ROCK VINTAGE: Thin Lizzy (Última Parte)

ROCK VINTAGE: Thin Lizzy (Última Parte)

MÚSICA

 

Por @MiedoEscenico2

 

 

THIN LIZZY (II): LA CAÍDA

Como veíamos en el anterior Rock Vintage, la banda de Phil Lynott estaba consiguiendo alcanzar el sueño de conquistar el mundo con su música. El éxito de “Live and Dangerous”, el doble en directo que recogía una interpretación sublime de sus mejores temas, estaba devolviendo a la banda a la primera línea y seguían teniendo entre ceja y ceja conquistar Estados Unidos con una gira que, finalmente, les diera la popularidad que Lynott siempre buscó.

VUELTA A LAS RAÍCES

Pero, como también decíamos, los conflictos en el seno de la banda entre Lynott y Brian Robertson acabaron con uno de los mejores guitarristas de los 70 saliendo del grupo y formando, junto con otros músicos escoceses (Jimmy Bain, ex – Rainbow, Clive Edwards, ex – Pat Travers Band y Neil Carter, ex – Wender), la banda “Wild Horses”. Lynott, como en ocasiones anteriores, recurrió a su viejo amigo Gary Moore, que respondió a la llamada aportando su buen hacer a las seis cuerdas y una actitud más profesional.

El resultado de la aportación del guitarrista de la cara cortada fue más que evidente en los temas de Black Rose: A Rock Legend, un disco con un nuevo diseño de Jim Fitzpatrick para la portada y en el que recuperaban mucho del carácter que les había hecho grandes en el Reino Unido, Europa y, en menor medida, Japón. El arranque del disco, con una canción casi Pop, Do Anything You Want To, daba paso a un tema duro como su título, de onda muy americana, Toughest Street In Town, y la continuación era un ir y venir continuo entre la melodía de S & M” o “Sarah (dedicada a la hija de Lynott), y el ritmo de Waiting For An Alibi, que sería el primer sencillo extraído. La segunda cara del disco se cerraba con una composición de Lynott y Moore de siete minutos, la que daba título al disco, y donde se dejaban llevar por sus raíces e integraban esencias irlandesas tradicionales pasándolas por un tamiz decididamente rockero, Róisín Dubh (Black Rose): A Rock Legend.

El grupo sale a girar por Estados Unidos para promocionar el álbum que, mientras tanto, llega al segundo puesto de las listas británicas. Sin embargo, Brian Downey decide no acompañar a la banda, cansado de no disponer de tiempo libre para estar con su familia, saturado del ritmo de giras y grabaciones continuo, sustituyéndole Mark Nauseef, ex – batería de la Ian Gillan Band. Abriendo para bandas como Kansas, REO Speedwagon, Blüe Öyster Cult o Styx, recorren la mayor parte de Norteamérica, para ser teloneados en el tramo final por unos cada vez más populares AC/DC. En octubre, realizan un breve tour por Australia y Nueva Zelanda, pasando a la historia su memorable concierto en el Sydney Opera House, donde esperaban que hubiera buena entrada, pero se vieron desbordados por los 100.000 asistentes que se dieron cita allí. En diciembre, antes de algunas actuaciones en Inglaterra e Irlanda, vuelve Downey y se dedican a tocar con amigos de Sex Pistols como Steve Jones y Paul Cook algunos bolos.

En febrero y marzo del 79, vuelven a girar por Estados Unidos, esta vez con Nazareth, y parece que su suerte va cambiando. Sus conciertos, con una formación fantástica que seguía incluyendo a los clásicos Brian Downey a la batería, Scott Gorham a la guitarra y el propio Lynott al bajo y cantando, así como a su viejo compañero de batallas Gary Moore, eran un espectáculo musical fascinante, en que el frontman arrastraba a la audiencia durante lo que duraba su descarga. Sin embargo, los problemas no tardan en aparecer de nuevo. En mayo de 1979, la banda se ve obligada a cancelar el tramo final del tour europeo debido a una intoxicación alimentaria contraída por Lynott (esta es la explicación oficial, al menos), y eso genera ciertas discrepancias en el seno del grupo. Ya en la gira europea del año anterior, aún con Robertson en sus filas, Phil Lynott y Steve Gorham habían empezado a consumir heroína, que sumaron a la dieta habitual de alcohol, cannabis y cocaína que mantenían anteriormente. Eso a Moore no le gustaba en absoluto, identificándolo con falta de profesionalidad. Lynott negaba que el consumo le estuviera afectando, pero comenzaba a entrar en un estilo de vida cada vez más vinculado a los círculos de las drogas en el entorno londinense, e incluso en Dublín, que ya no le servía como refugio. Aun así, a finales de junio, cruzan el Atlántico para tratar de ganarse al público americano, en una gira, abriendo conciertos para Journey, que se extenderá hasta mediados de agosto.

