ROCK VINTAGE: Rainbow

ROCK VINTAGE: Rainbow

MÚSICA

 

 

 

Por @MiedoEscenico2

 

 

Foto 01: Rainbow

 

Hablar de la historia de Rainbow es, necesariamente, hablar de la voluntad de Ritchie Blackmore. El hombre de negro fue el creador, manager general, líder musical y gestor de personal de una banda que, dejando aparte un par de resurrecciones ulteriores, dejó para la historia de la música siete discos en nueve años, de los que el primero nada tiene que ver con el último, ni en música ni en componentes… salvo el propio Blackmore, uno de los mejores guitarristas de la historia.

 

UNA GÉNESIS CASUAL

Todo empezó en 1975. Deep Purple, banda en la que formaba Blackmore y responsable de alguno de los temas más memorables de la historia del rock, terminaba su gira de apoyo al disco “Stormbringer” y llegaba el momento de grabar un nuevo álbum. Ritchie quería, desde hacía ya tiempo, grabar una versión del tema “Black Sheep Of The Family”, de los británicos Quatermass, y se lo propuso al resto del grupo. Los demás miembros de Deep Purple se negaron a grabar un tema que no fuera compuesto por ellos, con lo que Blackmore decidió que lo grabaría con otros músicos y lo publicaría como single. Para ello solicitó a músicos de la banda Elf, de la misma discográfica, que habían sido teloneros del grupo en algunas giras americanas. En esta formación, dedicada al rock and roll y al rythm and blues, destacaba por su talento el vocalista Ronnie James Dio. Para poder presentar una cara B, compusieron y grabaron el tema “Sixteenth Century Greensleeves”… y ahí comenzó el problema. Se dieron cuenta de que la cara B era mejor que la cara A, por lo que Blackmore comenzó a pensar que quizá merecería la pena componer y grabar un disco completo con este grupo.

 

Foto 02: Ritchie Blackmore

 

A ello se sumaba cierto hastío referente a la dinámica de disco-gira-disco-gira que había alcanzado Deep Purple, así como por el ritmo de las grabaciones, bastante lento debido a la falta de autodisciplina de algunos músicos. También, para qué mentir, había cierta resistencia a la línea musical que el grupo había tomado desde la llegada del vocalista David Coverdale y el bajista Gleen Hughes, más cercana al soul y al funky que al hard rock. Así que lo que inicialmente iba a ser una grabación puntual de un single pasó a ser un LP completo, lo que iba a ser un simple escarceo experimental acabó siendo una banda con entidad propia.

 

EL ARCO IRIS DE RITCHIE BLACKMORE

Acompañados del bajista Craig Gruber, el batería Gary Driscoll y el teclista Mickey Lee Soule, la nueva banda de Blackmore y Dio facturó un disco de debut repleto de calidad musical y con temas que dejaban salir el talento de Blackmore sin las cortapisas de su grupo de origen. La compañía impuso, por criterios de comercialidad, que la banda y el disco llevaran el nombre del guitarrista. El producto acabó siendo “Ritchie Blackmore’s Rainbow”, un conjunto de temas entre los que destacaban, por derecho propio, el ya mencionado “Sixteenth Century Greensleeves”, “Man On The Silver Mountain”, la versión instrumental del “Still I’m Sad” de The Yardbirds, la balada “Catch The Rainbow” o una delicia titulada “The Temple Of The King”. Muchas de ellas con temática medieval, fantástica, algo completamente alejado de lo que tanto Blackmore como Dio en Elf habían hecho hasta ese momento.

