CINE

 

 

 

 

 

El actor y director de películas como “Aquellas juergas universitarias” (2003), “Starsky & Hutch” (2004) o “Escuela de pringaos” (2006), Todd Phillips, triunfó indudablemente con “Resacón en las Vegas”. Una cinta escrita por Jon Lucas y Scott Moore, que ha pasado a la historia como una de las comedias más taquilleras del cine estadounidense. Con un presupuesto de unos treinta y cinco millones de dólares, la película consiguió recaudar más de cuatrocientos millones, convirtiéndose en todo un éxito internacional en 2009. La cinta narra en aproximadamente 100 minutos la surrealista noche que pasan cuatro amigos -Doug Billings (Justin Bartha), Phil Wenneck (Bradley Cooper), Stuart Price (Ed Helms) y Alan Garner (Zach Galifianakis)–  el día de la despedida de soltero de uno de ellos, así como las consecuencias que tiene su salida nocturna al día siguiente de pasar la noche en la ciudad de Las Vegas.  

Los tres amigos y el cuñado del futuro novio deciden pasar una noche en los casinos de la ciudad con más historia, Las Vegas, para despedir la soltería del afortunado. Todo está preparado para que sea una noche inolvidable, pero sus planes de volver a casa sin evidencias de lo que será esa noche en sus vidas se tuercen por completo. Y es que a la mañana siguiente, totalmente amnésicos, se despiertan de esta guisa: con un tigre que al final resulta ser del mismísimo Mike Tyson; Stu sin un diente, resultado de intentar descorchar una botella con la boca, y con el colchón de Doug clavado en una estatua que nunca se sabe cómo llegó ahí. Los tres amigos, y digo tres porque despiertan sin uno de ellos, deberán recabar toda la información posible para poder recordar qué pasos dieron y así poder encontrar al cuarto y futuro novio en la ciudad más grande de Nevada. 

El film estadounidense es bastante plano en cuanto acción, y aunque las escenas no cuentan con un gran despliegue de efectos especiales, sí tienen en ella un papel muy importante los saltos temporales. La historia comienza cinco horas antes de la boda, con la llamada de Phil a la novia advirtiéndole de un posible retraso ya que no encuentran al protagonista de la ceremonia. La acción va dando saltos en el tiempo ya que, pasada esta escena, los protagonistas se encuentran en el hotel donde ocurrirán los sucesos que provocarán el desastre. Conforme va avanzando el metraje, los protagonistas tendrán que ir atando cabos para encontrar las pistas que los llevarán hacia su amigo. Durante esta emocionante aventura, estos inmaduros amigos se encontrarán con más problemas de los que contaban ya que, poco a poco, irán descubriendo que se han ganado en una noche más enemigos que en toda su vida. Finalmente, ya de regreso a su día a día, los cuatro descubrirán desde una cámara, a través de unas fotos, un pequeño resumen de lo que fue su gran noche.

 

 

“Resacón en Las Vegas”, cuyo éxito llevaría a la realización de “Resacón 2: Ahora en Tailandia” (2011) y «Resacón 3« (2013), es una película entretenida, fluida y con un humor desternillante que, aun siendo brusco en muchas ocasiones, no alcanza un límite ofensivo. Otro punto interesante es que los protagonistas tienen personalidades muy distintas, logrando un equilibrio perfecto en pantalla: Stu es un dentista neurótico que se define como médico, broma muy recurrente entre sus amigos; Phil es un profesor que odia dar clases y solo piensa en salir de fiesta; Doug, por su parte, es el futuro y responsable novio y Alan, el cuñado de este último. De los cuatro, sin duda el más hilarante es el personaje de Alan, que aunque parece ser un hombre sin aspiraciones ni aptitudes acaba resultando ser la solución a uno de los problemas que los persiguen: devolverle el dinero al señor Chow, personaje interpretado por Ken Jeong y que cobrará mayor importancia en la segunda y tercera cinta. ¿Cómo consigue Alan el dinero? Nada menos que convirtiéndose en un genio de las mates y ganando al blackjack. 

Esta variedad de personalidades les da un toque más versátil a los diálogos, creando una atmósfera amena y divertida. Además, los saltos temporales mantienen la intriga del espectador ante las incógnitas que deja la noche que pasan en esta peligrosa y fascinante ciudad en la que todo es posible. 

La película de Todd Phillips hace un gran honor a todas las historias que se cuentan de Las Vegas, una ciudad que no se para ante la llegada de la noche y en la que siempre se puede encontrar algo que hacer. Al final, y como bien dice la famosa frase sobre la ciudad, lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas. O al menos, esto es lo que han preferido los protagonistas de la película más loca de Todd Phillips.

 

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