NO HAY DOS SIN TRES

El 4 de julio de 1979, sin embargo, el concierto tuvo un final bien diferente: tras un festival que celebraba el Día de la Independencia en Oakland (California), compartiendo cartel con Journey, The J. Geils Band, UFO, The Rockets y Nazareth, Gary Moore decide dejar la banda. Se han unido, por un lado, la oferta que Sharon Arden (posteriormente Sharon Osbourne) le ha hecho para montar su propia banda (G-Force) y, por otro, el cada vez mayor deterioro de Lynott y Gorham por sus problemas con las drogas, que empiezan a afectar al rendimiento en directo del grupo. Todo ello deriva en una pelea entre Phil Lynott y Gary Moore, que deja al grupo colgado en mitad del tour, algo de lo que posteriormente el guitarrista irlandés afirmaría arrepentirse: no de la decisión, pero sí de las formas. Como diría posteriormente Brian Downey, “el hecho de que Gary dejara la banda a mitad de una gira fue la sentencia de muerte para Thin Lizzy en Estados Unidos, realmente lo fue. Todavía éramos muy populares en el Reino Unido y Europa, pero nuestra última bala para intentar triunfar en Estados Unidos acabó fallando, una vez más”.

En las dos siguientes semanas, continúan tocando como trío, telonean a Journey, teniendo que cancelar algún concierto, y el 18 del mismo mes se incorpora como guitarrista Midge Ure para acabar la gira por los Estados Unidos y Japón que estaba comprometida. Midge Ure era de origen escocés y, en ese momento, acababa de publicar el primer disco con su banda, Ultravox, aunque Lynott le conocía desde hacía años, e incluso había compuesto con él un tema del último disco. Acabada la gira, bastante complicada en algunos tramos en Estados Unidos debido a cancelaciones por los problemas en el grupo, Ure vuelve con su banda y Thin Lizzy queda en una encrucijada compleja: Downey está preocupado por la espiral autodestructiva en que Lynott y Gorham están metidos, falta un guitarrista y el líder del grupo anda dividido entre sus problemas con la heroína y la publicación de un disco en solitario, titulado “Solo in Soho”.

En ese trabajo, Lynott compone algunos temas con otros músicos como Jimmy Bain, ex-bajista de Rainbow, o el mismo Midge Ure, además de contar con la colaboración de artistas como Mark Knopfler (Dire Straits), Mark Nauseef (G-Force), el propio Bain y algunos músicos que habían pasado por Thin Lizzy. Supone el primer intento de Lynott de hacer algo al margen de la banda que él mismo había creado y, en él, vuelca composiciones variadas, Pop, funky, algo de Rock… en resumen, todos aquellos temas que no acababa de ver para tocar con Thin Lizzy. Pero, sobre todo, es el indicador de lo abatido que se sentía después de haber fracasado intentando alcanzar su sueño. Años después, Brian Downey manifestaría que, a raíz de que la discográfica dejó de promocionar a la banda en Estados Unidos después de los diversos incidentes que habían truncado sus giras allí, Lynott comenzó a desencantarse y hundirse emocionalmente.

En las sesiones del disco en solitario del bajista y vocalista irlandés participa Snowy White, guitarrista que había acompañado a bandas como Pink Floyd o músicos como Peter Green, al que convence para formar parte de Thin Lizzy con la idea de grabar un nuevo disco. “Chinatown” acabó siendo el título de este disco publicado a finales de 1980, que es un fiel reflejo del momento de dudas que atravesaba el grupo, tanto a nivel compositivo como de imagen. Solamente el tema “Killer on the loose”, el single extraído del disco, parece mantener cierto tono de energía, así como el tema título, pero el resto del disco no parecía estar a la altura de las anteriores producciones. Tanto Downey como Gorham admitirían, años después, que la grabación fue algo caótica, que no tenían muy claro qué línea seguir, que las drogas les estaban pasando factura y que Lynott estaba bajo una gran presión. El disco no alcanzó ni la popularidad ni las ventas de los anteriores y la discográfica, a la vista de la situación de la banda, exigió cambios.

