguir dando conciertos en su base de operaciones. A principios de 1983 ya vuelven a establecerse en Estados Unidos. Entran, esta vez con el productor Chris Tsangarides, a grabar el disco siguiente, que será también una joya.

 

LA PICADURA DE LA COBRA

“Mean Streak” es la continuación natural del Lp anterior. El sonido es menos cristalino, pero más compacto, y contiene temas que son verdaderas obras de arte musical, empezando por el tema título, que es el que abre el disco. De nuevo, la portada es de J.T. Dismukes y, de nuevo, es una auténtica maravilla artística. “Mean Streak” arranca con un riff absolutamente potente, con las dos guitarras disparando decibelios. Sigue con la incorporación de la batería y el bajo para empastar una canción absolutamente épica que, evidentemente, no faltará en los conciertos en directo de la banda. A toda la calidad musical del disco anterior, se suman unos coros absolutamente inigualables de Kennemore y Alves, que elevan al tema a la condición de clásico, dando título al LP. A partir de ahí, se van desgranando canciones, muchas de ellas con letras más dramáticas: si el anterior era un disco optimista, dedicado al amor y a la diversión, en éste el grupo canta a las frustraciones, la soledad de los hoteles, el desamor y los conflictos; en definitiva, se muestran como un conjunto maduro y reflexivo en sus letras. Temas como “Lonely Side Of Town” relatan cómo han cambiado las cosas para la banda y la melancolía por los viejos tiempos, mientras otros como “Breaking Away” hablan de rupturas sentimentales y corazones rotos. “Hang’Em High” es la heredera de “Open Fire”, otro tema duro y potente que habla de enfrentarse a la incomprensión del entorno. Pero la auténtica joya del disco es “Midnight In Tokyo”, otro de esos temas trágicos, que expresan con el llanto de la guitarra y la tristeza de la voz de Meniketti la sensación de estar fuera de casa y lo que supone la nostalgia del hogar.

En el tramo americano de su gira de presentación de “Mean Streak”, donde tocaron abriendo los conciertos para Ronnie James Dio de octubre a diciembre por estados que no eran California, prescinden de tocar “Forever” algunas noches y se vuelcan en el último disco, interpretando temas como “Down and dirty”, canción que da idea de la dirección que aquello iba a tomar. En la gira europea, en ocasiones acompañados por bandas como Rock Goddess y en otras teloneando a Ozzy Osbourne, van generando cada vez más seguimiento, endureciendo el repertorio y dando todo en escena. La banda está en un gran momento creativo y de energía, pero…

 

CONFIAMOS EN EL ROCK, PERO QUEREMOS PASTA

La discográfica A&M le explicó al grupo que estaba muy bien el seguimiento que tenían en Europa, que sus fans de California eran muy fieles, pero que no estaban vendiendo los discos que se esperaban vender con ellos. Tenían que adaptar la música al mercado o acabarían tocando… en el mercadillo. Esto agrietó relativamente las relaciones en el seno de la banda, con Meniketti y Kennemore dispuestos a derivar hacia un sonido algo más comercial, mientras que Alves y Haze eran partidarios de mantener el estilo y prescindir de la opinión de la compañía. El caso es que A&M acabó imponiendo su criterio y para la grabación del siguiente disco se incorporó al productor Tom Allom, que había trabajado con Judas Priest (como concesión a la banda), pero les trajo también un compositor que les ayudara a americanizar el estilo, Geoffrey Leib, que posteriormente se haría famoso bajo el nombre artístico de Jeff Paris.

La banda compuso un álbum que seguía siendo de su estilo, pero algo dulcificado por las aportaciones externas. Abría el disco un tema más calmado que en anteriores ocasiones, “Rock ’N’ Roll Is Gonna Save The World”, y en el conjunto de canciones apenas había dos o tres que se salieran de ciertos estándares: “Breakout Tonight”, “Lipstick & Leather” y, especialmente, “Don’t Stop Running”. De esta última se hizo un video para la MTV, que era lo que demandaba el momento (recordemos, 1984), siendo, probablemente, el último tema en que la banda mantendría lo esencial de su sonido. No había ninguna canción especialmente rápida ni dura, daba la sensación de que el grupo estaba perdiendo parte de su estilo en aras de conquistar el mercado.