 

Foto 03: Ronnie James Dio

 

Aun así, la primera decisión de Blackmore, una vez publicado el disco y formado el grupo fue… desmantelarlo. Convenció a Dio de que con sus excompañeros no podrían ir muy lejos y llamó al batería Cozy Powell, al que conocía del circuito rockero de la época, que le gustaba por su potencia y pegada, tras su paso por el grupo de Jeff Beck y su propia banda, Hammer. También contactó con el bajista Jimmy Bain, que tocaba en Harlot, pensando que tenía buena presencia en el escenario y que podía ayudar en la composición de las canciones. Por último, la casualidad llegó en su ayuda. Estaban probando riffs y melodías en un estudio de grabación, cuando les llegó del estudio de al lado un sonido atronador de teclados que les sorprendió. Blackmore mandó a Bain a preguntar al teclista si quería probar con ellos. Así fue comoTony Carey se unió al grupo en ese mismo momento, tras comprobar Blackmore que era el perfil de músico que necesitaban para el sonido que estaban empezando a crear.

 

Foto 04: Cozy Powell

 

Se desplazaron a Munich para la grabación del siguiente disco. En apenas un mes crearon una auténtica bestia musical. El talento que habían detectado en el joven teclista Tony Carey, de 21 años, se empezaba a percibir desde los primeros segundos del tema que abría el disco y no dejaba de estar presente a lo largo de los seis temas que lo componían. El bajo de Jimmy Bain cabalgaba sin descanso, mientras la locomotora de Cozy Powell batía con fragor desde la sala de máquinas, imponiendo un ritmo absolutamente preciso a cada nota. Blackmore se dejaba llevar por sus instintos más reprimidos y facturaba solos descomunales, acompañados de riffs a veces cortantes y otras desenfadados, que le propulsaban un escalón más arriba en el Olimpo guitarrero. Y sobre toda esta amalgama de sonido perfectamente ejecutado, la voz de Ronnie James Dio transportaba al oyente a un mundo de fantasía, maldiciones y poder mágico, con una capacidad impresionante para adaptarse a lo que cada composición requería. Era la mezcla de fantasía medieval y heavy rock que el hombre de negro siempre había soñado.

 

Foto 05: Tony Carey

 

EL SURGIMIENTO

La puerta de entrada a “Rising”, título del Lp, era una introducción magnífica de los teclados de Carey que iban llevando, en una espiral de melodías, a un riff seco y cortante de Blackmore, al que se añadía una entrada de Powell sencillamente magistral, con el bajo de Bain llevando la canción en volandas. La voz de Dio, por fin, daba entrada a una historia de brujería relatada con una indudable pasión, como es “Tarot Woman”. El resto de la primera cara es rock clásico, ejecutado con clase y precisión, con muy buenos temas como “Starstruck” o “Do You Close Your Eyes”, que van conduciendo por un sendero cada vez más sinuoso hasta la cumbre del disco: “Stargazer”. Este tema, de más de 8 minutos de duración, es probablemente una de las obras maestras del hard rock, con la voz de Dio relatando una tenebrosa leyenda sobre la esclavitud y el deseo de un mago que al final resulta ser una patraña. El dramatismo de la música y la voz, unidos a una ejecución compacta y sin fisuras por parte de Blackmore y el resto de la banda, llevan a un momento mágico e irrepetible con la entrada de la Orquesta Filarmónica de Munich. Acabado el tema cumbre, no hay tregua, y la banda despacha otro tema de más de ocho minutos de duración a un ritmo infernal, marcado por el doble bombo de Cozy Powell en una ejecución impoluta de los cinco miembros de la banda, que cierra el disco. El principal mérito del Lp es, además de la calidad de su música y letras, que, según el batería Cozy Powell, se grabaron todos los temas en una o dos tomas, sin apenas regrabaciones, sólo en versiones crudas.

 

Foto 06: Jimmy Bain

 

La portada del disco, además, daba una seña de identidad al grupo que se mantiene hasta nuestros años, esa imagen de las montañas sobre las que se alza un arcoíris, con un puño sujetándolo. El Lp alcanzó el número 11 en las listas británicas y estuvo por encima del 50 en diferentes países como Canadá, Estados Unidos o Australia. Fue elegido en 1981 (habiendo sido publicado en 1976) el mejor disco de heavy metal de la historia por los lectores de la revista británica Kerrang! y, en 1989, en la misma votación, se mantenía entre los 15 primeros. La gira de “Rising” llevó a Rainbow a Estados Unidos, Europa (con AC/DC como teloneros) y Japón, finalizando en diciembre de 1976. Como en todas sus apariciones en directo desde los inicios del grupo, Blackmore finalizaba cada actuación quemando y rompiendo una guitarra, como rito final. En enero de 1977, el guitarrista decide prescindir de Jimmy Bain, del que no le había gustado su actitud en algunos conciertos.

