OPPENHEIMER (2023) -Última Parte-

OPPENHEIMER (2023) -Última Parte-

CHRISTOPHER NOLAN

 

 

 

4/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Caza de Brujas. Ciencia o política.

A Nolan se le ha acusado en varias ocasiones de sobrexplicar, no siempre con justicia, pero aquí la reiteración se convierte en el gran defecto de la película, que da vueltas sobre sí misma durante demasiado tiempo y en demasiadas ocasiones, como buscando convencerse a sí misma de que debe indultar al protagonista, buscando justificaciones una y otra vez. Y lo hace con el tema político, ya que el retrato de Oppenheimer muy bueno y complejo, exponiendo defectos y virtudes.

Vinculado al comunismo, aunque nunca militó en el partido, como se repite en la película unas 150 veces, se divaga y da vueltas sobre la misma idea, como tratando de justificar o indultar a su protagonista.

Mitin por la España republicana”. “Quiero votar a favor, no hablar de ella”.

Creen que el socialismo es más peligroso que el fascismo”. “Si quieres enviar dinero a España, hazlo a través del partido comunista. Ellos lo harán llegar al frente”.

Oppie: La posesión es un robo.

Jean: La propiedad, no la posesión.

Oppie: Perdón, leí el texto original en alemán

Ya no es el fascismo, sino el comunismo el que amenaza nuestra supervivencia”.

 

 

No sé cuántas veces dicen que no es afiliado al partido comunista en la película… Todo su entorno aparece vinculado al comunismo en una época de grandes tensiones entre bloques que, precisamente, Oppenheimer, con su descubrimiento, llevaría al paroxismo de la Guerra Fría.

Su hermano, su amante, la que será su mujer, sus amistades, todos son cercanos o militantes del partido comunista. O lo fueron.

Estoy comprometido con pensar libremente en cómo mejorar el mundo. ¿Por qué limitarse a un solo dogma?”.

Eso sería traición”.

Un hombre que dice estar de acuerdo con ciertas ideas comunistas, pero que choca con ellas hipócritamente, por ejemplo, demostrando clasismo con el compromiso de su hermano, una camarera…

También tengo margen de maniobra”.

Lewis: ¿Te refieres con eso a un gobierno mundial?

Oppie: Las Naciones Unidas, tal como Roosevelt pretendía.

Es importante que no mantenga o renueve ningún vínculo cuestionable”.

El izquierdismo, con sindicalismo y mítines políticos, rodean toda la figura de Oppenheimer, acarreando lógicas sospechas, pero Nolan da la vuelta al asunto para exponer la manipulación del poder, la hipocresía y cinismo del mismo. Un izquierdismo que era un gran problema para ellos en aquel momento, pero que corrieron un tupido velo para que hiciera lo que querían que hiciese. No se tuvo tan en cuenta para su participación en el programa atómico. De hecho, se le eligió para dirigirlo. No importó que el hermano fuera afiliado al partido comunista, cuando lo necesitó fue a “Los Álamos” a probar la bomba (Prueba Trinity del 16 de julio de 1945)… pero cuando ya no se necesitó… Una prueba, la de Trinity, que tiene su temporal de viento y lluvia como sucedió en realidad.

Jean la comunista. El hermano afiliado. Chevalier el amigo. El pasado de Kitty

Oppie: No te lo puedo decir.

Jean: ¿Por qué?

Oppie: Porque eres comunista.

Después, todos esos cercanos fueron abandonados, desplazados o marginados…

La contratación de tanto científico de ideología de izquierdas siembra sospechas, pero sobre todo sirve de excusa ante cualquier contratiempo, justificar cualquier eventualidad. Conflictos y problemas de seguridad, posibles filtradores para el enemigo soviético… los izquierdistas.

Teniendo todo esto en cuenta, y las verdaderas consideraciones que se quieran tener en cuenta, entra dentro de lo normal tener precauciones y dudas con alguien muy cercano a una ideología como la comunista, con un entorno muy cercano al comunismo cuando se está en conflicto con uno de los principales representantes del comunismo, por mucho prestigio que Oppenheimer tuviera, cuando apuesta por la comunicación con Rusia y honestidad con el pueblo al respecto…

 

 

Oppenheimer se irá alejando del comunismo cuando observe su neutralidad respecto a los nazis, si bien mantiene todos sus contactos pasados (amigos, amante, mujer), lo que despierta las sospechas y provoca las acusaciones ante las que se va justificando durante toda la película con los mismos argumentos repetitivos.

El incidente Chevalier”.

Ese hombre ha matado a comunistas con sus propias manos”.

Quería incidir en el hecho de que Rusia no es Alemania”.