Su inicio de gira tras la publicación del disco es una oportunidad absolutamente inmejorable. Lo que podría haber sido su clímax en la conquista europea, sin embargo, se convierte en el inicio de su caída en desgracia. Son incluidos entre las bandas que participarán en el mejor festival Monsters of Rock de la historia. En la tarde-noche del 18 de agosto de 1984, en el escenario del circuito británico de Donington Park, se suceden grupos en progresión ascendente y otros ya consagrados. Durante más de 12 horas aparecen Mötley Crüe, Accept, Gary Moore,  Ozzy Osbourne, Van Halen y AC/DC. ¿Y nuestros californianos? Ubicados entre Mötley Crüe y Accept, salieron a tocar de día, dentro de un cartel que hacía muy complicado que destacaran. Además, cometieron el error –quién sabe si propio o de la compañía- de incluir tres temas del nuevo disco, que había sido criticado en los medios ingleses por su deriva comercial, y un solo de guitarra, que no suelen caer bien en el contexto de un gran festival.  Volaron las botellas y el grupo, aun habiendo realizado una actuación bastante digna, se retiró del escenario con una sensación muy desagradable. Pasarían casi dos décadas antes de que Y&T volviera a tocar en Inglaterra desde ese funesto día, en una decisión de la casa discográfica que les restó ventas desde entonces en el viejo continente.

Sin embargo, tras la decepción del Monsters of Rock, inician su primera gira por todos los Estados Unidos, como teloneros de Lita Ford, y mejoran sus cifras de venta. El 25 de septiembre de 1984 tocan en el San Francisco Civic Auditorium y graban su primer video en directo, en el que la banda demuestra la intensidad de sus actuaciones. Aun así, el set de la gira americana, cuando son cabezas de cartel, está muy volcado en el último disco, con pocos temas de los anteriores. Esto comienza a generar un movimiento de rechazo en parte de sus seguidores de siempre, que ven que el grupo está moviéndose hacia terrenos que no son los que hacían reconocible su sonido.

 

ABRAN FUEGO

La discográfica A&M cada vez estaba tomando decisiones menos comprensibles y, ante la avalancha de discos en directo que otras bandas estaban publicando, deciden que la siguiente entrega del grupo será un directo. Mientras tanto, la banda, en una de sus muchas jams para ir sacando ideas para canciones, había creado en apenas un par de horas un tema que no acababan de tener claro si sería para Y&T, y lo llevan a la discográfica, que no ve especial potencial en él. Así que deciden que irá incluido en el disco en directo, para acabar de hacer una ensalada difícilmente digerible. Así, en el disco, que se abre con una versión rompedora de “Open Fire”, que acabaría dando título a la grabación, aparecen diversos temas en directo de la historia del grupo, incluido uno que no había aparecido nunca en estudio anteriormente, “Go For The Throat”… y ninguno de los dos discos anteriores. Para acabar de rematar el experimento, se comercializa el disco con dos portadas diferentes en diversos países, lo que acaba generando más confusión que otra cosa. No obstante, la canción de estudio que aparecía, “Summertime Girls”, alcanza el número 16 del Billboard estadounidense y da a conocer al grupo por todo Estados Unidos. Un tema que encandila a las FMs americanas con sus coros, sus teclados y su ritmo ligero y desenfadado.