 

 

RENEGADOS

La actitud ambivalente de Lynott, cada vez con más problemas por el consumo de sustancias, no ayudó demasiado a que las cosas mejorasen. Se incorporó el teclista Darren Wharton, que ya había participado en el anterior trabajo, como forma de agradar a la discográfica, que empujaba a la banda a sonar como un grupo más moderno, de la new wave, que era lo que estaba rompiendo en el Reino Unido en aquel momento. La encrucijada a la que se enfrentaba el grupo era si modernizar el sonido para que la compañía redujera su presión o si sumarse a la NWOBHM, esa manada de grupos jóvenes y ávidos de gloria que hacían un sonido mucho más heavy, como Iron Maiden, Saxon, o Def Leppard, además, herederos del modelo de twin guitars que los propios Thin Lizzy habían desarrollado durante la década anterior. Por el contrario, Lynott cada vez tendía más hacia sonidos electrónicos, frecuentaba locales donde lo que se escuchaba era new wave y estaba siendo vampirizado por una corte de adictos a la heroína que visitaban sin cesar su domicilio en Londres.

El procedimiento para grabar fue tan caótico como el seguido en “Chinatown”, añadiéndose que Lynott había escrito canciones también para su segundo disco en solitario, tratando de grabar los dos al mismo tiempo. El resultado, como cabría esperar, fue desigual y con una falta importante de orientación. Thin Lizzy seguían siendo una banda de Rock, qué duda cabe, pero habían abierto tanto el abanico que tan pronto eran capaces de generar un tema oscuro y apocalíptico como “Angel of Death”, como uno bastante fuera de su onda como “Fats”, o un intento de acercarse al AOR, como en “Hollywood (Down on your luck)”, el cántico despechado de Lynott contra la mala suerte que les impidió triunfar en Estados Unidos. De esta forma, el disco “Renegade”, que traicionaba hasta el diseño habitual de las portadas del grupo, parecía todo menos el disco de una sola banda, fracasando comercialmente aún más que el anterior. La compañía discográfica se hartó de las pérdidas, porque Lynott seguía llevando el tren de vida de una rockstar, pero sus discos no se vendían, por lo que le dieron un ultimátum, una última oportunidad.

Snowy White, por otro lado, acabó saliendo del grupo tras la gira de “Renegade”. Fue casi una decisión de mutuo acuerdo, dado que él estaba viendo el proceso de hundimiento de Lynott y Gorham en las drogas, y al grupo, que reconocía la pericia técnica y compositiva de White, no les gustaba que estuviera tan estático como serio en el escenario. Estando así las cosas, Lynott, Downey y Gorham entendieron que lo único que cabía hacer, dada la tendencia descendente de la banda, era grabar el disco que estaban obligados a producir por contrato y disolver el grupo definitivamente.

 

 

RAYOS Y TRUENOS

Para la grabación del que se había decidido que sería el último disco del grupo, Lynott reclutó a un joven de melena rubia y rizada, presencia imponente en el escenario, y mano rápida, John Sykes, ex-miembro de Tygers Of Pan Tang, una de las bandas jóvenes que seguían el rastro que había dejado Thin Lizzy. La entrada de Sykes al grupo revolucionó la situación y fue una especie de sacudida eléctrica, un torrente de energía que contagió al resto, pero que también alejó a la banda de su estilo original más que nunca. Dio la sensación de que recuperaban energía y potencia, pero sin la melodía que les caracterizaba, y entraron al estudio, al menos, con la idea clara de despedirse con un disco de Rock. El resultado de esa descarga de energía fue Thunder and lightning, cuyo tema título abría el disco haciendo honor a su nombre, como una auténtica tormenta de luz y sonido, comandada por unas guitarras incendiarias y Phil Lynott cantando pleno de rabia.

