PARQUE JURÁSICO (1993) -Parte 1/4-

PARQUE JURÁSICO (1993) -Parte 1/4-

STEVEN SPIELBERG

 

 

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Creador de mitos, década a década, capaz de lograr que unos dinosaurios se convirtieran en un éxito del merchandising. No olvidemos que “Parque Jurásico” fue la película más taquillera de la historia en su época, hasta la llegada del “Titanic” (1997) de Cameron. Insaciable forjador de mitos, uno detrás de otro, que utiliza para contar lo que de verdad le interesa, porque en el cine de Spielberg, especialmente en el de entretenimiento y evasión, el que le llevó al estrellato y la eternidad, nada es lo que parece y sus tramas más evidentes contienen profundas reflexiones ocultas descritas con una inteligencia codificada que deja perplejo cuando se resuelven. Sus tramas de dinosaurios, tiburones y extraterrestres son a menudo meras distracciones para lo que de verdad importa al maestro.

 

 

 

 

 

 

E.T. El Extraterrestre” (1982) no habla de la amistad de un niño con un alien, que también; ni “Mi amigo el gigante” (2016) de gigantes, aunque también; ni “El diablo sobre ruedas” habla de camiones (1971), aunque hay uno muy presente; ni “War Horse” (2011) habla de caballos, aunque uno es protagonista; igual que “Parque jurásico” (1993) no habla de dinosaurios…

¿Y de qué habla “Parque Jurásico”? Pues de la paternidad. Más allá, del instinto paternal, de cómo y cuándo se forja, se crea, se desarrolla, y cómo se manifiesta. De la paternidad.

 

 

 

 

Y cuando digo que habla de eso me refiero, como he demostrado con otros análisis de obras suyas (“E.T. El extraterrestre”, “War Horse”…), a que todo lo que aparece en el film se refiere y desarrolla esa idea de paternidad. Los dinosaurios, los huevos, los árboles… sus cebos y ecos, definen la tesis real, la idea esencial del film, la que de verdad interesa y esconde Spielberg en un entretenimiento fascinante de aventuras y dinosaurios revividos.

Curiosamente, “Parque Jurásico” no me llamó en exceso la atención en su estreno. Había visto de pequeño películas con dinosaurios, con aquellas míticas maquetas y maravillosos trabajos artesanales. Sabía que esto era distinto, que pretendía ser realista, que con lo digital quizá se perdiera fisicidad, aunque con Spielberg la cosa se haría bien, pero todo se limitaba a algo técnico. Una exhibición de las posibilidades de los efectos especiales, lo digital y el ordenador. Por lo demás, imaginaba una película de aventuras entretenida, con protagonista a lo Indiana Jones enfrentándose a dinosaurios que tendrían una función similar a la de “Tiburón” (1975)… Y de nuevo fue después de boom, cuando la vi con tranquilidad pasados algunos años, cuando me percaté de todo lo que escondía esta obra maestra, todo lo que Spielberg había guardado detrás de sus detalles y puesta en escena, para conseguir ponerme los pelos de punta una vez más, como el maestro que es, como uno de los mejores realizadores de la historia y principal referente, con Scorsese, del cine moderno.

 

 

Parque Jurásico” está lleno de soñadores, personajes clásicos de Spielberg. Soñadores obsesivos, soñadores de mirada infantil, personificaciones casi de él mismo, visionarios lanzados a una aventura en apariencia imposible, una hazaña gloriosa, como surgida de la mentalidad ingenua de un niño que todo lo puede. Lograr las reliquias más ocultas e inaccesibles (Indiana Jones), terminar con la esclavitud (Lincoln), encontrarse y dialogar con extraterrestres (Encuentros en la 3ª fase), salvar judíos en pleno holocausto (La lista de Schindler), rescatar a un soldado para llevarlo a su casa (Salvar al soldado Ryan), matar a un tiburón gigantesco (Tiburón)…

 

 

Spielberg logrará todo: la fusión del más depurado espectáculo con una profundidad conceptual y temática de calado, soterrada y oculta, utilizando la metáfora, la alegoría y su inigualable poder visual, acentuando el suspense, estirando al máximo las peripecias, con imaginación, sin necesidad de recurrir a 1000 dinosaurios, 3000 peleas y 5000 explosiones…

Porque cuando se dice “ese loco hijo de puta lo ha logrado”, refiriéndose a Hammond y sus dinosaurios, nos podríamos referir al propio Spielberg, que los hizo tangibles en pantalla, haciendo, una vez más, realidad los sueños.

