ROCK VINTAGE: Thin Lizzy (Parte I)

ROCK VINTAGE: Thin Lizzy (Parte I)

MÚSICA

 

 

Por @MiedoEscenico2

 

 

 

THIN LIZZY (I): EN BUSCA DEL SUEÑO

Uno de los pocos asuntos que reúne cierta unanimidad entre los aficionados al Rock es lo injustamente considerada que siempre fue una banda con un estilo muy propio, pionera en el uso de las dobles guitarras dentro del Hard Rock y con un frontman muy poco habitual: un bajista y cantante irlandés de piel oscura. Hablar de Thin Lizzy es hablar del sueño de Phil Lynott, un sueño roto que acabó con su vida…

UN ORIGEN PECULIAR

En los años 50, en la verde Irlanda, católica y tradicional, tener un hijo sin haber contraído matrimonio era algo muy mal visto. Si, además, el hijo era negro, el problema se multiplicaba. Quizá fue por eso por lo que Philomena, la madre de Phil Lynott, al que tuvo tras una relación con un hombre originario de la Guayana, le envió a Crumlin, una zona de Dublin, a ser criado por su abuela Sarah. En la escuela de los Hermanos Cristianos de aquella localidad, en la década de 1960, “era el único chico negro en toda la escuela”, recordaba Brian Downey, “así que destacaba, sabías quién era”. Downey se convirtió en amigo de Lynott, especialmente cuando Phillip, víctima de lo que hoy denominaríamos bullying, demostró que se podía defender por sí mismo y que no iba a dejar que nadie le pasara por encima. Y, después de algunos años (pocos) y algunas peleas compartidas (muchas), Downey se convirtió también en el batería de la banda que Lynott decidió montar para hacer música.

Antes de eso, Phillip Lynott había entrado como vocalista en una banda llamada The Black Eagles, en la que compartió algunos conciertos con Brian a la batería. Lynott pasó después a otra banda llamada Skid Row, en la que conoció a otro chaval irlandés que tocaba la guitarra, Gary Moore. De esta banda le echaron por una bronca, aunque el bajista de dicho grupo le enseñó a dominar el arte de las cuatro cuerdas, algo que formaría parte ya para siempre de la imagen de Lynott.

 

 

DEL ORFANATO A TIN LIZZIE

Lynott, una vez que tomó la decisión de montar una banda de Rock, asumió las tareas vocales queriendo compatibilizarlas con el rol de bajista y reclutó a su viejo amigo Brian Downey para tocar la batería. Teniendo ya la sección rítmica, solamente faltaba alguien que introdujera las melodías, incorporándose Joe Staunton a la guitarra eléctrica y… Pat Quigley, un bajista. Lynott pasó a asumir el rol de vocalista/guitarrista y fue aprendiendo de Quigley elementos técnicos de mayor profundidad para tocar el bajo. La banda se autodenominó Orphanage, y comenzó a darse a conocer tocando en directo en el circuito de pubs de Dublin.

Fue en uno de esos conciertos, en 1969, cuando Eric Bell (ex-guitarrista de bandas como Dreams o Them, con Van Morrison cantando) y Eric Wrixon (organista, también ex-miembro de Them), conocieron a Lynott y Downey y se ofrecieron a tocar con ellos. Ante la opción de tocar con músicos más profesionalizados, Lynott decide disolver Orphanage y montar otra banda con ellos, con más proyección y más posibilidades de éxito, porque, desde su infancia, la vida de Lynott fue una continua persecución del éxito y el reconocimiento social. La música fue el camino que eligió para conseguirlo.

A Bell le impresionaron las grabaciones caseras de sus composiciones que Lynott le llevó. Evocadoras y repletas de lirismo, entendió que estaba ante un músico de enorme talento creativo, aunque originalmente le hubiera impresionado más el despliegue de energía y precisión de Downey con la batería. Un personaje de comic llamado Tin Lizzie fue la inspiración para el nombre que pasaría a la posteridad de la banda, Thin Lizzy, escrito así, pero para ser pronunciado con acento irlandés. Y, en febrero de 1970, ofrecieron su primer concierto bajo esta denominación, en Cloghran, cerca del aeropuerto de Dublin.