 

LARGA VIDA AL ROCK AND ROLL

Se meten a grabar el siguiente disco en un castillo de Francia los cuatro miembros restantes… y la grabación se convierte en una pesadilla. Blackmore graba, además de la guitarra, algunas de las partes del bajo de las nuevas canciones, pero está más irascible que nunca, constantemente insatisfecho con lo que están produciendo. Tony Carey, agotado por la presión a la que está sometido dentro del grupo, decide irse y dejarlo, aunque también se alude a cierta leyenda negra de Blackmore y sus actividades espiritistas que nunca se han confirmado, diciendo el propio guitarrista que “eran simples bromas”.

 

Foto 07: Ritchie Blackmore

 

Para finalizar la grabación del disco, Ritchie recluta al teclista canadiense David Stone e incorpora a Bob Daisley como bajista, procedente de Widowmaker. El retraso en la grabación se ve compensado por la publicación del doble en directo “On Stage”, en el que la banda, que ha grabado algunos de sus conciertos de la gira anterior, demuestra que, en directo, eran tan impresionantes como en estudio, bajo la atenta supervisión de Blackmore. El resultado de la accidentada grabación en el castillo francés es “Long Live Rock’n’roll”, que se publica en abril de 1978 y que no alcanza niveles tan altos como su predecesor. Contiene temas de una calidad incuestionable, como el frenético “Kill The King” (con el que ya abrían los conciertos desde mediados de 1976), la emblemática canción que da título al disco, “Long Live Rock’n’Roll”, la maravillosa “Gates Of Babylon”, con reminiscencias orientales, o una balada tan estremecedora como “Rainbow Eyes”. No obstante, le falta algo para alcanzar el nivel del disco anterior, y el propio Blackmore es consciente. Se suma a esto que aunque en la gira de presentación del disco todo parece ir bien en la parte europea, en EE.UU. comienza a haber problemas técnicos de sonido, debidos a la presencia del gigantesco arcoíris de luz que el grupo llevaba hasta entonces en todos sus conciertos y que generaba interferencias. Se cancelan algunas actuaciones, se genera mal ambiente en el grupo y Blackmore decide que quiere conquistar el mercado americano, con lo que… despide a tres de los miembros una vez más.

A decir verdad, no queda muy claro si Ronnie James Dio salió del grupo por decisión propia o de Blackmore. La vía comercial a la que el guitarrista quería acercar a la banda no acababa de cuadrar ni con la imagen ni con la línea musical del pequeño vocalista, así que cualquiera de las dos posibilidades pueden aceptarse. Dio se fue a cantar a Black Sabbath. Rainbow no tenía ni cantante, ni teclista, ni bajista, sólo eran Cozy Powell en la batería y el hombre de negro en la guitarra.

 

Foto 08: Don Airey

 

RETORNO A LA TIERRA

Por no tener, no tenían ni productor, así que por ahí empezó Blackmore, proponiendo a su excompañero en Deep Purple, Roger Glover, para que les produjera el siguiente disco. Glover, que había orientado su carrera musical hacia esta labor y que había asistido a algunas actuaciones del grupo, aceptó la propuesta. El siguiente en incorporarse fue Don Airey, teclista del grupo Colosseum, que había gustado a Blackmore por su capacidad para fusionar lo clásico del órgano Hammond con los sintetizadores. Buscando cantante, Blackmore y Glover recordaron al vocalista de un viejo grupo, The Marbles, cuya voz siempre había impresionado al guitarrista. Así fue como Graham Bonnet, que intentaba lanzar una carrera en solitario, aceptó. Su imagen no acababa de convencer a Ritchie, pero supuso que, sobre el escenario, cambiaría algo de su indumentaria o se dejaría crecer el pelo.

