READY PLAYER ONE (2018) -Parte 2/4-

READY PLAYER ONE (2018) -Parte 2/4-

STEVEN SPIELBERG

 

 

 

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Asunción de responsabilidad y compromiso

Wade comprenderá que en esa búsqueda del alma de Halliday también se encuentra la búsqueda del propio yo. Wade piensa de una forma al inicio del film y de otra distinta al final, le vemos hacer cosas que ni se plantearía siquiera al comenzar el film…. Y en todos los casos es él mismo.

Todo el periplo que anda el protagonista le irá cambiando, del mismo modo que al zambullirse en la vida de Halliday termina comprendiendo la evolución y cambio en sus tesis e ideas que el genio también sufrió.

Es el paso que va desde sus propios deseos y obsesiones personales o egoístas, al compromiso con los seres que quiere y algo mayor: OASIS. Wade terminará adquiriendo esa consciencia de responsabilidad y compromiso para oponerse a esa empresa que pretende el monopolio, IOI, con sus bien mandados “sixers”.

 

 

 

Observen cómo estructura Spielberg. La primera prueba de Wade será superada en soledad. La segunda junto a sus cinco amigos en “El Resplandor”. La última con la ayuda de todos los avatares, liderando la rebelión contra IOI.

 

 

En soledad. En un principio, los pensamientos de Wade son tópicos, convencionales, egoístas. Cuando Art3mis le pregunta qué haría con el dinero, él explica sus sueños materialistas, la compra de grandes lujos, naves y joyas. Apego a lo material.

Me iría a vivir a una gran mansión, compraría cosas guapas, dejaría de ser pobre”.

Al oír esto, Art3mis le reprocha ya su falta de compromiso, su apego a la nada, a lo material. Ella, en cambio, es una idealista.

No puedo permitirme acabar a cero”.

Artemis: Un verdadero gunter lo arriesgaría todo para salvar a OASIS de IOI.

 

 

 

En lo romántico. Wade irá asumiendo cosas, pero aún lo hace desde una visión puramente individual, desde su romanticismo, desde su pasión por Art3mis. Se desnudará ante ella, querrá ayudarla, pero por lo que siente por esa chica, ya que aún no ha adquirido conciencia de su responsabilidad ni ha asumido el compromiso con lo que de verdad le importa. OASIS. Él vive una ilusión romántica, que en una brillante escena y diálogos, Spielberg vincula. El romanticismo hacia Art3mis como una aventura divertida, un juego, pero sin asimilar la esencia de todo ello, el compromiso que supone. Lean estos diálogos y observen cómo se relaciona la ilusión romántica primero con la falta de compromiso posterior, también relacionado con esa visión idealizada, ajena a la realidad, de Wade.

Wade: Sí te conozco, Arty. Estoy enamorado de ti.

Artemis: No, no lo estás. Sólo sabes lo que yo quiero que sepas. Sólo ves lo que yo quiero que veas. Estás enamorado de eso.

Esto no es un juego, Zeta. Lo hago para parar a IOI, y tendrá repercusiones en el mundo real. La gente sufrirá, incluso puede que algunos mueran… Mi padre murió en un Centro de Fidelización… No, no vives en el mundo real, Zeta. Por lo que me has dicho no creo que lo hayas hecho nunca. Vives dentro de esta ilusión… y no voy a permitir que me distraigas”. Esa última mención a la distracción es interesante, habida cuenta de lo analizado aquí.

 

 

 

Aquí Wade da otro paso en su evolución. Recibe una bofetada de realidad, cuando la chica de la que está enamorado desmitifica su romanticismo aventurero. Entiende que hay algo más, que ella está comprometida con algo. Entiende que lograr el Huevo de Pascua debe llevar a mucho más que comprarse la mansión que soñaba, que dejar de ser pobre.

Debe salir del cascarón de irrealidad que también es OASIS. En este sentido Art3mis representa, al estilo de la mujer hawksiana, ese incentivo que saca al hombre de su letargo. Ella es esa realidad que Wade aún no ha asumido.

Así, si Sorrento sólo habla de negocios en todo momento (incluso en privado con F’ Nale Zandor, su esbirro más competente y otra trepa materialista, en marcadas angulaciones), Wade lo hará primordialmente de amor y Art3mis de compromiso.