 

 

SIN ESTILO PROPIO

En los primeros meses de existencia de la banda, consiguen publicar un single, “The Farmer”, del que venden exactamente 283 copias. Además, abandona la banda el organista Wrixon, quedando el cuarteto en un trío. Será este trío el que grabe los tres primeros discos de la banda: “Thin Lizzy”, “Shades of a Blue Orphanage” y “Vagabonds Of The Western World”, cuyo estilo fluctúa entre una música de influencia folk céltica-irlandesa y un cierto acercamiento al Rock, especialmente en el último. Es el primer diseño de portada de Jim Fitzpatrick, un artista irlandés que se hizo famoso por su retrato bicolor del Che Guevara, que acompañará las siguientes producciones del grupo, por lo general con diseños propios del cómic, una de las aficiones de la banda.

La publicación de Whiskey in the Jar, una vieja canción irlandesa pasada por un tono rockero, como single, dispara la popularidad del grupo en Irlanda y, algo menos, en el Reino Unido. Esto condicionará la demanda de la discográfica para que la banda produzca otra canción de ese tipo, generando cierta tensión en su interior. Lynott comienza a virar hacia un estilo de Rock más contundente en algunas composiciones, como The Rocker, un tema que acompañará para siempre al grupo en sus sets en directo hasta el final, mientras que Bell no quiere estar encasillado en ese estilo, ni le gusta la variabilidad de la música que compone Lynott.

Las relaciones en el grupo se van deteriorando, hasta que su guitarrista, Eric Bell, sale borracho del escenario en la Queen’s University, en Belfast, la última noche de 1973, en medio del set, para nunca volver a la banda. Para acabar esa gira, Lynott recurre al joven Gary Moore, que endurece el sonido de la banda y deja grabados algunos temas con Lynott para el siguiente disco. Entre ellos, brilla con luz propia una de las baladas más desgarradoras que se puedan escuchar en el mundo del rock, plena de emoción y tristeza: Still In Love With You.

 

 

 

DOS MEJOR QUE UNO

Con la idea de que la banda no volviera a quedarse colgada por la huida de un guitarrista, Phil Lynott decidió reclutar a dos: Scott Gorham, un californiano de 22 años que venía de tocar con bandas apenas conocidas como Benbecula o Fast Buck; y Brian Robertson, un escocés de 17 años que llegaba de tocar con bandas de los alrededores de Glasgow tras haber estudiado para tocar el violoncello, el piano, la guitarra y hasta la batería.

Robertson, atrevido como pocos, se había colado, aprovechando una actuación de Thin Lizzy en Glasgow, en la habitación del hotel de Brian Downey junto a su novia para mostrarle su habilidad como guitarrista tocando varios temas del grupo. Esa actitud, valiente y sin miedo a perder, probablemente, fue uno de los factores que animaron a Lynott a embarcarle. Por otro lado, Scott Gorham agradeció la oportunidad de salir de los Estados Unidos, porque allí había empezado a tener sus primeros escarceos con la heroína. En Irlanda se sentía contento porque “no conocía a nadie que la tuviera o la estuviera consumiendo, estaba muy limpio y me sentía muy bien con la vida”. Según Brian Robertson, sin embargo, Lynott fichó a Gorham porque tenía buena presencia en el escenario y porque era estadounidense, con lo que le venía bien para entrar en el mercado norteamericano, pero no por sus dotes musicales. Al bueno de Robbo, como le llamaba Lynott, no le importaba meterse en líos, como veremos más adelante.

El nuevo cuarteto ensayó unos meses y, en julio de 1974, se presentó en el Lafayette Club de Wolverhampton para su primera actuación. Gorham recordaba que se quedó sorprendido cuando vio a Lynott y a Robertson moviéndose por todo el escenario sin parar. Se fue a refugiar cerca de los amplificadores y, en mitad de una canción, Lynott se acercó, le cogió por el cuello, le arrastró hasta la primera línea del escenario y le dijo: “Ni se te ocurra moverte de aquí delante”. Fue entonces cuando Gorham entendió que el bajista quería que la banda arrasara el escenario desde el primer concierto.