 

 

La banda sale de gira a presentar las canciones del nuevo disco y consiguen un seguimiento poco común anteriormente en su país, a lo largo del “Open Fire Tour”. Aun así, las ventas del single “Summertime Girls” no se corresponden con las del disco, algo lógico por varios motivos: en primer lugar, que el tema es de una tendencia americana, comercial, que no acaba de identificarse con el resto de la música de la banda. En segundo lugar, que está inserta en un LP en directo, algo irregular, por lo que el que haya escuchado el single no encontrará nada ni medio parecido en el resto del disco.

Así que, una vez acabada la gira de presentación del directo, la compañía urge al grupo para que haga una continuación de “Summertime Girls” en forma de disco de larga duración, más ligero y orientado a emisoras americanas que lo que venían haciendo. Además, les invitan a entrar en el estilo de la época en cuanto al aspecto, queriendo asignarles estilistas, peluqueros y toda una tropa de asistentes, que no cuadran mucho con la imagen de siempre del grupo: ni mallas, ni pelos cardados, ni teñidos, ni guardapolvos, ni maquillaje son del agrado de los cuatro músicos, que están más centrados en conseguir seguidores por su música que por sus pintas.

 

FUERA DE COMBATE

En noviembre de 1985 se publica “Down For The Count”, el disco en estudio. Han entrado a colaborar varios compositores. La portada, a diferencia de los 3 discos anteriores, no está realizada por J.T. Dismukes, siendo una extraña mezcla de color rosa y un dibujo en blanco y negro de un vampiro y una chica. Y la música… da la sensación de que el grupo ha empezado a sucumbir a las presiones de la compañía: aparece una versión de Loggins & Messina (que también versionaría Poison en la época), además de alguna canción de otros compositores (Robbins y Van Stephenson)… Y, tras tres discos con diferentes productores de origen británico, algo que quizá influyó en el sonido de la banda, haciéndolo más europeo, la compañía les asignó a Kevin Beamish, que venía con un expediente más basado en el AOR que en el hard-rock. Se volvía a incluir “Summertime Girls”, en un entorno más favorable, y se generaba un video para la MTV donde el grupo mostraba una transformación que, evidentemente, no le cuadraba en absoluto.

 

 

A diferencia del anterior disco, aparecían un par de temas más acelerados, como “Anything For Money” o “Don`t Tell Me What To Wear”, pero el inicio con “In The Name Of Rock” generaba una sensación de vulgarización que se agigantaba con otros temas como “Anytime At All”. Sólo “Looks Like Trouble” aguantaba mínimamente la comparación con temas de otras épocas… y a duras penas.

Salen de gira y las presiones externas y los conflictos internos se van haciendo cada vez más intensos, drogas de por medio, especialmente el alcohol. Llevan a cabo una gira desigual por Estados Unidos, con lugares donde les reciben esperanzados por escuchar un concierto del corte de “Summertime Girls”, que acaban decepcionados al recibir una descarga mucho más dura y rockera de lo que esperaban.

 

 

En agosto de 1986, Leonard Haze anuncia que deja la banda por “diferencias musicales”, aunque vienen acompañadas de desacuerdos en la manera de gestionar el destino del grupo, la intromisión de la compañía y la orientación comercial que han tomado. Así, la banda pierde a uno de sus miembros fundadores, del que Carmine Appice, batería de renombre exmiembro de Vanilla Fudge, Cactus, Rod Stewart o la banda de Ozzy Osbourne, dijo que tenía “el pie más rápido del mundo”. En una prueba de sonido, Appice le pidió a Haze que le dejara su pedal para probarlo, porque le sorprendía que pudiera tocar el bombo a esa velocidad usando solamente un pedal. Lo puso en su bombo, empezó a darle, hizo diferentes pruebas y se lo devolvió a Haze diciéndole: “Tío, no es pedal. Es tu pie, es el pie más rápido del mundo”. A esta velocidad se le unía la pasión de Leonard por John Bonham, batería de Led Zeppelin, que también tocaba con un bombo de 26 pulgadas, con un sonido mucho más profundo pero bastante más difícil de tocar.