 

Foto 09: Roger Glover, Graham Bonnet, Ritchie Blackmore

 

Ya sólo faltaba el bajista. Blackmore convenció al propio Roger Glover de hacerse cargo del instrumento para la grabación mientras aparecía alguien. Además, Glover escribía buenas letras, con lo que cuadraba perfectamente con las necesidades del grupo. Así, volvieron al castillo francés a grabar lo que sería su cuarto disco de estudio, “Down To Earth”. Y, como quería Blackmore, la línea musical abandonó completamente la dirección anterior y se internó en un sonido más comercial, representado especialmente por el single “Since You’ve Been Gone”, un tema original de Russ Ballard que decidieron versionar. Esa comercialidad no estaba exenta de dureza, como demostraba, especialmente, la pegada de Powell y la voz de Graham Bonnet.

La introducción del disco, un tema abiertamente rockero como “All Night Long”, alumbraba ese estilo híbrido entre la dureza de la etapa anterior y un sonido más americano, destacando la voz de Bonnet y los coros. La introducción de “Eyes Of The World”, que recomiendo oír con cascos, ubicaba a Don Airey en esa posición de maestro de las teclas blancas y negras que ya nunca abandonó. Otros temas, como el blues “Love’s No Friend”, aportaban un prisma diferente a la música de Rainbow. El cierre del disco volvía a ser una descarga de potencia y velocidad con “Lost In Hollywood”, con una introducción de Cozy Powell demoledora desde su batería. Decíamos que la idea de Blackmore era conquistar el mercado americano con este cambio de sonido, pero es de justicia admitir que no fue suficiente. El álbum, publicado en julio de 1979, consiguió puestos altos en las listas del Reino Unido, Suecia o Alemania, pero siguió sin cuajar en Estados Unidos. Una gira no exenta de altercados por el país norteamericano no mejoró este resultado. La doble gira europea, con otra por Japón entre medias, culminó con la actuación del grupo como cabeza de cartel en el festival Monsters of Rock, en Donington Castle.

 

Foto 10: Bobby Rondinelli

 

Acabada la gira, Cozy Powell decide marcharse y suma fuerzas con Michael Schenker en su MSG. Graham Bonnet, por su parte, es amablemente invitado a dejar el grupo, puesto que Blackmore se había dado cuenta de que lo de llevar tupé y trajes de chaqueta de colores estrafalarios, o camisas hawaianas, no era sólo para los momentos de relax, sino también para las actuaciones en directo, lo que no le terminaba de cuadrar para la banda, a pesar de esa voz tan impresionante. Aun así, deja grabadas algunas canciones de lo que será el nuevo disco. Se inicia una nueva búsqueda, que culmina con la incorporación de Bobby Rondinelli a la batería, que estaba empezando a sonar para formar parte de Kiss, procedente de la banda americana Samantha, un músico muy del estilo de Powell. Para elegir vocalista, Blackmore quiere optar de manera decidida por uno que aporte ese estilo americano, casi AOR, que desea para la banda, es por ello que contacta con el cantante de Fandango, Joe Lynn Turner, un vocalista de voz más aterciopelada y con una imagen más cercana a lo que el guitarrista británico quiere para Rainbow.