El primer disco de larga duración del cuarteto se titula Nightlife y, aunque sigue siendo un tanto ecléctico, empieza a definir un cierto estilo de la banda, especialmente en dos temas: It’s Only Money y Sha La La. En ellos, Brian Downey muestra en la batería esa combinación de pegada y precisión que sostendrá al grupo en el futuro inmediato.

Al año siguiente, 1975, tras finalizar una gira por Irlanda, el Reino Unido y países europeos como Bélgica, Holanda y Alemania, comenzando a generar una base de fans cada vez más sólida, entran al estudio en mayo para grabar lo que sería la continuación del anterior disco, esta vez titulado Fighting. En él se percibe que el grupo va adquiriendo una identidad propia, las guitarras gemelas de Scott Gorham y Brian “Robbo” Robertson se entrecruzan y apoyan para generar ritmos y melodías cada vez más compactas, mientras Downey y Lynott aportan una base rítmica dinámica pero sólida. En cuanto a los temas, destacan Suicide que, aun siendo una composición de los tiempos de Bell, gana muchos enteros con el sonido de las dos guitarras, y también Fighting My Way Back, un tema corto e intenso de Lynott con el que abrirán sus conciertos en la siguiente gira.

Pero la compañía no ve un tema en el disco que pueda servir como hit, y le piden al grupo una canción más para sacarla de single y atraer seguidores. Rosalie será la elegida, un tema de Bob Seger, con el que habían girado en abril de ese año, teloneando ambos a Bachman Turner Overdrive. Si la canción era, originalmente, un tema tranquilo, medio country, semi acústico, Lynott y sus huestes lo transforman en una explosión de potencia y electricidad que les abrirá camino en el mercado americano de una manera germinal. Dentro del tour que sigue a la publicación del disco, habrá una fecha que marcará un antes y un después: su actuación en el Festival de Reading junto a grupos como UFO, Supertramp, Judas Priest, Yes o Wishbone Ash. Es sobre el escenario de Little John’s Farm donde el cuarteto despliega una actuación corta, pero de una intensidad difícil de superar para el resto de grupos del día. “El estruendo de los bombos de Brian Downey y las guitarras gemelas respaldando la voz terrenal de Lynott comenzaron a morder” al público, contaba la crónica del Melody Maker de su actuación en el festival.

 

 

LA GLORIA

Asentados en Irlanda y el Reino Unido y decididos a romper, por fin, en el resto del mundo, pero presionados hasta la extenuación por la discográfica dado el bajo volumen de ventas de sus discos anteriores, la banda se encierra en diciembre en un estudio de Buckinghamshire y no dejarán el nuevo disco finalizado hasta febrero de 1976 en los estudios Ramport de Londres. Como una especie de liberación para la banda, el LP se titula Jailbreaky resulta el espaldarazo definitivo para ellos. Desde las primeras notas del tema que da título al álbum, se percibe un cambio evidente en la música: suena tremendamente sólida, con la batería de Brian Downey acercándose a su contundencia en directo, con el bajo de Phil Lynott señalando el camino de la melodía y con las dos guitarras descargando un riff absolutamente rompedor, que lleva hasta ese punto en que Lynott grita “Breakout!”, desatando un caudal de potencia y virtuosismo impresionantes.

Temas con diferente factura en la primera cara se acaban cerrando con Warriors, que será uno de sus favoritos en directo. Pero será la segunda cara del LP la que encierre las joyas: se inicia con The Boys Are Back In Town, el tema que identificará para siempre al grupo, un despliegue de ritmo, potencia y talento, con una letra que permitía identificarse a cualquier fan del rock y que, además, era tan accesible como para entrar en las listas de éxitos. El tema alcanzó el nº1 en Irlanda y entró en el Top Ten del Reino Unido y Canadá, además de llegar al nº12 en los Estados Unidos. Recibió el premio al mejor single de 1976 por la revista New Musical Express y, lo más importante, recibió una amplia difusión en todo el mundo, que elevó a la banda a la categoría mundial. En las clasificaciones que hacen algunos medios de las 500 mejores canciones de la historia del rock, “The Boys Are Back In Town” sigue estando siempre presente, reconocida como un clásico.