 

Paternidad.

La paternidad, en “Parque Jurásico”, se centra en el hombre. Esta puede ser deseada o sobrevenida. En nuestro caso, el protagonista abomina de los niños. Los desprecia. Luego, todo se irá matizando, concienciándose, asumiendo responsabilidades… Una alegoría que nos llevará de la idea de embarazo primero, a la de responsabilidad paterna después, terminando con el concepto de familia para cerrar el círculo.

Estad atentos. Vean el hilo conductor que va planteando Spielberg. De la ecografía con el velociraptor en la pantalla, al huevo. Del huevo al nacimiento (de un velociraptor además). Del nacimiento a la aparición de los niños (los nietos de Hammond). Sencillamente magistral. Embarazo. Responsabilidad. Familia.

El embarazo. Así lo manifiesta en la primera escena, y ya allí se comienza a desarrollar esa evolución con los dinosaurios. Y es que en esa escena en la que sale el doctor Alan Grant (Sam Neill), veremos el esqueleto de un dinosaurio enterrado, a través de una pantalla, como si se tratara de una ecografía. El germen, la antesala de un nacimiento. Mencionan la evolución de los velociraptores hacia aves, que será la evolución que seguiremos con el protagonista y también con los propios dinosaurios relacionados con él.

 

 

Grant aterrorizará al chico engreído mostrándole una garra de velociraptor, del que ya veremos el simbolismo, mostrando su nula sensibilidad e interés por los críos. No es gratuito, ni mera casualidad, que la conversación entre Grant y Ellie (Laura Dern) que escuchamos poco después se refiera, precisamente, al hecho de tener hijos.

A mí no me da miedo. Se parece a un pavo de dos metros”.

Porque el velociraptor caza en manadas, ¿sabes? Utiliza sistemas coordinados de ataque y hoy se han reunido unos cuantos. Y te raja con esta garra retráctil de 15 centímetros que corta como una cuchilla”. “O quizá te raje el vientre, desparramando tus intestinos. Lo peor es que aún estás vivo cuando empiezan a comerte. Así que ya sabes… un poquito de respeto”.

 

 

Alan: Sí, ya lo sé… esos mocosos… ¿Y tú quieres tener uno de esos?

Ellie: ¿Qué tienen de malo los críos?

Alan: Ah, Ellie… Hacen ruido, se ensucian, son caros… y huelen

Ellos se plantean la idea, Ellie y Alan, de tener hijos, y lo harán guiados de Richard Attenborough, la deidad capaz de dar vida. Observad cómo los va guiando hasta hacerles ver una simulación de un parto, el nacimiento de un raptor en un huevo. De nuevo el raptor.

Hammond: Y no hay duda de que nuestras atracciones volverán locos a los críos.

Alan: Bueno, pero ¿qué son?

Ellie: Adultos en pequeño, cariño

Lo hace en un laboratorio, que bien podría ser un hospital o una clínica de fertilidad donde se va a dar vida.

Veremos un nacimiento, precisamente, al ver salir un velociraptor de un huevo ante la presencia de todos los protagonistas. Se les grabará la primera imagen que vean… Y observad. No será hasta ese nacimiento, paralelismo de un parto, cuando veamos a los niños protagonistas, los nietos de Hammond, que están viviendo la separación de sus padres, precisamente, colocando a Alan y Ellie en la posición de figuras paternas. Alan pasa de ver un velociraptor en una especie de ecografía a tenerlo en sus manos.