 

 

 

Un apunte. Wade, aunque ingenuo, se desnuda en sus sentimientos, mientras que Art3mis aún no se atreve a hacerlo. Quizá su enamoramiento no es inmediato (esos latidos relajados que contrastan con los agitados de Wade ante el control de Hache), pero luego se lo negará a sí misma, porque queda claro que la declaración de Wade hace mella en ella. Ella es consciente de que viven una realidad, tras un avatar, pero siente cosas… La sensual escena en el Distracted Globe es significativa. Su negación es visceral, por miedo, pero baja la guardia.

 

 

 

No es baladí tampoco que sea Art3mis la que resuelve la segunda pista, la romántica, acentuando el paralelismo entre Halliday y Wade. En “El resplandor”, indagando en el recuerdo, miedo y frustración de Halliday por una chica, personificación de su lado romántico, como Art3mis, que lo resuelve, es el de Wade.

 

 

 

El compromiso. El último gran paso en la evolución de Wade lo tenemos en la reunión con Sorrento. Ahí debe elegir. Lo material o el compromiso. Aquí se escinden definitivamente dos caminos que tenían puntos en común.

Sorrento hablará desde el primer momento de lo material, anhelo de Wade. Del equipamiento de primer nivel que tendrá, del apartamento que podrá conseguir, de los millones… una especie de oferta, negocio, chantaje… La tentación mefistofélica.

 

 

Wade (Tye Sheridan), entonces, tendrá que decidir quién es. Wade entiende al probar a Sorrento que no quiere ser como él, que no quiere eso. Rechaza lo material. Rechaza el acceso a eso con lo que soñaba, millones para esa mansión que quería, la compra de cosas guapas, para dejar de ser pobre… Elige la esencia. Un encuentro necesario entre ambos.

Según Odgen Morrow, lo único que Sorrento sabe sobre Halliday… es como le gusta el café”.

Cuando el tema del compromiso y la realidad se manifiestan con claridad, sean temas que se pongan encima de la mesa y Wade tome partido, es decir, tras su decisión de rechazar la oferta de Sorrento, nuestro protagonista se “materializará” en esa vida real para IOI, la corporación sin escrúpulos que hace las veces de villano abstracto, al descubrir su identidad real. El plan será matarlo, claro.

Será otro bofetón, el definitivo, de realidad para Wade, al ver cómo han intentado matarle y han acabado con su familia (su tía) y vecinos. Será ahí, por fin, cuando Wade adquiera la consciencia de compromiso y su responsabilidad con respecto a eso que le interesa y valora, a sus amigos y vecinos.

 

 

 

 

Tras negar la tentación y lo material y sufrir el castigo, llega el momento en el que Art3mis se manifestará en su persona real también. Wade se ha hecho merecedor de ello al haber adquirido la responsabilidad y el compromiso. Ahora su convicción filosófica se amplia. Es un compromiso real, avanzando en el alma, el suyo y el de Halliday.

Bienvenido a la rebelión, Wade”.

Así Wade sale finalmente de su cascarón, de su encogida vida limitada a OASIS. Sale a la “realidad”. Una realidad que se manifiesta con crudeza (la muerte de su tía).

Sólo queda el último paso. Será el momento en el que se personifiquen los cinco amigos, donde todos se conozcan en persona, en esa “realidad”. Wade ha cumplimentado su evolución, liderando finalmente una rebelión en la que propone y asume el reto y el riesgo de “quedarse a cero” que, recordemos, era su principal temor al inicio del film, cuando conoció a Art3mis. Renuncia a su ambición personal por salvar OASIS.

En concreto, la personificación de Art3mis como Samantha (Olivia Cooke), será mostrándole su lucha rebelde junto a su grupo contra IOI.

 

 

 

Toda esta asunción se fundamentará en lo anteriormente comentado. El descubrimiento de lo íntimo y oculto, el verdadero ser y lo auténtico. Y ese camino lo realiza gracias a su propio alma, fundado en la soledad, que genera una especial sensibilidad, y en los sentimientos que le proporcionan su aventura y descubrimientos. Amor, amistad, ya saben.