Menos reconocidas, pero de una calidad musical también sobresaliente, en la segunda cara aparecían Cowboy Song, un fantástico tema que alternaba melodía y un riff muy característico, con dos solos, uno de cada guitarrista, que en directo mejoraban incluso. El disco lo cerraba Emerald, un himno de reminiscencias célticas, pleno de fuerza y sólido como un muro de hormigón, salpicado por momentos verdaderamente épicos y que compusieron los cuatro miembros del grupo. Si el single había alcanzado puestos muy destacables en las listas de éxitos, el álbum se vio arrastrado por esa tendencia, así “Jailbreak” acabó dentro del Top 20 en Canadá y Estados Unidos y en el Top10 del Reino Unido, habiendo sido publicado en marzo de 1976.

En mitad de la gira que la banda estaba desarrollando por Estados Unidos desde abril, salta la desgracia. Phil Lynott cae víctima de un colapso al llegar a Ohio para iniciar una parte del tour como teloneros de Rainbow. Se le diagnostica una hepatitis y toda la banda tiene que volver a Inglaterra, con el bajista ingresado durante dos semanas en una UCI de Manchester. Brian Robertson comentaría, años después, que pensaba que quizá Lynott había contraído la enfermedad en sus primeros escarceos con la heroína, utilizando una aguja hipodérmica de otro. El caso es que la banda ve paralizada su actividad en directo, desaprovechando el empuje que el disco les había proporcionado ante el público americano.

Lynott aprovecha los días en el hospital, hasta que le dan el alta, para escribir canciones para el siguiente disco, retomando al salir, y contra el criterio médico, la vuelta al directo para dar un concierto en el Hammersmith Odeon con la idea de dar las gracias a los fans. Decide que la banda viaje a Munich para grabar el disco, pero surgen problemas con el estudio, además de algunas tensiones internas, por lo que vuelven a Inglaterra para acabar de grabar, a caballo entre los Ramport y los Olympic Studios de Londres. El resultado, del que los propios miembros tampoco están muy satisfechos, será Johnny The Fox. Gorham diría, años después, que fue muy precipitado entrar a grabar porque las canciones no estaban demasiado trabajadas. Robertson se pronunciaba en los mismos términos, afirmando que había más y mejores temas compuestos que algunos de los que acabaron entrando en el disco.

Con críticas algo contradictorias, finalmente el disco vio la luz en octubre de 1976. El primer single extraído fue Don´t Believe a Word, un tema por el que se agudizó el enfrentamiento entre Brian Robertson y Phil Lynott, dado que el primero reclamaba haber contribuido decisivamente al formato final de la canción, aunque nunca se le incluyó como compositor. Otros temas del LP que acabaron formando parte de los directos de la banda fueron Massacre y Johnny The Fox Meets Jimmy The Weed, aunque el que más destaca probablemente sea Borderline, un tema que Brian Robertson compuso pensando en un amor no correspondido.

La presión de la discográfica, tan interesada en que el grupo grabara una continuación de “Jailbreak” que permitiera recaudar aprovechando el efecto, como en que girasen para promocionar las ventas del disco, puso a Thin Lizzy de nuevo en la carretera. Primero fue una gira por Europa abriendo los conciertos para Robin Trower en el mes de octubre, después otra por el Reino Unido, con Clover como teloneros, con las 25 actuaciones colgando el cartel de “no hay billetes”, que finalizó en Dublin, en el National Stadium, superada la prohibición que tenía el grupo de tocar en su país natal desde diciembre del año anterior. A mitad de noviembre, la banda acaba de planificar la gira por Estados Unidos como teloneros de bandas como Montrose, Ambrosia, Foghat o Graham Parker.