 

 

¿Es un posible paralelismo esa escena llena de científicos que crean vida con la idea de una clínica de fertilidad ante una imposibilidad de tener hijos? Como imposible, en teoría, es tener dinosaurios…

Ellie lleva un ritmo distinto a Alan. Ya la vemos manifestar su deseo de tener hijos, y esto se confirmará en su relación con uno de los dinosaurios, el Triceratops. Es por ello que a partir de aquí Alan deberá seguir su camino solo hacia esa asunción de la paternidad. Ella permanecerá con el dinosaurio enfermo, una vez su evolución hacia la idea de maternidad y su responsabilidad han terminado, demostrándose completamente preparada para asumirla.

 

 

Responsabilidad. La asunción de la responsabilidad en Alan aparece con la presentación del Tiranosaurio. Allí se hace consciente de la vulnerabilidad de los pequeños, por lo que su responsabilidad es protegerlos. Es por ello que arriesgará su vida para distraer al gigantesco dinosaurio. No hay un cambio completo en su pensamiento, es algo más visceral aún, él sigue sintiendo ese desprecio hacia los críos, pero comienza a entender su responsabilidad hacia ellos. La pregunta es: ¿Estamos capacitados para crear vida con toda la responsabilidad que ello supone? ¿Podemos lanzarnos sin más?

Ese es el proceso que llevará Alan, ya que Ellie sí parece dispuesta. Esa pregunta va en paralelo a la de crear dinosaurios. ¿Es adecuado crear vida, en ese caso dinosaurios, sin ser consciente de la responsabilidad que eso conlleva?

 

 

JURASSIC PARK, 1993. ©Universal/courtesy Everett Collection

 

 

Se nos informa, fugazmente, que la madre de los dos nietos de Hammond está divorciándose, hecho que perturba a los chicos, que se sienten desamparados, algo que sitúa a los protagonistas en una posición de padres potenciales, como comenté anteriormente. Ahí se inicia su asunción de responsabilidades.

Es, por tanto, significativa y elocuente la mirada que Ellie lanza a Alan a la llegada de los chicos, tras haber planteado Spielberg todas esas claves de la tesis soterrada. Como lo es el hecho de que Alan acuda raudo ante una caída de Lex, la nieta de Hammond, que ésta aprovecha para cogerle de la mano ante la incomodidad de él.

 

 

A través de elementos simbólicos y alegóricos, así como paralelismos, Spielberg irá sellando y forjando la idea de responsabilidad paternal y familiar, dando cohesión a todo, ligando y afianzando el perfecto entramado reseñado, sublimando la propuesta y el subtexto con los paralelismos entre la trama con los dinosaurios y la idea de familia y paternidad asumida. Observad con detalle cómo lo hace y los elementos utilizados para desvelar su encubierta tesis.

  • El huevo, el coche, el cable, el árbol

Recordaréis que Alan y Ellie vieron nacer a un velociraptor de un huevo, punto de inflexión, ya que es la puerta que abre la presentación de los dos niños protagonistas. Esos niños sólo aparecen una vez se produce ese nacimiento.

–Bien, en la escena de la presentación del Tiranosaurio, tendremos la utilización de varios símbolos que ligan ambas historias para afianzar el subtexto. El coche donde quedan atrapados los chicos, Tim (Joseph Mazzello) y Lex (Ariana Richards), hace las veces de ese huevo. Observad cómo el hasta ahora pasivo Alan se ve motivado a intervenir. Hasta ese momento seguía reacio a los niños, sin ningún interés hacia ellos, incluso se monta en un coche distinto al que ellos van para evitarlos explícitamente. Cuando el tiranosaurio, que simboliza su propio instinto paternal, como explicaré, ataca su coche, rompe ese cascarón, por lo que intentará espantarlo utilizando el fuego, una bengala que lo distraiga. Acto seguido los sacará de ese coche-huevo “cascado” para huir de allí.