 

Foto 11: Joe Lynn Turner, Ritchie Blackmore

 

DIFÍCIL DE CURAR

Entran a grabar en Copenhague su siguiente disco, prescindiendo de las pistas grabadas por Bonnet, y el resultado es “Difficult To Cure”, el álbum que finalmente les dará la entrada en el mercado americano gracias a su sonido. El inicio del disco, con la velocidad de “Spotlight Kid” y un solo absolutamente antológico de Blackmore, da a entender que el grupo no ha abandonado su tendencia a hacer rock, pero la voz de Joe Lynn Turner dulcifica la música de una manera completamente diferente a las etapas anteriores. El rock vacilón y de denuncia de “Can’t Happen Here”, otro tema que suena veloz, demuestra el buen hacer de los músicos que forman la banda. También cabe destacar dos temas instrumentales, uno de un carácter más melancólico, con título en alemán, y el que cierra el disco que, además de darle nombre, es una versión absolutamente espectacular del fragmento de la 9ª Sinfonía de Beethoven que todos conocemos como el “Himno a la Alegría”, donde los cuatro músicos demuestran precisión y una habilidad sin precedentes. Pero, sin duda, la piedra de toque del disco es la versión, nuevamente de Russ Ballard, que presentan como single, “I Surrender”, que por fin les facilita el acceso a las listas americanas y la difusión en el país yanqui. Un tema comercial, dramáticamente cantado por Turner, en el que cada músico aporta su buen hacer para facturar una canción redonda, sin fisuras ni debilidades.

 

 

Ahora que la banda parecía sólida y estable, se da una nueva deserción. Esta vez será Don Airey el que, tras un trabajo absolutamente fantástico en los dos discos en que participa, decide dejar el grupo para incorporarse a la banda de Gary Moore. Blackmore busca a un teclista de un perfil semejante, e incorpora a David Rosenthal, que llega de tocar en Morning Thunder con el guitarrista Steve Vai.

 

DIRECTO ENTRE LOS OJOS

Tras la gira de “Difficult To Cure”, la banda entra en las navidades de 1981 a grabar el siguiente álbum en Quebec (Canadá), que continúa en la línea del anterior e incluso profundiza en ella, escorándose cada vez más hacia el sonido comercial de las radios americanas. “Straight Between The Eyes” hace referencia a la descripción que Jeff Beck le había hecho a Ritchie Blackmore de la forma de tocar de Jimi Hendrix, que el hombre de negro rescata para el nombre del Lp, presentando en la portada una guitarra clavándose entre dos ojos. El cañonazo inicial de “Death Alley Driver”, la típica canción rápida dada al guitarreo de Blackmore, deja paso a lo que será el nuevo single, “Stone Cold”, que alcanza puestos en las listas que mejoran los anteriores de la banda en el mercado americano. Un tema calmado, romántico, que se inicia con el ritmo del bajo y una guitarra extraordinariamente sutil del hombre de negro, tranquila y precisa. La voz suave de Joe Lynn Turner denuncia la frialdad de una amante con un tono de reproche, mientras teclados, bajo y batería empastan el tema con una precisión magnífica. Del resto del disco destacan “Tearin’ Out My Heart”, otra canción de amor en forma de semibalada, y “Power”, un rock muy clásico, pero repleto de coros al gusto americano.

 

Foto 12: Ritchie Blackmore

 

En la gira americana de 1982, entre mayo y agosto, teloneados por grupos como Krokus, Saxon o Riot, consiguen finalmente romper la barrera y llenar conciertos, aprovechando su actuación en San Antonio, Texas, para grabar un video en directo que se llamará “Live Between The Eyes”, donde se aprecia el momento dulce de la banda con todo su montaje. Continúan la gira por Japón y Europa hasta diciembre y Blackmore decide hacer una pausa para descansar y componer los temas del siguiente disco, algo poco habitual en los años anteriores. En esa pausa, sale Rondinelli del grupo y el guitarrista recluta a un batería procedente de una banda de jazz fusión llamado Chuck Burgi.