Además, estos conceptos corren en paralelo y confluyen finalmente, con lo que entiende y descubre del propio Halliday. Otro solitario que cambia a través del amor, la soledad y la amistad.

Spielberg vincula esa responsabilidad y ese compromiso al tema de la amistad y la soledad, que veremos en el punto siguiente, y los contrasta con el del dinero, los medios y la ambición sin freno. El dinero, lo material y el ansia monopolística, carente de sensibilidad, tiene vetada la entrada en el Olimpo y los secretos de OASIS, porque con el dinero se puede adquirir todo menos esa sensibilidad y esa pasión. En definitiva, contrastamos el alma verdadera con la ausencia de la misma.

 

 

 

 

 

De alguna manera, tres personajes forman una especie de trinidad. Halliday, Sorrento y Wade. Distintos niveles de conciencia y profundidad.

Halliday es el alma. Wade el cerebro (que tanteará los dos mundos, el profundo y el superficial). Sorrento es el cuerpo, lo aparente y superficial. Podríamos añadir un cuarto con Art3mis, que representaría la “realidad” y el compromiso.

 

 

 

 

Es el cerebro, Wade, el que indagará en el alma oculta (Halliday), en base a la deducción, el aprendizaje y la investigación, así como corregirá los errores que encuentra en su ídolo, entendiendo incluso sus rectificaciones, asumiendo su esencia.

Wade lo cerebral, Sorrento lo corporal y, por último, Halliday lo espiritual.

 

 

 

 

Lo material.

Nolan Sorrento (Ben Mendelsohn) representa lo material y lo superficial. Su avatar será muy parecido a su yo real. En sus diálogos sólo hablará de dinero y beneficios. Incluso en su época junto a Halliday no pasará de hablar de niveles y pagos en los juegos, monedas… circunscrito a lo material, lo superficial. Tiene acceso a todo pero no comprende nada, desconocedor absoluto del universo Halliday, de la esencia del concurso y el alma de su creador. Incluso sus apariciones en Oasis serán para hacer “negocios”, como con I-R0k (T. J. Miller).

 

 

 

Sorrento y la empresa IOI representan todo lo malo. La ambición sin escrúpulos, el monopolio totalizador.

Wade no es ajeno a las tentaciones. Él necesita dinero, vive en la miseria, sin casi posibilidad de salida, encerrado en unas torres mugrientas y lamentables donde se acumulan las personas para malvivir. Ya vimos como al principio sólo hablaba de mansiones y lujos, cosa que Art3mis le reprocha.

De hecho, habrá un momento en el que Sorrento y Wade se funden. Estarán en un mismo punto y ambicionarán cosas similares. Lo que marcará la diferencia es su pasado (la mirada hacia atrás una vez más), la soledad y la amistad. Será la clave para que cada uno coja caminos distintos.

Además, los dos cogen formas ovaladas de poder. La de Sorrento pretende aislar para proteger su mundo del resto de avatares, el “Orbe de Osuvox”; la de Wade conectar a todos libremente, el “Huevo de Pascua”.

 

 

 

Observen ese plano, con Sorrento hablando de sus beneficios y negocios tras conocer que Wade consiguió la primera llave, en el que una gran pantalla llena de publicidad casi aplasta el rostro del personaje, minimizado a un lado. Acto seguido Wade aparecerá en un entorno similar, la tienda donde compra varios objetos y va a gastarse su recién adquirido dinero… Los dos están en el mismo punto. Vemos a los dos con sus trajes hápticos en un montaje paralelo que los vincula con claridad. Wade aún no es consciente de su responsabilidad ni ha adquirido la idea de compromiso, que llegará a través de la amistad.

Hache: Oye, no te gastes toda la pasta.

 

 

 

Aunque hay una diferencia. Si a Sorrento todos esos lujos le vienen por defecto, los da por sentado, Wade sí los valorará en su justa medida, al haber carecido siempre de casi todo.

Ambos son mostrados en entornos radicalmente opuestos que definen su ser. Sorrento siempre estará en entornos lujosos, asépticos, impersonales. Wade, en cambio, estará en entornos humildes, míseros incluso, pero personales, con fotos y pósters en sus pequeños reductos de intimidad que definen sus gustos… alma.