Incluso dentro del Proyecto Manhattan tendrá gente que sigue con su sindicalismo, como Lomanitz (Josh Zuckerman), o posibles filtradores, ante lo que él siempre alegará desconocimiento.

Entre 1947 y 1954 abundaron las acusaciones y las denuncias. Era la época de McCarthy, sacando a relucir todas esas relaciones comunistas que ya se sabían de memoria. Envidias y rencores. Strauss, de hecho, lo contrata para dirigir su instituto tras todo aquello… El mismo Einstein le advertirá de ello, como mencioné en otra entrada.

No tienes tiempo para reunirte. Ahora eres un político, Robert. Hace muchos años ya que dejaste la física”.

 

 

Ciencia y política se van confundiendo paulatinamente en la experiencia de Oppenheimer.

Pretendemos hacer una demostración de lo más inequívoca. Dos veces. Una para que vean el poder del arma y otra para que vean que podemos seguir haciéndolo hasta que se rindan”.

Son muchas las excusas que el propio Oppenheimer se va dando para seguir desarrollando ese arma de destrucción masiva.

Bueno, aquí todos se sienten razonablemente contentos con ello. Ha sido un arduo camino”.

“… Y en Nagasaki…”. “Señor presidente, siento que tengo las manos manchadas de sangre”.

Lo de Hiroshima no tiene que ver con usted”.

 

 

Con la 2ª Guerra Mundial casi finiquitada, con Hitler muerto y tan sólo Japón en liza (eso sí, tras lo de Pearl Harbor), Oppenheimer buscará excusas y un relato para seguir adelante y lanzar una bomba que causó cientos de miles de muertos y heridos… que ya no hacía ninguna falta.

Bombas disuasorias, pero también la curiosidad del científico, de si lo creado es válido…

De Harry Truman (Gary Oldman) recibe un trato poco complaciente. Se buscará que contacte con Stalin, como aliado contra los nazis, y se mostrará altivo y displicente con Oppenheimer cuando le cuente sus sentimientos con lo ocurrido…

Es obvio que la mala conciencia, según parece plantear la película, hace cambiar a Oppenheimer, que siguió adelante a pesar de las circunstancias de una guerra ya básicamente finiquitada.

Uranio, plutonio, hidrógeno… la posibilidad de desarrollar una Bomba H, de hidrógeno, de repente, le espanta. Un Bomba H muy ligada a Edward Teller (Benny Safdie), aliado y traidor para Oppenheimer. Investigaciones que crearán bombas que dejarán en un petardillo la explosión de Halifax en 1917, la mayor explosión, química, provocada por el hombre hasta ese momento.

 

 

Strauss quiere venganza, sobre todo por sentirse ridiculizado por Oppenheimer. Su nominación para el puesto en Comercio será negada a pesar de sus triquiñuelas y maquinaciones, especialmente para señalar a Oppenheimer, negándole de forma torticera sus credenciales de seguridad.

 

 

Nolan incide en la trampa burocrática que plantea Strauss para salvar además su trasero. Contará con varios aliados: William Borden (David Dastmalchian), Kenneth Nichols (Dane DeHaan), Roger Robb (Jason Clarke)…

No se le puede dar a Oppenheimer una tribuna, ni hacer de él un mártir. Hay que destruir sistemáticamente toda su credibilidad para que nunca pueda volver a opinar sobre temas de seguridad nacional”.

También Oppenheimer tendrá aliados, alguno inesperado, como el Dr. Hill que interpreta Rami Malek, al que vimos como Oppenheimer despreciaba en un par de ocasiones. O Vannevar Bush (Matthew Modine), Isidor Rabi (David Krumholtz), incluso Leslie Groves (Matt Damon)… y la ambigüedad de Teller (Ben Safdie). O cobardones, como Ernest Lawrence (Josh Hartnett).

El personaje del senador Aide (Alden Ehrenreich) es interesante. Aliado a Strauss, pero desde una perspectiva más bien neutral y complaciente, terminará cambiando internamente. Eso sí, la mención a Kennedy me resulta infantil y forzadita.

La película adapta “Prometeo Americano”, de Kai Bird y Martin J. Sherwin.

 

 

En definitiva, Christopher Nolan logra otra gran película, aunque no una de las mejores de su filmografía, que es magnífica por otra parte. Trepidante, las 3 horas no pesan y está muy bien montada e interpretada, por lo que va a conseguir muchos premios… Ambiciosa, espectacular, desbordada, algo reiterativa y repetitiva, pero de enjundia.

 

 

Lee aquí la 1ª Parte del análisis.

Lee aquí la 2ª Parte del análisis.

 

sambo

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