En esta grabación, publicada a principios de 1983, el grupo parece haber avanzado con un sonido mucho más adaptado a la época, pero claramente posicionado entre las bandas de Rock, sin concesiones. Temas como Cold sweat o The holy war devolvieron la posibilidad de subir al escenario para descargar con energía una nueva versión de Thin Lizzy. En cuanto a las giras, la banda parecía haber revivido algo, recuperando mucho de su espíritu sobre el escenario… pero surgió otro problema. El anuncio de la retirada de la banda tras esa gira les permitió llenar cada local donde actuaron y, al mismo tiempo, les invitó a pensar si verdaderamente tenían que disolverse, dado el éxito. Ante la perspectiva de que los fans pudieran pensar que era un mero truco comercial para revivir la expectación ante los conciertos del grupo, acabaron por mantener la decisión tomada de dejarlo. Dos conciertos en marzo de ese año en el Hammersmith Odeon de Londres serán grabados para acabar formando parte del doble en directo “Live/Life”, un recorrido sobre algunos de sus clásicos y otros temas de la época final del grupo, con un colofón imponente como es la versión de The Rocker con todos los guitarristas de la historia del grupo sobre el escenario.

La última actuación del grupo en tierras inglesas sería en el Festival de Reading, en agosto de ese año, y la aparición final del grupo, con Phil Lynott en el escenario, tendría lugar el 4 de septiembre de 1983, en el último concierto de la gira Monsters of Rock, en Nüremberg, compartiendo cartel nada más y nada menos que con Twisted Sister, Blue Óyster Cult, Saxon, Motörhead, Whitesnake y Meat Loaf. La banda había conseguido finalizar una gira que, debido a los problemas de drogas que seguían intensificándose, fue especialmente difícil. Scott Gorham, sobre la situación de la banda despidiéndose en 1983, afirmaba: “No me sentía bien, no me veía bien, nada estaba bien. Todos los que tocaban en ese show estaban a un lado de nuestro escenario. Había gente llorando y aplaudiendo y llorando de nuevo. Todo lo que podía pensar era: ‘Tengo que bajarme de este escenario’. ¿Sabes lo terrible que es eso? Era una mierda que todo terminara de esa manera”.

 

 

¿SABES? PHIL LYNOTT MURIÓ…

Nada podría servir mejor para esta última parte que el título de la vieja canción de Los Suaves, que introduce el fatal desenlace de un auténtico poeta, compositor, vocalista, bajista y creador de verdaderas maravillas artísticas como fue Phil Lynott. John Sykes se fue con David Coverdale a formar parte de Whitesnake, mientras que Lynott trató de montar una alternativa a Thin Lizzy, una banda llamada Grand Slam, pero fracasó intentando conseguir un contrato discográfico (algo inexplicable, dada la trayectoria del bajista, pero comprensible, dado que había en el grupo más consumo de heroína que creatividad musical) y aquello le hundió cada vez más, algo a lo que también contribuyó la separación de su esposa Caroline, harta de ver el proceso de autodestrucción en que estaba, y que le hizo perder el contacto con sus hijas. Fue perdiendo el contacto con los amigos de siempre, cada vez más metido en una espiral que parecía no tener salida.

En 1985, colaboró con su viejo amigo Gary Moore, con el que había vuelto a hacer las paces, en dos canciones del disco “Run for cover”, concretamente Military Man y Out in the fields. Otro factor que le hundió anímicamente fue el no ser invitado a formar parte del cartel del festival Live Aid. Un festival montado por Bob Geldof y Midge Ure, músicos a cuyas bandas él había ayudado y promocionado en la década anterior, que ni siquiera se plantearon llamarle. Él no les dijo nada (no era su estilo), pero lo vivió como una última oportunidad perdida. En las últimas entrevistas que concedió, se le veía triste, lento hablando, físicamente hinchado y, aunque se planteaba la posibilidad de revivir a Thin Lizzy con Brian Downey y el guitarrista Robin George, nunca llegó a hacerlo. Consiguió limpiarse de la heroína durante unos meses, pero una visita de Jimmy Bain volvió a llevarle de nuevo al lado oscuro.

El día de Navidad de 1985, Philomena, la madre de Lynott, lo encontró inconsciente en su casa. Llamó a su ex-mujer, Caroline, porque no sabía qué le ocurría (no tenía ninguna constancia del grave problema de Lynott con las drogas). Caroline -que sí lo sabía- condujo hasta 150 kilómetros para recogerle y llevarle al hospital de Salisbury. Allí le diagnosticaron una septicemia que le afectaba gravemente tanto a los riñones como al hígado, haciéndole colapsar. Tras pasar varios días en la UCI, el 4 de enero de 1986, a los 36 años, Phillip Parris Lynott falleció en el hospital de Salisbury, Wiltshire, debido a un fallo cardíaco combinado con una neumonía causada por la septicemia.