 

 

Con todo, Spielberg tiene un detalle redentor al final del film, apelando a ese pequeño poso de friki que pueda tener el villano Sorrento, cuando, dispuesto a matarle, ve a Wade con el Huevo de Pascua en sus manos… Lo redime sutilmente con un magistral rasgo de estilo, el descenso de la cámara, que lleva de la crispación a la relajación, y una leve sonrisa que se le dibuja en el rostro. Hay ahí un regocijo sincero ante lo que ve.

 

 

 

Por último, Halliday, que también es otro solitario, aparece igualmente en entornos personalizados, cuando no directamente idealizados o espirituales. Con su avatar, Anorak, distribuirá las llaves hacia lugares ocultos desde el cielo… Lo digital como un mundo espiritual por el que acceder al alma… con pocas diferencias con respecto al real… donde unos sólo se divierten, otros quieren poder, otros dinero… y unos pocos descubrir a Halliday y a sí mismos.

 

 

Esa obsesión por lo material también se aprecia en la realidad, por ejemplo al inicio del film, con esas frustraciones en las gentes que pierden sus tesoros virtuales… En esa realidad donde vemos al novio de la tía de Wade robándole su traje háptico.

 

 

 

La moneda es el símbolo de lo material. Una nada por la que todos se pelean en Oasis. Incluso Parzival la desechará cuando “El Conservador” le pague con una la apuesta perdida… Una moneda que supondrá una vida por lo que oculta. Monedas, como las que vemos en los ojos de Halliday de 1972 pregonando la libertad y la confianza en Dios.

 

 

 

 

En todo esto subyace una de las críticas y aspectos claves de film. La empresa IOI es una abstracción colectivista, castradora del individuo, al que quiere someter. Por eso sus miembros van uniformados y son catalogados con números, eliminando la individualidad de cada uno. Es evidente el paralelismo o metáfora con la idea o concepto dictatorial.

 

 

 

 

 

En contraposición tenemos al individuo y su indagación. Wade y la búsqueda del pleno sentido de Halliday, es decir, todo lo contrario. Se trata de dotar de la plena individualidad al icono, al ídolo, de su humanidad, arrancarlo de la abstracción.

Define así Spielberg la lucha del individuo contra los colectivismos castradores, en un sentido muy liberal y que entronca con todas las tesis que desarrollo en el análisis.

 

 

 

 

 

Lo esencial.

El comienzo del cambio en Wade tendrá lugar con la reunión que tiene con Sorrento, donde ese Mefistófeles le tienta.

A través de todo ese aprendizaje, de la influencia del amor y la amistad, Wade renunciará a sus ambiciones individuales para extrapolarlas a lo general. Buscará el beneficio propio, claro, pero a través del beneficio de todos. Salvar a OASIS, impedir que quede en manos de IOI para una explotación que sólo beneficiaría a los más pudientes, acaba por hacer comprender a Wade, le define el objetivo de esa mencionada y necesaria responsabilidad y su compromiso.

Por eso liderará la rebelión finalmente. Contra el totalitarismo monopolístico.

 

 

Hay que reseñar, para remarcar la idea de “lo esencial”, que la visión spielbergiana no es contra la empresa cómo concepto, ya que Gregarius Games, la creada por John Halliday y Odgen Morrow, no recibe condena. Por tanto, lo diferenciador son los objetivos, la esencia de nuevo. IOI sólo pretende forrarse, pero a costa de someter, mientras que Gregarius Games es la plasmación de una visión y una pasión, una creación artística, pura, para compartirse y mostrarse. Y forrarse, claro. Como sería legítimo el buscar forrarse sin más, siempre que no se busque el sometimiento. Observen también en este sentido, que los “frikis” fichados por IOI, esos expertos contratados que indagan en las obsesiones de Halliday, aman ese mundo creado por él, repleto de referencias culturales Pop, por eso festejarán el éxito de Wade cuando consiga el Huevo de Pascua, porque trascienden el carácter material, sintiendo la pasión por el hecho, sin más, aunque estén a sueldo de la maquiavélica empresa. Por ello también los redime. ¡Viva los frikis!

 

 

 

 

 

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sambo

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