 

DEFORMADO(S)

Vuelven a Copenhague para grabar en mayo de 1983 y, un mes después, al local de ensayo para preparar la gira del disco, “Bent Out Of Shape”, publicado en agosto del mismo año. Continuación evidente del anterior, el single “Street Of Dreams” ya es una apuesta evidente por el sonido AOR, con un desarrollo del tema que recuerda mucho al de “Stone Cold”, que también triunfa en América. Dentro del disco, también destaca “Can’t Let You Go”, con una introducción de órgano impresionante de Rosenthal y un riff de Blackmore muy característico. Por otra parte, “Drinking With The Devil”, junto con “Make Your Move”, son dos de las canciones de corte rápido que permiten al hombre de negro demostrar sus habilidades. La banda gira por Estados Unidos y Europa durante el resto de ese año y en marzo de 1984 se desplaza a Japón para hacer tres actuaciones que serán las últimas de esta etapa. La tercera de ellas, en el mítico Budokan de Tokyo, será grabada en video y cuenta con la participación de la Orquesta Sinfónica de Tokyo en el tema “Difficult To Cure”, siendo uno de esos momentos históricos del rock por su calidad y lo espectacular de su ejecución.

 

 

A mediados de 1984, salta la noticia: la formación más clásica de Deep Purple se reúne, con Roger Glover y Ritchie Blackmore, así que el mago de la guitarra decide liquidar Rainbow. Tras casi una década en la que facturó 7 trabajos diferentes, con etapas muy diversas y un sinfín de entradas y salidas, el sueño de Blackmore tocaba a su fin, volviendo a su banda de origen, dejando detrás de él un recorrido repleto de anécdotas, una fama bien ganada de dictador y huraño y, por encima de todo, un halo de genialidad musical en esa búsqueda continua de la excelencia que le hacía sentir insatisfecho permanentemente con las canciones, los conciertos y los músicos que le acompañaban. Como colofón a la etapa más intensa de la existencia de Rainbow, aparecerían dos publicaciones hermanas. El disco “Finyl Vinyl” recopilaba, en formato de doble disco en directo, temas de todas sus etapas grabados en las diferentes giras, además de algunas caras B de singles que nunca habían aparecido en los LPs originales. Y apareció acompañado de “The Final Cut”, una recopilación en video de clips de distintas etapas del grupo, además de alguna grabación en directo.

 

Foto 13: Ritchie Blackmore

 

RESURRECCIONES EXTRAÑAS

A mediados de los años 90, Ritchie Blackmore decidió reformar Rainbow con músicos nuevos tras una salida polémica de Deep Purple .Grabó el disco “Stranger In Us All”, donde aparecía una línea musical mestiza entre todas las épocas del Rainbow original. Posteriormente, decidió formar Blackmore’s Night, una formación dedicada a tocar música de corte medieval, en parte instrumental, en parte cantada por su pareja, Candice Night, con la que sacó algunos discos y giró casi siempre por Europa, dejando de lado el rock.

Y, en 2016, saltaba la sorpresa: se anunciaba que Rainbow estaría tocando en tres festivales europeos, dos en Alemania y uno en el Reino Unido. Blackmore volvía con una banda completamente nueva, aunque con músicos más conocidos, como Ronnie Romero, cantante de Lords Of Black, o Jens Johansson, teclista famoso por tocar con bandas como Silver Mountain o con Yngwie Malmsteen. Desde entonces, en estos cuatro años, Blackmore y sus nuevos Rainbow han aparecido en tres, cuatro, cinco ocasiones en festivales de Europa cada año. Un servidor, que pudo verles en junio en el festival Rock The Coast, puede atestiguar que Blackmore, a sus 74 años, ha perdido algo de velocidad, pero ni un ápice de talento ni de personalidad. Ese día descargó un auténtico arsenal de riffs y solos al mejor nivel. Sus Rainbow actuales están a la altura de los músicos que siempre tuvo en su banda, profesionales y con una calidad descomunal, como demostraron allí.

 

Foto 14: Ritchie Blackmore

 

Y a ti, lector de Cinemelodic, te recomiendo que pruebes algo de Rainbow, porque su mayor inconveniente (la diferencia de estilos que hay entre sus discos) es una ventaja: si te gusta el rock más duro, bucea entre sus primeras obras, y si te gusta la música más melódica, entre las últimas. Si te gusta la música en general, déjate llevar por tu instinto. El hombre de negro hará el resto…

 

sambo

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