 

 

Los más prosaicos podrán pensar que esta comparativa entre el coche como cascarón de huevo y el huevo real es “interpretativa”, pero no es así. ¿Qué hace Spielberg para confirmarlo? Pues un paralelismo. Ellie y un ayudante buscarán a Alan y a los niños, siguiendo los rastros, que les llevarán a la base del árbol en la que descansa el coche siniestrado, debajo del precipicio. Pues bien, saliendo de ese árbol, junto a ese coche que ha hecho las veces de huevo, Ellie iluminará con su linterna unas huellas de pisadas. Hasta aquí todo normal.

 

 

El tema viene unas secuencias después, cuando los tres personajes de los que vimos las huellas gracias a la linterna de Ellie, es decir, Alan, Lex y Tim, encuentran otras huellas a los pies de otro árbol. Pequeñas huellas de dinosaurios recién salidos de los cascarones de sus huevos justo a los pies de un árbol. El paralelismo es claro, pero no lo hace evidente, separando ambas secuencias varios minutos. Dos nuevas familias abriéndose camino.

 

 

Malcolm tenía razón. Fijaos… La vida se abre camino”.

–¿Y cómo huyen del tiranosaurio? Utilizando un cable suelto que casi parece salir de ese coche. Es un parto, y Alan y Lex descienden por lo que sería una especie de cordón umbilical tras el nacimiento desde ese cascarón-vientre. Alan se encuentra con la paternidad, y ahora debe asumir la responsabilidad. Aquí comienza su viaje.

 

 

 

 

 

–Ese cordón umbilical les llevará a la protección hogareña, que la simboliza el árbol. El árbol es el hogar. De hecho, allí irá a parar el coche con Tim aún dentro… El árbol es el último elemento simbólico de esta fase en el desarrollo del personaje protagonista. Se cita, literalmente, una “casita en el árbol”, y pasarán la noche en otro, como una familia en un hogar.

Alan: Es como bajar de una casita en el árbol. ¿No te hizo tu padre una, Timmy?

Tim: No.

Alan: A mí tampoco.

Escucha, Lex… estoy aquí. Voy a cuidar de ti, pero antes tengo que ayudar a tu hermano”.

Tim: Bueno… volvemos a estar en el coche.

Alan: Pero al menos ya no estás en el árbol

 

 

 

Cuando Lex dice “Nos dejó. Él nos dejó”, la lectura vuelve a ser ambigua, ya que puede referirse al abogado que salió huyendo… pero también a esa figura paterna que ahora les falta ante el divorcio de sus padres. Es decir, la sensación de abandono. La contestación de Alan es contundente y significativa: “Pero yo no os voy a dejar” (en un gran primer plano). Alan, casi sin darse cuenta, está asumiendo su responsabilidad paternal. Hay que recordar que Lex insiste en esa idea, ya que antes también mencionó el abandono del abogado. Es en su insistencia, su repetición posterior, que ya no venía a cuento referida a ese personaje, donde la frase resulta significativa.

 

 

Ni que decir tiene que la escena del rescate del árbol y cómo Spielberg le saca todo el partido (el momento en el que el coche cae sobre ellos en un solo plano es sencillamente sublime), es otra genialidad repleta de imaginación. Impagables esos contrapicados en la caída del coche por ese árbol que no acaba nunca.

 

 

Las huellas de Alan y los dos niños nos llevarán, en una escena posterior, a otro árbol donde se cobijarán intentando mantenerse a salvo. Allí tendrán relación con los braquiosaurios, que simbolizan la familia. El árbol se convierte así en la alegoría o metáfora del hogar, del lugar de cobijo, donde estar a salvo. Allí gastarán bromas, dirán varias frases clave y harán ciertos actos significativos: ¿Recuerdan la garra del velociraptor que Alan conservaba con orgullo y con la que atemorizó al chico en una de las primeras escenas? Bien, volverá a aparecer en esta escena, pero el tono es completamente distinto, distendido, cómplice, terminando la secuencia con Alan tirando esa garra, que era el símbolo de su independencia y su naturaleza depredadora, dando un paso definitivo en su asunción de responsabilidad. La lanzará al vacío tras asegurar a los niños que se quedará despierto toda la noche… El independiente depredador pierde sus garras y llama a los braquiosaurios… Un cuidador responsable. Un contraste evidente en un magnífico eco al cebo plantado con la garra.