La banda, como sustituto de Haze, incorpora a Jimmy DeGrasso, que había estado haciendo pruebas para Ozzy Osbourne y que cumplía de una manera bastante más satisfactoria las expectativas de la discográfica. Rubio, guapo y espectacular en directo por su calidad técnica más que por su carisma. Que se nos entienda bien, DeGrasso es un gran batería, que tocaría después con bandas como Suicidal Tendencies, Megadeth o Ratt. Es sólo que para muchos fans de Y&T no era lo mismo sin Haze.

 

 

El siguiente contratiempo tiene, en principio, una apariencia más positiva. Geffen Records les ofrece un contrato, en plena expansión comercial, e Y&T aceptan, aunque el proceso para la liberación de A&M será largo y complicado. Finalmente, entrarán a grabar canciones para el nuevo disco, ya con Geffen Records, que les asigna un compositor para que les ayude con la fase creativa, Taylor Rhodes, alguien que ya había trabajado previamente con artistas tan dispares como Aerosmith o Celine Dion. Y pasó lo que tenía que pasar.

 

CONTAGIOSO… PERO POCO

“Contagious” se publica el 5 de septiembre de 1987. Lo primero que hay que decir es que es un disco grabado por Y&T… que sólo suena en algunos momentos a Y&T. La canción inicial, “Contagious”, coescrita por Meniketti y Rhodes, suena a cualquier cosa menos a la banda que hacía sudar al Marquee cinco años antes. Beamish, el productor, ya ha tomado el control de la banda, que sólo sobrevive al barniz comercial en cortes como “Fight For Your Life” o “Rhythm Or Not”. El principal problema es que, siendo un gran trabajo, no es ya un disco de Y&T. Esto se hace notar porque sus fans incondicionales, ya molestos con el anterior trabajo, el cambio de la banda y la salida de Haze, les dan definitivamente la espalda.

Su carácter de banda maldita se vuelve a dejar notar en cuanto a las relaciones con la discográfica. Además de ser la compañía de Aerosmith, que ese mismo año publican el exitoso “Permanent Vacation”, han incorporado a su sello a los renovados Whitesnake, que también ese año publican “1987”. Y unos jovencitos descarados llamados Guns ’N’ Roses publican ese año, también con Geffen Records, su “Appetite For Destruction”. Así que toda la promoción prometida para su nueva grabación es anulada por estos tres monstruosos lanzamientos, que, además, arrasan en las tiendas y en las listas.

Para acabar de rizar el rizo, desde agosto ya estaban embarcados en la gira de presentación del disco… y comenzaron los problemas. En un cartel compartido con Faster Pussycat y Frehley’s Comet, la banda californiana da prioridad a los nuevos temas y, por ejemplo, tocan en Kansas City o New York 6 canciones de “Contagious” y sólo 3 temas de discos anteriores. En enero del año siguiente, en su Oakland natal, sin embargo, descargan un set list compuesto exclusivamente por temas de “Mean Streak” y discos anteriores, intentando contentar a sus seguidores de siempre, pero ya es demasiado tarde.

 

 

Los dos años siguientes al lanzamiento de “Contagious”, no obstante, la banda dejará de aparecer en conciertos, paralizada por la poca promoción de la compañía y los problemas de salud que empieza a tener Joey Alves, aparte de las discusiones internas. Apenas una veintena de conciertos en dos años hacen difícil dar a conocer las nuevas canciones, o mantener viva la llama de las antiguas. En 1989, Joey Alves, debido a una enfermedad neurológica y a que cada vez está menos de acuerdo con la línea que ha tomado el grupo, decide abandonar también. Decía Meniketti en una entrevista años después que los cuatro miembros originales de Y&T eran personalidades muy fuertes, y que eso, junto con las drogas, les había llevado a tener grandes conflictos, aunque siempre se quisieron mucho entre ellos. Con la salida de Alves se quemaba otra etapa en la historia de un grupo… que cada vez se parecía menos a sí mismo.