Así se fue uno de los mejores músicos de Irlanda, que tiene una estatua erigida en su honor en Harry Street, en Dublin. Un artista muy peculiar, del que todas las personas que le conocieron siempre hablaron maravillas. Como poeta, como músico, como compositor, como amigo, como líder, como alguien diferente, carismático, duro pero cercano y con un aura muy especial. Una leyenda del rock, de esas que acaban con su vida por vivirla demasiado intensamente, pero que dejó un recuerdo imborrable en muchos de los corazones de quienes apreciaron la música que hizo con su banda.

 

 

LOS HEREDEROS

Tras la muerte de Lynott, se han dado diferentes intentos de resurrección del grupo. John Sykes trató de revivir a la banda, en una especie de homenaje, pero aquello parecía que no era lo mismo sin la figura que había liderado al grupo durante su etapa más auténtica… y recibió críticas… aunque solamente se limitaron a tocar en directo las canciones del grupo. Scott Gorham, por su parte, consiguió dejar las drogas y, tras formar parte de 21 Guns, se sumó al proyecto de Sykes, al igual que Brian Downey y Darren Wharton. Ese Thin Lizzy irregular y guadianesco duró hasta 2009, cuando Sykes abandonó. Entonces Gorham decidió montar una nueva formación con los demás miembros en esa etapa, llamada Black Star Riders. Actualmente, no queda un solo miembro de aquella formación en la banda, ni siquiera el propio Gorham.

Brian Robertson, del que dijimos que se fue a montar Wild Horses, acabó grabando un disco -fantástico, todo hay que decirlo- con Motörhead, y después se dedicó a colaborar en multitud de grabaciones de bandas y artistas amigos. Publicó un disco en solitario en 2011 titulado “Diamonds and Dirt” que, teniendo una calidad musical incuestionable, no recibió buenas críticas.

Por su parte, Downey, en 2017, tras colaborar con Gary Moore en alguna grabación, decidió montar su propia banda tributo a Thin Lizzy para tocar con ella en locales de Irlanda. La llamó Brian Downey’s Alive and Dangerous, para no confundir a nadie. Y sigue tocando con ella, en festivales de verano igual que en discotecas de hoteles, siempre y solamente versiones de Thin Lizzy.

En definitiva, nada de lo que sobrevivió a Phil Lynott supo mantener del todo la herencia original de una banda que, con un estilo propio e inigualable, alcanzó cotas de calidad musical fuera de lo común, con una historia tan tormentosa como la vida de su líder. En marzo de 2023, la emisora Radio Nova realizó una encuesta para conocer quién era considerado por el público irlandés su mejor artista de todos los tiempos. Y los elegidos, cuarenta años después de su disolución, por encima de artistas como The Boomtown Rats, Van Morrison, The Undertones, The Pogues o Sinead O’Connor, y batiendo en la final a U2, fueron Thin Lizzy. Eso da idea de la impronta legendaria que dejó el grupo de Phil Lynott en la historia del Rock, que sigue viva en todos aquellos que alguna vez escucharon su música, que no debe caer nunca en el olvido.

 

 

LA PLAYLIST (II)

 

“Do Anything You Want To”

“Toughest Street In Town

“Waiting For An Alibi”

“Róisín Dubh (Black Rose): A Rock Legend”

“Cowboy Song/The Boys Are Back In Town” (Sydney Opera House, 1978)

“Killer on the Loose”

“Chinatown”

“Angel of Death”

“Hollywood (Down on your luck)”

“Thunder and Lightning”

“Cold Sweat”

“Nineteen” (Grand Slam)

“Out In The Fields” (Gary Moore)

“Black Rose” (Thin Lizzy en 2003)

“Bound For Glory” (Black Star Riders)

“Diamonds and dirt” (Brian Robertson)

“Fools gold” (Brian Downey’s Alive and Dangerous)

“¿Sabes? ¡Phil Lynott murió! (Los Suaves)

 

THIN LIZZY, 1ª Parte.

 

sambo

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