 

 

 

 

 

A PUÑETAZO LIMPIO

La noche del 23 de noviembre de 1976 cambiará definitivamente el devenir del grupo. No hemos hablado mucho hasta ahora de esto, pero el ambiente en que se desarrolló la banda, y especialmente algunos de sus miembros, era, digamos, algo violento. Las cicatrices de la cara de Gary Moore las dejó una botella rota en mitad de una pelea. Y, a excepción de Scott Gorham, el resto de músicos de Thin Lizzy solían verse envueltos en altercados de diversos tipos, aunque por lo general eran broncas en bares. Esto no nos resulta especialmente llamativo, más aún cuando estamos en una web como Cinemelodic: aquel ambientillo borrachín y peleón de una obra maestra del cine como El Hombre Tranquilo no era una pose, tiene que haber algún gen en la sangre de los irlandeses que les invita a meterse en trifulcas. Y Robertson, que no era irlandés, tampoco le hacía ascos a una buena bronca, aparte de que ya empezaba a tener ciertos problemas con el alcohol.

Así que esa noche, la anterior a volar hacia Estados Unidos para la gira, Robbo bajó a cenar al club Speakeasy de Londres, donde tocaba la banda Gonzalez. Le invitaron a él y a un amigo a subir al escenario a tocar algunos temas. Todo parecía ir bien hasta que se generó un conflicto en el camerino entre el guitarrista de la banda y su amigo, Frankie Miller. El guitarrista, con una botella rota, se lanzó a por Frankie para clavársela en la cara, pero Robertson se interpuso entre ellos, intentando parar el golpe. El cristal roto le seccionó varios tendones y arterias de la mano, por lo que se lo llevaron a Urgencias, inconsciente de un botellazo, mientras se iba desangrando. Eso sí, antes de irse en ese estado, tuvo tiempo de romperle una pierna al agresor, la clavícula a otro que intentaba ayudarle y dejó a otro con una buena brecha de un cabezazo.

La operación de urgencia le salvó la mano, aunque echó a perder la gira de Thin Lizzy por Estados Unidos, que tuvo que suspenderse. Phil Lynott jamás le perdonaría a Robbo la inconsciencia de meterse en aquella pelea. Se recluyó durante un tiempo, sin querer saber nada de nadie, maldiciendo su mala suerte y a Brian, del que siempre pensó que estaba borracho esa noche, aunque el escocés siempre lo negó. Desde la operación, Robertson prácticamente tuvo que reaprender a mover la mano. Tardó meses en volver a tocar la guitarra. Lynott se llevó, una vez más, a Gary Moore para hacer otro tramo de la gira por Estados Unidos, esta vez teloneando a Queen, a principios de 1977. Hasta tal punto llegaba el enfado de Lynott que decidió iniciar la grabación del siguiente disco sin Robertson, como trío, tal y como se anunciaba en junio de ese año.

La portada de “Bad Reputation” es fiel reflejo de esto: no aparece Brian Robertson y, donde antes siempre había habido color, solamente hay tres rostros en blanco y negro, con las letras de Thin Lizzy en blanco y el título en rojo, siendo la primera portada desde 1972 que no era obra de Jim Fitzpatrick. Lynott se lleva a Downey y Gorham a grabar a Toronto y el trío genera otro disco de altos vuelos, con temas tan rompedores como el que da título al álbum, otros de un sonido muy duro como “Opium Trail” o “Killer Without a Cause”, y una delicia en la línea tradicional del grupo, de raíces folk y célticas, llamada “Southbound”. La sorpresa llega con el tema que sale como single, un tema mucho más orientado a las emisoras de radio generalistas y con un solo de saxofón aportado por John Helliwell, de Supertramp: “Dancing in the Moonlight (It’s Caught Me In Its Spotlight)”.