 

UN DISCO DE DIEZ… INOPORTUNO

Tras dos años entrando por épocas a grabar pistas para las canciones, que luego eran rechazadas por el nuevo productor (luego despedido), la llegada de Stef Burns reemplazando a Alves en la guitarra rítmica, la sensación de desorientación respecto a lo que quería la compañía, lo que quería el público y lo que quería el propio grupo, Y&T finalmente publican “Ten” a principios de 1990.

 

 

Para entonces, el panorama musical está en plena transformación, el glam metal y el hair metal están dejando paso al sleaze de Guns’N’Roses, la tralla sin descanso de Metallica o Anthrax y se está gestando el movimiento grunge, que eclosionará al año siguiente con Nirvana. Y&T hacen un disco muy bueno, pero probablemente en el momento equivocado. Baladas como “Don’t Be Afraid of the Dark”, temas rockeros como “Goin’ Off the Deep End” o grandes canciones como “Surrender” pasan desapercibidos para la mayoría del público y eso pasa factura.

La gira de apoyo al disco tampoco va especialmente bien y eso empieza a desanimar a la banda. Además, su base más fiel de seguidores les ha dado la espalda con la salida de Alves, por lo que ya no cuentan con ese soporte en su base de operaciones, a pesar de que vuelven a un set list más centrado en sus clásicos. Se despiden en dos conciertos el 29 y el 31 de diciembre de 1990 en el club “The Cabaret” de San José (California), en un recorrido por su historia, que quedará para la posteridad como un doble disco en directo titulado “Yesterday & Today Live”.

 

 

MALDITA HASTA EL FINAL

Desde aquel momento hasta ahora, no se puede decir que la historia de Y&T dejara de estar presidida por la mala suerte. Meniketti grabó discos en solitario, que no obtuvieron demasiada repercusión. Volvió a reunirse con Kennemore y sacaron un par de discos en los años 1995 y 1997 como Y&T que no tuvieron mucho éxito, pero permitieron a la banda volver al circuito de conciertos con cierta regularidad, tanto en Estados Unidos como en Europa, ya en el nuevo siglo. Publicaron también un par de recopilaciones de maquetas de su historia, tituladas “Unearthed”, volúmenes I y II, que sólo hicieron felices a algunos de sus viejos fans.

Algún otro disco como “Facemelter” también, con la participación de Leonard Haze, aunque ya nunca desde 1986 volvió a estar completa la formación clásica. En el famoso incendio de los almacenes de la discográfica Atlantic se quemaron los másteres originales (analógicos) de sus mejores discos (desde “Earthshaker” hasta “In Rock We Trust”), perdiéndose para siempre todo aquel caudal de creatividad y potencia entre 1981 y 1984.

 

 

A día de hoy, Y&T sigue dando conciertos por Europa, Estados Unidos y Japón, aunque el único miembro superviviente de la formación clásica es Dave Meniketti, ese guitarrista que era demasiado bueno tocando la guitarra para cantar también y demasiado buen cantante como para tocar bien la guitarra. Pero, cuando decimos que es el único superviviente, no es un eufemismo: la maldición de Y&T alcanzó a Phil Kennemore, que murió el 7 de enero de 2011 debido a un cáncer de pulmón. También a Leonard Haze, que murió el 11 de septiembre de 2016 de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), y a Joey Alves, que moría el 12 de marzo de 2017 de complicaciones asociadas a una colitis ulcerosa y a una enfermedad inflamatoria.

Esperamos que las líneas de este ROCK VINTAGE sirvan como homenaje a todos ellos, para agradecerles toda la buena música que nos dieron y para reservarles un espacio de reconocimiento que prácticamente nunca consiguieron entre el público en general… salvo cuando dejaron de ser ellos mismos, para su desgracia. Los lectores de Cinemelodic tenéis la suerte de conocer toda su historia y la oportunidad de revertir la maldición escuchando sus temas. ¡A por ellos!

 

sambo

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