 

 

Lex: ¿Qué van a hacer usted y Ellie ahora que ya no tienen que excavar huesos de dinosaurios?

Alan: No sé. Supongo que también tendremos que evolucionar

Con este diálogo de arriba, Alan define ese proceso de madurez que está sufriendo, proceso hacia la responsabilidad de la paternidad. Deshacerse de la garra es el símbolo de esa evolución de la que habla. ¿No es fantástico?

Alan: Estos son herbívoros.

Tim: Quiere decir que sólo comen vegetales, pero en tu caso harán una excepción.

Lex: Odio a los otros

Alan: Los otros sólo hacen lo que deben hacer.

La familia. Una vez ha renunciado a la garra, la familia comienza a crearse, a construir ciertos fundamentos y, por último, a reunirse por completo.

Alan terminará dando vida, literalmente, cuando salve a Tim tras ser electrocutado. Los guiará y protegerá, en lo que será una enseñanza para los críos, que luego demostrarán valerse por sí mismos contra los velociraptores.

Una vez unidos, colaborarán juntos para poder huir, con los padres impidiendo la entrada de un velociraptor y Lex jugando con el ordenador para sellar las puertas.

Alan es un personaje reticente, huraño incluso, retraído, que saldrá del cascarón también. Es un hombre artesanal (tiene problemas con los ordenadores, pone un mimo extraordinario en las excavaciones con los cepillos, se coloca un cinturón amarrándoselo a lo bruto), reticente a la tecnología, pero disfrutará de los ordenadores y sus facilidades, que hasta le salvarán la vida; tampoco querrá salir de Montana, pero lo convencerán con el parque y sus hallazgos; no le gustan los niños, pero finalmente terminará convertido en una especie de padre; odia trepar por los árboles, pero lo hará para salvar a Tim y ponerse a salvo junto a los niños… Su primera secuencia insinúa ya la personalidad del personaje y los elementos esenciales que nos acompañarán en la aventura, como he explicado.

 

 

Odio los ordenadores”. “El señor Grant y las máquinas son incompatibles”. “Me la tienen jurada”.

Esos problemas con la informática son lo que harán ver a Alan que se encuentra mejor en un entorno familiar, donde los más pequeños, la nueva generación que lo relevará, es capaz de hacer cosas que él no, que son capaces de ayudarle a progresar, como vemos en las secuencias finales con esa familia disfuncional ayudándole ante un ordenador para impedir la entrada del velociraptor. Es el uso de la tecnología, que dominan los críos, el símbolo del aporte familiar a Alan, la demostración de que está mejor en ese entorno.

 

 

 

Los niños son polos opuestos. Si Lex es una damita vegetariana de ciudad prototípica e ignorante, fanática de los ordenadores y la modernidad, Tim es leído, le gusta experimentar y la naturaleza, no tiene remilgos ni se pone limitaciones por prejuicios.

 

 

Lee aquí la 2ª Parte del Análisis.

Lee aquí la 3ª Parte del Análisis.

Lee aquí la Última Parte del análisis.

sambo

There are 2 comments on this post
  1. octubre 05, 2018, 10:39 pm

    Lo leí la semana pasada en modo resumido en Twitter, y no podía perderme de ningún modo el análisis completo. Sorprendente, brillante, nunca había interpretado la peli de este modo. Entiendo esa paternidad en el sentido de responsabilidad hacia los pequeños, con todos esos símbolos que indicas, pero por otro lado, en ocasiones la veo más como una relación tío-sobrinos, y viendo a estos sobrinos, sinceramente yo dejaría que se los zampara un Tiranosaurus.

    • sambo
      octubre 06, 2018, 9:22 am

      Jajajajaja los niños en el cine son complicados… Cuando la niña se pone a jugar con el foco dan ganas de que se la coma, desde luego ajjajaja. Spielberg siempre oculta su tesis tras una aventura fascinante. Es un jodido genio.

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