Lynott seguía sin querer contar con Robbo, pero Gorham deja sin grabar tres solos y le convence para que vuelva a contar con el escocés, porque no ve viable que el disco suene como debería sin tener a dos guitarristas. Finalmente, Lynott accede y Robertson vuela a Toronto para, en un par de semanas, meter todas las guitarras que faltaban, grabar los solos necesarios y añadir incluso teclados en algún tema, pero no aparecerá como compositor de ninguna canción. La banda sale de gira por festivales europeos en agosto de 1977 y tocan en Finlandia (concierto que acaba con una pelea en un bar y la policía moliendo a palos a los pipas del grupo), Noruega, Suecia, Dinamarca, Bélgica, Irlanda, en el Reading Rock de ese verano, y acabando en Alemania. En septiembre y octubre giran por Estados Unidos, con la banda aparentemente en forma de nuevo, para volver a finales de año a tocar en el Reino Unido, llenando todos los locales. Pero Robertson vuelve a lastimarse la mano al herirse con una navaja automática… A Lynott se le va acabando la paciencia, además de que el escocés cada vez está más alcoholizado.

En marzo de 1978, graban en video su concierto en el Rainbow Theater de Londres, que dará apoyo a lo que será su siguiente lanzamiento. Probablemente, es una de las mejores muestras de lo que era la banda en directo en su etapa más gloriosa, sonando aún fresca, potente y magníficamente conjuntada.

 

 

 

EN VIVO SUENA MEJOR

Recogiendo algunos temas de este último concierto, combinados con otros también grabados en directo en Londres en 1976 y en Philadelphia el año anterior, el productor Tony Visconti, que ya había cogido la responsabilidad de la producción en el anterior Lp, lleva a cabo la mezcla de lo que será uno de los mejores discos en directo de Rock de la historia: “Live and Dangerous”. El doble Lp en directo contiene la mayoría de las canciones que han hecho grande a la banda, con ejecuciones virtuosas y llenas de sentimiento, reviviendo algunos de sus grandes éxitos con la potencia de la banda sobre el escenario. El disco recoge momentos sencillamente irrepetibles, con un tema de estreno brutalmente heavy como “Are You Ready”, y un tramo final insuperable con canciones como “Baby Drives Me Crazy” y su clásico “The Rocker”. Desafortunadamente, no entró otro de sus clásicos bises, el rockero “Me And The Boys (Were Wondering How You and The Girls are Getting Home)”, que alternaban con los otros dos en muchas ocasiones.

Tras una serie de cancelaciones en Alemania, finalmente el grupo sale a defender el disco en el Pinkpop Festival de Holanda y recorre el resto de Europa demostrando su capacidad para levantar al público con su música. No obstante, los problemas vuelven a asomar: por un lado, Visconti dice en una entrevista que la mayor parte de las guitarras de “Live and Dangerous” tuvieron que ser regrabadas en el estudio porque había muchos errores, lo cual dispara las críticas hacia el grupo. Robertson, años después, desmentiría esta afirmación, aludiendo al hecho de que ellos mismos intentaron, posteriormente, separar las pistas originales y les fue imposible porque estaban tan empastadas, que no había forma de aislar unos sonidos de otros. Algunas publicaciones, en la década de los 90 y la primera del siglo XXI, darían la razón al escocés. Pero el daño en la reputación ya estaba hecho.

Por otro lado, la relación entre Phil Lynott y Brian Robertson se va deteriorando cada vez más, con broncas continuas por cualquier motivo. La convivencia dentro de la banda se hace insostenible. Lynott, decidido a ser el líder indiscutible, no toleraba la cabezonería del guitarrista escocés, lo que estaba llevando al grupo al abismo. Tras una triunfal gira por el Reino Unido, llenan dos noches consecutivas el Wembley Arena a finales de junio.

El 6 de julio de 1978, nada más y nada menos que en la Plaza de Toros de Ibiza, Robbo participa en su última actuación con Thin Lizzy, dejando definitivamente el grupo tras la misma.

 

Continuará…

 

 

 

LA PLAYLIST

 

Whiskey in the jar

The rocker

Still in love with you

Suicide

Fighting my way back

Rosalie

Jailbreak

Warriors

Cowboy song

The boys are back in town

Emerald

Don´t believe a Word

Bad Reputation

Dancing in the moonlight (it’s caught me in its spotlight)

Are you ready

Baby drives me crazy

Me and the boys (were wondering how you and the girls are getting home)

 

 

sambo

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